jueves, 19 de julio de 2012

Rafael Loret de Mola - El Juarismo de AMLO/ Y el Maderismo de FC

Rafael Loret de Mola
Desde sus inicios, Andrés Manuel López Obrador se ha postulado como un juarista irredento, considerando al Benemérito como el eje de la República y del nacionalismo, también de la mexicanidad por la pureza de su origen indígena. Más allá de las enormes cualidades del héroe –el mayor de los mexicanos para quien esto escribe-, no puede negarse que la muerte fue para él una especie de salvación histórica: de no haber padecido la angina de pecho que lo derrumbó en el Palacio Nacional, acaso hubiese cambiado papeles con otro oaxaqueño, Porfirio Díaz Mori, quien también le encontró tanto gusto al poder que se adhirió al mismo hasta desencadenar una revolución, muy similar a la que ya se gestaba contra Don Benito. De haber vivido, éste seria recordado como el dictador y Don Porfirio como el gran revolucionario y no antihéroe. Pero los hubiera no existen y las cosas fueron como hoy las recordamos.

Pues bien, fue Juárez quien, al estructurar la República imponiéndose a los traidores conservadores que trajeron a un barbudo enajenado de Miramar para hacerse cargo de un falso imperio, haciéndolo además con desventaja militar extrema pero con la fuerza de la razón, desterró para siempre a éstos por inclinarse ante los cetros europeos y a cuanto oliera a extranjero; lo mismo que hoy, para decirlo sin recovecos: los tres últimos sexenios –incluyendo al del simulador Ernesto Zedillo-, han sido los más entreguistas de toda la crónica sobre nuestra nación atormentada por la impudicia, la corrupción... y la traición. De nuestra soberanía quedan apenas jirones deshechos por la demagogia y las ansias de los mandatarios soeces por ser cobijados por la impunidad. Tal es el caso, sin duda, de Felipe Calderón. La sentencia del Benemérito es inapelable: 


--El triunfo de la reacción es moralmente imposible. 


Pero no en la praxis tras doce años de gobiernos paralizantes –todavía más que los neoliberales priístas-, en los que sólo se incubó la violencia, casi en las mismas proporciones que la guerra contra los invasores y sus aliados, los de la derecha, listos a recuperar medallas y acceder a títulos nobiliarios a costa de esclavizar a los indígenas y someter a su voluntad a los depauperados e incluso a cuantos no coincidieran con ellos, a rajatabla. Un círculo rojo como el de Fox. Los paralelismos son exactos y la memoria no nos deja mentir cuando podemos documentarla con infinidad de textos sobre los atropellos sufridos por la población en aquella época en la que sólo la flama libertaria del gran Juárez pudo sobreponerse a tanta adversidad. 


Valga el recordatorio para Andrés Manuel quien parece estar dispuesto a hacerle el caldo gordo a los panistas continuistas y a quienes, desde el norte, ansían en declarar a México un “estado fallido” para poder intervenir a sus anchas sin necesidad de disparar un solo tiro. Ya me lo decía uno de los comandantes de la Zona Militar que abarca Chihuahua y parte de Coahuila: 


--Imagínese, si nos metemos por nuestra cuenta a territorio norteamericano –como se llegó a decir quienes aducían que el ejército mexicano protegía a los narcos hasta después de cruzar el Bravo y las mojoneras-, sencillamente ¡nos dan en la madre! Ellos tienen equipo sofisticado, armamento de sobra, radares, aviones, en fin, todo de lo que carecemos ¿Cómo ganar en tal desigualdad de condiciones? 


En México se votó; hubo vicios que, por desgracia, se ampliaron ante la negligencia de quienes ahora protestan. ¿Por qué, me sigo preguntando, nada hicieron para prever los excesos d gastos, el carrusel de votantes y la compra-venta de sufragios que también se dieron hace seis años cuando Calderón usurpó el poder? No hubo la menor iniciativa de “las izquierdas”, salvo negar contumazmente la legitimidad del mandatario sin renunciar a integrar parte del mismo gobierno ocupando los escaños y curules ganados en la misma lid, para no caer en recurrencias fatales, como si éstas fueran parte de sus estrategias para escalar puntos sin ampliar coberturas. Esto es, lo mismo que hacía el PAN, incapaz de penetrar en las zonas rurales en donde no eran bien vistos pero resuelto a ganar los votos urbanos con la ayuda de las fuentes eclesiásticas y los diarios con vocaciones de monaguillos. Bien sabemos quienes se pueden poner el saco. 


La izquierda está, sin duda, más preparada para protestar y presionar, ganando con ello calles y asegurándose posiciones a trueque de una ambigua paz social, que para ganar los comicios. Desgraciadamente así sucedió en 2006 cuando los operadores de López Obrador, la pequeña elite de incondicionales intelectuales, no supieron como defender los sufragios, entre ellos el de este columnista, de quienes habían confiado en esta opción política para evitar la continuidad devastadora de la derecha en el poder absoluto. Las consecuencias señalan que no nos equivocamos. Mucho ruido y pocas nueces, además de seis años más de campaña proselitista en los que López Obrador caminó hasta por la última senda del país, incluso aquella por donde también transitan los violentos ocultos en la escarpada sierra de Las Cañadas. ¿No los encontró en algún momento cuando respiraban el mismo aire? Es prácticamente imposible que tal no ocurriera, pero de esto ni el tabasqueño ni sus grandes estrategas, Manuel Camacho y ahora Ricardo Monreal, no han dicho una sola palabra. Queda todo a la especulación... razonada, aunque parezca una torpe contradicción. 


¿Qué hace ahora López Obrador? Nada menos que convocar a la derecha, al “PAN de Gómez Morín, recordando que sus principios ideológicos son democráticos, tanto que no dudó en llamar al panista Calderón “espurio” cuando el IFE le otorgó una ventaja de medio punto porcentual sobre él, con algo así de doscientos mil votos de más, negándose a abrir los paquetes electorales. Una situación diametralmente opuesta a la actual. ¿Por qué no entonces adujeron que se habían roto las reglas constitucionales con una elección de Estado, prefabricada para atajar la posibilidad de un viraje radical hacia la izquierda? Había pruebas de sobra sobre la intervención del entonces mandatario, Fox, y de los empresarios que apoyaron, con muchísimo dinero, loa fase media y final de la campaña de Calderón con aquella monserga del “peligro para México”. No hubo defensa jurídica sino callejera... y así señores míos, dejaron pasar seis años sin la menor iniciativa para interrumpir la tendencia viciada del alquimismo; al contrario, a la iniciativa presidencial –debe reconocérsele un mérito en esto al señor Calderón aun cuando sabía que no pasaría en el Congreso-, que pretendía instalar las ciudadanías ciudadanas, reducir el número de legisladores y crear las segundas vueltas electorales –de haberse dado, López Obrador estaría feliz esperando la consumación de una nueva jornada con Peña como único rival-, pero los perredistas temieron que “la derecha sumara” y ganara, como reconoció, en su momento, otro de los pandilleros al servicio de Andrés Manuel, Martí Batres. 


Ha sido la antidemocracia, contraria a Juárez, la que ha llevado a López Obrador al punto actual. No se trata de que simpaticemos con él o no –en muchas ocasiones le he exaltado por su labor incansable y sus dotes de luchador social-, sino de ver la realidad sin taparse los ojos como hacen sus incondicionales quienes le han colocado en un nicho, como si fuera un dios. De este punto a la autocracia sólo existe un peldaño. 


Debate 


Así como Andrés Manuel siente devoción por Juárez, aunque no siga sus apotegmas, Calderón no disimula su devoción y admiración por la figura de Madero, el hacendado valiente que, en vez de robar, legó sus bienes en pro de la Revolución aunque careciera de condiciones de mando para someter a sus irregulares tropas, las del norte y las del sur, empeñadas en lo mismo pero desde distintas visiones... y con una horda de traidores detrás. Pero Calderón observa en el apóstol su perfil de demócrata por haber obligado al dictador, Porfirio Díaz, a acceder a elecciones, las primeras de ellas controladas por él mismo, hasta su dimisión en mayo de 1911. Curioso: ahora los panistas manifiestan igualmente su convicción sobre el patriotismo de Díaz, cuyos restos permanecen en París mientras algunos insisten en devolverlos a la tierra patria. 


