martes, 19 de junio de 2012

Lorenzo Meyer - La izquierda y la derecha bicefala

Lorenzo Meyer
Diferentes... pero lo mismo

"Sí, podría yo decirte que en lo personal soy conservador". Así respondió Enrique Peña Nieto (EPN), candidato presidencial del PRI, a una pregunta que se le hizo el 23 de mayo en una entrevista en Televisa (http://www.youtube.com/watch?v=hpJj5rqCu-Q).

No es sorprendente que un personaje con la biografía de EPN sea conservador -mexiquense de Atlacomulco, Universidad Panamericana, miembro del PRI, secretario de un secretario de Desarrollo Económico del Estado de México, secretario de Administración del gobierno de Arturo Montiel, diputado local, gobernador y hoy candidato presidencial- y está en su derecho. Sólo llama un poco la atención lo público de su autodefinición, pues si bien el PRI es hoy una fuerza de derecha, en teoría lo del conservadurismo se lo dejaba al PAN.

Un argumento esgrimido repetidas veces por el candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es que un examen puntual de las políticas de los tres últimos gobiernos del PRI y las de los dos primeros del PAN muestra que en materia económica y social en su relación con los grandes monopolios y otros poderes fácticos, o por su actitud frente a la corrupción, PRI y PAN son bastante parecidos. Desde el otro lado del espectro político, las declaraciones del ex Presidente, y prominente panista, Vicente Fox reafirman no sólo lo intercambiable de PRI y PAN sino el apoyo mutuo entre ambos en momentos críticos.

Infame y vil pero congruente

En Tabasco, AMLO acusó al ex presidente Vicente Fox de haber cometido "un acto infame y vil" al no cumplir su ofrecimiento de apoyar "incondicionalmente" a la candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota, y en cambio proponer un: "cerrar filas atrás de quien vaya a ganar" (La Jornada, 5 de junio). Y como el panista desdeñó expresamente la encuesta de preferencias electorales de Reforma que acercó bastante a EPN y a AMLO y, en cambio, sostuvo que la ventaja del candidato del PRI era de 18 puntos, quien encabezó la expulsión del PRI de "Los Pinos", en 2000, ahora propone apoyar a quien ya se perfila como ganador "para que podamos resolver los problemas", problemas que, por implicación, en los últimos 12 años el PAN no pudo resolver -en política son pocos los problemas que realmente llegan resolverse- ni manejar.

Ya antes de sugerir un "voto útil" a favor del PRI en 2012 -ese mismo que en el 2000 los foxistas se lo pidieron a la izquierda para derrotar al PRI-, Fox había preparado el terreno firmando acuerdos de capacitación de cuadros priistas en el "Centro Fox" que él dirige en San Francisco del Rincón, Guanajuato, aunque en el último momento se rescindieron. Aquí se abre la pregunta: ¿capacitarlos para qué?, pues, oficialmente, para que el ex Presidente enseñe a los priistas el camino para llegar a ser "líderes de calidad dedicados a servir a su comunidad", según reza la declaración de principios de ese centro. ¿Un tuerto dirigiendo a ciegos?

Pero volvamos al punto inicial. AMLO puede calificar a Fox de infame y vil por subirse al barco priista y abandonar a su suerte la nave que se hunde y donde viaja quien 12 años atrás fuera miembro de su gabinete. Sin embargo, AMLO no acusó al panista de incongruente, porque no lo es.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo

El PAN nació en 1929 como una reacción de clases medias urbanas y católicas contra las políticas del cardenismo: reforma agraria, sindicalismo y corporativismo, expropiación petrolera, educación socialista, apoyo a la República Española y otras del mismo tenor. Por largo tiempo el PAN fue la expresión de la derecha democrática mexicana. Sin embargo, tras el estallido de la crisis económica de 1982, ese partido fue tomado y rediseñado por una derecha empresarial -los "bárbaros del norte"- que había dejado de confiar en un PRI que había llevado al país al desastre económico durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo. En 1986, en las elecciones de Chihuahua, el PAN realmente puso en aprietos al monopolio político del PRI.

Cuando tuvieron lugar la elección de 1988 y el fraude que le acompañó para imponer como Presidente al candidato priista, Carlos Salinas, ese PAN combativo pero con alma empresarial se percató de que el PRI podía ser sustituido no por él sino por el neocardenismo. Fue por eso que decidió cambiar de frente y cooperar en cuerpo y alma con un PRI antidemocrático y autoritario pero neoliberal.

Durante el salinismo, y para el PAN de Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos o Carlos Castillo Peraza, había algo peor que un presidencialismo sin contrapesos capaz de llevar a México a las devaluaciones de 1976 o 1982: el neocardenismo. De ahí la política de cooperación PAN y PRI salinista para consolidar el neoliberalismo y desgastar a la izquierda electoral. Esa cooperación llevó a que en 1994 el candidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Cevallos, simplemente aceptara difuminarse, pese a que había ganado el primer debate formal en nuestra historia entre candidatos presidenciales, y dejar el camino libre al abanderado del PRI. El anticarismático Ernesto Zedillo triunfó en las urnas con apenas el 50.13% de los votos; un PAN con ganas de competir lo hubiera puesto en apuros.

Una víctima colateral de ese arreglo PAN-PRI fue el propio Fox, a quien Salinas le impidió llegar a la gubernatura de Guanajuato en 1991. Pero la reacción del PAN hizo que el supuesto ganador, el priista Ramón Aguirre, no asumiera el poder y fuera sustituido por un gobernador interino panista, Carlos Medina Plascencia pues, de otra forma, no se hubiera mantenido la cooperación del PAN con el gobierno. Con Zedillo en la Presidencia, Fox volvió a ganar y esta vez su victoria sí le fue reconocida. Guanajuato fue entonces la plaza donde Fox preparó su exitoso asalto a "Los Pinos" en el 2000.

Ya en la Presidencia, Fox decidió no intentar acabar con el PRI para no quedar solo frente a la izquierda y por ello desistió de su idea de llevar ante la justicia a los "peces gordos" de la corrupción priista. Carlos Salinas pudo volver de su exilio en Irlanda y no tardó en cooperar con los panistas para montar una exitosa campaña de desprestigio en contra de AMLO, teniendo como base los videos que mostraban a dos personas cercanas a AMLO -René Bejarano y Ponce- recibiendo dinero de un constructor, el primero, y divirtiéndose en Las Vegas, el segundo.

Pese a lo anterior AMLO logró la candidatura presidencial en su calidad de sucesor de Cárdenas como líder de la izquierda. Fox intentó entonces desaforarlo y para ello contó con el apoyo del PRI en el Congreso federal en abril del 2005. En la cerrada contienda electoral del 2006, el PRI aceptó su evidente tercer lugar pero apoyó al PAN para que su candidato, Felipe Calderón, hiciera frente con éxito a los esfuerzos de AMLO por cuestionar la limpieza de la elección y la legitimidad de la toma de posesión del panista.

En vísperas de la elección de 2012, el PAN, tras 12 años en la Presidencia, está muy desgastado. Como en 2006, la competencia de 2012 es entre dos: el candidato priista y AMLO -a este último realmente no se le puede ver como el candidato del PRD; la relación entre quienes controlan a ese partido, "Los Chuchos", y el tabasqueño es un matrimonio de conveniencia, no de convicción. En estas circunstancias la decisión de Fox de hacer público su apoyo a EPN es lógica: mejor el retorno de un PRI que sigue siendo fiel a su origen pero con el cual el PAN puede llegar a acuerdos mutuamente benéficos, que el triunfo de una izquierda más que moderada -el gabinete que anunció AMLO en el debate del 10 de junio es prueba de esa moderación; todos los posibles secretarios son personajes interesantes y con credenciales para su puesto, pero ninguno está identificado con lo que pudiera calificarse de izquierda radical- pero con proyecto propio.

Lo que está en juego

Al final de la campaña, la contienda ya es entre una derecha con pasado autoritario y antidemocrático y una izquierda suavizada a la que en 1988 y 2006 se le cerró el camino de las urnas a la mala y a la que hoy buscan volver a derrotar mediante una alianza ilegítima entre el PRI y un gran poder fáctico: Televisa.

A dos semanas de la elección, un "voto útil" de esa parte del PAN que ya da por perdida a su candidata y a favor del PRI, como lo sugiere Fox, puede jugar un papel importante. Sin embargo, la inesperada insurgencia electoral de los estudiantes, más los electores aún indecisos pudieran cerrar la brecha que se achica entre EPN y AMLO y llevar la incertidumbre al punto del 2006 aunque, esperemos, no con las mismas consecuencias.

Leído en: http://noticias.terra.com.mx/mexico/politica/elecciones/sucesion-presidencial/lorenzo-meyer-la-izquierda-y-la-derecha-bicefala,f117f70d56be7310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html

Bulmaro Pacheco Moreno - La visión de Otto

Otto Granados 

Bulmaro Pacheco Moreno
Otto Granados ha recorrido gran parte del espectro político y académico de México y se ha fogueado como pocos en ambos terrenos. Es una mezcla de historiador, filósofo y político moderno. Es Irónico y ajeno a las solemnidades, un buen liberal al estilo de quienes contribuyeron a la formación del Estado mexicano en el siglo XIX. Ha sido profesor del Colegio de México, fue secretario particular de don Jesús Reyes Heroles en la SEP, Embajador de México en Chile, gobernador de Aguascalientes, y también jefe de Comunicación Social del gobierno de la República entre 1988 y 1992.

En su actual faceta académica al servicio del Tecnológico de Monterrey, Otto responde a algunas interrogantes en torno a lo que sucede en México y lo que capta su propia perspectiva, nutrida por la experiencia política y el contacto con los principales liderazgos políticos y empresariales de México, para lo que vendrá en las próximas semanas.

