domingo, 16 de septiembre de 2012

Raymundo Riva Palacio - Epílogo amargo

Raymundo Riva Palacio
Felipe Calderón asumió la Presidencia en medio de un conflicto y la terminará sumido en otro. Paradójicamente, no será un epílogo de choque contra sus adversarios de 2006, Andrés Manuel López Obrador y la izquierda, o los naturales en 2012, Enrique Peña Nieto y el PRI, sino contra el más inesperado de los enemigos que, a la vez, es más cruel y salvaje en el desafío: el PAN. En la última semana se dibujó lo que serán los próximos 75 días que le restan en la silla presidencial que, si se mantiene la tendencia, tocará los linderos de lo insoportable.

Calderón, presidente constitucional hasta las primeras horas del primero de diciembre, parece haber iniciado la parte más dura para cualquier jefe de Estado, su séptimo y octavo año como presidente. Son estos dos, ya sin la investidura, donde se vuelven blanco de ataques y sirven de pretexto para esconder las debilidades e insuficiencias del nuevo gobierno, o para que su sucesor acelere su legitimidad en el poder. También, son los años en los que se les cobran las facturas políticas pendientes.




Para el presidente Calderón hay un camino que ya se está construyendo, el expediente por “cometer” delitos de guerra y lesa humanidad en la lucha contra el narcotráfico, que activistas y defensores de los derechos humanos interpusieron en la Corte Internacional de La Haya. La denuncia no parece tener alas para volar, pues no se podrá probar que como Presidente desarrolló una política de Estado sistemática para perjudicar a los mexicanos. Pero de cualquier, forma tendrá que contratar abogados, atender y distraerse en el litigio judicial.

Pero eso será en el mediano plazo, cuando menos. En lo inmediato, el Presidente, enfrenta un problema muy serio con su partido, al estar enfrascado en una lucha pública con el actual líder del PAN, Gustavo Madero, con una amplia gama de panistas –incluidos gobernadores y legisladores-, y con la ex candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota, a quien continúa lastimando de manera innecesaria. A las críticas a su estrategia de campaña, que dice el Presidente fueron la razón de su derrota, recientemente declaró en Vladivostok, donde participó en el Foro de la APEC, que hubo panistas que se le acercaron durante la campaña para pedirle que la apoyara por fuera de la ley.

La respuesta no tardó. Madero respondió que nadie en el PAN que él supiera, propuso cosas ilegales, contradiciendo una vez más al Presidente en público, y mostrando la tensión que vive Calderón con su partido. Su fortaleza con los militantes del PAN se ha reducido significativamente, y sus intentos por adelantar un Consejo Nacional que revisara estatutos, definiera la ruta para los cambios que busca el partido y cambiara incluso dirigente, fracasó. Calderón había amagado a Madero cuando en una reunión con panistas en Los Pinos, intentó tomar la iniciativa de la refundación del partido, y dijo que para ello tendría que derrumbarse toda la casa, incluida la recámara –referencia al dirigente nacional. 

Madero lo observó en silencio, pero días después, le ganó la partida al Presidente, victoria que sólo puede entenderse en la nueva correlación de fuerzas donde los sectores más conservadores del partido, que antes habían coqueteado con Calderón, hoy respaldan a Madero, no necesariamente por un apoyo incondicional o interesado, sino por indignación contra Calderón. Las alianzas tácticas de Madero en contra de Calderón, se reflejaron al filtrarse la carta que le dirigió al Presidente el senador Javier Corral para responder el calificativo de “cobarde” que le endilgó el en una reunión con senadores panistas en Los Pinos, por no haber asistido.

Corral, que envió copia de su carta a 35 senadores, le reclamó: “Innegable es tu forma de tratar a los panistas, perdiste todo sentido de civilidad política. La falta de respeto a varios compañeros y a tus propios colaboradores, una rudeza innecesaria a quienes disienten de tus opiniones. ¿Y qué has logrado?: renuncias de secretarios de Estado, expulsiones del partido, miembros que hicieron campaña no contra el PAN sino en despecho de ti. Las peores críticas a tu carácter, por cierto, la he oído en voz baja, en murmullos, de gente muy cercana a ti. Ésa es la verdad inocultable. Eso no requiere mayor trabajo sino sólo ver cómo está el partido y buscar a los causantes de las divisiones”.

Calderón, quien como pocos candidatos presidenciales del PAN conocía al partido en sus entrañas y matices, terminó como un ente extraño para muchos en el partido. Es cierto, como dijo Corral, que fue dejando a panistas en el camino, al haber priorizado a un grupo de amigos muy leales, no todos panistas por cierto, por encima de todos. Hoy, con el poder desvaneciéndosele, se lo echan en cara.

Nunca se había visto antes que a un Presidente en funciones –ni siquiera Ernesto Zedillo, que se distanció enormemente del PRI-, fuera repudiado en su partido. Nunca antes se había visto a un presidente con un poder tan disminuido hacia el interior de su casa, perdiendo quizás un abrigo cuando fuera de Los Pinos, regrese a la realidad donde no hay blindaje político alguno.

La agonía de su sexenio ha sido dura. Presume logros en economía, y le responden de todos lados que en qué país vive. Insiste en los avances en la lucha contra el narcotráfico, y le recuerdan que hay 60 mil muertos. Quiere influir en su partido y le echan en cara que tras recibir la banda presidencial de un panista, ahora se la entregará a un priísta. 

¿Con qué autoridad moral se dirige a los panistas? Calderón está sintiendo el frío de este final de sexenio amargo. Un Presidente se va a algo parecido a Siberia cuando deja el poder. Pero cuando lo quieren enviar a Siberia con más de dos meses de antelación, se puede pensar que el invierno que vivirá allá, será muy crudo y muy largo.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/epilogo-amargo

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