sábado, 7 de abril de 2012

Maite Azuela - Quadri en el debate presidencial



Desde que Gabriel Quadri decidió ir como candidato presidencial del
Partido Nueva Alianza se han desatado interminables cuestionamientos
sobre su decisión de abanderar a un partido que le abre espacios
legislativos y de gobierno al SNTE. El ingeniero, académico, ex
funcionario público y ecologista ha pasado incomodísimos momentos en
entrevistas, intentando explicar lo que hasta hoy no tiene cuadratura.
Quadri sabe de antemano que no puede aspirar realmente a ganar la
Presidencia, así que su papel como candidato tiene por lo menos dos
posibles motivaciones: jalar los votos de algunos indecisos que apuntan
a votar por el individuo sin prestar mucha atención al partido político
que conservará el registro y atacar discursivamente a los contendientes
del PRI que resulten una amenaza ante la que pareciera ser una batalla
ganada.

Si tenemos en cuenta que no es políticamente correcto hacer explícitos
ninguno de estos dos objetivos, será interesante ver cómo se desenvuelve
Quadri en los debates que ha programado el Instituto Federal Electoral.
Mapear a sus contendientes para definir la estrategia de ataque no es
sencillo, sobre todo porque el partido que lo apuntala no tiene una
identidad propia con la que pueda manejarse de manera independiente y,
por lo tanto, no podrá presentarse con una actitud libre y confrontante
para abatir por igual a sus adversarios.

Basta echarle un ojo a las alianzas que el Panal ha cerrado en las
diferentes entidades de la república, para confirmar que la ruptura con
el Revolucionario Institucional no es más que una estrategia para
quitarle a la imagen de Peña Nieto la sombra de Elba Esther Gordillo. El
Panal en casi todos los estados se disuelve nuevamente en una misma
fórmula con el PRI y el Partido Verde. Ya se han registrado juntos por
lo pronto en Tabasco, Morelos, Colima, Hidalgo y además se cocinan
posibles alianzas en el Estado de México. En los procesos legislativos
tanto locales como federal, el Panal y el PRI siguen operando como una
sola fuerza. La excepción es Guanajuato, en donde Nueva Alianza ha
optado por aliarse con Acción Nacional para apuntalar la candidatura a
gobernador de Miguel Márquez.

Gabriel Quadri no ha presentado resistencia alguna para defender a un
partido en el que no ha militado, a pesar de que no comparte su
plataforma electoral, enfocada a posicionar políticamente al magisterio.
Se ha sometido disciplinadamente al grado de salir a la defensa de la
maestra Gordillo y de su partido después de las acusaciones de que el
ISSSTE destinó dinero de su presupuesto a Nueva Alianza.

Se debe tener templanza para soportar los embates que ha aguantado y los
que están por venir. Asumirse progresista, honesto e innovador y
paralelamente encabezar la candidatura presidencial de un partido que
coloca como candidatos plurinominales al Congreso a Fernando González,
Mónica Arriola y a René Fujiwara —yerno, hija y nieto de Elba Esther
Gordillo— puede ser resultado de un destello esquizofrénico. Pero quizá
sea menos espontáneo e incongruente de lo que se mira a simple vista.

En los debates podremos detectar si Quadri, junto con su partido juega
el papel de un segundo frente del Revolucionario Institucional, lo que
implicaría que se mueva hábilmente para no evidenciar las dificultades
argumentativas de Enrique Peña Nieto, cuando carece de apoyo externo.
Atacará de frente a Andrés Manuel López Obrador y será sigiloso pero
contundente con Josefina Vázquez Mota. Sería bueno preguntarle si
estaría dispuesto a ocupar alguna secretaría de Estado, como parte del
equipo de Peña Nieto, en caso de que éste resultara ganador. El rol que
asuma en ambos debates no sólo será fundamental para el posicionamiento
del Panal y la garantía de su registro, sino para elevar el costo de la
recompensa que deberá hacerle el PRI una vez que haya terminado este
proceso tan fastidioso.

Rosario Robles - Malas noticias… para el gobierno



No me refiero al desastre en el que se ha convertido la campaña de Josefina Vázquez Mota. A la improvisación que la ha caracterizado desde que el estadio Azul se vaciara. Día tras día, la nota se ha centrado en los yerros que se han acumulado en el haber de la candidata. No han trascendido sus propuestas, sino la falta de planeación, de orden, en la campaña de alguien que aspira a dirigir los destinos del país. Mala noche. De no cambiar de estrategia y de equipo, quien hoy ocupa el segundo lugar puede despedirse de ese sitio. La encuesta diaria de MILENIO de este viernes registra tan sólo cinco puntos de diferencia con respecto a López Obrador, cuya consistencia en la campaña empieza a arrojarle algunos puntos y, de seguir así, las tendencias se pueden cruzar. El PAN hace mal en pensar que tiene asegurado el segundo lugar, porque en 1997 prácticamente empató sus votos con el sol azteca (26.6% para el primero y 25.7% para el segundo) en gran medida por el empuje nacional que representó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en el DF (48% PRD, 25% PRI y 15% PAN), lo que incluso permitió que la fracción parlamentaria amarilla contara con un número mayor de escaños que la panista. En 2006 el blanquiazul apenas le ganó por una nariz al sol azteca. En ese año, a estas alturas Calderón ya había realizado ajustes muy importantes en su campaña, cambiado a los coordinadores (y hasta el lema con el que inició de “manos limpias”), aun cuando la diferencia en las encuestas de finales de marzo era tan sólo de siete puntos con relación al primer lugar, en ese entonces AMLO (ahora es de 20 puntos con el puntero EPN). No obstante aunque se modifique la estrategia, se lleven a cabo nuevos nombramientos y el partido acompañe a la candidata, no se ve por dónde se pueda detener esta caída. Eso parece ser un mal dato para quien todavía la semana pasada (antes de someterse a la veda que le impone la ley) realizaba una intensa labor proselitista a favor de su gobierno y, en consecuencia, de la candidata de su partido. Peores son las noticias que tienen que ver con lo importante, lo trascendente. Las que atienden a lo fundamental y que seguramente le cayeron como un balde de agua fría.

La primera nota la puso la Coparmex al informar que 160 mil empresas han cerrado durante los últimos cinco años por la inseguridad que prevalece. A esta cifra le sumó la de que 24 millones de viajeros fronterizos prefieren ya no hospedarse en México, por lo que se ha perdido una derrama económica de 800 millones de dólares. Todo ello a pesar del aumento en el gasto en seguridad que, según los diputados priistas, asciende a 467 mil millones de pesos, lo que demuestra que con todo y ese incremento, así como la mayor presencia militar/policiaca, no hay resultados contundentes en la materia. En todo caso, las cifras expresan que la escogida no es la mejor estrategia. Pero no sólo en este terreno hay estancamiento o retroceso: de acuerdo con datos presentados esta semana por la Cámara de Diputados y el INEGI, el medio rural mexicano se encuentra en una severa crisis no sólo por los efectos de la prolongada sequía que ha afectado a algunas entidades del país, sino por la falta de políticas y de visión. La idea de producir sólo lo que hace a México competitivo está demostrando sus límites. Haber sacrificado la soberanía alimentaria está cobrando réditos muy altos: el mercado de granos y productos básicos se encarece cada vez más en el plano internacional con consecuencias muy serias para un país que todavía hace dos décadas producía lo que comía. Además, de acuerdo con el INEGI, la tasa de desocupación en la zona rural pasó de 2.05 a 3.03 en el periodo 2006-2011, y la de subocupación de 8.7 a 11.9% para los mismos años. El escenario es crítico: 8 de cada 10 trabajadores rurales ganan menos de dos salarios mínimos y más de 145 mil personas quedaron desempleadas por la sequía. Si no fuera por las remesas provenientes de Estados Unidos el campo sería un polvorín, pues hace tiempo que no aguanta más, lo que parece no importarle o preocuparle al gobierno federal, que se limita a actividades asistencialistas para hacerle frente a esta preocupante situación. Malas noticias entonces para el Presidente. Quiere hacernos creer, pero no. México no está mejor.

Leído en http://impreso.milenio.com/node/9142398

Purificación Carpinteyro - Las televisoras nos amparen

"Si no toleramos a un rey como poder político, no debemos tolerar a un rey de la producción, el transporte o la venta de cualquier necesidad de vida".

John Sherman, senador de EU




Si de todos los problemas que aquejan a México fuese necesario escoger cuál privilegiar para resolverlo, me inclinaría por la concentra- ción de poder: concentración de poder político o concentración de poder económico, que, desde cualquier óptica, están estrechamente vinculados y son interdependientes.

México se ha forjado sobre la base de concentración de poder. Aprendimos desde la Colonia a aceptar poderes políticos absolutos impuestos por un rey; incorporamos como inevitable el derecho del soberano a otorgar concesiones a unos cuantos, en cuyas manos quedaba el desarrollo de las actividades económicas, con exclusión del resto. Desde entonces poco ha cambiado.