Otto Granados con mucha frecuencia recorre el país para charlar con los principales liderazgos, medios de comunicación y realizar sus propias investigaciones sobre la realidad nacional en todas sus facetas. En un breve y sustancioso diálogo sobre el momento político que vive México, nos ayuda a establecer algunas ideas para la discusión y el debate de la compleja realidad del México de nuestros días. Veamos:

¿Por qué el regreso del PRI a 12 años de que fuera desplazado por el PAN?
“La hipótesis más obvia es que el PRI ha realizado una campaña profesional con un candidato muy efectivo, el PAN ha cometido innumerables errores y su Gobierno muestra desgaste, y la vieja izquierda ha contribuido a atomizar el voto anti-PRI pero las razones son más complejas. Lo primero que sobresale es que, a los ojos de una ciudadanía frágil como la mexicana, la llegada a la democracia no produjo los bienes públicos que se esperaron, sino mas bien un desencanto que se asocia a un voto de castigo contra el partido que ayudó a hacerla posible".

¿Cómo fue que fallaron los panistas en la conducción del gobierno como para durar tan pocos años en el poder?
“La primera presidencia panista (2000-2006) en ese sentido no supo o no quiso invertir su enorme capital político y transformarse, es decir dejar de ser oposición, volverse Gobierno y responder, al menos en parte a lo que no solo sus votantes sino también quienes sin preferir esa opción partidista, esperaban de la nueva administración”. 


¿Qué tanto de lo que hoy vemos les fue heredado por el PRI, contrastando con la tesis de Vicente Fox de los 70 años perdidos? 
“México tuvo su perestroika durante los años noventa. Cuando el PRI perdió finalmente el poder ya había cambiado radicalmente al país hasta dejarlo irreconocible, realizando reformas que la mayoría de países del antiguo bloque comunista aún no ha efectuado (...) Hay bastante por hacer. El problema es que mucho de lo que hay no es visible ni dramático ni rápido de ejecutar. La parte más gruesa ya había sido realizada por el PRI”. 


Desde su perspectiva, ¿Por qué han sido mal evaluados los gobiernos del PAN en tan poco tiempo de ejercicio, a pesar de la enorme publicidad? 
“De hecho, el relativo fracaso de la presidencia de Vicente Fox tuvo su expresión más evidente en el estrecho margen (0.56%) con que el siguiente candidato panista, Felipe Calderón, venció en 2006 a Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática y hoy, nuevamente aspirante de la izquierda mexicana”. 


¿Y con Felipe Calderón? 
“Una segunda razón es que la falta de crecimiento económico, la profundización de la inequidad y la delicada situación nacional en materia de inseguridad y violencia han agudizado la percepción de que el país va mal. Una encuesta de abril de este año, por ejemplo, reveló que el 78% de los mexicanos piensa que la situación política, económica y de seguridad es peor que antes; un sentimiento que no corresponde del todo a los hechos, pero que en una campaña electoral es letal”. 


¿Y los informes optimistas del gobierno de que en la economía mexicana todo está muy bien porque los indicadores macroeconómicos (las reservas, la deuda externa, el intercambio con el exterior) así lo indican? 
“Pero México no crece. La economía lleva 10 años con una tasa anual menor al 2%, el ritmo de generación de empleos formales, que anda por los 400 mil cada año, es sumamente lento frente al millón de nuevos puestos de trabajo que se necesitan, y la inequidad es palpable: mientras que la distancia media del ingreso entre el más rico y el más pobre en los países de la OCDE es de nueve veces, en México es de 26". 


¿Y el papel del PRI en estos años? 
“El PRI, por su parte, aprovechó en todos estos años la inexperiencia de gobierno y la falta de vocación de poder del PAN, no solo para recuperar terreno electoral en el país, gobernar en dos tercios del territorio y ocupar la mayoría en la Cámara de Diputados, sino sobre todo para regular o decidir en la práctica los principales componentes de la agenda política y galvanizar sin mella alguna su cohesión interna, atraído por el formidable incentivo de regresar a la presidencia mexicana”. 


¿El PRI cambió? ¿Se adaptó a las circunstancias? ¿Mejoró su oferta hacia la sociedad aprovechando los errores de los gobiernos panistas? 
“Parte del resurgimiento se explica además porque el PRI se ha conducido con un pragmatismo puro y duro. Por un lado aprovechó un marco jurídico institucional y político que en esencia es el mismo que cuando gobernaba y vio plácidamente como se desmoronaban las presidencias panistas y dejaban un vacío, en especial a escala regional, que fue directamente ocupado por los liderazgos priistas. Y por otro, permitió que sus distintas corrientes, antes administradas por un presidente fuerte y ahora dispersas entre los liderazgos territoriales, navegaran entre políticas, acciones y programas heterogéneos e incluso opuestos entre sí, pero que aseguraban el equilibrio interno”. 


¿El PRI supo resolver sus dilemas existenciales como oposición? 
“Esta ambigüedad, consustancial al código genético del PRI, más que un problema fue una virtud: le permitió acomodarse a la coyuntura, evitar fracturas internas, agradar a porciones diversas del electorado y disolver las antiguas contradicciones de los años noventa”. 


¿Y qué requería para ser competitivo? 
“Lo único que el PRI necesitaba era un candidato estratégico que no repitiera el desastroso patrón con que compitió en las elecciones de 2006 y lo confinó al tercer lugar, y lo encontró en el gobernador del estado más importante del país, después de la Ciudad de México, y de una generación distinta”. 


¿El PRI pagó caras sus facturas? 
“Más que un partido, el PRI ha sido un modo de hacer política, y ese modo conecta mejor con lo que el ciudadano supone que es una formación más experimentada para manejar los problemas actuales del país, en especial el de la inseguridad pública”. [...] “de otra, como presagió en 2000 Enrique Krauze cuando ocurrió la primera victoria del PAN: Un liderazgo nuevo e imaginativo puede descubrir la inmensa oportunidad que el PRI tiene enfrente: pagada la cuota de la derrota (y habida cuenta de que su balance histórico no es, ni remotamente, tan negro como el de sus remotos homólogos en la era comunista) la posibilidad de la alternancia operaría desde ahora a su favor” 


De triunfar el PRI en la próxima elección presidencial ¿Podría ser desplazado de nuevo en los próximos años si no se reforma? 
“Eso es justamente lo que podría ocurrir, y entonces el PRI afrontará un desafío central: Demostrar que quienes hoy lo personifican son política y moralmente diferentes; que cuentan con las credenciales adecuadas como para hacer un gobierno competente y eficaz, y que estarán en condiciones de ejecutar un programa de gobierno concreto, creíble y viable que permita alcanzar grandes objetivos a corto plazo”. 


Mi correo electrónico: bulmarop@gmail.com


Leído en: http://www.termometroenlinea.com/blogs1.php?artid=31610&relacion=termometroenlinea&columna=AN%C3%81LISIS%20POL%C3%8DTICO&cids=183

Jesús Silva-Herzog Márquez - La crítica pedestre

Jesús Silva-Herzog Márquez
Es absurdo pensar que las campañas electorales sean episodios de la deliberación pública. Así se les trata, como si fueran momentos en que la política se enfrentara al jurado razonante de la opinión. Las colisiones de una campaña tienen poco que ver con un torneo de razones donde sale avante el argumento más coherente, la propuesta más pertinente, la crítica más certera. En realidad, no hay momento político más adverso a la racionalidad que los tiempos de una campaña electoral. No me refiero ahora a la apuesta por la imagen, a la demagogia de los candidatos, a la política del espectáculo. Me refiero a la crítica pedestre, esa que impera en nuestro tiempo.

Hace unos días vi el video que preparó el movimiento #YoSoy132 para protestar contra Televisa. Los muros de la empresa se convirtieron en pantallas para mostrar la verdadera cara de la empresa. Una de las novedades, una de las aportaciones de esa protesta es precisamente lanzar su crítica a los medios y, en particular a esa televisora por su vínculo con la estructura del poder. El principio no podría ser más pertinente: denunciar una concentración que sin duda altera las condiciones de la vida democrática. Sin embargo, la crítica toma un atajo que la anula. En el video, Televisa aparece como una entidad al servicio de un régimen dictatorial que no ha modificado ni un milímetro su vileza. El régimen es idéntico al que existía en 1968: una mafia dedicada al aniquilamiento de sus enemigos, los estudiantes, los campesinos o los priistas que no acatan el mandamiento de la complicidad. Naturalmente, el trato de Televisa con ese sistema se mantiene en los mismos términos: el soldado al servicio del autoritarismo.

El video es, desde luego, una producción casera y, en el fondo, una denuncia pueril pero se trata de un síntoma de nuestra crítica: creer que las entidades políticas son esencias inalterables, que el auténtico libreto de la historia es el guión de una película de conspiradores que ocultan sus fechorías. Por mucho que cambien las leyes electorales, el Sistema seguirá siendo una estructura represiva a la que encubren eficazmente los medios de comunicación. Una tiranía bendecida por las telenovelas. Una explotación que comienza y acaba con la colonización de las mentes. La cabeza de los mexicanos ha sido a tal punto controlada por una empresa que un grupo de ciudadanos lobotomizados está dispuesto a votar por sus verdugos. Esa es la historia que nos cuentan y se cuentan y en estos momentos. La historia es, por supuesto, un elogio para quien la cuenta: relatarla en esos términos es describirse como el ciudadano que logró escapar de la caverna y ver la luz: sólo los ignorantes que siguen pegados a la televisión pueden seguir acariciando sus cadenas.

Lo curioso es que el video que comento confiesa involuntariamente el cambio que pretende negar. En el desfile de atrocidades que trenzan la complicidad del régimen y Televisa se menciona de paso el caso de Aguas Blancas. ¿Dónde se denunció la matanza de Aguas Blancas? En Televisa. Ahí, todavía bajo una administración priista, se exhibió el atropello en Guerrero. No rechazo, por supuesto, que se critique la cobertura de Televisa o sus tratos con el poder. Lo que creo indispensable es afilar la punta de la crítica para que logre su objetivo. La noción del dominio orwelliano de Televisa es simplemente absurda.