Alguna vez, por Coahuila –ahora convertida en una especie de set para policías y narcos, en plena venganza de la administración federal-, descubrí que se honraba, con mayor fervor cívico, a la figura de Don Venustiano Carranza –cuya esfinge, en bronce, tengo siempre sobre mi escritorio al lado de la de Juárez, más cercana al lábaro patrio-, y no a la de Francisco Madero, visto por muchos como el gran redentor por haber derruido a la autocracia. Un mandatario estatal me dijo al respecto: 


--Sucede que sentimos más cerca a Don Venustiano –cuyo despacho, en el Palacio de Gobierno de Saltillo, permanece intacto-. Madero, aunque nació en San Pedro de las Colonias, en el norte del Estado, es más hombre del centro, aunque la batalla de Ciudad Juárez fuera decisiva para él, y acaso, pese a su heroicidad, menos ligado al cambio de a deveras. 


Entendí que Madero no rompió el orden constitucional sino se apegó a él, reconoció el interinato de Francisco León de la Barra y después arrolló en los segundos comicios de la era. Sólo así asumió el poder hasta que la contrarrevolución, financiada por el beodo Henry Lane Wilson, triunfó con el “chacal” Huerta como puente. Fue entonces cuando surgió, inmensa, la figura de Carranza, a quien se pretendió desprestigiar por los botines de guerra que los suyos tomaban –de allí que se dijera carrancear en lugar de asaltar-, pero que, al fin, legó una nueva Constitución y un nuevo orden a la ensangrentada nación. 


Recurriendo a la memoria, pueden comprenderse algunos desplantes actuales. 


La Anécdota 


Al no promulgarse la ley para proteger a las víctimas de los criminales, recordé una conversación con el priísta Rodolfo Echeverría Ruiz, sobrino del ex mandatario, semanas después de la matanza de Tian´anmen: 


--No estoy de acuerdo cuando se manifiestan diciendo “2 de Octubre no se olvida”. Debemos olvidar ese capítulo, cerrar las heridas y continuar andando. Así, como ya hicieron en Beijing. Pero resulta que en aquel drama estuvo involucrado su pariente, el ex presidente, y que los chinos no olvidan... como tampoco dejamos de recordar nosotros a quienes fueron asesinados por mandatos de la superioridad política o por las bandas criminales mezcladas con las corporaciones policíacas y militares. 


E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com.mx


Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/eljuarismodeamloyelmaderismodefc-1329003-columna.html

Meyer - El tiempo postelectoral

EL MEOLLO

Paul Krugman, premio Nobel de economía, asegura que la próxima elección presidencial en Estados Unidos -una entre el republicano y millonario Mitt Romney y el demócrata y actual presidente Barack Obama- es una lucha entre los intereses de los ricos y los del resto del país (The New York Times, 15 de julio). Lo mismo sucede con la elección que acabamos de tener en México. En los discursos del PRI o del PAN la contienda nunca se puso en esos términos -tampoco en el discurso republicano en Estados Unidos-, pero como en el país del norte, las plataformas de PRI y PAN -en particular sus propuestas de reformas energética, fiscal y laboral- implican, básicamente, reforzar el arreglo en que se sostiene la actual desigualdad social.

Lo irónico de nuestra elección es que una buena parte de los votos a favor del PRI se dieron en regiones que se caracterizan por su bajo nivel de desarrollo. Por eso lo que hoy se discute es esa contradicción, ¿cómo explicar que en una buena parte de las zonas donde se encuentran los menos favorecidos se votase fuerte por el PRI, un partido bajo cuya dirección adquirió forma el actual sistema social mexicano, que se caracteriza, entre otras cosas, por su desigualdad y que a la pobreza no busca combatirla sino administrarla?
 
·LEGITIMIDAD

Frente a quienes cuestionan su triunfo del 1o. de julio, Enrique Peña Nieto sostiene que éste es legal y legítimo (La Jornada, 13 de julio). Con relación a la legalidad es probable que, como en 2006, el TEPJF declare válido el proceso. La legitimidad es otra cosa: otorgarla o no es algo que no corresponde a los tribunales sino al ciudadano y no se puede conferir por mandato. Depende de cada individuo el darla o negarla.

En política, legitimidad implica que la aquiescencia del súbdito o ciudadano con relación a los ocupantes de los cargos de autoridad depende de que ese súbdito o ciudadano esté o no convencido de que aquel que detenta un cargo público, en especial el más importante -el monarca, primer ministro o presidente- tiene derecho al puesto, a sus privilegios y responsabilidades. Si el individuo de a pie llegara a considerar que quienes ejercen la autoridad no tienen derecho a ello, es posible que de todas formas tenga que resignarse y someterse, pero lo hará sin convicción, porque sabe que de resistirse la autoridad empleará los medios de coerción de que dispone el Estado para imponer su voluntad y que, en ese caso, el precio del desacato será alto.

Ninguna estructura de autoridad puede imponerse por largo tiempo si sólo depende de su capacidad de coerción, le es indispensable que la mayoría le considere con visos de legitimidad. En una democracia, la fuente básica de esa creencia son las elecciones. Y para que una elección genere el máximo de legitimidad, es necesario que el vencido acepte que perdió en buena lid. El rechazo del vencido a levantarle la mano al vencedor pudiera no ser un gran problema si aquel representa a una minoría marginal y sin medios para hacer sentir su oposición. Sin embargo, si los inconformes son capaces de movilizar recursos y mover conciencias entonces el proceso político se vuelve accidentado, disfuncional.
 
·RECURSOS INACEPTABLES

El Grupo Financiero Monex sostiene que es una institución financiera honorable (Reforma, 15 de julio). Su director dice no ser responsable de que tarjetas de débito emitidas por su banco hayan ido a parar a manos de operadores del PRI en vísperas de la elección presidencial. La credibilidad no es hoy el fuerte de los banqueros aquí, en Estados Unidos, España o Inglaterra, pero aceptando sin conceder lo que dice Monex, se debe aclarar cómo recibió depósitos millonarios de empresas cuyo domicilio no corresponde al declarado o tienen actividades que no requieren de esas tarjetas (los datos a ser dilucidados fueron expuestos en el noticiero de Carmen Aristegui del 13 de julio y en Reforma, 14 de julio). Las tarjetas de Soriana y otras en los estados también demandan explicación, pues su proliferación da pie a las acusaciones de que esos plásticos sirvieron al PRI para una compra masiva de votos en zonas populares. En internet circulan videos que muestran, inmediatamente después de la elección, a multitudes haciendo efectivas sus tarjetas en supermercados. Los jóvenes del movimiento #YoSoy132 basan parte de su rechazo a Peña Nieto en esa supuesta compra masiva de votos.

Hace más de 70 años una observadora de la diversidad cultural de México, Lesley Byrd Simpson, argumentó que para entender a nuestro país había que partir de un supuesto: que la geografía mexicana albergaba a varios Méxicos (Many Mexicos, Nueva York: Putnam, 1941). Setenta y un años más tarde esa observación sigue siendo válida; el correr del tiempo no ha llevado a que la histórica desigualdad social mexicana aminore sino a que se afirme y sigamos, como sociedad, muy alejados de una cierta homogeneidad. En la pasada jornada electoral, se volvió a ver que el derecho al voto se ejerce de manera diferente dependiendo del México que se trate.