En política, presidentes-dictadores, partidos hegemónicos y políticos sexenales han marcado la historia; en economía, afortunados privilegiados a quienes el "Estado" confirió concesiones o prebendas para explotar, en exclusiva o con protección, distintas actividades económicas del país.

Al menos, la alternancia del 2000 allanó el camino para el traspaso del poder ilimitado del Presidente a los gobernadores de los estados, quienes, en muchos casos, se han aprovechado de sus cargos y se convierten en omnipotentes y reacios a someterse a las más básicas reglas de transparencia y responsabilidad pública. Pero en materia de economía, y pese a las promesas de candidatos que llegaron a presidentes, la alternancia no cambió nada. En algunos casos, hasta reforzó el control de las empresas sobre el sector en el que operan.

Y si en política hoy tenemos un oligopolio de partidos que, a través de reformas que ellos mismos aprobaron con el voto de "sus representantes" en el Congreso, se arrogaron el derecho exclusivo a designar candidatos a los distintos cargos de representación popular, restringiendo el mandato constitucional que garantiza que todo ciudadano mexicano tiene derecho a "votar y ser votado"; en los más importantes sectores económicos y de desarrollo, seguimos sometidos a los reyes del maíz y la tortilla, el cemento, los bancos, el cobre, la educación, el pan en caja o similares, las telecomunicaciones y la televisión, por dar unos ejemplos.

No es justificación, para ningún gobernante o legislador, el que los monopolios y los oligopolios establecidos se hubieran formado con anterioridad a su gobierno o encargo. Siguiendo los principios establecidos en nuestra Constitución, están obligados a evitar fenómenos de concentración que contraríen el interés público. Esto significa actuar, a pesar de que conlleve a la confrontación con los poderes económicos con los que están estrechamente vinculados, o de los que dependen.

Existen numerosos precedentes en distintos países, incluso en Estados Unidos, cuya filosofía nacional está cimentada en los principios del libre mercado, en los que se han adoptado medidas determinantes para la conformación de mercados y el fomento de la competencia.

Casos como el de DuPont, declarado monopolio en el negocio de los explosivos 1912, y de cuya división surgieron dos nuevos grupos; el de Standard Oil, que partió a la petrolera en 34 empresas separadas y competidoras; el de AT&T en telecomunicaciones, de cuyo rompimiento surgieron siete empresas de telefonía local y una de larga distancia, son claros ejemplos de cómo la acción contundente del Estado, la de la justicia americana, permitió la reconfiguración de mercados monopolizados por empresas preexistentes.

Pero en México hablar de medidas equivalentes para crear mercados competitivos es tanto como discutir la "confiscación" o, peor, la "expropiación". Para cualquier político mexicano, mencionar la posibilidad de revocar concesiones como consecuencia de la práctica reiterada de acciones en contra de la competencia es anatema.

Y es que, si no para todas las industrias, sí para algunos casos muy evidentes, poder económico equivale a poder político y viceversa.

Si no ¿cómo explicar las candidaturas propuestas por la alianza PRI/PVEM de 13 personajes tan allegados a las televisoras como la hija de Ricardo Salinas Pliego, la hermana de Leopoldo Gómez -quien por cierto también fue propuesta por el PRI para ocupar el cargo de consejera del Instituto Federal Electoral-, o a una de las abogadas que desde 2009 trabaja temas electorales ante el IFE para un funcionario de Televisa, entre otros?

Ojalá que los intereses de la sociedad mexicana queden tan bien representados como lo serán los de las televisoras. Y si la verdadera representación popular no fuese equivalente en términos numéricos, ojalá que quienes nos defiendan tengan calidad moral.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/652/1302868/

Ana Laura Magaloni - Una ruta creíble.

El grueso de los recursos de nuestras policías, procuradurías, juzgados penales y reclusorios está puesto para encarcelar a quienes comenten delitos que en otros países no se castigarían con cárcel


México Evalúa, hace algunas semanas, difundió un informe titulado "Realidades de los sistemas de seguridad y justicia en los estados", el cual contiene 25 indicadores que buscan dar cuenta de la magnitud del desastre institucional en este ámbito. Por ejemplo, según este informe, en 2010, 92 por ciento de los delitos no se denunciaron y 80 por ciento de los homicidios dolosos en el país quedaron impunes. Asimismo, 60 por ciento de los internos fueron recluidos por delitos que se castigan con menos de tres años de prisión, 50 por ciento de esa población en reclusión estuvo en prisión preventiva y en los reclusorios de Tamaulipas existió una tasa de 771 homicidios por cada 100 mil internos.

No hacen falta muchos argumentos para señalar que nuestras instituciones de seguridad y justicia locales están colapsadas. Hoy el grueso de los recursos de nuestras policías, procuradurías, juzgados penales y reclusorios está puesto para encarcelar a quienes comenten robos menores, riñas y conductas que en otros países no se castigarían con cárcel. También sirven para extorsionar y vender impunidad a quien tiene dinero para manipularlas. No sirven para investigar y sancionar homicidios, ni otros delitos graves. Tampoco sirven para incrementar la percepción de seguridad a los ciudadanos. Mucho menos para disuadir a quienes cometen delitos. Son instituciones que tienen un grosor o densidad institucionales extraordinariamente delgado como para impactar en la actividad delictiva o para generar confianza en los ciudadanos.

La enorme paradoja de este diagnóstico es que llevamos más de 10 años discutiendo los mismos datos. Es decir, hace más de una década parece existir un consenso social y político sobre la magnitud del problema y la relevancia de la reforma de todas estas instituciones. Ello ha provocado que cada vez se destinen más recursos públicos a este rubro, se hayan reformado muchas leyes y se hayan implementado distintas políticas en muchas entidades federativas. A pesar de todo, los indicadores no cambian. Hay algo que no hemos entendido. Es urgente encontrar una nueva narrativa para entender el problema de seguridad y la ruta para reformar las instituciones en este ámbito.

El punto de partida me parece debe ser el de distinguir dos realidades distintas, aunque conexas, pero distintas. Por un lado, está el problema del crimen y la falta de respuestas institucionales efectivas al mismo y, por el otro, el problema de la bajísima densidad institucional de policías, ministerios públicos, juzgados y reclusorios. Si no diferenciamos ambas realidades, vamos a seguir pidiendo peras al olmo.

La bajísima densidad institucional es tan abismal que, antes de que estas instituciones puedan dar una respuesta medianamente efectiva al problema del crimen, deben desarrollar capacidades de gestión y operación cotidiana básicas que generen confianza ciudadana. Por ejemplo, antes de pensar en que un policía municipal o local pueda hacer frente al fenómeno de la extorsión, debe estar en condiciones de acudir en un tiempo que no pase de 10 minutos a las llamadas de auxilio de la población, típicas del ámbito local (violencia intrafamiliar o riñas); antes de que un MP pueda desarrollar capacidades investigativas en casos de delitos complejos, primero debe contar con las metodologías básicas para recabar de forma confiable la evidencia de casos sencillos y de saber construir una tesis del caso y defenderla ante un juez; antes de que un juez pueda ser un árbitro creíble en casos de enorme visibilidad social, tiene que asumir su papel de controlar la arbitrariedad en el proceso de detención de acusados comunes y corrientes y construir su independencia frente a los gobernadores; antes de que pueda existir un reclusorio ejemplar, debemos comenzar por distinguir quién debería estar en un reclusorio y quién debería tener otra forma de castigo. En pocas palabras, no va a ser posible tener las instituciones de seguridad y justicia que sean profesionales y efectivas si no nos dedicamos, por algunos años, a generar las condiciones mínimas para su correcto funcionamiento que permitan reconstruir los lazos de confianza con la ciudadanía.

Así, necesitamos construir una ruta crítica, que vaya definiendo, paso por paso, qué debe ocurrir para que estas instituciones vayan desarrollando paulatinamente capacidades básicas que las hacen creíbles. Ello pasa por saber que, una parte muy importante del colapso institucional pasa por la arbitrariedad y abuso que padecen los usuarios de esas instituciones. Si tan sólo se acabara la extorsión policiaca, el abuso del MP, la pasividad del juez y la ausencia de una política penitenciaria sensata, mucho se ganaría en términos de reducción de la violencia y de la percepción ciudadana de inseguridad. Hemos creído, hasta ahora, que el principal problema del crimen está fuera del Estado. Ello no es así. La violencia que generan los abusos de policías, ministerios públicos, jueces y reclusorios son otra manifestación de la violencia delictiva y es esta violencia la que tendríamos que comenzar a controlar. Este, me parece, es el único camino posible para fortalecer y profesionalizar a estas instituciones y dejar de dar palos de ciego en materia de seguridad.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/652/1303289/

Franz Kafka - Buitres.

Franz Kafka
(1883-1924)


BUITRES.

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

Leído en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/kafka/buitres.htm

¿HASTA CUÁNDO DORMIDO?