Lo mismo puede decirse del antipriismo pedestre que se escucha en tantos foros. No la crítica al PRI real, no la advertencia de los peligros probables, no la denuncia de sus tratos y sus costumbres, no la crítica a las lacras de su candidato sino la demonización del PRI como un sujeto históricamente irredimible, ontológicamente antidemocrático. Sólo los delincuentes y los manipulados podrían votar por el PRI, se dice; sólo el delito y la ignorancia podrían respaldar al PRI. Como a cualquier partido, al PRI le corresponden muchas críticas pero pensar que su historia (o el mito) lo nulifica como opción legítima de gobierno es un argumento inadmisible.

Me temo que la historia y la política no son películas de Oliver Stone. La política mexicana de hoy se parece muy poco a la política mexicana de hace veinte años. Que tenga muchos problemas no quiere decir que sean los mismos que tenía hace un par de décadas. Me sorprende por eso que se ataque al PRI más por sus fantasmas que por sus prácticas, como si la victoria de Peña Nieto significara el regreso de Díaz Ordaz... o el retorno de Carlos Salinas. Invocarlos como peligro es ignorar el presente, es renunciar a comprender nuestro tiempo para refugiarnos en una fantasía conspiratoria y maniquea. Es desatender la amenaza de carne y hueso temiendo a los espíritus. 

http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/
Twitter: @jshm00

Leído en: http://noticias.terra.com.mx/mexico/jesus-silva-herzog-marquez-la-critica-pedestre,482ca021d3ff7310VgnVCM3000009acceb0aRCRD.html







Ciro Gómez Leyva - ¿Cuántos puntos puede perder esta noche Peña Nieto?


Ciro Gómez Leyva

A juzgar por los números, la ausencia de Enrique Peña Nieto esta noche en el debate promovido y organizado por #Yosoy132 le costará poco. Quizá nada.
En la encuesta de seguimiento diario MILENIO-GEA/ISA, el candidato del PRI registraba 45.4 por ciento de las intenciones de voto el 11 de mayo (el viernes de la Universidad Iberoamericana). Dos semanas después (25 de mayo), cuando el impacto de la protesta juvenil alcanzaba su momento más notable, Peña Nieto solo había perdido 0.6 por ciento. Ayer marcó 45.7, porcentaje ligeramente superior al del viernes de pesadilla.
La primavera mexicana tampoco le ha significado nada a Andrés Manuel López Obrador. Tenía 25 por ciento el 11 de mayo, contra 25.1 de ayer. Estaba y está 20 puntos atrás del priista.
Lo mismo ocurre con Josefina Vázquez Mota. Tenía 25 por ciento entonces y 26 ayer. Hubo mucha excitación, ruido, fraseología, superstición, pequeños repuntes y caídas en la encuesta, pero el retrato de la tendencia es implacable. Todo lo que se movió ha regresado al sitio donde se encontraba por ahí del Día de las Madres.
El dato más significativo es el de los indefinidos. Ayer se situó en 13.5 por ciento, contra un promedio de 25 en aquellas jornadas de mayo. El efecto de la protesta juvenil se repartió en tercios: nadie ganó, nadie perdió.
Al parecer, la gente tiene decidido su voto para el 1 de julio. Siempre podrá ocurrir lo extraordinario que modifique dramáticamente la tendencia. En términos electorales, #Yosoy132 no lo fue.
Por eso creo que lo que pierda Peña Nieto esta noche, si es que pierde algo, será marginal. Así lo debe haber calculado. Dos dígitos de ventaja permiten pensar las cosas dos veces.

Ricardo Alemán - ¿Que pasará si pierde AMLO?

Ricardo Alemán
La duda aparece en todas las mesas donde se platica, discute y comenta sobre la cercana jornada electoral presidencial.

¿Y si pierde Andrés, que pasará? ¿Bloqueará Reforma y el Zócalo? ¿Gritará que hubo fraude? ¿Encabezará una revuelta..?

Pero las anteriores interrogantes son expresiones suaves. En realidad abundan las posturas extremas, como las siguientes: “¡si hacen un nuevo fraude, ahora sí habrá madrazos..!”. “¡No vamos a aceptar otro fraude, porque nos vamos a las armas..!”. Y muchas otras por el estilo.

Pero lo cierto es que a nadie debiera sorprender que se escuchen esas y otras expresiones extremas. ¿Por qué? Porque durante meses en plazas de todo el país el candidato de las izquierdas ha arengado sobre un eventual fraude, sobre las supuestas mentiras de las encuestas; sobre la fabricación artificial del candidato del PRI y sobre un IFE dizque inservible, entre otras linduras que ponen en duda todo el sistema electoral mexicano.

Y como es natural –a pesar de lo que señalan casi todas las encuestas– los simpatizantes de López Obrador dicen que no hay duda que el candidato presidencial de las izquierdas resultará ganador la noche del 1 de julio.

Como también es entendible, los seguidores de las izquierdas dudan o, de plano, descreen de las encuestas, sobre todo de aquellas que colocan como puntero al priísta, Enrique Peña Nieto, y que dan entre 13 y 15 puntos porcentuales de ventaja sobre López Obrador.

Y, como es normal, los enamorados de AMLO confían ciegamente cuando, en la plaza o en entrevistas, jura y perjura que –según sus propias encuestas–, lleva una ventaja de dos o tres puntos sobre Peña Nieto; que se prepara un fraude, que EPN es un invento de las televisoras y… a pesar que no existe una fuente confiable de sus dichos.

Por eso, muchos creen que será perfectamente natural y entendible que si la noche del 1 de julio el IFE anuncia la victoria de López Obrador, en la contienda presidencial los simpatizantes, seguidores y enamorados de AMLO no sólo vivirán uno de los momentos más felices de su vida sino que –seguramente–, no encontrarán elogios suficientes para reconocer la eficacia de las instituciones electorales y, claro, para aplaudir a la democracia mexicana.

De hecho, esa película ya la vimos y la vivimos los mexicanos. Vale recordar que el mismo día de la elección presidencial de julio del año 2000, y al momento de emitir su voto, el entonces candidato presidencial, Vicente Fox, pronosticó por enésima ocasión que el gobierno en turno, el de Ernesto Zedillo, preparaba “un escandaloso fraude”.

Horas después, cuando el IFE dio a conocer la victoria del PAN y del candidato Fox, entonces ya nadie se acordó del supuesto fraude, ya nadie quiso ver las “evidencias” del fraude y nadie se acordó de las trampas. Eso sí, todos aplaudieron a esa nueva maravilla que era el IFE y vitorearon la “transición de terciopelo” a la mexicana. ¿Qué fue lo que pasó?

Elemental, que los políticos de derecha como de izquierda en realidad son demócratas, pero “de dientes para afuera”. Es decir, que si ganan, entonces la elección es ejemplar, pero si pierden, las instituciones son un cochinero y se prestaron para un horrible fraude. Eso lo vimos con AMLO, cuando luego de su derrota en 2006 desconoció la elección, a pesar de que el presidente del PRD, Leonel Cota, firmó un pacto para aceptar el resultado electoral.

Por eso la pregunta. ¿Qué pasará si pierde el candidato López Obrador; si el voto mayoritario resulta adverso a su causa?

Pocos creen que se comporte como un demócrata –y que acepte su eventual derrota–, sobre todo porque durante meses, parte fundamental de su campaña se ha centrado en exaltar los ánimos de sus seguidores hasta llevarlos a un estado emocional delirante que ya hoy los hace pensar que no hay más que dos alternativas posibles la noche del 1 de julio. ¿Cuáles son esas alternativas?

Uno. Que la elección sea ganada por Andrés Manuel López Obrador y que, por tanto, el IFE y todas las instituciones así lo reconozcan. Y...

Dos. Que todos los poderes se confabulen para arrebatarle la elección y la presidencia a AMLO, con la ayuda del IFE, de las televisoras, los medios, empresarios, las fuerzas astrales y, en una de esas, hasta con la ayuda del “Planeta de los Simios”.

¿Quién será capaz de contener toda esa frustración, producto de un engaño monstruoso? ¿Quién será capaz de convencer a esos millones de mexicanos –en su mayoría ciudadanos de buena fe–, que habrían sido engañados y a los que nadie les ha explicado que en democracia se pierde y se gana? Sin duda que alguien juega con fuego. Al tiempo.

Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/que-pasara-si-pierde-amlo

Sergio Sarmiento - La abstención

Sergio Sarmiento
"Un abstencionista total es uno que se abstiene de todo menos de la abstención". 
 Ambrose Bierce 

La experiencia nos dice que el PRI tiene mejores desempeños en las elecciones con baja participación ciudadana.

En 2009 se registró una abstención de 55.39 por ciento en las elecciones federales para diputados. Varios factores coincidieron para que esto ocurriera. Uno de ellos fue el desinterés por un proceso en el que no se escogía a un Presidente, en un país que pese a la democratización se sigue pensando que el Presidente es quien toma todas las decisiones. Otro de los factores fue la campaña por el voto nulo. Ésta hizo que, por primera vez en la historia, se registrara un total de 5.4 por ciento de votos anulados. Mucha gente, sin embargo, reaccionó ante la campaña simplemente no presentándose a votar.

En ese 2009 el PRI por sí solo obtuvo 12.7 millones de votos, el 38.9 por ciento. Si se suman los 2.2 millones del Partido Verde, el porcentaje de la alianza sube a 45.8 por ciento.

En el 2006, cuando sí hubo una elección presidencial intensa y competida y no hubo campaña para anular sufragios, la abstención fue de 41.45 por ciento (y el voto nulo de 2.16 por ciento). En ese año el PRI y el Partido Verde tuvieron que conformarse con un tercer lugar con solamente el 22.3 por ciento de los votos.