El país de las élites económicas vota en privado antes y después de la elección, presionando al nivel más alto de la estructura política en favor de su candidato (véanse las observaciones de un testigo privilegiado en torno a este tema en la elección de 1988: el ex secretario de Gobernación Manuel Bartlett, La Jornada, 15 de julio). En el México de las clases medias urbanas ya se disfruta de un voto más o menos libre aunque muy influido por una televisión monopólica y sesgada. Es en el México de la pobreza donde se encuentra el terreno más fértil para que influya en la preferencia política esa televisión sesgada ya que es casi la única fuente de información y donde también se pueden intercambiar votos por dinero, bienes o favores. De acuerdo con un muestreo de Alianza Cívica en 21 estados, el 28.4% de los votantes aseguraron haber estado expuestos a algún tipo de intento de coacción o compra de su voto y en el 71% de los casos el intento fue de operadores del PRI-PVEM (Boletín de prensa, 3 de julio). En el análisis del suplemento Enfoque del periódico Reforma, del 15 de julio, aparecen cifras que muestran una notable correlación entre pobreza y voto por el PRI y datos sobre cómo pudo haber funcionado esa conexión.

En un estudio clásico de Eric Wolf y Edward Hansen sobre la naturaleza de las relaciones clientelares, se señala que el elemento fundamental de este tipo de estructura de poder es el intercambio informal de bienes y servicios -obsequios, objetos, dinero, canonjías, influencias o las meras promesas de éstos. Y en estos intercambios incluso hay un elemento de legitimidad y de moral -desde luego distinta de la democrática y electoral: la reciprocidad entre los seres humanos. Y el intercambio no sólo significa transferencia de valor sino que también es símbolo del poder, y hasta de legitimidad, de quien lo da, en este caso un partido y un personaje: su candidato. El beneficiado, pese a su posición de debilidad, debe dar algo en reciprocidad que muchas veces es sólo una actitud: la lealtad, que puede definirse "como el obsequio de la propia persona por un tiempo más o menos limitado" ("Caudillo politics: a structural analysis", Comparative Studies in Society and History, V. 9, No. 2, 1967, p. 175).

Las bases de la relación clientelística, que es el fundamento del caciquismo y el caudillismo de siglos pasados, aún pervive y funciona en el México rural y en el urbano donde, debido a la precariedad, la cultura política dominante mantiene todavía estos rasgos. Una estudiante universitaria que en mayo-junio trabajó en Chimalhuacán como promotora del PRD se topó ahí con el rechazo de "Antorcha Campesina" (AC) que se define como "la organización de los pobres de México" y ligada al PRI. Chimalhuacán es una de las plazas más fuertes de AC y ahí los antorchistas simplemente obstaculizaron la actividad proselitista de sus adversarios partidistas con actitudes y argumentos de clientelismo puro: como AC había conseguido de las autoridades, entre otras cosas, títulos, agua, luz, drenaje y pavimento, entonces los adversarios de esas autoridades -el PRD- no tenían derecho ni siquiera a deambular por ahí (el PRD tiene un equivalente a AC: los "Panchos Villa", aunque AC es más fuerte).

·CONCLUSIÓN

Los supuestos bajo los que el IFE sostiene que se llevó a cabo la elección del 2012 sólo son parcialmente válidos en el México de en medio. Para los pocos de muy arriba y los muchos de abajo, la democracia funciona de otra manera, una aún lejana del modelo ideal y esa es la causa del conflicto postelectoral.


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agenda_ciudadana@hotmail.com
 

Fuente: http://www.reforma.com/editoriales/nacional/665/1329801/default.shtm 

Cárdenas - Comprar votos no es delito… grave

La ley es la ley, aunque sea injusta y quede corta…

La compra de votos está tipificada en el artículo 403 del Código Penal Federal. La fracción VI precisa que lo comete quien solicite votos por paga, dádiva, promesa de dinero u otra recompensa durante las campañas electorales o la jornada electoral.

–¿Y antes de las campañas, por ejemplo en las llamadas precampañas?

Entonces no es delito. Pagar anticipadamente por el voto se califica como un simple acto de proselitismo. El artículo 403 castiga las acciones cometidas el día de la elección… y no durante el cochinero previo.

Así de laxa y omisa es hoy la ley vigente en materia electoral. Está diseñada por diputados y senadores salidos de los partidos.

Lo que menos han querido hasta ahora nuestros padres legisladores es impulsar y aprobar reglas más estrictas e imponer penas más severas a los infractores, no sea que terminen mordiéndose “la cola” y dándose tarascadas “sancionadoras” entre ellos mismos.

–¿Una prueba más?

El artículo 194 del Código Federal de Procedimientos Penales señala cuáles son en México los delitos graves. Se menciona: homicidio, terrorismo, genocidio, evasión de presos, delitos contra la salud, falsificación de moneda, tráfico de menores, violación, robo de vehículo, operaciones con recursos de procedencia ilícita, desaparición forzada de personas y la posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

–¿Y la compra de votos?

En el caso de que proceda la consignación y un juez declare la formal prisión, una persona acusada de compra de votos y recolección de credenciales de elector o retener a ciudadanos para evitar el sufragio, el denunciante debe presentar a todos aquellos que vendieron su sufragio. Mejor, imposible.

Pero aun probándose el delito, si el total de todos los electores corruptos de una casilla es superior a la diferencia entre el primero y el segundo lugares, entonces se puede revertir el resultado. Si el número de votos comprados es menor a la diferencia, entonces las cosas se quedan como están… y el “delincuentazo” podrá enfrentar, en todo momento, su proceso en libertad.

Todos estos delitos electorales son considerados como no graves…

Eso dice la ley… lo demás es pura grilla.

MONJE LOCO: Los padres legisladores redactaron con minúsculas la reforma política… aunque Manlio Fabio Beltrones la presuma tanto. La “peluquearon” a casquete corto. Terminó siendo la misma gata… pero revolcada. Se perdió la oportunidad de darle salida a muchas presiones. El Congreso fue sordo… no escuchó el reclamo de reducir el número de diputados y senadores plurinominales… y aumentar 100 distritos para que 400 representantes populares sólo lleguen por elección directa, sin trampas ni juanitas… y menos por cuotas. Y lo más importante: la Comisión de Puntos Constitucionales “pateó el bote” de la segunda vuelta en el elección presidencial… No concluyó el espinoso asunto de la reconducción presupuestaria… lo que dará problemas al Poder Ejecutivo para el manejo de las finanzas nacionales. Sin embargo, de lo malo, que quede algo bueno: la reforma abrió la puerta a las iniciativas ciudadanas y a la consulta popular… aunque excluya temas como derechos humanos, electorales, ingresos y egresos, seguridad nacional y Fuerzas Armadas… y garantice que el próximo presidente podrá rendir protesta aun en situación de emergencia por crisis… por si las moscas.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=848608

José Gil Olmos - La ilegitimidad de Peña Nieto y Calderón

El pasado fin de semana, varios cientos de organizaciones de todo el país se reunieron en el municipio de San Salvador Atenco, en una primera convención nacional, para definir su posición ante lo que parece inevitable: la imposición de Enrique Peña Nieto en la silla presidencial.

Todos los reunidos en ese pueblo mexiquense, reprimido precisamente por Peña Nieto como gobernador del Estado de México, acordaron desconocerlo como presidente. Esta es la primera vez en la historia del país que tantas agrupaciones sociales juntas hacen manifiesto su repudio e impugnan la legitimidad de una figura política, a la que no le darán el lugar que las instituciones electorales sí habrán de otorgarle, a pesar de todas las irregularidades denunciadas.

Esto es, que mientras una buena parte de la sociedad mexicana rechaza al priísta como primer mandatario, las autoridades electorales legalizarán una victoria que no es legítima.

Al igual que Calderón, si el Tribunal Electoral valida la elección presidencial, el priísta Peña Nieto arrancará su administración sin el reconocimiento de millones de mexicanos, que lo ven como la imposición de un grupo de poder.

En los próximos meses, mientras el Tribunal Electoral valida la elección presidencial, veremos en las calles manifestaciones de estudiantes, campesinos y profesores; de jóvenes rechazados de las escuelas de educación superior, amas de casa y padres de familia contra Peña Nieto. Pero también contra Televisa, el IFE y el Tribunal Electoral por su complicidad en la imposición del priísta.