Era un pueblo de la India cerca de una ruta principal de comerciantes y viajeros. Acertaba a pasar mucha gente por la localidad. Pero el pueblo se había hecho célebre por un suceso insólito: había un hombre que llevaba ininterrumpidamente dormido más de un cuarto de siglo. Nadie conocía la razón. ¡Qué extraño suceso! La gente que pasaba por el pueblo siempre se detenía a contemplar al durmiente. 

¿Pero a qué se debe este fenómeno? – se preguntaban los visitantes.

 En las cercanías de la localidad vivía un eremita. Era un hombre huraño, que pasaba el día en profunda contemplación y no quería ser molestado. Pero había adquirido fama de saber leer los pensamientos ajenos. El alcalde mismo fue a visitarlo y le rogó que fuera a ver al durmiente por si lograba saber la causa de tan largo y profundo sueño. El eremita era muy noble y, a pesar de su aparente adustez, se prestó a tratar de colaborar en el esclarecimiento del hecho. Fue al pueblo y se sentó junto al durmiente. Se concentró profundamente y empezó a conducir su mente hacia las regiones clarividentes de la consciencia.

Introdujo su energía mental en el cerebro del durmiente y se conectó con él. Minutos después, el eremita volvía a su estado ordinario de consciencia. Todo el pueblo se había reunido para escucharlo. Con voz pausada, explicó:

- Amigos. He llegado, sí, hasta la concavidad central del cerebro de este hombre que lleva más de un cuarto de siglo durmiendo. También he penetrado en el tabernáculo de su corazón. He buscado la causa. Y, para vuestra satisfacción, debo deciros que la he hallado. Este hombre sueña de continuo que está despierto y, por tanto, no se propone despertar.

 *El Maestro dice: No seas como este hombre, dormido espiritualmente en tanto crees que estás despierto.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

Inés Sainz - Clásicos a la vista



Pocas veces podemos disfrutar de la pasión que generan los clásicos en
México en un mismo fin de semana. Son partidos intensos, de los que se
espera mucho y que, en los que teoría, los jugadores deberían exhibir el
mejor futbol con el que cuenta nuestro país.

Este fin de semana seremos testigos, de nueva cuenta, de dos encuentros
que prometen y que, por el buen nivel del que gozan sus protagonistas,
nos hacen ilusionarnos con goles y espectáculo.

Monterrey recibe a Tigres en el estadio Tecnológico, mientras que Chivas
le hará los honores por segunda ocasión en el Omnilife al América, en
los dos duelos más esperados por la afición mexicana en esta jornada.

Esta vez será diferente, pues me parece que los cuatro equipos han dado
muestra del potencial que su plantel les otorga, clubes bien dirigidos,
ganadores e históricos, que gracias a sus hazañas se han ganado la
etiqueta de “grandes”, y englobo a los cuatro en este calificativo,
porque a pesar de que Tigres y Monterrey no gozan de la popularidad de
los otros dos, han sabido hacerse de un lugar entre los favoritos de la
afición en general.

Cuando hablamos de clásicos, sobre todo cuando éstos se disputan en la
misma jornada como ahora, es imposible no hacer comparaciones y decir
cuál de estos dos encuentros resultará más atractivo.

La brecha de la polémica se abre y las opiniones son diversas, pues por
un lado la historia y la rivalidad que tienen Chivas y América es
incomparable, aunque por el otro lado los dos equipos regios llegan en
mejor momento, mismo que se reafirma con el lugar que ocupan hoy en la
tabla general (Tigres es segundo, mientras que Monterrey está en el
cuarto).

Resulta muy complejo decantarse por un favorito, pues incluso la pasión
entre sus aficiones se vive de manera muy diferente. En Monterrey, la
gente no habla de otra cosa que no sea el clásico regio, pues al
encontrarse estas escuadras en la misma ciudad, todo gira en torno a
este importante duelo. Además, es bien conocido que tanto universitarios
como rayados gozan de dos de las mejores aficiones del país, siempre
leales y que hacen que el futbol del norte pese en serio.

Por otro lado, los momentos de gloria y también de decepción que a lo
largo de la historia han marcado al Clásico nacional son parte de la
esencia que lo caracteriza, pues no importa si Chivas llega en mejor
momento que América o viceversa, el simple hecho de que éstos se
enfrenten provoca la euforia de la afición mexicana, por lo que la
distancia que divide al DF de La Perla Tapatía, termina por pasar a
segundo plano.

Mucho se ha dicho que los clásicos, sobre todo el Chivas-América, han
dejado mucho que desear en sus ediciones pasadas; sin embargo, me parece
que en esta ocasión no será así, pues los cuatro equipos se encuentran
en un nivel óptimo que permitirá ver juegos equilibrados, pues además
ninguno de estos clubes se reservará nada, ya que está de por medio la
calificación a la “Fiesta grande”.

Así la pregunta queda abierta, y aunque en lo personal no tengo un
clásico favorito, sí creo que los cuatro equipos tienen la obligación de
ofrecernos no sólo buen futbol, sino un partido que resulte divertido y
en el que reine el juego limpio. Para ustedes, ¿cuál es el clásico más
atractivo?

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes musical.


Vicente Fernández Gómez nació el 17 de febrero de 1940 en el pueblo de Huentitán El Alto, Jalisco, México; es hijo del ranchero Ramón Fernández y la ama de casa Paula Gómez de Fernández.
A los 14 años, entró a un concurso amateur en Guadalajara, en el que ganó el primer lugar.
En el año 1954, empezó a cantar localmente en restaurantes y bodas, para grupos de familiares y amigos.
En 1960 llegó a la Ciudad de México y el primer lugar que visitó fue la Plaza Garibaldi, donde preguntaba por restaurantes en donde le fuera posible cantar a cambio de propinas. Alguien le señaló el local tradicional de El Amanecer Tapatío.
Y visita el Diario de Antonio Moreno en  http://www.democraciaenmxicoya.blogspot.com.es/

La encuesta y la apuesta de hoy.




Fuentes: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/ba3affde584f0c18a954d6a77766851a

http://www.intrade.com/v4/markets/?eventId=91382

Contrasta la noticia.

Contrasta la misma nota y saca tu conclusión.  ¿Quesadilla azul de tinga a Josefina?  ¿La corrieron? ¿Se fue?

En Reforma





En Milenio:




En El Universal



Natalia Mendoza Rockwell - Quiero que usted me fusile


INTERESANTE ARTÍCULO QUE TRATA A LOS LEVANTONES DEL NARCO DESDE EL PUNTO DE VISTA ANTROPOLÓGICO.


El derecho a sepultar, primer artículo de la trilogía (nexos, marzo, 2012), cuenta la historia de distintas desapariciones y la forma en que el duelo inconcluso de los familiares se volvió una forma de acción política para exigir lo que cualquier ciudadano: investigación de los casos.

En medio de la supuesta “cultura de la ilegalidad”, a cuya acción invisible suele atribuirse la crisis actual, lo que piden a gritos los familiares de víctimas y desaparecidos es imperio de la ley, investigación legal y concluyente de sus casos.

La entrega que ofrecemos en este número es a la vez crónica y análisis de una de las formas más comunes de matar: los levantones. Estudia el efecto de esta modalidad de asesinato en las relaciones comunitarias tomando el caso de un pueblo fronterizo sonorense.

El tercer artículo, Crónica de una cartelización, que
 nexos publicará en su edición de junio, es la historia del desplazamiento de los narcotraficantes locales, por organizaciones regionales —cárteles , sicarios , policías estatales— que establecen una ambigua relación de “protección” y exacción con los municipios pequeños.

El viaje de Natalia Mendoza que narran estas crónicas tiene, como muchos otros, algo de retorno. Iba en busca de las mismas personas que en 2005 le habían contado sus vidas, dando pie a un libro extraordinario: Conversaciones en el desierto, del que 
nexos publicó una versión sumaria de la misma autora: Altar: El desierto tomado (abril, 2009)

La violencia tiene, sin duda un aspecto instrumental, puede verse como un medio disponible para que algunos alcancen ciertos fines. Pero casi por definición, aquello que la violencia produce excede cualquier cálculo. La manera de matar, el trato que se da a los cuerpos y sobre todo la forma de interpretar los hechos violentos nos dicen cosas y tienen consecuencias. Se reconocía legendariamente a la mafia siciliana por el tiro de lupara, una escopeta con el cañón recortado que se usaba en la cacería de lobos: una reminiscencia del mundo rural. En Medellín te encontrabas de frente con una pareja montada en una motocicleta que te disparaba sin detenerse: una muerte pública, urbana, joven, un desafío a la puntería. El holocausto nazi mató a seis millones de personas de manera relativamente invisible: fuera de Alemania, aislados y en cámaras de gas. En el genocidio de Rwanda murieron medio millón; la mayoría en su propia casa o pueblo, a la luz del día y asesinada por vecinos con machetes. No sólo es una cuestión de tecnología: las implicaciones para la memoria, para la atribución de responsabilidades, para el sentido de nación y para la reconciliación son completamente distintas.