En un principio pareció que en este 2012 habría también poca participación del electorado. Ni la precampaña ni la campaña generaron entusiasmo de la población. Los millones de spots de partidos, candidatos e instituciones electorales produjeron apatía. Ninguno de los candidatos parecía haber prendido entre los electores.

Sin embargo, los dos debates presidenciales de las últimas semanas, el movimiento #Yosoy132 surgido originalmente en la Universidad Iberoamericana y la intensa batalla entre simpatizantes de los distintos candidatos en las redes sociales han ido calentando la contienda. Si bien es muy difícil prever el nivel de abstención, hay buenas razones para pensar que se logrará una buena participación. Esto afectará al PRI.

No es un misterio que el PRI logre mejores desempeños cuando hay baja participación. El PRI es el único partido que cuenta realmente con una estructura corporativista en todo el país. El PRD la tiene en el Distrito Federal, pero no en otras entidades. El PAN ha sido siempre un partido sin estructuras. De hecho, los priistas lo han menospreciado en el pasado al considerarlo como un "partido de mercadotecnia". Su capacidad de sacar el voto es pequeña o nula.

Los líderes priistas pueden sacar el voto a través de organización, acarreo o abierta compra del sufragio. Esta capacidad, sin embargo, tiene un límite. Por ello el PRI tiene un desempeño mucho mejor en elecciones con menor participación.

En buena medida el resultado de este 1o. de julio dependerá de los jóvenes. Las encuestas y los resultados de otros años sugieren que el voto de personas de más edad ya está definido antes de una campaña y suele beneficiar al PRI o al PAN. Pero los jóvenes, que favorecen al PRD, son también el grupo de la población que menos vota. El movimiento #Yosoy132 ha hecho que surja la idea de que habrá una gran participación de los jóvenes. No estoy tan seguro porque pienso que ese movimiento es bastante minoritario. Pero de lo que no queda duda es que una mayor participación de jóvenes ayudaría a López Obrador.

Las encuestas miden la intención de voto pero no la posible participación. Si el interés en los comicios sigue creciendo, y se obtiene una menor abstención, será más difícil para el PRI lograr el triunfo que las encuestas han previsto hasta este momento.

TRIUNFO DEL EURO

El apoyo en las elecciones de ayer en Grecia por el partido conservador, Nueva Democracia, parece haber sido suficiente para formar gobierno con el socialista Pasok y dejar de lado a los radicales de izquierda y de derecha. Esto permitiría algún acuerdo con los acreedores para mantener el rescate... y al euro como divisa del país.

Twitter: @sergiosarmient4

Leído en: http://noticias.terra.com.mx/mexico/sergio-sarmiento-jaque-mate-la-abstencion,7f9aa021d3ff7310VgnVCM3000009acceb0aRCRD.html

Jacobo Zabludovsky - Víspera peligrosa

Jacobo Zabludovsky
Estamos a menos de dos semanas de la votación, cuando los nervios se convierten en malos consejeros, las angustias desalojan a la prudencia y las provocaciones se multiplican. Ninguna amenaza crece tanto como la que surge en ese lapso que llamamos las horas antes o los días previos.

Se han dado los primeros síntomas de una alteración de la paz en distintos lugares del país: en Tepeaca, fue golpeado el automóvil de Enrique Peña Nieto al terminar un mitin en la plaza pública; en Chiapas, fue asesinado un brigadista del PAN, presuntamente por un candidato del PRI a una presidencia municipal; con rara simultaneidad los actos de violencia registran un aumento. Según José Luis Prado Maillard, director de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León: “Los municipios son las zonas más vulnerables […] toda vez que no sólo se elige al presidente de la república, sino a diputados locales y presidentes municipales, personajes que son piezas clave en la operación ilícita de las organizaciones criminales”.

En épocas de crispación como la que vivimos, basta una chispa para iniciar un incendio. La intransigencia del sacristán en un detalle insignificante, durante una bendición, generó el mitote más mencionado de la historia de México, en Amozoc, durante 1797, cuando se enfrentaron vecinos de barrios rivales que, según versiones, se dieron hasta con los Cristos que llevaban, riña tan enconada que Manuel Flor de la Cadena, intendente de Puebla, prohibió la continuación del ritual en esa parroquia. Desde entonces, se dice de las reuniones que terminan en batalla campal que acabaron “como el rosario de Amozoc”. No vayamos a concluir igual o peor.

La noche del 23 de agosto de 1572, en París, varios acontecimientos que aislados no presagiaban un final desastroso crecieron como una bola de nieve, se multiplicaron y condujeron al estallido de una de las guerras religiosas más crueles y sangrientas en la historia europea, a partir de la matanza de hugonotes que se extendió a toda Francia durante largos días y es tristemente famosa como la Noche de San Bartolomé. No es para que nos pongamos solemnes y catastrofistas, aunque no debemos olvidar que todos supieron cómo empezaron estos conflictos, pero nadie imaginaba cómo terminarían.

Si en México los candidatos a tantos puestos de tan diversa importancia velan sus armas, es lugar común y obligado recordar el capítulo donde don Quijote veló las suyas en una venta “que se le representó que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles de luciente plata”, porque es, otra vez, el caso de algo comenzado de manera festiva y terminado en paliza que por poco le cuesta la vida al arriero descuidado que movió las armas del caballero andante, quien luego “alzó otra vez la lanza y, sin hacerla pedazos, hizo más de tres la cabeza del segundo arriero, porque se la abrió por cuatro”. Así se las gastaba el viejo hidalgo, y como en la fantasía son las historias de la gente.

No juguemos con fuego en la imaginación ni en la vida real. Con tantos fierros en la lumbre no será difícil que se nos haga bolas el engrudo: sufrimos la guerra contra narcos y otros delincuentes, la transición de un gobierno a otro que suele ser traumática, el enjuiciamiento de políticos, militares y líderes obreros, la crisis económica mundial con sus efectos en México y el acomodo febril de quienes temen perder, con un cambio de gobernantes, los privilegios acumulados durante muchos años. Hay un caldo de cultivo grato a toda clase de microbios.

La efervescencia juvenil de las últimas semanas, en las principales universidades mexicanas, no ayuda a la tranquilidad porque los estudiantes son presa codiciada de toda la infinita caterva de pillos agazapados en los rincones. El movimiento ha dado pruebas de solidez y los jóvenes se muestran maduros en sus posturas y en la forma de exigir atención a sus problemas. Pero, cuidado.

Esta recta final es la más difícil en una lucha electoral. Se queman los últimos cartuchos y algunos se juegan el todo por el todo. La guerra sucia se hace peor y en un final de fotografía los candidatos y sus partidarios echan mano de los recursos extremos, tan inesperados a veces como perversos. No es labor exclusiva de las autoridades la de impedir violencia y trampas. Es trabajo de todos nosotros llevar a buen fin lo que de buena manera se ha conducido desde el inicio de las campañas.

Hagamos la tarea no sólo a favor de nuestros candidatos, sino en beneficio de una estructura democrática cada vez de mayor alcance, donde cada voto cuenta y su validez no depende del capricho de mafiosos. Ésta es una magnífica oportunidad para cada uno nosotros.

Leído en: http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=15&idTitulo=173744

Augusto Monterroso - La fe y las montañas

Augusto Monterroso
(1921-2003)

La fe y las montañas

Al principio la fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.

Pero cuando la fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

Leído en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/monte/am.htm



lunes, 18 de junio de 2012

La verdad sobre el movimiento #yosoy132. Tercera parte.

Por Tepozteco.
En la primera parte, manifesté, con fundamentos, que se trata de un movimiento “fabricado”  y con engaños a un grupo de estudiantes de la Ibero. Que ha crecido aceleradamente y  se ha ido contaminando. al incorporarse algunas de las organizaciones más censurables de nuestra sociedad. Las características más importantes de dicho movimiento son: su manifiesta ignorancia de nuestra historia y sobre la situación actual, superadas, con creces, por su soberbia y menosprecio a los derechos de terceros. En la segunda parte, expuse su desconocimiento de las causas reales de las principales inconformidades planteadas por ellos a EPN, durante la visita a su plantel. En esta parte, empezaré a tratar lo absurdo de la mayoría de sus propuestas, poniendo en evidencia su inmadurez política, confusión  de ideas y sobre cuales son realmente sus propósitos, aparte, desde luego, de ir en contra de EPN. Aunque varios de los puntos que trataré ya han sido ampliamente analizados, probablemente, no han logrado el impacto adecuado, debido a la verdadera avalancha de artículos en donde se les ensalza, de manera exagerada, augurándoles una gran influencia en erradicar  parte de nuestros graves problemas como nación,  considerando como la llave mágica para obtenerlo: solamente, su juventud.