No se trata solamente de un simple rechazo; es el cuestionamiento profundo y legítimo de los ciudadanos a las instituciones electorales que han dejado a un lado su responsabilidad de cuidar la organización de elecciones limpias, transparentes y equitativas para proteger los intereses de grupos.

Es el cuestionamiento de una parte importante de la sociedad a quienes encabezan estas instituciones que costaron muchos años de esfuerzo e incluso vidas, y que ahora están lejos de ser ciudadanas y confiables, pues sus miembros responden más a intereses de los partidos que a los valores de imparcialidad y justicia para los que fueron creados.

Pero sobre todo, estas movilizaciones sociales representan el cuestionamiento a la supuesta limpieza de un proceso electoral manchado por la ilegalidad desde antes de que arrancara y que ninguna autoridad se atrevió a investigar.

Como Calderón, Peña Nieto arrastrará la carga de la ilegitimidad durante seis años, si es que, como todo parece indicar, el Tribunal validara su triunfo, no obstante las pruebas que se presentaron de compra y coacción del voto, así como de lavado de dinero y el uso de recursos financieros de origen sospechoso.

Pero tanto al panista como al priísta esto parece importarles poco. Tan es así que fue Calderón quien reconoció el supuesto triunfo de Peña Nieto la noche del 1 de julio cuando aún no terminaba el cómputo de los votos en los distritos electorales. No sólo eso, Calderón también lo recibió el pasado martes por la noche en Los Pinos, en una especie de entrega del poder adelantado, cuando el Tribunal Electoral apenas estaba recibiendo el expediente de impugnación de validez de la elección presidencial.

A Calderón y a Peña Nieto los une la ilegitimidad y la indiferencia por la sociedad.

Al panista nunca le agradaron los movimientos sociales, ni siquiera cuando el movimiento de paz lo sentó para que escuchara la tragedia de las víctimas de la guerra contra el narcotráfico que él proclamó desde el inicio de su administración.

Al priísta, mucho menos; y cuando los campesinos de Atenco se manifestaron en contra el desalojo de unos floricultores de un mercado en Texcoco en mayo de 2006, los mandó a reprimir y a detener como si fueran delincuentes.

El autoritarismo y la represión del PRI, que nunca se fue, está a la vuelta de la esquina, eso lo que ven los grupos sociales y es por eso que se están organizando.

Las movilizaciones que desde ahora y hasta diciembre tienen programadas 300 organizaciones sociales parecen ser el preludio de lo que será el próximo gobierno, un sexenio de repudio y represión. Sobre todo si, como ya se ve, habrá una alianza entre el PRI y el PAN para echar adelante las reformas estructurales (energética, laboral y hacendaría principalmente) que tiene un claro perfil antipopular.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/19-07-2012/8277. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

¿ANULACIÓN DE LAS ELECCIONES?


¿ANULACIÓN DE LAS ELECCIONES?


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Es indiscutible que estas elecciones han sido de las más sucias que el PRI ha 'protagonizado'. Aunque También existen denuncias que involucran al PRD y "partidos de izquierda", pero esa es otra historia... 


 LA COMPRA DE VOTOS, es una práctica añeja que ha sido perfeccionada por el PRIISMO durante décadas. Es increíble que aún y con lo 'bien organizado' que está el IFE, no se haya contemplado sancionar o tipificar la Ley, en caso de que se compruebe que detrás de la COMPRA DE VOTOS existe un DELITO.


Se veía venir, los integrantes del IFE debieron preveer lo que pudiera haber detrás de cada "voto comprado", como lavado de dinero (la más reciente imputación de AMLO) o empresarios que aportan su 'dinerito' a cambio de favores o prebendas. En fin, puede ser que la compra de votos no sea un delito como tal, puesto que es complicado probar que una persona a cambio de cierta cantidad ya sea en dinero o en especie votará por el partido que le otorgó el pago.


Lo que las autoridades deben investigar es el origen de los recursos para la COMPRA DE VOTOS, es ahí donde está el delito, se habla de tarjetas como medio de pago para 'convencer' a los votantes:


GRUPO FINANCIERO MONEX, es una de las que debieran investigar, puesto que emitieron tarjetas de prepago como: 


MONEX LEALTAD.
MONEX RECOMPENSA.


SORIANA: Desde mi punto de vista, esta empresa ha sido "satanizada". No niego la POSIBILIDAD de que algunos funcionarios se hayan "vendido" para autorizar la emisión de las tarjetas con su Razón Social, pero también me pregunto. ¿Es ilegal que un supermercado acepte tarjetas de débito para la compra de sus productos? No la estoy justificando, lo que estoy tratando de dilucidar es si  Soriana  actúo ilícitamente por el hecho de negociar un contrato
con "X" empresa para el incremento de sus ventas, vía un 'mercado cautivo', al emitir como medio de compra "segura" esas tarjetas. Lo que las autoridades deben investigar,al igual que con las TARJETAS MONEX, es el ORIGEN DEL DINERO que respaldó esas tarjetas.


Es innegable y de dominio público que las elecciones están viciadas de origen. Que el "presidente electo", es repudiado por millones de mexicanos.


Con este panorama se vislumbra un gobierno hostil, represivo, manejado por PRIISTAS dinos que son quienes "jalan" los hilos de su marioneta, EPN.


Las redes sociales están gritando a diario que no quieren a Enrique Peña Nieto como Presidente. En las familias es un tema recurrente, existe incertudumbre, apatía, temor, enojo, frustración... Mi pregunta es ¿están dadas las condiciones LEGALES para que EPN gobierne?


Lo ideal es que se actuara e investigara conforme a derecho. Ahí están las pruebas -presentadas en las denuncias-  que evidencian lo que podría haber tras la COMPRA DE VOTOS. El TRIFE haría un gran bien al País, si una vez hecha la investigación, y se comprobara fehacientemente el delito,  ANULARA LAS ELECCIONES, con todo lo que conlleva tomar esta decisión... ¿Sueño? Si, pero no solo mió, sino de millones que estamos inconformes con la basura que hay detras del "triunfo" del PRI, porque no fue la victoria de un CANDIDATO, sino de todo un aparato político, que se empeñó en recuperar el poder A COSTA DE LO QUE SEA y todo parece indicar que lo logró...


Confiemos en que las autoridades decidan lo mejor por el bien de México.




Helena.


Derrick Scocchera - A Perfect Place

A perfect Place
2008
País:  USA
Director: Derrick Scocchera
duración 25 minutos


SINOPSIS
Cortometraje cuyo argumento gira alrededor de dos torpes amigos que tratan de deshacerse de un cadáver. El film ha sido rodado en blanco y negro anamórfico.  Mike Patton ha compuesto la banda sonora del debut cinematográfico de Derrick Scocchera, una banda sonora de más de 40 min para un corto de 25 min




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Cartones de hoy






miércoles, 18 de julio de 2012

Rocha - “México: Tenemos un problema”

En el corazón de San Salvador Atenco, en el Estado de México, se celebró la Convención Nacional contra la Imposición. No es casual que en este celebérrimo pueblo rebelde —famoso por sus machetes como símbolo de lucha— se haya dado la revuelta popular más significativa de los años posteriores al zapatismo, cuando sus pobladores se opusieron a la construcción de un nuevo aeropuerto que hubiera sido la más importante obra del sexenio foxista. 

Ahora, desde aquí mismo, líderes de 300 organizaciones sociales anuncian movilizaciones en todo el país con un objetivo último: impedir que Enrique Peña Nieto rinda protesta como Presidente de México el 1 de diciembre. En el inter, anticipan otras acciones igualmente radicales: el 22 de julio nuevas marchas anti Peña; el 27, la toma de instalaciones de Televisa; el 1 de septiembre una megamarcha del TRIFE a la Cámara de Diputados en protesta por el Sexto Informe del presidente Calderón y contra la toma de posesión de diputados y senadores de todos los partidos; entreveradas, tomas de casetas en carreteras y boicots a las tiendas Soriana. Y el 1 de diciembre, el cerco total al
Congreso. 