La mayor parte de las muertes de narcotraficantes en México sucede en dos formas: enfrentamientos y levantones. En principio, los primeros son más bien accidentales, son el resultado de una mala “política exterior” de los diversos grupos (incluyendo al Ejército y las policías) o una forma de establecer fronteras. Me interesan los segundos, que se dirigen hacia los socios y subordinados de un mismo grupo y que se utilizan cada vez más como mecanismo rutinario de disciplina y castigo. El verbo “levantar”, con el sentido de raptar y dar muerte, entró al léxico de los medios nacionales mexicanos hace relativamente poco, unos cinco años. En los pueblos del norte de México empezó a sonar hace quizá 20 años, no muchos más.

Se llaman levantones porque implica siempre subir a la víctima a un automóvil y llevárselo fuera, lejos de su pueblo o lugar de residencia. Antes se acostumbraban las trampas: un día llegan por ti para decirte que el patrón quiere hablar contigo o incluso para invitarte a una fiesta y ya nunca regresas. Ahora es más común escuchar que los suban al automóvil a la fuerza. El cuerpo puede o no aparecer. Generalmente un levantón implica dos delitos: homicidio y desaparición forzada. Obliga a buscar a la víctima durante meses, antes de poder encontrarla. Si el cuerpo aparece, estará tirado en algún rancho, en alguna carretera, medio enterrado, medio escondido: siempre fuera del pueblo, “en el paisaje”, diría el fotógrafo Fernando Brito. Todo esto tiene su importancia para la relación que se establece entre la vida comunitaria y el tráfico de drogas.

Arcanos
Visto desde la perspectiva de un pueblo fronterizo que llamaremos Santa Gertrudis, un levantón es un infortunio que viene de fuera. Es decir, es una decisión que en principio rebasa los límites de la comunidad: lo deciden patrones que viven en otra parte; la gente del pueblo y los familiares de la víctima no alcanzan a armar el cuadro entero. El diciembre pasado en Santa Gertrudis me relataron de la siguiente manera la muerte de un hombre conocido de todos y querido por muchos:

A Rafael lo levantaron una mañana muy temprano en los corrales donde se la pasaba. Llegó una camioneta, los encapuchados eran gente de lejos porque no lo conocían y tuvieron que preguntar: ¿Quién de ustedes es Rafael? Más tarde llegó alguien a buscarlo y se encontró a su ayudante atado adentro de una galera. Ahí empezó la búsqueda: siguieron las huellas del vehículo, recorrieron todas las brechas, todos los ranchos. Lo buscaron en moto, en avión, a caballo. Lo buscó todo el pueblo: amigos, parientes, trabajadores, curiosos. Se dice que al final alguien intercedió para que se entregara el cuerpo, o que los mismos jefes al ver tanto movimiento en el pueblo decidieron entregarlo para que se calmaran un poco las cosas. El caso es que llegó una llamada de la policía municipal de Nogales dando el paradero del cuerpo. Después de tanto buscar, encontrarlo fue un consuelo.

No me interesa tanto la exactitud o veracidad de este relato, como la estructura social y los hábitos interpretativos que refleja. Es un buen ejemplo de una sensación que percibí en muchas otras conversaciones: la de estar siendo vistos y juzgados por algo o alguien que se ubica fuera de las relaciones locales. Desde esta mirada, tanto la muerte como el cuerpo caen de otro lado. Hay alguien que define cuándo y cómo hemos de morir y otorga también el derecho a la sepultura. Por su parte, a la gente del pueblo le corresponde solidarizarse con la familia de la víctima, compartir el dolor por la pérdida, colaborar en la búsqueda, etcétera. Esta separación entre una escala comunitaria que padece el infortunio, y la escala regional o nacional que lo infringe —entre un “adentro” y un “afuera”—, es un mecanismo que garantiza cierto grado de paz local.

La modalidad del levantón como forma predilecta de infligir castigos deja indefinidas una serie de cosas y por lo tanto permite varias interpretaciones. Nadie explica las causas de la muerte, nadie las tiene claras, todo el mundo tiene hipótesis. El momento de la muerte se oculta, nadie escucha las últimas palabras ni puede elogiar la actitud de la víctima en el segundo antes de morir. Nada más opuesto al ideal del duelo de honor entre dos hombres. Ni siquiera se ratifica la muerte, a veces no se encuentra el cuerpo: pudo no haber existido la persona. La súplica de Benjamín Argumedo, en uno de los corridos revolucionarios más melancólicos, resume todo el desamparo de una muerte anónima. Ya cuando lo llevaban preso, le pide al general:
Oiga usted, mi general
Oiga usted, mi general
Yo también fui hombre valiente
Quiero que usted me fusile
Quiero que usted me fusile
En público de la gente

No sólo es una cuestión de honor, sino de contundencia, de claridad, de reiteración de un orden simbólico. Regreso a mi argumento. Un levantón acepta muchas interpretaciones. Pero es posible notar que predomina la tendencia a entenderlo como un castigo venido de una instancia superior por un error cometido por la víctima. Con todo lo que pueda tener de injusta, es interesante notar que de todas las lecturas posibles, ésta es la que mejor garantiza la paz local. Cuando la muerte viene como la decisión inapelable de “una instancia superior” se vuelve remota la posibilidad de que se organice una venganza y la confianza relativa entre los miembros de una comunidad se mantiene. Sin embargo, en los últimos años, a medida que aumentan los casos de desaparición y homicidio, aumentan también los rumores de participación de gente del pueblo en los levantones. Poco a poco se va formando una nata de sospecha y desconfianza entre los vecinos que amenaza con generar más violencia.

Retomo algunos ejemplos recientes. A finales de enero de 2012 unos pistoleros encapuchados levantaron a tres o cuatro sinaloenses residentes de Santa Gertrudis y se dirigieron después a la casa de un joven del pueblo que alcanzó a escaparse antes de que llegaran. Los encapuchados rodearon la cuadra, en la que hay también una carnicería. Un doctor conocido de todos salía de la carnicería y uno de los encapuchados le dijo: “Usted hágase a un lado, doctor, con usted no es la cosa”. Como sólo residentes de Santa Gertrudis o alrededores podrían haberlo reconocido como “el doctor”, el suceso confirma la sospecha de que los encapuchados eran personas del pueblo.
Otro ejemplo. Desde hace unos cinco años han proliferado los “puntos”: jóvenes provistos de un radio pagados por alguno de los diversos grupos de narcotraficantes operando en el pueblo para vigilar todos los movimientos de vehículos desde un lugar estratégico. Se dice que ningún automóvil desconocido entra o sale del pueblo sin que el “punto” lo reporte. Eso significa que cuando entran las camionetas que vienen a levantar a alguien, los puntos tienen que haberla visto y haber recibido la orden de dejarla pasar. Por consiguiente, para muchos, incluyendo a los puntos y otros miembros de las organizaciones criminales, un levantón es un secreto a voces que los pone en la complicada situación elegir entre dos lealtades: una hacia la comunidad o familia y otra hacia una organización criminal regional.

Se produce una especie de desdoblamiento de la comunidad, un espacio público alterno se va configurando. Un espacio masculino, nocturno, ilegal, violento que se sitúa en las periferias del pueblo, en los ranchos, y en el que los miembros se encuentran bajo otra luz. Indicios de aquel mundo llegan de vez en cuando al público comunitario familiar y religioso en el que uno sigue saludando a sus vecinos y parientes como si nada. Algo así como el guiño de complicidad que podrían intercambiar dos personas que estuvieron en una fiesta donde pasaron cosas de las que no se puede hablar. Poco a poco el mundo de lo visible también se va intoxicando, cada quien sospecha que los demás tienen información o injerencia en los casos de violencia. Las acusaciones cobran la forma de rumores y circulan rápidamente de un lado a otro del pueblo. El espacio público comunitario empieza a sentirse como una especie de teatro de sombras que oculta una realidad de secretos y traiciones.
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Para los que estamos excluidos de ese otro espacio, cualquier cosa que nos cuenten puede ser verdadera o falsa. La característica de las hipótesis conspiratorias es precisamente que no hay evidencia que las pueda desmantelar, pues la falta de indicios sólo confirma la habilidad de los conspiradores para ocultar la verdad. Un día escuchas a modo de confesión que el que fue tu compañero de banca en la escuela, que te saluda afectuosamente y es padre de familia, se pone un pasamontañas en las noches y tortura gente en algún rancho. Uno podría creerlo o no, no tiene manera de corroborarlo, pero la acusación ya surtió efecto: no se vuelve a ver a la persona de la misma manera después de “saberlo”. Esta sensación se resume de la manera más clara en el sentido que dio Freud a la experiencia de lo siniestro. Ver un camión enfilado contra ti a toda velocidad puede ser aterrador, pero no siniestro. Lo siniestro ocurre cuando algo que nos resultaba conocido, familiar, cercano, adquiere un tono súbitamente hostil y extraño. Siniestro es el pensamiento de que la nana que te cuidó desde pequeño se convierte en bruja por las noches.