Aunque los han convencido de que el retorno del PRI, sería el equivalente a permitir el regreso de un régimen “autoritario” (habiendo  ya expuesto lo absurdo de ello, en la segunda parte de mi escrito), en algunas de sus propuestas se refleja el interés de que así fuera el gobierno en nuestro futuro, como, por ejemplo, su insistencia en la transmisión del segundo debate (que ya transcurrió)  en cadena nacional, siendo, precisamente ésta, una de las características de un régimen autoritario y, únicamente, les recordaría que las cadenas nacionales de radio y televisión eran muy comunes en nuestro país, en los tiempos del viejo PRI, cuyos presidentes ordenaban el enlace obligatorio de todas las emisoras del país, en los días de los informes presidenciales y en otros momentos, considerados importantes por ellos, para obligar a la población a fijarse en sus actividades. Afortunadamente, eso ya pasó a la historia, al contar todos los ciudadanos con el derecho a decidir la programación de su agrado y, si no les interesara la transmisión de un debate pues, muy su gusto. Aunque, lo concedido por las dos televisoras que dominan este campo, sí fue, en gran parte, una respuesta indirecta a sus demandas y se logró interesar  a 25 millones de ciudadanos a sintonizar y seguir atentamente los pormenores de este evento (según cifra proporcionada por Denise Maerker, en Tercer Grado), dicha cantidad fue menor a la registrada en un debate anterior, en donde participaron Vicente Fox, Francisco Labastida y Cuauhtémoc Cárdenas (según explicó también la misma comunicadora), demostrando con esto que prevalece el interés particular de los ciudadanos sobre las facilidades (o imposiciones) de recepción, por consiguiente, si se tratara de aumentarlo, en relación con  nuestra situación política, lo conducente sería motivarlos, por medio de una campaña dirigida a este fin, y no el tratar de obligarlos, contra su voluntad, a seguir los pormenores de un debate. Hasta aquí sobre este tema, en el cual habría mucho más que agregar pero, en estos últimos días, han surgido varios acontecimientos de mayor trascendencia y gravedad para el día de las elecciones presidenciales y los subsiguientes.
Otra de sus peticiones es la de participar como observadores electorales, para lo cual, solicitaron y obtuvieron, de parte del IFE, una ampliación de unos días, para la fecha límite del registro de esta modalidad. Su interés estriba, mayormente, en desconfiar de la imparcialidad y la eficacia del IFE el cómputo de los votos, influenciados, en ésta y otras peticiones por el candidato del PRD para la próxima elección presidencial (AMLO), quien también lo ha manifestado, en varias ocasiones, salvo en la última. Contagiando en esta creencia a un grupo de intelectuales y académicos (simpatizantes de él) quienes, el sábado pasado dieron a conocer que crearían un nuevo grupo, denominado Frente ciudadano de Defensa del Sufragio Efectivo, al manifestarse preocupados por la actuación del IFE, al igual que, aparentemente, un buen número de ciudadanos que se han dejado influenciar por la propaganda, secundada por algunos columnistas, en contra de dicha institución.
 Vamos por partes, primeramente, los jóvenes de grupo yosoy132, en la petición de referencia, una vez más, demuestran su ignorancia; existen un poco menos de 2 500 municipios en nuestro país, gran  parte de ellos en lugares muy apartados y de difícil acceso, el número de casillas a instalarse es de 143 000. ¿De verdad piensan hacer acto de presencia en todas las casillas, o solo en algunas de ellas?, en este último caso, ¿Serán capaces de determinar, con información incompleta, si la elección fue satisfactoria o no?, ¿Quién pagará los gastos  requeridos?
La participación de los grupos que se están formando “en defensa del sufragio”, es realmente alarmante pues, se está prejuzgando la confiabilidad del próximo proceso electoral, no por el interés genuino de “ayudar” al correcto cómputo de los votos sino, más bien, por más intelectuales que sean y, sin dudar de su competencia en sus respectivas especialidades, por ignorancia sobre el grado de depuración alcanzado hasta la fecha  en este proceso, para poder garantizar su confiabilidad, o bien, su propósito es tratar de fomentar la desconfianza de la población sobre la validez de los resultados de la elección, en el caso de no salir triunfador su candidato. Pueden escoger, entre las dos opciones, la que sea más de su agrado.
Según noticias recientes, en Estados Unidos, se han publicado  hasta libros, en donde se explican “matemáticamente” las posibilidades de fraude, escritos, inclusive, por profesores de universidades. En este caso también, los autores ignoran la realidad de cómo se lleva a cabo el proceso en nuestro país, para el cual, el único conocimiento requerido es conocer dos de las cuatro operaciones elementales de la aritmética: la suma y la resta.
Como a mí  ya me ha tocado participar como Funcionario de Casilla, a continuación explicaré, lo más importante, de cómo se lleva a cabo el proceso electoral, tratando de no ser repetitivo con lo expuesto en el excelente artículo de José Woldenberg, titulado: ¿Por qué es imposible el fraude? pero, proporcionando suficiente información para su correcta comprensión, en el caso de no haberlo leído. Mucho les agradecería a los demás foristas manifestar si, después de leer su contenido (muy largo, pero indispensable para una correcta comprensión del proceso),  encuentran alguna posibilidad de fraude.
La ignorancia real o fingida, de desconocer que, la parte más importante y DETERMINANTE de la legalidad de la votación  está a cargo de ciudadanos comunes  y corrientes (como todos nosotros),  y no del IFE, ha propiciado desconfianza en los resultados, al haberse realizado previamente una campaña de desprestigio en contra de dicha institución, injusta pero, aparentemente, efectiva.
 Los ciudadanos seleccionados son residentes de la sección electoral en donde se instalará la Casilla Electoral correspondiente, poco más de medio millón de personas (572 000), en las próximas elecciones (cuatro por casilla); escogidos al azar y, normalmente, sin previamente conocerse entre ellos, antes de participar juntos, por primera y única vez, como Funcionarios de Casilla. Los requisitos para ser nombrados como funcionarios son varios y no los repetiré para no hacer todavía más larga esta exposición, pero, el más importante para esta tarea es no pertenecer a ningún partido.  Los seleccionados son compatriotas que aceptan colaborar voluntariamente y sin recibir emolumentos, guiados tan solo por su deseo de contribuir a la realización exitosa de estos procesos, siendo también muy numerosos, quienes no aceptan hacerlo.
A las 8 de la mañana, tiempo local, se reúnen los cuatro funcionarios designados y capacitados previamente (Presidente, Secretario, Primer Escrutador y Segundo Escrutador), en el lugar en donde se instalará la Casilla Electoral (habiéndolo ya visitado anteriormente), para proceder a su instalación. También hacen acto de presencia los representantes de los partidos y los observadores, debidamente acreditados, quienes observan las maniobras necesarias para dejarla lista, pudiendo ayudar en algunas de ellas, si así lo desean. Para dichos movimientos cuentan con material electoral y documentación electoral, proporcionados con anticipación.
Entre la documentación electoral se encuentran dos listados de las credenciales de quienes está previsto que acudan a votar, una con fotografía y otra sin ella. La que no tiene fotografías se coloca en la parte exterior de la Casilla, para el conocimiento de los posibles votantes, los que no estén en esa lista, no podrán votar. La que incluye las fotografías de las credenciales, se utilizará para identificar a quienes ingresen, posteriormente, a la Casilla.
Las boletas electorales (que se convertirán en votos, al ser llenadas por los electores) vienen unidas en talones y debidamente foliadas, a las cuales, no solamente se verificará la correcta secuencia de su numeración sino, además, cada una de ellas se marcará en su parte posterior con la firma o seña de la persona, elegida por sorteo, para hacerlo, pudiendo ser uno de los representantes de partido u observador. Esta es una de las operaciones muy importantes, previas a la apertura de la Casilla. Se registran en las actas correspondientes los números de folio con que se inicia el proceso. En el caso de cualquier revisión posterior, la validez del voto estará amparada por una doble certificación: el folio y la firma o seña.
Las urnas vienen inicialmente desarmadas, con el fin de garantizar, plenamente, que estén vacías. Se arman a la vista de todos los presentes, se sellan y se firman. Posteriormente, se colocan en un lugar en donde estarán, a la vista de los funcionarios, los representantes y los observadores. Se instala también una mampara, único  lugar en donde el votante estará oculto de todos los demás, con el objeto de proporcionarle privacidad al momento de emitir su voto. Según he escuchado, en el caso de que el votante haya sido obligado a emitir su voto por algún candidato, ya sea por conveniencia o bajo presión, aprovechando la facilidad de la mayoría de los celulares de poder sacar fotografías, se le exige una foto de su voto. Si yo estuviera en ese caso y no quisiera votar por el candidato que me indican, sencillamente, lo haría inicialmente por él, sacaría la foto para tener la comprobación correspondiente y, posteriormente, votaría por cualquier otro o ejecutaría cualquiera de los otros motivos para la anulación de los votos, por consiguiente, quedaría bien con ellos y conmigo, al anularse dicho voto.
La votación se iniciará hasta que se haya completado la instalación de la Casilla y preparado la documentación necesaria, no importando el tiempo requerido para hacerlo.
A continuación, se iniciará la votación, ingresando los electores a la Casilla, uno por uno.
El Presidente de la Casilla recibirá al elector y le solicitará su credencial para votar (si no la tiene no podrá votar), lo identificará y pasará la credencial al Secretario.
El Secretario cotejará la credencial  del elector con la lista nominal con fotografía, si no aparece, no podrá votar, en caso positivo, entregará las boletas electorales correspondientes al elector, asegurándose que lleven la marca o firma al reverso, pasando la credencial al Primer Escrutador.
El elector emitirá su voto en la mampara y depositará las boletas en las urnas (a la vista de todos). Regresará a la mesa de funcionarios,  en donde el Primer Escrutador le aplicará tinta indeleble en su dedo pulgar, marcará su credencial y se la devolverá.
El Secretario colocará en el lugar correspondiente de la lista de electores la palabra votó con el sello apropiado.
El elector se retira de la casilla.
La votación se terminará a las 6 PM o antes, si ya votaron todos los de la lista nominal. A esa hora, se hará una lista de los que todavía estén en la fila y son los únicos que podrán votar posteriormente.
Al terminar la elección, los únicos que podrán estar presentes, en el interior de la Casilla, son los funcionarios, los representantes y los observadores. Después de elaborar el Acta de Cierre de Votación, los funcionarios procederán al escrutinio y cómputo de la votación.
En cada uno de los talones se verifica el folio con que terminó la votación, se registra en un acta, se le resta el folio inicial y se le suma una unidad, el resultado debe corresponder, exactamente, al número de votos contenidos en la urna respectiva, así como también,  al número de credenciales selladas, cuya cantidad corresponde al número de votantes. Estas comprobaciones sencillas garantizan el que no se hayan introducido más votos de los previstos, burlando la vigilancia de los presentes. Si no cuadran, se podrá determinar, exactamente, la cantidad de votos adicionales y cuales son, al verificar el folio y la firma en cada uno de ellos.
 A continuación se procede a la integración de los paquetes electorales, no teniendo caso detallar su contenido, únicamente que, una vez cerrados y sellados, en su exterior se colocarán dos sobres de plástico transparente, en el que dice COMPUTO se colocará la primera copia del Acta Final de Escrutinio y Cómputo, y en el que dice SIPRE la segunda copia de dicha acta. Una vez cerrados y sellados los sobres, los funcionarios y los representantes que lo deseen firmaran sobre los sellos. Al estar protegida la información con plástico transparente, posteriormente, se podrá consultar pero no modificar.
Al término de la integración de los paquetes electorales, el Presidente colocará en una lona en el exterior de la Casilla, los resultados de la votación, con la firma de todos los funcionarios y representantes que quieran hacerlo.
El Presidente, acompañado de quienes así lo deseen, entregará los paquetes electorales en donde le hayan indicado de antemano. Con esta operación, termina la intervención de los ciudadanos en este proceso, siendo pertinente aclarar que, cada paquete lleva una clave que lo identifica perfectamente de todos los demás, siendo del conocimiento de los representantes de partido y observadores, así como también, cuáles fueron los resultados de la votación en esa casilla, mismos que ellos se encargarán de informar a sus propios partidos. Lo más importante es que, ya no es posible modificar los votos, al estar en el interior de paquetes, debidamente sellados,  con sus claves de identificación y  disponibles para cualquier aclaración futura.
En cada paquete, el número de votos para un candidato determinado representa tan solo un sumando de una gran suma (de 143 000 sumandos, en esta elección), pero está debidamente especificado su lugar en la misma, de tal manera que, no es posible desaparecerlo, por arte de magia y, adicionalmente, la cantidad de votos que puede leerse en su exterior, está también registrada en su partido, al haber ya recibido la información correspondiente, a través del representante que estuvo presente en esa Casilla, y dicha cantidad está también soportada, en caso necesario, por los votos que contiene en su interior. Por consiguiente, en la parte del proceso que ya no depende de los ciudadanos, tampoco es posible un fraude, y se reduce a la transportación de los paquetes a sus lugares de acopio y a efectuar, finalmente, la gran suma, en presencia de los representantes de los partidos.
Conforme se reciba la información de los resultados obtenidos en la votación de las diferentes casillas, el día de la elección, se irá actualizando el PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares), generador de muchas controversias y versiones completamente fuera de la realidad, utilizándolo como el argumento de un fraude en una elección pasada, al haberse “caído el sistema”, existiendo el temor de quienes se alimentan de de estas disparatadas versiones, que ocurra nuevamente y propicie un “nuevo” fraude. Se trata solamente de un programa, elaborado para informar oportunamente del avance en la recepción de los resultados de las votaciones en las casillas, de utilidad solo temporal (el día de la elección), pero que no tiene NINGUNA repercusión en los resultados finales, basados, exclusivamente, en la información contenida en los paquetes electorales, no en la desplegada por ese programa. Tal y como lo explica José Woldenberg (en el artículo de referencia), el cómputo oficial se inicia el miércoles siguiente, en los consejos distritales, en donde se reúne el Presidente (único funcionario del IFE), con seis consejeros ciudadanos y los representantes de los partidos.
Una vez explicado todo lo anterior (disculpándome por su extensión), ¿Qué podrían aportar de positivo los integrantes del Frente Ciudadano de Defensa del Sufragio Efectivo?, absolutamente nada, únicamente, promover la intriga, son solamente unos cuantos ciudadanos, simpatizantes de AMLO, en contra de un poco más de medio millón de ciudadanos, no solamente preocupados por la votación, sino que actuarán efectivamente para garantizar su legalidad.
Según AMLO, cuenta con 430 mil representantes de casilla y 20 mil más como coordinadores, para cuidar las 143 mil casillas que se instalarán el 1º de julio, adicionalmente el PRD tiene sus propios representantes, alrededor de 280 mil. Un verdadero ejército de supervisión de las próximas elecciones, por consiguiente, posteriormente, no se podrá reclamar el que se haya cometido un fraude. A menos que, AMLO acuse nuevamente, a sus propios representantes, de haberse vendido.
Un cordial saludo a todos los foristas.