Hasta ahora, se han congregado agrupaciones tan diversas como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, los comuneros de Cherán, Michoacán, el Sindicato Mexicano de Electricistas y desde luego los de Atenco, organizados en el Frente de Pueblos Unidos en Defensa de la Tierra. Por supuesto que hubo una numerosa representación del #Yo soy 132, pero ellos me aclaran que será en sus propias asambleas cuando decidan en qué grado se involucran con los acuerdos de la Convención, en qué acciones habrán de participar y en cuáles se abstendrán. Por cierto, hablando de jóvenes, se presume ya una natural conexión de los cincuenta mil frustrados y furiosos rechazados de nuestra UNAM y el #Yo soy 132, con todo lo que ello puede implicar. 

En cualquier caso, si se llevaran a cabo la mitad de las acciones previstas, ya tendríamos de qué preocuparnos. No se necesita recurrir al catastrofismo para avizorar días de truenos en más de un sentido. En los que los riesgos de violencia se multiplican dada la propia naturaleza de las movilizaciones sociales. Es verdad que hasta ahora no ha habido siquiera heridos graves. Pero también es cierto que el peligro de una pérdida de control estará ahí, latente, en cualquier lugar del territorio donde tendrán 
lugar estas manifestaciones. 
Por lo pronto, lo asombroso es que ninguno de los gobiernos, federal o estatales, parecen muy intranquilos al respeto. No para reprimir, que es el escenario indeseable, sino para intentar desactivar los estallidos que vienen. 

Tenemos un gobierno débil, de salida y aparentemente fatigado. Incapaz e inhabilitado para sentar a los opuestos en la mesa e intentar alcanzar acuerdos entre ellos. Tampoco se ve a nadie con la fuerza moral suficiente para contener enconos y privilegiar el diálogo. 

Por lo pronto, Jesús Zambrano del PRD asegura que no están detrás de estas movilizaciones. Ahora, la expectativa es qué va a anunciar Andrés Manuel López Obrador cuando hoy explique su Plan Nacional para la Defensa de la Democracia, en que consistirá exactamente y si se vinculará o no a las acciones anunciadas por la 
Convención de Atenco. 

Por el lado del PRI alienta ver que, en los tres primeros cargos de su equipo más cercano, Enrique Peña Nieto haya designado a un Coordinador de Diálogo y Acuerdo Político para el que nombró a Miguel Ángel Osorio Chong, uno de sus operadores más confiables. 

Y es mejor saber que, en entrevista, le dice a nuestro Director Roberto Rock que “ha iniciado la construcción de puentes de diálogo con todos los actores del país, incluyendo el #Yo soy 132, en busca de consolidar los acuerdos que la nación requiere”.

Y yo creo que está muy bien, pero que no es suficiente. Son demasiadas las heridas y los agravios. Así que todos deberíamos estar haciendo algo por evitar la crónica de una confrontación anunciada.


Fuente: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/mexico-tenemos-un-problema

García Soto - HSBC: ¿ineptitud o complicidad?


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Una vez más las autoridades e instituciones mexicanas son exhibidas en Estados Unidos, donde se investigan actos de corrupción cometidos en México. Y mientras allá esas indagatorias sacuden a las estructuras políticas y económicas  y hasta provocan renuncias y comparecencias de funcionarios y empresarios de alto nivel, aquí, en el lugar donde ocurrieron esos hechos ilegales y escandalosos, simplemente no pasa nada.

La investigación del  Senado de Estados Unidos sobre el lavado de dinero en HBMX, la filial mexicana del banco HSBC, no sólo mostró  las debilidades y la laxitud del sistema financiero mexicano, por donde esa institución -la cuarta más importante en el sistema bancario nacional- logró lavar millones de dólares triangulados entre cuentas abiertas aquí y en las islas Caimán.

Entre 2002 y 2007 el banco HSBC permitió operaciones financieras sospechosas de clientes que incluso fueron sujetos a investigaciones judiciales aquí y en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico, entre ellos el empresario chino Zenli Ye Gon y la Casa de Cambio Puebla, ambos mencionados ayer en el subcomité del Senado estadunidense.

¿Qué hacía mientras el gobierno mexicano? Al parecer no mucho. Según el director de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, desde el año 2002 ese organismo detectó la falta de controles adecuados de HSBC para la apertura de cuentas con dinero sospechoso, y aunque dice el funcionario mexicano que les hicieron apercibimientos que incluso llegaron hasta su matriz en Hong Kong, la verdad es que no hubo autoridad en México que procediera con energía para evitar el lavado de dinero que en ahí se realizaba y que ya en 2007 era objeto de congelamiento de cuentas para algunos clientes del banco en Estados Unidos.

¿Cómo se le pudo permitir al banco que siguiera operando como si nada después de que se habían detectado sus contratos con personajes investigados y acusados por la PGR?  ¿Qué hizo al respecto la Ssecretaría de Hacienda, el Banco de México, la misma CNBV más allá de mandar avisos que no tomaban en cuenta los directivos del banco extranjero? Se hicieron de la vista gorda.

Hasta que, para variar, desde Washington destaparon la cloaca y sacaron a relucir, una vez más, las debilidades de nuestras instituciones y la incapacidad e ineptitud de nuestras autoridades para aplicar la ley.

El caso HSBC, que ya provocó ayer la renuncia del jefe del Departamento de Control de HSBC, David Bagley, además de la comparecencia ante el Senado de Paul Thurston, ex directivo del HSBC México, se parece mucho a otros escándalos de corrupción recientes que, investigados y sancionados en Estados Unidos, acá pasan de noche y ni siquiera se investigan a pesar de que los actos ilegales se cometieron en territorio mexicano. Desde el vergonzoso operativo “Rápido y Furioso” que puso en el banquillo al procurador estadunidense Erick Holder, acusado de desacato por el Congreso de su país por haber permitido el envío de armas ilegales a México, hasta el más reciente caso Wal-Mart, en el que esa cadena fue exhibida por ampliar su red de tiendas en nuestro país a través de sobornos a alcaldes y funcionarios mexicanos.

“Podría investigarse el caso HSBC”, dijo ayer el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré. Como en su momento dijeron que “podría investigarse” la entrada masiva de armas ilegales por las fronteras y la corrupción de Wal-Mart. “Podría” pero en este país de autoridades cínicas casi nunca se puede.

NOTAS INDISCRETAS… Las pruebas que hoy presentará Andrés Manuel López Obrador se refieren al origen del financiamiento de la campaña de Enrique Peña Nieto y sugieren que, para explicar la abundancia de recursos en el proselitismo priista, se debe aplicar la máxima de la inteligencia financiera para detectar dinero sucio: “follow the money”. Veremos si AMLO tiene documentos para sostener tan provocadora sugerencia o si sólo son dichos y sospechas… Se baten los dados. Tocó Serpiente

Riva Palacio - El verano del EPR


La protesta social está en marcha. Son miles de personas las que se han articulado para expresar su inconformidad contra lo establecido. El pretexto central es la oposición a la candidatura de Enrique Peña Nieto y a su victoria electoral. Bajo el lema de “si hay imposición habrá insurrección”, son irrelevantes los más de 19 millones de votos a su favor, porque su lógica responde a otros reactivos. Hay insatisfechos, decepcionados, inconformes, y quienes tienen agenda particular. Hay grupos estudiantiles, y grupos de interés o radicales.

Empezó como una protesta en la Universidad Iberoamericana que dio a luz al movimiento #YoSoy132, que se transformó en una masa de agitación sin cabeza, a la que se le han venido sumando organizaciones sociales y políticas, que actúan dentro de los cauces legales y en los terrenos de la clandestinidad. El propio movimiento universitario se ha disgregado, entre aquellos que lo iniciaron en las universidades privadas, y las públicas, donde también hay diferencias, entre la Universidad Autónoma Metropolitana que aglutina a la mayoría de las instituciones públicas, y las facultades de Ciencias y Economía de la UNAM, donde se encuentran los más radicales de todos.