Este tipo de fenómeno encuentra resonancias en el compendio de casos que la investigación antropológica ha ido constituyendo. Casos que van desde las acusaciones de brujería a las purgas de los regímenes totalitarios. Tienen en común ese desdoblamiento de la vida local entre un mundo visible y otro invisible, la imposibilidad de producir evidencia que frene la cadena de acusaciones y sospechas, el deterioro del poder de la palabra para establecer la verdad o producir significado. También tienen en común el generar formas de violencia infértil, por llamarla de algún modo. Violencia que no funda un orden, que no establece un centro, sino que desmantela todo lo que existe en la repetición de un gesto vano que busca infructuosamente ser contundente.

Antígonas
En Antígona, la tragedia griega, dos hermanos, Etéocles y Polinice, se matan en una guerra de sucesión al trono de Tebas. Su tío Creonte sube al trono y ordena que el cuerpo de Polinice, acusado de traición, se pudra en las afueras de la ciudad para que sirva de alimento a los buitres. En cambio, pide que el de Etéocles se sepulte con honores.
Antígona, hermana de ambos muertos, desobedece el mandato real y se desliza durante la noche para efectuar los ritos funerarios sobre el cuerpo de su hermano Polinice.
Cuando los soldados la aprehenden y la llevan frente al rey, Antígona se defiende apelando a una ley previa a la fundación del Estado. Una ley familiar que desconoce la diferencia entre leales y traidores y que impone la obligación de sepultar y llorar a los muertos.

Las víctimas de los levantones son acusadas y excluidas de dos sistemas paralelos. Por un lado, las buenas conciencias y las autoridades dirán que se lo buscó por narco; por el otro, los narcos dirán que se lo buscó por transa. En el pueblo todo mundo tiene una versión de por qué “se llevaron” a alguien; hay una gama reducida de explicaciones que se repiten: se robó la mota del patrón, trató de “saltarse a alguien”, se metió en una ruta sin permiso, estaba trabajando para varios patrones al mismo tiempo o, cuando ninguna de las anteriores funciona, fue cuestión de mujeres. Se insiste siempre en que hubo alguna razón, nada es de a gratis: “Y es que para andar en lo chueco hay que ser muy derecho, porque la mafia no perdona”. Así se valida localmente el sistema de justicia de los grupos dedicados al tráfico de drogas como uno que no falla.

El signo más patente de la exclusión de los levantados tanto del orden mafioso como del legalista, por darles algún nombre, es la manera en que se desechan los cadáveres, arrancados a la humanidad y restituidos a la naturaleza. Como Antígona con Polinice, la tarea de las hermanas y viudas consiste en recuperar los cuerpos, y reclamarlos para un tercer orden: la familia, la comunidad. Buscar, rezar, llorar, enterrar. Al hacerlo, no sólo se le restituye un lugar al cuerpo entre los humanos, sino que se reitera la fundación del orden comunitario. A fin de cuentas, es común escuchar en el campo que cada quien pertenece al lugar donde están sus muertos. Enterrar a alguien es también atarse un poco a la tierra. A Rafael, por ejemplo, lo enterraron en sus establos, la puerta está siempre abierta para que el que necesite ir a hablar con “un amigo” lo encuentre. Es más, en el desfile del 20 de noviembre hubo un carro alegórico en su honor. Ante la acusación implícita en el levantón, un video conmemorativo lo celebra como: “Un gran padre y jinete”.
Para encontrar los cuerpos, hay quienes eligen la vía legal y se aferran a la esperanza de que las autoridades investiguen. Hay también quienes prefieren apelar directamente a las jerarquías del narcotráfico. Eso requiere de otros mecanismos, de otros argumentos como ilustra el relato de esta viuda:

Ese fin de semana había unas carreras de caballos. Yo estaba en Tucson. Me habla mi esposo para decirme que se habían cancelado las carreras por la lluvia, pero que tenía que ir a hablar con Nacho Páez que le había mandado hablar. Luego me habló cuando ya había salido de ahí para decirme que sólo iba a despedirse de su mamá y se venía para Tucson. Después de un par de horas me habla su papá para decirme que lo habían levantado. Me fui volada de Tucson a Santa Gertrudis, nunca había hecho tan poquito de camino. Yo sola. Y empezamos a buscarlo por todas partes. Los policías municipales sabían lo que había pasado antes de que nadie les avisara. Me comuniqué con Nacho Páez directamente y lo fui a ver a un rancho. Le dije: “Mira, a mí no me interesa lo que haya pasado. Si tienes a Ramón, entrégamelo por favor, te doy todo lo que tengo, te doy las casas, las caballerizas, todo. Dámelo como lo tengas, sin problemas y sin cuestiones. Sólo quiero a Ramón”. Me dijo que él no lo tenía, que sí le había mandado hablar, pero que habían quedado bien. Me ofreció ayuda para buscarlo. Hablé también con Giovanni Páez, a un lado del expendio, también me dijo que él no sabía nada. Traté de hablar con el Gilo también pero no me quiso dar la cara. Me metí a pie a su rancho a buscarlo: yo y mi mamá nomás. Anduve buscando el cuerpo en avioneta y hasta fui a dar con un brujo de Monterrey que supuestamente es muy bueno. Durante tres meses no paré de buscarlo. Ya cuando me había dado por vencida, me hablaron para decirme que unos perros o coyotes habían descubierto una parte del cuerpo en un rancho. Ya no tenía la billetera, la camisa tenía tres tiros, el cuerpo un golpe en la cabeza. Ya eran los puros huesos, pero le sacamos el ADN. Dijeron que habían pasado 10 días entre que se lo llevaron y lo mataron. Cuando lo enterramos le mandé decir a todos ellos que gracias a Dios lo había encontrado y que él no se iba a quedar tirado como los perros, que ya algunos de los involucrados en su muerte habían quedado así, y que todo se paga en esta vida.

La intervención femenina interrumpe la lógica de teatro de sombras que el levantón promueve. Si los nombres de narcos como Nacho y Giovanni Páez y el Gilo aparecen en el espacio comunitario casi como conjuros, como la cristalización de una instancia superior que nadie ha visto, la respuesta de la viuda es ir a verlos a la cara, desenmascararlos. Hace lo que Dorothy con el mago de Oz. No subscribe su lógica, es inmune al encantamiento, no le importan sus “problemas ni cuestiones”. Como Antígona, desmantela todas las normas y razones para salvaguardar una sola: la obligación de enterrar a los muertos de uno. Es importante el “de uno” porque indica parentesco, pertenencia, arraigo. Ella sabe que la agresión fundamental de un levantón no es el homicidio sino la abducción, la escisión de todo vínculo de la víctima con lo humano. Por eso le manda decir a los jefes que ella ganó, que sepultar el cuerpo es su victoria.

Hay una dimensión demográfica de la violencia que no se ha analizado con detalle. Urge, por ejemplo, el dato de qué porcentaje de los muertos encontrados en un municipio son originarios del mismo y cómo varía esta tasa en diferentes regiones de la República. Importa porque es una medida de la profesionalización de la violencia. En lugar de hombres que combinan varias actividades con el narcotráfico, que viven en su pueblo y por lo tanto se someten hasta cierto punto a sus controles comunitarios, vemos grupos constituidos por profesionales que circulan en un amplio territorio y que precisamente están escindidos de la vida local y que mueren lejos de su casa. Es un dato que también ayudaría a analizar con más detalle la hipótesis de que mucho de la violencia, por lo menos tal y como se le ve desde Santa Gertrudis, deriva de una lucha entre instancias, regionales y nacionales —desde la policía municipal hasta el Cártel de Sinaloa— por el control de ciertos recursos locales. Finalmente, ese dato podría permitirnos empezar a ver hasta qué punto la violencia relacionada en principio con el tráfico de drogas se monta o produce otro tipos de conflictos locales.

Algo de lo que más desconcierta en la violencia reciente en México es el desarraigo, el destierro de los cuerpos. Para que un cadáver pueda permanecer más de una hora colgado en un puente peatonal hace falta que esté muy lejos de su casa, de sus Antígonas. Que aparezcan 40 cuerpos tirados en una carretera después de un enfrentamiento y lo único que la gente de los alrededores pueda comentar es que “parecen gente del sur”, muestra que no es posible entender los engranajes de la violencia sin tomar en cuenta la migración en el territorio nacional y la desarticulación del mundo rural que conocimos. 

Leído en 

Brozo - !Cuando la de malas llega, la de buenas no dilata!

Brozo, el payaso tenebroso.

¡Chamacos insensibles, jijos de mi última aflicción! Yo creo que en buena onda, sin ningún afán de amargarles las vacaciones, salió a balcón Alberto Espinosa Desigaud, el mero presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, mejor conocida como Coparmex, para decirnos que la inseguridad y el crimen organizado han alcanzado niveles bien chonchos, como nunca se había visto antes y que de plano le están poniendo los malosos la pata encima al Estado mexicano, porque: “el crimen organizado está deteriorando la competitividad de las entidades federativas, desalentando la inversión nacional y extranjera, causando el cierre de empresas formales, pues en 2011 más de 160 mil empresas dejaron de operar en todo el país”.