Ciro Gómez Leyva - Josefina no va a ganar el 1 de julio, pero todavía no ha perdido.


Ciro Gómez Leyva

Josefina Vázquez Mota asistirá mañana al debate organizado por #Yosoy132. Hará lo que tanto rehuyó dos meses atrás: polemizar con Andrés Manuel López Obrador sin la presencia de Enrique Peña Nieto. Será la aceptación tácita de la derrota.
La debacle comenzó el 19 de abril, cuando, antes que nadie, la encuesta de seguimiento diario Milenio-GEA/ISA registró que López Obrador le quitaba el segundo lugar. La dura secuencia de spots y denuncias en contra de Peña Nieto sirvió, fundamentalmente, para darle respiración boca a boca y levantar de la lona al otrora “peligro para México”.
Tuvo un repunte fugaz, pero desde el 23 de mayo (vendrán los análisis reposados del por qué se fue haciendo pequeña) no sale del tercer sitio. Ayer estaba a un punto del candidato de las izquierdas y a 18 del priísta. La probabilidad de que supere esa desventaja en diez días de campaña es nula.
Es la derrota de Josefina. Y la derrota del PAN. Ella no será la próxima Presidenta de la República, pero aún tiene una muy importante batalla que librar de aquí al 27 de junio.
Perder con el 20 por ciento, o menos, de los votos sería una catástrofe para ella y el partido. Alcanzar, en cambio, el segundo lugar y el 30 por ciento de los votos suavizaría sensiblemente el fracaso, y podría proyectarla como la figura central de la inexorable, inaplazable, renovación de un PAN hueco que se cae de viejo.
Josefina no va a ganar el 1 de julio. Pero todavía no ha perdido. Aunque no se cruzará la banda, como Fox y Calderón, puede ser un símbolo, como Maquío Clouthier. Y una figura, como Diego Fernández de Cevallos.
De apenas 51 años de edad.
Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/josefinanovaaganarel1dejulioperotodavianohaperdido-1312543-columna.html

Alejandro Paéz Varela - Peña Nieto: Nuestro fracaso como sociedad

Alejandro Paéz Varela
Es muy difícil pronosticar quién ganará la presidencia de México. Según mis cálculos, comparando encuestas, el siguiente ejercicio que publiquen María de las Heras (Demotecnia) y Reforma dará un empate técnico entre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. A su vez, según las casas encuestadoras de Excélsior, El Sol de México, Milenio y El Universal, es posible que el candidato de las izquierdas crezca en las preferencias (como lo viene haciendo desde el 11 de mayo), pero no lo suficiente como para alcanzar al abanderado del PRI.

Si tomo en cuenta estas mediciones, entonces es muy difícil, como decía, calcular quién de los dos ganará. Hablo de dos porque Josefina Vázquez Mota se desinfla y va afianzando un tercer lugar, según todos los ejercicios, aunque no se ha desfondado. Creo que eso pasará (desfondarse) en las urnas. Ya veremos. Yo creo que el PAN sufrirá un descalabro mayor que el que ya padeció en 2009 y en varias elecciones estatales.

Pero independientemente de lo que suceda el 1 de julio y del rumbo que los mexicanos decidamos para los siguientes seis años, tendríamos que estar de acuerdo en que no podemos seguir más tiempo sin poner control a las televisoras.

Si gana Enrique Peña Nieto, es una confirmación de que el proceso electoral enmarcado por el Instituto Federal Electoral (IFE) es una burla: los presidentes, en estos tiempos, se imponen desde tiempo atrás: al candidato elegido por los poderes reales se le arregla una boda, se le coloca en los programas de espectáculos, se le peina, se le maquilla y se instala con paciencia en el ánimo de las mayorías con años de anticipación.

El problema, diría, no es el candidato. El problema es el poder de las televisoras: su enorme capacidad corruptora. A las elecciones, en tiempos de teledemocracia, se llega ya con un monigote maquillado, un pelagallos cualquiera convertido en “salvador” por la fuerza de la publicidad. Y así como funciona hoy nuestro sistema democrático, el IFE sirve sólo para validar la elección, para extender la constancia de mayoría y para dar argumentos de “civilidad” en contra de los que se atrevan a cuestionar el triunfo armado con anticipación.

Las elecciones, entonces, son sólo un trámite. Se me ocurre una metáfora: es el examen final de un curso, una simple prueba por escrito sobre el trabajo hecho durante años. Si todos los días, a todas horas, la televisión nos educa que debemos votar por el monigote, entonces votamos por él. Y la elección se vuelve simplemente un examen final.

Pues eso, perdónenme, es fraude. Asusta la palabra “fraude”, ¿no? Pues es fraude aquí y en cualquier democracia.

Pero esta vez, además, las elecciones serán una confirmación de que hemos reprobado como sociedad.

Dejamos que el poder de las televisoras creciera desmesuradamente. Dejamos que este cáncer se metiera hasta la médula: tiene senadores, tiene diputados, tiene gobernadores y tiene alcaldes. Y ahora, si gana Peña Nieto, tendrá un presidente.

Ni siquiera los señores del narcotráfico tienen tanto poder corruptor como las televisoras. Lo estamos viviendo. Si llega Peña Nieto, será el primer Presidente seleccionado por dos individuos (Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas) y no por la gente. Ni Joaquín Guzmán Loera. Ni el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

Pero no todo es culpa, aclaro, de las televisoras. TV Azteca y Televisa asimilaron las fallas del sistema político, social y económico y lo aprovecharon.

Con una sociedad educada, sin ese otro tumor canceroso llamado Elba Esther Gordillo, las telenovelas no habrían alcanzado a vender a Peña Nieto como lo hicieron. Una sociedad educada e informada habría menospreciado de inmediato ese ignorantazo.