En este último grupo hay profesionales de la protesta que tienen los vasos comunicantes con las organizaciones más beligerantes de las 200 que este fin de semana firmaron un plan de movilizaciones que comienza el 22 de julio con una marcha, y termina su primera fase el 1 de diciembre, con el intento a impedir la toma de posesión de Peña Nieto. Es un plan para estrangular a la Ciudad de México y tomar como rehenes a las instituciones. Es, asimismo, una llamada a la desestabilización, antesala de la ingobernabilidad.

La protesta no puede soslayarse ni jugar al cálculo fácil. Agrupados por la “Convención Nacional contra la Imposición” celebrada en San Salvador Atenco, intentar la disrupción de la institucionalidad. En esa comunidad, donde hace seis años el gobierno federal y el mexiquense, que encabezaba Peña Nieto, reprimieron un movimiento social que empezó con una protesta contra la construcción de un nuevo aeropuerto, está el último ejemplo de ingobernabilidad, cuando el EZLN buscó la creación de un municipio autónomo a 32 kilómetros de la capital federal, escudado en la protesta comunera.
Atenco ya no es el eje de la política insurreccional, pero es su mejor ícono. Entre quienes protestan hay grupos interesados en otro objetivo. El ejemplo que más llama la atención es el Ejército Popular Revolucionario, la guerrilla que desde hace una década ha buscado su condición ideal para la insurrección popular. Como en 1994 cuando se levantó el EZLN en Chiapas y en 2005, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca, pareciera que en 2012 vuelve a pensar que las condiciones de la revolución tocan la puerta.

En un comunicado que difundió el 21 de junio pasado, el EPR afirma: “Somos un partido en la clandestinidad desde hace 48 años, fuimos y somos jóvenes que estamos en la lucha de masas y aportamos lo que podemos, por eso como viejos (jóvenes de corazón) y jóvenes biológicamente, creemos que la actitud de los jóvenes del #YoSoy132 es loable... Estos jóvenes como otros más están aportando ideas y definiciones que deben ser tomadas en cuenta; sin embargo, ante el clamor que se ha escuchado en toda la república sobre que “SI HAY IMPOSICIÓN HABRÁ REVOLUCIÓN”, esa consigna la valoramos y aunque puede ser emocional o consciente, les tomamos la palabra”.

Es casi verdad de Perogrullo que la mayoría de quienes se rebelan contra Peña Nieto lo hagan a partir de su conciencia y creencia. Es legítimo y tienen la libertad de expresión para explayarse. Pero hay un grupo, reducido, que piensa de otra forma. “No dudamos que ante un fraude y por consiguiente una imposición, habrá grupos que quieran hacer una revolución”, dice el EPR. “Hay que analizar la historia de todos los pueblos que han luchado por su liberación; nutrirse con la teoría y la ideología marxista leninista, la cual es un guía para la acción y proponerse un lineamiento político, una estrategia, la táctica y sus tareas”.

La convención en Atenco se desarrolló en esas líneas de acción. Los términos de esa lucha política que quiere llevar el EPR a la armada, están planteadas. La decisión de qué camino seguir, está en los convencionistas, pero la responsabilidad de cómo enfrentar las demandas legítimas y neutralizar a quienes no quieren la solución de conflictos por la vía violenta, está en los políticos, todos, que son los que pagarán si la falta de imaginación, creatividad y talento, les impide ver lo que sucede en las calles para mantener la protesta social en el cauce legal e institucional. Hoy, hay que subrayar, aún estamos a tiempo.

Nota: Manuel Camacho, virtual senador por la coalición de izquierda, dijo que no ha tenido ninguna reunión con el candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, como se publicó en esta columna el lunes pasado.

Aguayo - Los aficionados

Las 638 cuartillas del juicio de inconformidad presentado por el Movimiento Progresista reflejan una elección manchada y unos partidos de izquierda que reinciden en la improvisación.

Hace años un abogado litigante, Rodolfo Gómez Alcalá, sintetizó en una frase los principales ingredientes de un juicio: "una cosa es tener la razón, otra saberla alegar jurídicamente y otra que los jueces te quieran dar la razón". Para alzarse con una victoria legal hace falta voluntad, suerte, conocimientos jurídicos e información sólida como el acero.

El Movimiento Progresista presentó hace días ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un recurso pidiendo la anulación de los comicios presidenciales. El escrito está bien razonado jurídicamente y los documentos de respaldo son el espejo de una elección viciada. Desconozco si satisfacen las exigencias de los siete jueces que tomarán la decisión; estoy convencido de que la impugnación pudo haber tenido información mucho más sólida si se hubieran preparado mejor.

Nuestra izquierda partidista actúa como si hubiera hecho votos de improvisación y desorganización. Sustento el juicio con la parcialidad de las televisoras a favor de Enrique Peña Nieto. El 23 de octubre de 2005 Jenaro Villamil informó en Proceso sobre el acuerdo mercantil entre la televisora y el entonces gobernador del Estado de México. En los siete años que han pasado desde entonces las izquierdas nunca crearon la unidad que fuera documentando, con validez jurídica, la parcialidad de las televisoras que iban denunciando en discursos y proclamas.

En la impugnación presentada el jueves pasado, el Movimiento Progresista demuestra la irregularidad de esos siete años con una investigación que ordenara el equipo de AMLO a una empresa con sede en Pune, India. La SG Research Analytics revisó entre 2005 y 2011 el trato dado a Peña Nieto por los canales 2 y 5 de Televisa pero sólo comparó entre abril de 2008 y junio de 2009 la cobertura concedida a López Obrador y a Enrique Peña Nieto. Luego comentaré este curioso estudio que es el único aporte propio del Movimiento Progresista al tema de la parcialidad de las televisoras.

Las otras 23 evidencias presentadas ante el Tribunal son muy heterogéneas. Trae cinco reportajes de Reforma, tres de The Guardian, uno de Proceso y una entrevista realizada por Carmen Aristegui para MVS Radio. También incluyen cables de WikiLeaks publicados por La Jornada en los cuales la representación diplomática estadounidense reconoce la parcialidad de la televisora que el Movimiento Progresista pudo haber demostrado de otras maneras.

La izquierda no investiga ni en defensa propia. El 12 de julio Andrés Manuel López Obrador pronunció un discurso sobre la evolución de la campaña. Recordó que el jueves 31 de mayo, el periódico Reforma difundió una encuesta que lo separaba cuatro puntos de Peña Nieto. El tabasqueño está convencido de que fue en ese momento que "iniciaron la guerra sucia" contra él. La hipótesis de un junio negro es plausible (y predecible) pero ningún partido de izquierda la demostró. De hecho, la única investigación de peso presentada por el Movimiento Progresista fue el gasto hecho por el gobierno priista de Zacatecas.

El coordinador de la campaña de López Obrador, Ricardo Monreal, reconoció el 12 de julio que "las pruebas [utilizadas en la impugnación], en su gran mayoría, son de ciudadanos que nos las han aportado". El trabajo voluntario de ciudadanos pudo haber rendido muchos más frutos si hubieran utilizado una misma metodología. Esa heterogeneidad se observa en los videos de ciudadanos que presenta el Movimiento ante el Tribunal para demostrar la compra de votos. Lo ideal hubiera sido establecer patrones nacionales, por ejemplo, en los 600 establecimientos que Soriana tiene en todo el país.

Considero correcto criticar al Movimiento Progresista en estos momentos porque la izquierda moderna nace del fraude de 1988 y me resulta incomprensible que 24 años después sigan siendo incapaces de organizarse para combatir y documentar irregularidades bastante predecibles. El 8 de febrero López Obrador solicitó al Consejo General del IFE diversas medidas para contribuir a la equidad. Recomendó al IFE nombrar una "comisión temporal" para mejorar la equidad de los "espacios noticiosos" cuando ellos hubieran podido hacer los estudios que se requerían. México tiene capacidad de investigación instalada y este año los partidos de izquierda recibieron más de mil 366 millones de pesos de dinero federal y unos 300 millones (estimación provisional y gruesa) de las entidades.