Y que como consecuencia de la misma bronca: “ocho de cada 10 mexicanos consideran que la seguridad hoy es peor a la que se vivía hace un año y tres de cada 10 han sido víctimas de un delito en los últimos tres meses. No sólo se está alterando la vida de los mexicanos; la economía también está siendo afectada por esta situación”. Y soltó la sopa numérica que está de pena: dijo que en las tierras norteñas aumentaron gacho las primas... pero no a las que te arrimas, sino las de los seguros que subieron un 30%; que México vio volar 800 melones de dolarucos en los últimos cinco años, porque hubo 24 millones de viajeros fronterizos que mejor se zafaron y ya no se hospedaron en Mexicalpan y que: “hay frustración y decepción en todos los sectores de la sociedad, por la impunidad que predomina en el país y la falta de responsabilidad de las autoridades. El Estado no está cumpliendo con su principal obligación: garantizar la seguridad y la integridad física y patrimonial de todos los ciudadanos. Los esfuerzos realizados hasta ahora han sido insuficientes”.

Aunado a esta mala onda, acuérdensen que, en febrero, el Coneval les había 18 que la población en situación de pobreza se incrementó 3.2 millones entre 2008 y 2010, por lo que pasó de 48.8 a 52 millones de jodidos, y que: “La falta de crecimiento económico en el largo plazo ha influido también en el desempeño de salarios, empleos e ingresos. La reducción del poder adquisitivo del ingreso tiene repercusiones importantes sobre el desarrollo social de la población, especialmente sobre la pobreza”. Pero si ya están a punto de tirarse al mar a ver si se los come un tiburón, no se precipiten, que está saliendo la luz, nos está iluminando el cielo a través del profeta de Nueva Alianza, Gabriel Quadri, que dijo que son puras papas fritas lo que dice el Coneval, que la neta del planeta es que: “Sólo el 10% de los 50 millones de pobres vive en pobreza extrema, el resto es clasemediera con ciertas vulnerabilidades”.

Y que no nos estemos cortando las venas con galletas saladas, que: “basta de decir que somos un país pobre, somos un gran país. Yo sí creo que México es de clases medias, es un país clase mediero y los invito a leer el estudio, y lo cito aquí, de Luis de la Calle, donde se demuestra con estadísticas, cómo los mexicanos mayoritariamente somos clasemedieros y basta de que nos sigamos considerando pobres y que México es un país pobre. Yo no creo que sean gente pobre, yo creo que está mal que los mexicanos sigamos pensándonos como gente pobre, esto es clase media baja que está emergiendo, es gente que trabaja, que tiene una casa, televisión, incluso un coche, que va a la escuela, que tiene empleo, aunque sea en la economía informal, es gente pujante, es mentira que los mexicanos que habitan en estas zonas sean gente pobre, es clase media emergente”. Esto lo dijo en las barrancas de lo que se llama “Tierra Nueva Tlachomulco”, en la Delegación Álvaro Obregón, donde los de la perrada aborigen se quejan de que no tiene drenaje, ni luz, ni agua potables y que a ojos vista viven en casas de madera y aluminio y que por piso tienen la pura tierra. Me cai que desde las épocas de Kaliman no escuchaba un mensaje tan positivo y esperanzador.

Cualquiera cosa relacionada con la columna, ahí me encuentran regocijado en la “güev”:

 chilang_brozo@yahoo.com.mx

Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/cuando-la-de-malas-llega-la-de-buenas-no-dilata

Proceso - Arzobispo de Morelia exculpa a Calderón de los 60,000 muertos de su guerra antinarco.

El arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda

MÉXICO, D.F. (apro).- El arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, exoneró al presidente Felipe Calderón de los más de 60 mil muertos que ha cobrado su guerra contra el narcotráfico, pues, a su juicio, el mandatario no es responsable de nada.

 En conferencia de prensa convocada con motivo de la Semana Santa, el prelado pidió no culpar a Calderón Hinojosa de los miles de muertos de su guerra anticrimen.

Aunque el gobierno federal reconoce que más de 53 mil personas han muerto en el combate contra el crimen organizado, autoridades mexicanas reconocieron ante sus similares de Estados Unidos que la cifra asciende a más de 150 mil, según declaró el fiscal general de aquel país, Eric Holder.

Suárez Inda deslindó a Calderón de cualquier responsabilidad. A su juicio, los únicos responsables de estas muertes son los grupos delictivos.

Aunque admitió que no se justifica la muerte de 60 mil personas que ha cobrado la guerra antinarco, dejó en claro que Felipe Calderón no ha matado a ninguna de ellas.

“¿Quiénes son los responsables?, ¿quién los ha matado? No ha sido Felipe Calderón, yo creo que han sido muchas veces, entre ellos mismos –los grupos delictivos– quienes actúan de una manera criminal y quitan la vida”, precisó.

Además de la exoneración, el arzobispo justificó la guerra calderonista con el argumento de que al gobierno federal le corresponde “salvaguardar la integridad de la vida de los ciudadanos”, y en esta guerra “domina el más fuerte”.

Leído en: http://www.proceso.com.mx/?p=303393

Juan José Arreola - El faro.

Juan José Arreola
(1918-2001)
EL FARO.

Lo que hace Genaro es horrible. Se sirve de armas imprevistas. Nuestra situación se vuelve asquerosa.

Ayer, en la mesa, nos contó una historia de cornudo. Era en realidad graciosa, pero como si Amelia y yo pudiéramos reírnos, Genaro la estropeó con sus grandes carcajadas falsas. Decía: "¿Es que hay algo más chistoso?" Y se pasaba la mano por la frente, encogiendo los dedos, como buscándose algo. Volvía a reír: "¿Cómo se sentirá llevar cuernos?" No tomaba en cuenta para nada nuestra confusión. 

Amelia estaba desesperada. Yo tenía ganas de insultar a Genaro, de decirle toda la verdad a gritos, de salirme corriendo y no volver nunca. Pero como siempre, algo me detenía. Amelia tal vez, aniquilada en la situación intolerable.

Hace ya algún tiempo que la actitud de Genaro nos sorprendía. Se iba volviendo cada vez más tonto. Aceptaba explicaciones increíbles, daba lugar y tiempo para nuestras más descabelladas entrevistas. Hizo diez veces la comedia del viaje, pero siempre volvió el día previsto. Nos absteníamos inútilmente en su ausencia. De regreso, traía pequeños regalos y nos estrechaba de modo inmoral, besándonos casi el cuello, teniéndonos excesivamente contra su pecho. Amelia llegó a desfallecer de repugnancia entre semejantes abrazos.

Al principio hacíamos las cosas con temor, creyendo correr un gran riesgo. La impresión de que Genaro iba a descubrirnos en cualquier momento, teñía nuestro amor de miedo y de vergüenza. La cosa era clara y limpia en este sentido. El drama flotaba realmente sobre nosotros, dando dignidad a la culpa. Genaro lo ha echado a perder. Ahora estamos envueltos en algo turbio, denso y pesado. Nos amamos con desgana, hastiados, como esposos. Hemos adquirido poco a poco la costumbre insípida de tolerar a Genaro. Su presencia es insoportable porque no nos estorba; más bien facilita la rutina y provoca el cansancio.

A veces, el mensajero que nos trae las provisiones dice que la supresión de este faro es un hecho. Nos alegramos Amelia y yo, en secreto.

Genaro se aflige visiblemente: "¿A dónde iremos?", nos dice. "¡Somos aquí tan felices!" Suspira. Luego, buscando mis ojos: "Tú vendrás con nosotros, a dondequiera que vayamos". Y se queda mirando el mar con melancolía.

Leído en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/faro.htm


SIGUE ADELANTE.



Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia él un anacoreta y le dijo:

- Buen hombre, sigue adelante.

 Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.

 Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del anacoreta y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses. Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del anacoreta: “Sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo más en el bosque. Fue de este modo como halló ahora una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.

*El Maestro dice: “Sigue adelante”, hacia tu interior hacia la fuente de tu Sabiduría. ¿Puede haber mayor riqueza que ésta?

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

jueves, 5 de abril de 2012

Rock en Semana Santa

JESUS CHRIST SUPERSTAR


La cuaresma inició hace ya.... más de un mes. Estamos comenzando la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor (desde mi niñez he esperado que esta semana tenga al menos unos 10 días) y como es costumbre, nos llenarán de películas... casi siempre las mismas, así que si decidimos ver una o varias será muy conveniente conocer un poco más de ellas.


Seleccioné una película que me marcó en mi niñez.  En ese entonces muchos etiquetaron de "irreverente" para arriba a esta visión postmoderna de la Pasión de Cristo.  Que si había "bloopers" porque aparecían los soldados con relojes (y obvio no existían en la época de Jesús), que si no se menciona para nada a la Virgen María, que si no le dieron importancia a la Resurrección... en fin, pensamientos encontrados de los 70 en donde la música era dominada por The Doors, Janis Joplin, Jimi Hendrix (recién fallecido), Pink Floyd, Led Zeppelin, Queen, en el área mas "fresa" Elton John, The Rolling Stones, The Beatles, Elvis Presley y la naciente generación Motown con Michael Jackson y sus hermanos, Diana Ross y sus Supremes, Barry White, Dionne Warwick y en lo más comercial los Bee Gees y toda la música disco.  Inolvidables los '70, definitivamente.