Con una mayor competencia en los medios, si se hubiera acabado en estos años con el duopolio televisivo, no nos habrían dado a comer ese producto chatarra con tanta facilidad.

Insisto: si gana Peña Nieto, fracasamos todos como sociedad. El poder de las televisoras (que se fortaleció ante la debilidad de las instituciones) habrá triunfado.

Y a jodernos. A tragarnos seis años a ese Frankenstein hecho con retazos de carne de televisión: un mujeriego bronceado, con casa en Acapulco, como Roberto Palazuelos; un alumno de las enseñanzas de Chespirito; un chistosito frívolo, acrítico de la realidad social, como Eugenio Derbez; un galán, macho, de plástico, como cualquier protagonista de telenovela; un individuo hecho para los Viajes Todo Pagado; un títere funcional que aprendió de memoria los pasos que debe dar cada vez que pise la alfombra roja. 

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/18-06-2012/7638. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

Rafael Loret de Mola - Guerra de Presidentes/ Los Temores de Felipe.

Rafael Loret de Mola
El titular del Ejecutivo federal –a quien no quiero nombrar como presidente porque sólo representa a una minoría de mexicanos cuyos sufragios, además, fueron alterados por la intervención empresarial y los operadores de Los Pinos-, parece sostener una guerra sucia, debajo del agua, con sus antecesores y con el apoyo d otro “ex”, Ernesto Zeillo, quien juega doble acercándole a algunos de sus hombres de confianza a Enrique Peña Nieto. ¿O acaso es la misma estrategia sólo para elevar los niveles de la ingenuidad del colectivo a lo largo de un turbio proceso impregnado de descalificaciones? El hecho es que, a ciencia cierta, nadie apuesta por quienes apoyan a la candidata oficial, Josefina Vázquez Mota, dejada al garete pero encubierta por los catalanes expertos en marketing –Ostos&Solá-, cuyo descenso fue tan espectacular como su ascenso dentro de las filas del panismo no presidencialista, un verdadero galimatías de la democracia.

Desde luego, los más nombrados son Vicente Fox y Carlos Salinas, sendos personajes que no han matizado su visión acerca del triunfo del priísta Enrique Peña Nieto –contrario a los correligionarios del primero y evidentemente ligado a los intereses del segundo y a los de sus poderosos tíos mexiquenses comenzando con Arturo Montiel-, aunque por diferentes motivos y un solo lugar común. Ambos aborrecen a Andrés López Obrador, en apariencia –lo digo porque no son pocos los antiguos salinistas que han rodeado al aspirante de la izquierda-, pero los Fox quieren escribir su propia historia basándose en ser los únicos capaces de vencer a sus opositores acaso para convertir al centro faraónico de San Cristóbal en una Meca para los políticos en fase de embrión, dirigiendo detrás de bambalinas el destino general; Salinas, en cambio, busca la consolidación de su grupo, que se levantó durante el periodo de Fox de la tremenda caída de 1994, el año de la barbarie y el desplome financiero, y la hegemonía política para señalar derroteros con un mandatario débil en la casona de Chapultepec. De una manera u otra se trata del poder, del verdadero poder.

Calderón, desde luego, quiere asegurarse la impunidad... y para ello nunca fue de su confianza Josefina, la candidata de su partido, a quien ofreció a los “expertos” catalanes para cubrir las apariencias, a sabiendas de los antecedentes de 2006 y la célebre “campaña negra” que se impuso a la egolatría de Andrés Manuel, incapaz de reaccionar ante los golpes bajos por la suficiencia que le daba el saberse con ventaja amplia... hasta que ésta se redujo lo suficiente como para posibilitar la sofisticada alquimia en tres o cuatro laboratorios regionales mientras la votación fluía con normalidad en casi todo el país. Luego vinieron las protestas, la toma del zócalo y rúas aledañas y la larga campaña –al estilo misionero-, por todas las entidades del país, sobre todo aquellas en donde los conflictos entre grupos subversivos cubren la agenda. Es éste el punto que diferencia las cosas con cuanto sucedió hace seis años.

Desde el inicio de la precampaña, cuando ya sabíamos por dónde iban los tiros, auguramos que la enorme ventaja de Peña Nieto sería imposible sostenerla y que, sin remedio, descendería hasta estrecharse la votación. Así ha sido, pero con una salvedad: quien le acecha no es la abanderada del PAN, como era de suponer al principio, sino el representante de la izquierda, Andrés Manuel, quien comenzó desinflado y ahora tiene el mismo, rozagante aspecto de cuando se creía vencedor hace seis años. Un caso, sin duda, de antología. No sólo nunca estuvo desahuciado sino que aprovechó, cada día del largo sexenio de Calderón, para mantenerse en campaña. Para ello, requería financiamiento. ¿Bastaría con lo que le destinan, de sus sueldos, los legisladores del PRD, unos diez millones de pesos al mes? Es discutible si consideramos en cuenta la agenda del personaje por lo que es lógico suponer la existencia de otras fuentes de financiamiento; pero cuando se le cuestiona sobre el particular, él recurre a la cantaleta del “complot” y descalifica a quienes le interrogan considerándolos partes del plan malévolo de “las mafias” para evitar su llegada a la Presidencia; y lo mismo sucede cada que se habla de los ex salinistas que le rodean:

--Eso –alega- sucedió hace mucho tiempo.

Y de allí no pasa el personaje, evadiéndose siempre ds los cuestionamientos de fondo con el mismo sambenito: quien le pregunta cuestiones incómodas es porque forma parte de la inmensa conjura en su contra. Bueno, ¿y si es tan grande cómo para formar mayoría entre los electores, tal debería evitarse aunque fuera con métodos antidemocráticos? Alega López Obrador que reconocerá los resultados del IFE... “siempre que no haya fraude?”. ¿Y cómo va a medirlo?¿Con la misma simplicidad con que dejó que los votos a su favor, en 2006, fueran manipulados sin defensa jurídica alguna, seria claro? En vez de indagar sobre los laboratorios regionales –Guanajuato, Jalisco y otras entidades más-, se puso en el papel de víctima de un fraude generalizado sin admitir jamás de dialogar sobre los yerros cometidos, enfadándose con quienes se los señalaban. Hay múltiples testimonios sobre ello y López Obrador no ha sido capaz de desmentir uno solo. Por algo será.

Por esta y otras razones, como no se esperaba, la inminencia de un largo proceso poselectoral marcado por la protesta y también la rebeldía –no sabemos hasta que punto, de acuerdo a lo estimado ahora y anteriormente por este columnista-, se hace cada vez más clara. Sobre todo porque ya conocemos los lugares comunes de Andrés:

1.- Llamar “mentirosos” a quienes le preguntan sobre posibles desviaciones económicas e ideológicas, sin dar ningún otro tipo de razones.

2.- Considerar que conjuran contra él todos y cuantos no le apoyan en su nuevo proyecto “amoroso”, dramáticamente contrast5ante con la belicosidad de su primera campaña.

3.- Insistir en que si hay fraude, de acuerdo a su personal criterio y sin la menor defensa jurídica, movilizará a sus incondicionales como en 2006. Es obvio que el respeto a los resultados depende sólo de una posibilidad: que él sea declarado vencedor, a pesar de no liderar las encuestas ni haber convencido a un amplio espectro de ciudadanos a quienes asusta y repele a la radicalización hacia la izquierda.

Y entre el cruce al fuego, la cuestión es cuál es el verdadero juego de los ex presidentes:

A).- A Zedillo le conviene la continuidad para seguir con su labor de puente con el gobierno de Washington; tal esquema no se rompería si gana el PAN o el PRI en donde ha sabido meter la mano. 

B).- Para Fox, el triunfo del PRI, aunque sea contrario a cuanto él promulgó, es la única manera de detener, por segunda vez, la tendencia hacia la izquierda que continúa siendo un “peligro”... para los intereses del exterior. Bien sabe que la señora Josefina duró lo que un suspiro: poco más de una semana, antes de caer en la ansiedad que la tortura. Dejémosla como importante capital político hacia el futuro, pero no en la Presidencia.

C).- Salinas tiene juegos a triple banda. Apuesta por la continuidad pero tampoco está muy lejos de la izquierda aunque López Obrador le perdone como ya hizo con los Fox. Sencillamente, el cuarto de guerra de Andrés Manuel es el mismo que tuvo Salinas en 1988. ¿Cómo explicarlo a la luz de los acontecimientos recientes y de las alianzas poco razonables?

D).- Echeverría, segregado por las acusaciones en su contra pero con dinero operativo, apuesta por la izquierda para salvarse. Su definición es Andrés Manuel porque sabe que a éste le interesa poco remover el pasado para crucificar a un anciano; en cambio, ¡siempre será bienvenida una buena dosis de capital subterráneo! Finalmente, Calderón... sólo requiere que le cubran las espaldas. ¿Quién se lo garantiza mejor?

Debate

Felipe Calderón tiene graves temores, con el complejo de la ilegitimidad que le ha acompañado desde el inicio de su gestión. Por eso, más que otra cosa, le preocupa la posibilidad de poder negociar su salida mediante una transición más o menos tranquila. Hasta hace un mes, era evidente que se había inclinado por Peña Nieto, al observar la escasa convocatoria de Josefina, una candidata quien nunca fue la suya, y la ventaja en apariencia irreversible del priísta. Peña le respondió afirmativamente, esto es comprometiéndose a velar por el futuro del michoacano... siempre y cuando saliera del país.

Pero las cosas podrían haber dado un vuelco importante. Como la ambición de López Obrador –dice que, en realidad, lo defendible es su proyecto-, es ilimitada, existe la posibilidad de un nuevo viraje de Calderón –como ya lo hizo con las candidaturas aliancistas de 2010-, para tensar las cosas a favor de la izquierda con la garantía de no ser tocado por ésta en la hora del finiquito definitivo. Desde luego, como en materia de confianza no hay mucha, el blindaje sólo podría darse en los niveles policíacos, infiltrados por la delincuencia organizada como nos hemos cansado de repetir.