Este 2012 el Tribunal debe dar certidumbre democrática a la elección (lo que hizo en el 2006 fue vergonzoso). Como votante de izquierda también espero que los partidos de esa corriente sustenten recursos jurídicos con evidencia sólida. Ya basta de improvisaciones y novatadas; es tiempo de que dejen de actuar como aficionados.



Comentarios: www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada
Colaboraron Maura Roldán Álvarez y Rodrigo Peña González.

François-Xavier Goby, Edouard Jouret & Matthieu Landour - En tus brazos

En tus brazos
2005
País: Francia
Director: Francois-Xavier Goby, Edouard Jouret, y Matthieu Landour.
duración  5:21 minutos

El corto nos presenta la historia de una pareja de bailarines de tango en los locos años 20, cuando conocieron el éxito y la fama internacional. Aclamados en las más importantes metrópolis, desplegaron su virtuosismo tanguero por todo el mundo cosechando premios, gloria y la atención de toda la crítica y opinión pública.

Lamentablemente, un desafortunado accidente segó la carrera del protagonista, postrándolo en una silla de ruedas. Es entonces nos lleva a la triste situación en la que ahora se encuentra a sí mismo el bailarín, deprimido por su parálisis y nostálgico de aquellos tiempos, en una oscura habitación. El amor que descubrió con su compañera de baile y al que dieron forma y vuelo a través de su danza tampoco lo puede experimentar. Pero el amor puede más. Su antigua pareja se acerca a él con ternura, lo levanta en peso y con un ligero gesto de su pie mueve el de él, suscitando así todo un mundo de recuerdos, emociones y vivencias que le llevan a lo mejor de ellos, que se da cuenta que no es sus piernas, fama o luces sino, como en el mejor de los tangos, el amor.

El amor es la fuerza más poderosa de todo el mundo. La música de la primera parte es el tango “En tus brazos”, compuesto por Óscar Zárate (música) y Elizardo Martínez Vilas (letra) e interpretado por Alfredo de Angeils y Oscar Larroca (cantante).

Su letra dice así:

"Yo me cegué en tus ojazos y fui a caer en tus brazos. 
Y entre tus brazos yo fui feliz, porque te amé con delirio. 
Yo fui a caer en tus brazos y así llegué hasta el martirio. 
Te juro que enloquecí, cuando por dentro me vi, 
y comprendí lo que hacía. Quiero mirar hacia Dios, 
aunque me muerda el dolor, aunque me cueste morir" 

La segunda música es “El Huracán”, compuesto por Osvaldo Donato e interpretado por Edgardo Donato.




 

Cartones




martes, 17 de julio de 2012

Eduardo Salles - Plano cartesiano de la tolerancia


Trampas Olímpicas.


Una pequeña semblanza de tres famosas trampas olímpicas.


San Luis-1904: Frederick Lorz.

WASHINGTON, Distrito de Columbia.- Conocido por su “descarnado engaño” durante la lid de San Luis-1904, el albañil estadounidense Frederick Lorz pasó a la historia como uno de los mayores tramposos olímpicos.
Tras su entrada triunfal al estadio como ganador del maratón, Lorz tuvo momentos de felicidad extrema. Los fotógrafos le persiguieron y él, solícito disfrutó de cuanta celebración espontánea se sucedieron.
Tanta era su euforia que hasta se tomó una foto con Alicia, la hija del presidente Roosevelt, y saboreó la gloria de los grandes triunfadores. Lorz estaba feliz.

Baltazar Garzón - Saber ganar y saber perder.



Ésta es la grandeza de la democracia representativa. Los millones de mexicanos y mexicanas, libremente, a pesar de los tiempos aciagos que se viven a nivel nacional, concurrieron con la sana intención de ejercer su derecho al voto, depositándolo en las urnas.

La limpieza de todo proceso electoral en una democracia resulta fundamental porque, si existiera fraude, se estaría cometiendo la mayor traición al pueblo, de modo similar a la que representaría un golpe de Estado.


Y es precisamente eso lo que ha cuestionado el segundo candidato más votado, Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD. Para hacer una acusación de tamaño calibre, quien la hace, aunque comúnmente se acepte en la ciudadanía que los políticos pueden decir casi todo, porque todo se les perdona, debería disponer no solo de indicios, sino de unas pruebas contundentes y definitivas.

Pruebas que, además, deberían haber sido puestas de manifiesto ante quien tiene que dirimir si el reproche es o no fundamentado. Actuar de otra forma demostraría una intención manifiesta de torcer la voluntad popular porque no has sido el elegido.

En una ocasión, hace años, estuve con AMLO, a la sazón, jefe de Gobierno del Distrito Federal en 2004, y me pareció una persona profundamente demócrata y seria, con unas ideas novedosas y diferentes a las que defendían las recetas tradicionales.

Hace un año, tuve ocasión de desayunar con el precandidato entonces del PRI, Enrique Peña Nieto. En esa ocasión, me dio la impresión de que se trataba de una persona de firmes convicciones democráticas y con la clara decisión de apostar por un cambio profundo en México, si llegaba al poder.

No he vuelto a hablar con ninguno de ambos hasta hoy. Quizás por ello me permito emitir un juicio sobre lo que está ocurriendo después de la victoria por siete puntos porcentuales de diferencia del primero sobre el segundo, y los amagos y la decisión encubierta de éste de cuestionar los resultados electorales producidos.

La diferencia es tan abrumadora, varios millones de votos en favor de Peña Nieto, que debería de ser suficiente argumento para acallar las protestas y para no revivir los tristes episodios del año 2006.

En aquella ocasión, el margen fue mínimo, y por ello, millones de ciudadanos/as cuestionaron la elección de Felipe Calderón; ahora, el mismo protagonista, de nuevo perdedor, retoma la bandera de la duda y la acusación, sin aportar las pruebas que acrediten la grave imputación que hace.

Andrés Manuel López Obrador, en vez de reconocer la derrota y saludar al contrario, ofreciéndose al mismo, como ha hecho la tercera de los candidatos, Josefina Vázquez Mota, para afrontar los difíciles retos que aguardan a México, ha decidido, de nuevo, sembrar el desconcierto apoyado, en esta ocasión, por las redes sociales y movimientos ciudadanos afines al mismo, para cuestionar no solo la elección sino el propio sistema, en una suerte de decisión revolucionaria sin retorno ni justificación aparente.

Por su parte, el candidato ganador, frente a la “marabunta” que se le ha venido encima después de obtener legítimamente la elección, ha optado por una actitud prudente, casi podría decirse que humilde, descargada de la soberbia que normalmente suele acompañar al que obtiene la victoria.

Sus palabras de agradecimiento al pueblo mexicano por “esta segunda oportunidad” que da al PRI y la contundencia de su mensaje en favor de la democracia, la libertad y la transparencia, han sorprendido a muchos que se han quedado descolocados al no coincidir lo que vaticinaban con lo que está sucediendo.

Y, sobre todo, indican el firme propósito de gobernar de una forma diferente a aquella que afirman los que le cuestionan, no por sus deméritos, sino por los que en el pasado acumuló el partido al que pertenece.

Entre uno y otro perfil de los contendientes, debo decir que, a pesar de que mis ideas me sitúan claramente en el espectro de la izquierda y por ello, teóricamente, debería estar más próximo al perdedor que al ganador, mi reconocimiento se concentra en favor de la mesura y el compromiso por México, y mi crítica clara y definitiva va para quien no asume la nueva realidad política de un país que, habiéndole otorgado un gran respaldo, no le ha dado la confianza mayoritaria para dirigirlo.

El proceder de un país en el que durante 40 años vivimos lastrados por la dictadura, me hace valorar mucho más la democracia y los valores que la integran, y por ello me tomo muy en serio los resultados electorales y me abstengo de cuestionarlos si no dispongo de pruebas contundentes.