Así que... ¿cómo conciliar toda esta efervescencia con un tema tan "espinoso" como la vida y muerte de Jesucristo?  Una pareja de genios lo supo resolver.  En una naciente (en términos de popularidad) moda de "los musicales" (esos que hoy nos inundan con temas hasta de Timbiriche y Lupita D'Alessio) Andrew Lloyd Webber y Tim Rice tuvieron la genialidad de hacer una "Ópera Rock", sitio en donde confluían todas estas ideas y corrientes musicales.  Ya con la experiencia de haber compuesto un par de musicales antes (entre ellas el exitoso "José el Soñador"), este par de genios llenaron las pantallas del cine mundial con Jesucristo Superestrella en 1973.  Para esto, se hicieron de un grupo de cantantes, prácticamente desconocidos pero que desde entonces son un referente para este tipo de obras cinematográficas y teatrales.


Jesús fue representado por Ted Neeley (hasta ahora nunca superado), Judas (en ese entonces manejado de forma políticamente incorrecta ya que como se acostumbraba, los malos eran de raza negra) era interpretado por Carl Anderson y para completar el trío de estrellas, la controvertida versión de María Magdalena (sobre todo para esa época) por la increíble voz de Yvonne Elliman.



Una característica a resaltar es que toda la película (y posteriormente obra teatral) es cantada... quizá con la excepción de las palabras de la expiación de Jesús.


Musicalmente hablando, Andrew Lloyd Webber creó una serie de inolvidables melodías que ya pertenecen al acervo histórico de los musicales como "I Don't Know How To Love Him" y "Jesuschrist Superstar", otras que hoy se cantan en muchos templos como "Hosanna" o "The Last Supper", pero no podemos dejar pasar por alto otras como "Everything's Alright" y "Gethsemane".  En cuanto a la letra (libreto), Tim Rice no se queda atrás y nos va llevando durante toda la película explorando lo que un ser humano destinado a la peor muerte puede sentir y sufrir, puede pensar y decir... a pesar de ser el Hijo de Dios.


En fin, una obra de arte de Webber & Rice quienes después nos regalaron obras como Evita y Cats.  Después de su "rompimiento" musical,  Webber compuso obras como The Phantom of the Opera y Rice el inolvidable The Lion King.


Hoy el calendario litúrgico cristiano celebra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén para dar inicio a su pasión y muerte.  Sin ser quizá la escena más famosa de la película, hoy traigo este tema.  Vale la pena analizar la propuesta musical de Webber y la lírica de Rice.  Este tema se repite en forma breve en la procesión de Jesús en donde la muchedumbre le pregunta "Hey JC, JC will you die for me?"



(post aparecido el lunes 2 de abril en http://lavisiondelextranjero.blogspot.mx/2012/04/semana-santa-18.html )

Lo dijeron en Twitter

El día de ayer, en Twitter, se les pidió a Tancredi (@Contra la guerra) y a Flash Gordon (@gordonisalive) que nos dieran 3 razones por las que No votar por Peña Nieto y tres motivos por los que votar  o por López Obrador o por Josefina Vázquez Mota.    A la pequeña discusión se agregó GCaliente (@GoCaliente) y estas fueron sus respuestas.





Lorenzo Meyer - Él se va, la guerra no



En lo que va del 2012 y hasta el 31 de marzo, según se reporta en la prensa, en México ha habido 2 mil 940 muertes atribuidas al conflicto entre grupos del crimen organizado o entre éstos y las fuerzas del Estado. Esa cifra trimestral ya es superior a la registrada en todo 2007, el "año uno" de la campaña del calderonismo contra los cárteles de la droga. De mantenerse la tendencia, al final de 2012 la macabra cifra podría rondar los 12 mil muertos, número apenas inferior al del año anterior (datos del "Ejecutómetro" publicado por Reforma). Tomando las muertes como indicador, se puede concluir que en los últimos dos años la intensidad de esta lucha no ha variado. Así, lo que Felipe Calderón asumió desde el inicio como la tarea central de su ejercicio del poder, se queda como capítulo abierto, sin visos de cuándo y cómo finalizará.

La cara brillante

En la inesperada evaluación de su sexenio que Calderón hizo el 28 de marzo ante un auditorio formado por 10 mil empleados públicos que no laboraron para ir a escucharlo en el Auditorio Nacional, puso como el primero de los 18 logros sustantivos de su gobierno -gobierno al que calificó de humanista aunque sin definir el concepto- la lucha contra el crimen organizado. De acuerdo con Calderón, al asumir el poder en diciembre del 2006 la situación de la seguridad en México era muy grave, pues los delincuentes ya se habían hecho con el control de varias regiones. De no haber lanzado en contra de esos delincuentes a todas las Fuerzas Armadas del Estado -Ejército, Armada y Policía Federal-, la sociedad mexicana estaría hoy "arrodillada frente a los criminales". Prueba de lo adecuado de esa decisión y de su implementación es que de los 37 criminales más buscados en 2009, 22 ya están muertos o en prisión y adicionalmente han caído dos centenares de cabecillas locales. Finalmente, la débil Policía Federal del 2006 -esa que apenas contaba con seis mil efectivos- ya es fuerte en 37 mil efectivos -un aumento del 516%. Además, estos nuevos policías son cualitativamente distintos de sus antecesores, pues según el informe, ahora responden a "rigurosos estándares internacionales" de calidad. El corolario de todo lo anterior es que el siguiente gobierno ya podrá hacer planes para regresar la paz a las calles y campos de México y el Ejército a los cuarteles. En suma, desde "Los Pinos", el panorama de la seguridad luce hoy francamente alentador, al punto que casi se puede exclamar: "misión cumplida".

Contraparte

El discurso sobre el legado no consideró necesario examinar la otra cara de la moneda, pese a que cada uno de sus puntos tiene una contraparte indispensable para el balance final. De entrada, Calderón no mencionó el costo en sangre de su estrategia, descrita y defendida como la única posible. Nada dijo de los caídos en fuego cruzado o confundidos con criminales; no se mencionaron las violaciones a los derechos humanos, tampoco se mencionó que cuando cae un capo surgen otros ni que tan sólo en 2011 cerraron 160 mil negocios como resultado de la violencia (cálculo de Coparmex, Reforma, 4 de abril), tampoco que el número de cárteles no ha disminuido sino aumentado y que dos de ellos -el de Sinaloa y los Zetas- son hoy más fuertes que antes. Al respecto, el Centro de Inteligencia sobre Drogas, del Departamento de Justicia de Estados Unidos, publicó un reporte en 2010 (National Drug Threat Assessment) donde se señala que "la influencia de las organizaciones de narcotraficantes mexicanas, que ya son dominantes en la venta de drogas al mayoreo en Estados Unidos, sigue aumentando, básicamente a costa de las organizaciones colombianas" (p. 9). Finalmente, y pese a las acciones del gobierno, México es hoy el líder en la producción de anfetaminas en el hemisferio (El Universal, 31 de marzo).

El mercado

El resultado de la estrategia calderonista en la lucha contra las organizaciones de narcotraficantes se debe juzgar no sólo por los capos y sus colaboradores eliminados, sino por su efecto final y resulta que aquí las cifras no corresponden al triunfalismo que dominó en el Auditorio Nacional. En el World Drug Report 2011, de la Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen (Nueva York, 2011), se ofrecen una serie de datos y gráficas que muestran que entre los últimos años del siglo pasado y la primera década del actual el número de consumidores de drogas a nivel mundial -los cálculos fluctúan entre 149 y 272 millones de personas- se mantiene estable. Y al examinar las cifras de producción de drogas -opio, cocaína, marihuana, metanfetaminas- se llega a la misma conclusión: el mercado se mantiene estable (pp. 13-22). Entonces, si todo permanece más o menos igual en el mercado, ¿cuál ha sido el efecto práctico del esfuerzo supuestamente desplegado por México en la lucha contra el narcotráfico?

Si el mundo externo se muestra inmune al empeño calderonista, ¿qué decir del mercado interno? Según la Encuesta Nacional de Adicciones de 2008, publicada por la Secretaría de Salud y que midió las adicciones entre los mexicanos de 12 a 65 años de edad, había 429 mil personas que se podían considerar adictos a una o más de las drogas declaradas ilícitas, pero los consumidores esporádicos casi llegaban a los 4 millones (pp. 89 y 93). Los resultados de la última encuesta, la levantada el año pasado, no están disponibles, pero en su informe Calderón aseguró que las cifras seguían casi sin variación, justo como las tendencias mundiales. ¿Sin variación la producción y el consumo externo e interno a pesar de que ya para 2010 los gastos en seguridad habían aumentado en siete veces respecto del sexenio anterior para casi llegar a los 200 mil millones de pesos? (México Evalúa, Centro de Análisis de Políticas Públicas, "El gasto en seguridad", 2011, pp. 4-5, México, junio, 2011). Entonces, ¿mucho ruido y pocas nueces?