De allí el insólito manejo de las encuestas y la desproporción abismal entre éstas, como si se tratara de un simple juego infantil con la ciudadanía en calidad de testigo, sólo eso. Porque, desde luego, una de las piezas angulares de 2006 fue, sin duda, el maneo inteligente de los sondeos de opinión que gritaron un empate técnico cuando no lo había e inhibieron a miles de presuntos votantes; y ahora, la verdadera guerra, la determinante, a través de los jóvenes cautivos de Internet –u dicen que sólo así defienden su libertad-, se dará, como anunciamos igualmente, a través de las redes sociales.

La Anécdota

En mayo de 2001, por la tarde y tras rendir su “primer” informe trimestral –que fue el último y lo leyó un semestre después de su asunción presidencial, Vicente Fox me recibió en Los Pinos y, entre cosas, me dijo:

--Estos (los del PAN), en plan de puros pen...., querían que no ofreciera nada ni prometiera nada. ¿Entonces cómo íbamos aq ganar las elecciones?

Así es este personaje, siempre con doble cara.

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com.mx

Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/guerradepresidenteslostemoresdefelipe-1307974-columna.html

Salvador García Soto - El verdadero Calderón.

Pocos comportamientos políticos han resultado tan erráticos y han desconcertado tanto como el del presidente Felipe Calderón en la actual contienda por la Presidencia. Cuando todos esperaban que Calderón se convirtiera en el más agresivo cruzado en la defensa de la continuidad del PAN en el poder y la misión de impedir un regreso priista a Los Pinos, resultó que el feroz político se echo para atrás. Empezaban las campañas y, entre su distanciamiento con Josefina Vázquez Mota y su aparente decisión de respetar la ley, el presidente estuvo ausente en los primeros meses de la contienda.

Su ausencia descontroló tanto a sus opositores como a sus correligionarios. Era común escuchar a panistas de la cúpula quejarse con cierta amargura de que su campaña presidencial iba al garete y que su candidata se había quedado sola, parte por la torpeza de Josefina que intentó un deslinde de Calderón –cuando éste aún tenia apoyo y respaldo en las encuestas– y parte por la decisión del mismo Presidente que ante ese gesto y las reservas que siempre le tuvo a la candidata, marcaba su distancia.

Pero llegó el segundo debate y a través de las redes sociales volvió el verdadero Calderón. El león de las campañas salto de un zarpazo y sorprendió hasta sus mismos compañeros de partido que recuperaron el ánimo perdido y a sus opositores, que de inmediato le exigieron “moderación y comportamiento de Estado”. Los analistas intentaron explicar el vuelco en el comportamiento presidencial: “Están alarmados en Los Pinos ante el avance de López Obrador y actúan desesperados para cerrarle el paso”, dijeron unos. “Es el temor a la debacle del PAN lo que movió a Calderón”, apuntaron otros.

Los mas audaces supusieron que los números de las encuestas internas de la casa presidencial animaron a Calderón a creer que no todo estaba perdido y que aun podía darse la última batalla en espera de una elección que se cerrara a tres tercios en la recta final. Y él mismo pareció reforzar esa tesis cuando, a la menor provocación y en inusual conferencia de prensa, el presidente declaró que para él no había ganador definido en la elección y que veía tres candidatos aun con posibilidades de ganar.

Lo cierto es que Felipe Calderón esta de regreso en las campañas, ya sea que busque cerrarle el paso a toda costa a Andrés Manuel, que haya recuperado su vocación antipriista e intente impedir ser el presidente que regreso al PRI a Los Pinos o simplemente haya decidido que la esperanza muere al último. En los días que restan a las votaciones veremos a un Presidente en campaña, jugándose su resto en una batalla que para su partido y su candidata ya muchos ven perdida.

NOTAS INDISCRETAS… En el estado de Morelos el PRI mantiene la ventaja en las preferencias electorales con 7.1% sobre el PRD y su candidato Graco Ramírez y de 23.3 arriba del PAN y su abanderado Adrián Rivera. La encuesta realizada por Consulta Mitofsky el 12 y 13 de junio en viviendas del estado de Morelos ubica a Amado Orihuela, el candidato del PRI-PANAL con una aceptación de 42.9%; el perredista Graco Ramírez con 35.8% y el panista Adrián Rivera con 19.6%… La última oportunidad para Beatriz Paredes de rescatar algo de su mala campaña por el DF se dio anoche en el debate entre los aspirantes a jefe de Gobierno del DF. Beatriz entro a esta contienda a sabiendas de que la suya era una labor de sacrificio para la campaña de Peña Nieto y aunque sabía que no iba a ganar, tenía la meta de obtener una cifra de votos que ayudara al candidato presidencial de su partido. El problema vino cuando, ante el crecimiento desmedido del perredista Miguel Ángel Mancera y su estilo lerdo y apático de hacer campaña, las intenciones de voto para el PRI comenzaron a desplomarse y del millón 800 mil votos que habían proyectado obtener, en sus últimas estimaciones apenas alcanzaban un millón que es el voto priista mas duro en la ciudad. Así que si anoche no ocurrió un milagro y Paredes no logra avanzar nada con el último debate, la tlaxcalteca ya puede despedirse de cualquier pretensión futura… Los dados andan de vena. Escalera doble.

sgarciasoto@hotmail.com | @sgarcíasoto

Leído en: http://www.24-horas.mx/el-verdadero-calderon/

Lydia Cacho - Duarte: tonto útil de los cárteles.

Lydia Cacho
Una fuente cercana al gabinete de Fidel Herrera cuenta que durante una reunión con líderes del PRI en el proceso para elegir al sucesor del gobernador de Veracruz, y ante las dudas sobre la falta de habilidades y oficio de Javier Duarte, Herrera les dijo a los presentes que estuvieran tranquilos, porque Duarte no se metería con nadie y no representaba un peligro. Efectivamente Herrera, como hizo Félix González Canto en Quintana Roo, eligió como sucesor a un joven inexperto, soberbio y sin oficio político con la finalidad de mantener el control del estado.

Ya lo dijeron fuentes de la Marina y el Ejército: Duarte es incapaz de gobernar, carece de las capacidades necesarias para evaluar los riesgos en su estado y desde hace al menos seis meses abdicó a gobernar, cediendo toda la responsabilidad a las fuerzas armadas y al Gobierno Federal. Es por ello que se ha dedicado afanosamente a invertir una buena parte del presupuesto en comprar publicidad y en pagar asesoría de algunos periodistas nacionales que por una jugosa suma le organizan foros sobre violencia contra periodistas y sobre turismo. La gran preocupación de Duarte en este momento consiste en descubrir nueva estrategias mediáticas para ocultar la gravedad de lo que sucede en su estado.

Fidel Herrera ha bajado su perfil por las investigaciones abiertas en su contra en los Estados Unidos, mientras que en Veracruz se rompió el pacto entre el Zeta 40 y Gilberto Arias, líder del Cártel del Golfo. Ambos grupos han roto también acuerdos con los exfuncionarios de Fidel Herrera que desde las instancias gubernamentales mantenían dividido el territorio para beneficio de las dos organizaciones criminales y en detrimento de toda la población. Así aquello policías municipales y Policías Federales que trabajaban bajo el pacto de ambos cárteles son perseguidos por uno y otro bando, e interrogados para que se definan con quién se quedan: con los Zetas o con el Golfo. De allí que Duarte haya ordenado ocultar a los medios la reciente aparición de diez cadáveres en Tuxpan, o los degollados en Jalapa. El Gobernador conoce bien los ajustes de cuentas, pero también sabe que el Cártel del Golfo que cuenta con una mejor infraestructura y con alianzas de mejor nivel. Mientras los Zetas cooptan a gente de bajos niveles, sicarios y halcones jóvenes a quienes consideran desechables, varios exfuncionarios de Herrera ahora obedecen a la gente de Gilberto Arias. En la medida en que la delincuencia organizada se apodera de regiones completas del estado con la ayuda de policías municipales de burócratas, policías federales y algunos militares corruptos, Duarte se lava la cara ocultando su ineficacia y parálisis como gobernador.

Está claro que no debemos esperar absolutamente nada de los grupos de delincuencia organizada, ellos están fuera de la ley, sin embargo, el Gobernador sí tiene una deuda inmensa con la sociedad veracruzana, él fue elegido (aunque fuese impuesto por Herrera) asumió la responsabilidad pública y a estas alturas no le queda sino renunciar. Porque no es otra cosa que un tonto útil a los cárteles. Duarte, como Medina en Nuevo león, son la peor especie de cómplices de la delincuencia organizada. Junto con ellos no podemos ignorar el vergonzoso papel que juegan algunos periodistas con gran poder en medios nacionales para lavar la sangre de las manos de este creciente grupo de jóvenes gobernadores incapaces, débiles, ignorantes, carentes de oficio y profundamente irresponsables que creyeron que gobernar era entrar a llenarse los bolsillos y favorecer a los amigos con jugosos contratos gubernamentales como sus antecesores. Gobernantes que dieron por sentado que los cárteles son parte del paisaje local.

Con esta nueva generación de gobernadores se revela otra especie de buitres fortalecidos: los medios corruptos, vendidos al mejor postor que juegan un doble papel en el que quedamos atrapadas, atrapados, quienes creemos que el periodismo es una profesión digna y que nuestra responsabilidad es para con la sociedad y no para proteger al poder o vivir de él. Por un periodista que se vende, otra, otro que no lo hace puede perder la vida.

Si algo le debemos a las y los jóvenes del 132 es recordarnos que este País necesita una limpieza de fondo el todos los niveles incluidos los medios, que todas las y los periodistas no podemos, ni debemos fingir que no nos toca tomar partido con la verdad, aunque nos cueste el trabajo o la exclusión de las élites.

@Lydiacachosi

Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/duartetontoutildeloscarteles-1312545-columna.html