Saber ganar es difícil, pero mucho más complicado es saber perder asumiendo la victoria del contrario y la derrota propia.

En esta tesitura, quien no ha logrado convencer suficientemente de su programa, debe dejar paso y demostrar el liderazgo ante los millones de personas que le votaron, lo que supone abandonar “el autismo” político en el que se halla para evitar el empeoramiento del estado de cosas actual.

Requerir a aquellos que creyeron en su oferta electoral para que abandonen el camino a ninguna parte iniciado y que lidere esa masa crítica exigiendo al nuevo presidente el cumplimiento de lo prometido.

Y que su forma de gobernar se dirija a la defensa de todos los derechos de los/as ciudadanos/as mexicanos/as, sin partidismos, sin sectarismos y exigiéndole que convoque a todos a derrotar las lacras que perturban y asolan al país y a sus gentes.

En la coyuntura histórica en la que se encuentra México, toda la ciudadanía y las estructuras políticas, sindicales, empresariales y de la sociedad civil organizada, deben combinar sus esfuerzos y contribuir a que el nuevo presidente halle el camino de la esperanza haciendo honor a la confianza mayoritaria recibida por una parte del pueblo para dirigir a la integralidad del mismo.

El tiempo, decía Voltaire, es el mejor juez porque coloca a cada uno en el lugar que le corresponde. Por ello, es tiempo de dar una oportunidad a quien ofrece su entrega para dirigir los destinos de México, pero también lo es para que los/as ciudadanos/as abandonen su ancestral indiferencia y reivindiquen el lugar que les corresponde, exigiendo a aquel que cumpla y asumiendo un papel proactivo en la reconstrucción de una nueva democracia, más equitativa, más transparente, más segura y más libre.

Baltasar Garzón, ex magistrado y abogado

Ortega Prado - Todos somos priistas hasta que se demuestre lo contrario


Esta historia empieza en 1997. Aquel fue un año dorado para la oposición: Cuauhtémoc Cárdenas arrasó en las primeras elecciones para la jefatura de Gobierno del DF, el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y el PRD consolidó su presencia en el Congreso. Y también fue el año en que un moreliano, entonces dirigente nacional del PAN y de nombre Felipe Calderón, afirmó: “Todos llevamos un priista dentro”.

En aquel momento la frase no pasó de anécdota: el azul y el amarillo seguían avanzando y el tricolor no hacía más que evidenciar fisuras y debilidad. Tanto fue así que tres años después, por primera ocasión en la historia, el PRI perdió la Presidencia de la República. Aquel 2 de julio del 2000 fue fiesta nacional. Vicente Fox, albiazul sui generis, llegó al poder entre promesas de transición y gracias a sus sistemáticas diatribas contra el PRI. Y ese rechazo a los 71 años de “dictadura perfecta” (según palabras del Nobel Mario Vargas Llosa) se reflejó en el Congreso, que tuvo una cantidad de legisladores panistas como nunca antes.

Decenas de políticos y politólogos, periodistas y lectores, expertos y legos, auguraban que el fin del PRI se acercaba…

El PRI admitió la derrota. Y se retrajo, a lamerse las heridas, a metabolizar su peor trago. Y a hacer lo que siempre había sabido: disciplinarse, observar, negociar (a la luz del día o, más frecuentemente, debajo de la mesa). Se retrajo a sus refugios: las alcaldías, las gubernaturas que le quedaban (la gran mayoría), los congresos locales, los sindicatos.

Además, pronto fue evidente que, sin el priismo, no habría modo de aprobar ninguna reforma de calado: el PAN ciertamente tenía 209 diputados federales, pero el PRI poseía 208. O, fraseado de otro modo, dependía del PRI que hubiera transición. O no.

“El PRI nunca sufrió una ‘debacle’ en el 2000; el ‘PRIAN’ no es una fantasía. Desde 1988 han sido una sola coalición. Hay que fijarse en los nombramientos de Fox, hubo priistas fundamentales. La forma como el PRI sobrevivió entre el 2000 y el 2012 es incubándose en el PAN”, afirma John Ackerman, doctor en sociología política.

En 2006, sin embargo, el PRI recibió otro fuerte golpe: fue desplazado al tercer lugar en la elección presidencial. Con 0.58% de diferencia, el panista Felipe Calderón venció al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en unos comicios que desataron la polarización social y política. Tanto, que la izquierda mantenía tomada la tribuna de San Lázaro el 1 de diciembre, cuando Calderón debía rendir protesta.

El panista, no obstante, lo logró. Gracias al PRI.

Y el PRI (con sólo 106 diputados, contra 127 del PRD y 206 del PAN) se convirtió en la tercera fuerza legislativa más poderosa en la historia patria.

“El PRI apoyó a Calderón en 2006 y después fue básico para que pudiera legislar. Y también Calderón tiene a un priista como secretario de Hacienda, a José Antonio Meade. El PAN le dio una careta diferente al PRI”, afirma Ackerman. “El PRI nunca se fue del poder”.

Promediada la administración calderonista, aquella frase de “todos llevamos un priista dentro” dejaba de ser anécdota.

“¿Que yo qué tengo de priista? –respondió en 2009 Manuel Espino, dos años después de haber liderado el PAN- Pues si acaso lo que ha dicho desde hace años Felipe Calderón que todos llevamos un priista adentro. Yo espero que el pequeño priista que tengo dentro se quede muy pequeñito”.

En 2011, a punto de empezar su precampaña presidencial, Ernesto Cordero pidió a sus correligionarios promover los logros de los gobiernos panistas “a la antigüita, como le hacen los priistas”. El entonces secretario de Hacienda insistió: “No se hagan… saquen al pequeño priista que todos tenemos dentro… no se hagan, si todos llevamos un pequeño priista dentro”.

Y es que, afirma en su blog el analista Andrés Lajous, “el PRI y el priismo son patrones culturales, son formas y costumbres que quienes toman decisiones usan en la cotidianeidad. Pero el priismo cultural, como uso y costumbre política, no sólo existe dentro del PRI. Está en la oposición. Está en las organizaciones de la sociedad civil. En cómo escogen a sus liderazgos, en el discurso que usan, en cómo se relacionan con los medios. Todos somos priistas hasta que demostremos lo contrario”.

Por lo menos nueve estados de la República nunca lo han demostrado (jamás han tenido gobiernos que no hayan emanado del PRI), pero algunos prominentes panistas sí se han desmarcado, entre ellos, Bernando Bátiz y Manuel Clouthier Carrillo.

“Para mí el PRI no es un partido político, es una forma de ser. Y es esta cultura la que es necesario cambiar. ¿Cómo detectar qué porcentaje de priista traemos dentro? Dale poder a alguien”, dijo Clouthier, en marzo pasado. Y en junio se fue del PAN. Justo siete años después de que su hija renunciara a los colores albiazules, tras afirmar: “Nuestro partido no ha mostrado tener un proyecto claro. El PAN sacó al priista que dicen todos llevamos dentro y éste afloró en las prácticas: compra de voluntades, regala o intercambia puestos, amenazas…”

El académico Roger Bartra ensaya una hipótesis en la revista Letras Libres: “No se ha desarrollado con suficiente vigor una cultura de la dignidad ni un orgullo democrático. En contraste, nos oprime todavía el enorme peso de la vieja cultura política autoritaria, que se halla profundamente inscrita en la sociedad mexicana. Es la rancia cultura priista que, aunque ha retrocedido en muchos ámbitos, se ha extendido fuera del partido que la alimenta”.

Tal vez por eso Zedillo felicitó a Fox en 2000 y Calderón hizo lo propio con Peña, en 2012, plantea Ackerman. Tal vez por eso Randal C. Archibold escribió el 26 de junio, en The New York Times: “El PRI está imbuido en la sique mexicana como ningún otro partido”. Tal vez, por eso, Espino y Fox apoyaron la campaña del PRI, en 2012. Y celebraron el triunfo.