En el discurso del 28 de marzo, se señaló que en este sexenio se había invertido dos veces más que en el sexenio de Vicente Fox en prevenir y tratar las adicciones a las drogas y que se habían creado "casi 330 Centros Nueva Vida" en todo el país. Ahora bien, comparado este incremento del gasto público con el que se ha efectuado en los aparatos de seguridad, no es gran cosa. Y es que si dividimos esos centros entre el número de consumidores ya adictos a las drogas, el promedio es de un centro por cada mil 300 adictos; y si a esa cifra se le añade una fracción de los 4 millones de consumidores esporádicos, entonces se ve que la parte no violenta de la lucha contra el narco no es, ni de lejos, lo que debería o podría ser. Ahora bien, las mejores armas contra la drogadicción no son los centros de tratamiento sino las medidas que ayudan a prevenirla, es decir, educación y empleo de calidad. Y en esas dos arenas no se han hecho grandes avances.

El 'factor americano'

Como si no fueran suficientemente complejas las aristas internas del problema, hay que añadir otra: la del "factor americano". Y éste no sólo consiste en la imposibilidad de México para actuar sobre las causas de la demanda de drogas en Estados Unidos o de la facilidad con que los narcotraficantes de aquí se hacen de armas allá, sino que la incapacidad de las autoridades mexicanas para mantener la seguridad interna hace de este problema un tema de la agenda norteamericana. Ejemplo de lo anterior lo ofrece un artículo de Robert D. Kaplan, aparecido justo cuando Calderón dio su discurso en el Auditorio Nacional. Ese día, en el sitio web de Stratfor, la empresa norteamericana especializada en estudios de inteligencia, publicó "Mientras la atención se centra en Siria, México arde" (With the focus on Syria, Mexico burns). La tesis de Kaplan es simple: el gobierno y la sociedad norteamericanos están obsesionados por los acontecimientos en Siria, pero justo al lado, en México, la violencia crece, la estrategia del Calderón no está dando resultados y los intereses geopolíticos norteamericanos en el país vecino son mucho más importantes que los que están en juego en Siria. En realidad, afirma Kaplan, "ayudar a México a estabilizarse... es más urgente para el interés nacional [norteamericano] que estabilizar a las sociedades del Gran Medio Oriente". Cuando lo que sucede en México deviene en elemento "urgente" para el interés nacional de Estados Unidos, la soberanía de nuestro país, siempre relativa, se torna aún más vulnerable.

La lucha inconclusa contra el narcotráfico va a ser una de las peores herencias que deje el gobierno que acaba al que venga. Y pese a lo dicho por Calderón, en materia de seguridad México no está mejor que hace seis años.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/652/1302863/

Héctor Moctezuma - Con Josefina se repite una historia



El síndrome de Roberto Madrazo recorre la casa de campaña de Josefina Vázquez, la diferente candidata en la contienda electoral 2012. La amenaza de bajar al PAN hasta el tercer lugar, cada vez está más latente.
Vázquez Mota es víctima de sus propios errores y del “fuego amigo”, que en Acción Nacional, es muy grueso. Los no pocos resbalones que ha tenido la candidata panista, han sido magnificados por sus propios correligionarios.
Hace seis años el tabasqueño Madrazo se agandalló la candidatura priista, pese a la oposición de un sector muy importante de su partido, en especial la de algunos gobernadores y las consecuencias no se hicieron esperar.
Hoy la ex coordinadora de los diputados del blanquiazul, no ve lo duro sino lo tupido, al grado de que un sector del panismo ya habla de sustitución, ante la inminente debacle panista en la elección de julio próximo.
Esto es como en los torneos cortos del futbol mexicano, el tiempo apremia y cuando un entrenador no da resultados en los primeros juegos, va para afuera. Eso le puede pasar a Vázquez Mota, que además dio muestra de su debilidad física tras su casi desmayo del lunes pasado.
Lo peor que les puede pasar a los panistas es que a más tardar en mayo, Andrés Manuel López Obrador desplace a su candidata del segundo lugar que ahora ocupa en las preferencias electorales.
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Hacer justicia por su propia mano es una práctica que se extiende por varios municipios del Estado de México, en donde para su desgracia cuentan con un jefe policiaco sin la experiencia para el cargo de secretario de Seguridad Ciudadana y, cuyo único mérito, es que un pariente muy cercano presume ser compadre del puntero en la contienda presidencial… Lo que no dijo Felipe Calderón en su triunfalista informe fue que según la OCDE, México ocupa el nada festejable tercer lugar en carestía de alimentos, sólo debajo de Turquía y Chile. El tema lo he tratado con amplitud en este espacio como resultado de la sequía que azota a gran parte de la superficie cultivable del país. Y lo que falta…
Que Andrés Manuel López Obrador hace rounds de sombra con miras al debate que sostendrán los cuatro candidatos presidenciales en la primera semana del mes de mayo. El tabasqueño piensa recuperar terreno mediante la práctica del descontón de la cual es diestro.

Sarmiento - Feminicidios

Estamos viviendo tiempos electorales. Tanto es así, que hasta los homicidios de mujeres son utilizados para tratar de conseguir ventajas en el juego. Parece poco ético... y lo es. Pero ésa es la realidad política de nuestro país.    

Una legisladora federal panista, la yucateca Rosa Adriana Díaz, exigió el 22 de marzo en la Cámara de Diputados justicia por el “lacerante” aumento de los “feminicidios” y desapariciones de mujeres en el Estado de México. Las “cifras –dijo-- son indignantes por lo grotescas y dolorosas… Les hablaremos de la realidad de los feminicidios del Estado de México a las millones de mujeres a las que representamos. Hoy más que nunca debemos hablar de la gravedad de los hechos. Pregonaremos hasta el cansancio la irresponsabilidad de aquellos servidores públicos que se dicen de Estado”.

No es ésta la primera vez en los últimos años que se escucha una acusación de que el Estado de México tiene un índice extraordinariamente alto de feminicidios. La afirmación se ha convertido en una de las acusaciones más comunes contra el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. Mi única duda es si esta lacerante “realidad” es verdadera. 

Argumentar que hay un número alto de homicidios de mujeres en el Estado de México tiene poco sentido si no se considera que se trata de la entidad más poblada del país. Las cifras deben ser ponderadas contra una población específica para conocer la realidad. 

La verdad es que es Chihuahua y no el Estado de México la entidad con mayor problema de homicidios de mujeres, según las cifras de 2010 del INEGI, las últimas disponibles. Chihuahua tiene una tasa de 4.97 feminicidios por cada 100 mil mujeres. Es con mucho la mayor cifra del país. Más que duplica, de hecho, la de la entidad que ocupa el segundo puesto. 

¿Será el estado de México ese segundo lugar? De hecho no: esa posición le toca a Durango, con 1.86 feminicidios por cada 100 mil mujeres. Seguramente, entonces, el estado de Peña Nieto estará en tercer lugar. Pero la respuesta es nuevamente negativa. Este puesto le corresponde –sorprendentemente-- a Nayarit, que registra 1.51 feminicidios por cada 100 mil mujeres. 

El cuarto lugar en la lista tampoco es el Estado de México, sino Baja California, con 1.43 feminicidios por 100 mil mujeres, mientras que en el quinto está Aguascalientes, con 1.33. Guerrero ocupa el sexto puesto, con 1.25, y Coahuila el séptimo con 1.2. El octavo le corresponde a Quintana Roo con 0.98. 

El estado de México no aparece sino hasta el noveno lugar, con un índice de 0.97 feminicidios por cada 100 mil mujeres. Muy cerca se encuentran Oaxaca con 0.96, Sinaloa y Tamaulipas con 0.91, Morelos con 0.89 y el Distrito Federal con 0.84. 

Como lema político, por supuesto, tiene poco atractivo decir: “Vamos a denunciar la lacerante situación del Estado de México, la entidad del candidato priísta Peña Nieto, que ocupa el ¡noveno lugar en feminicidios a nivel nacional!” Mucho mejor es acusar a Peña Nieto de indiferencia o, peor aún, de una malévola complicidad. Pero para eso hay que ocultar lo que realmente nos dicen las estadísticas. 

Las cifras del INEGI muestran que los homicidios de mujeres no son un problema de estados gobernados por algún partido en particular. El estado con más feminicidios, Chihuahua, es priísta, pero también lo es el que menos tiene, Yucatán, que registra solamente 0.09 feminicidios por cada 100 mil mujeres. 

Los homicidios de mujeres son deplorables, por supuesto, pero mucho más lo es que algún político trate de manipular las cifras para promover una agenda política en particular. 

ANDROCIDIOS
Los feminicidios son inaceptables, pero también son 10 veces menos comunes que los androcidios. En 2009, según el INEGI, se registraron 30.2 homicidios de hombres por cada 100 mil habitantes contra 3.2 de mujeres.


Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/feminicidios