jueves, 29 de agosto de 2013

Jorge Chabat - La "factocracia" mexicana

O P I N I Ó N
J O R G E   C H A B A T
La "factocracia" mexicana

Durante décadas la democracia mexicana fue sólo una fachada. Detrás de los procesos institucionales mediante los cuales se elegían miembros del Congreso y gobernantes en un sistema formal de división de poderes, existían los poderes fácticos que negociaban las decisiones fundamentales.

Finalmente los procesos electorales eran sólo una simulación y una manera de alternar el poder entre grupos del mismo partido hegemónico.

Sin embargo, siempre había grupos que eran excluidos de estos arreglos y que recurrían a otros mecanismos de presión para ser incluidos en el reparto de poder. Uno de los mecanismos más usados era la protesta pública. La toma de calles y edificios.



El sistema respondía de varias maneras a este desafío. A veces usando la fuerza pública, sin ningún control o medida como en las protestas de 1968, a veces incorporando las demandas de estos grupos y muchas veces cooptando a los líderes.

Eso funcionó hasta la crisis financiera de los 80, cuando al Estado mexicano se le acabó el dinero para la cooptación y el sistema corporativo creado por el PRI se comenzó a desmoronar.

Sin embargo, las estructuras clientelares sobrevivieron y, por lo que se ve con las protestas de la CNTE en el DF, siguen vivitas y coleando.

Frente a este escenario sorprende la respuesta tanto del Gobierno federal como del Gobierno de la Ciudad de México.

El Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha dicho que no se permitirán actos de violencia. ¿Y la violencia de los miembros de la CNTE qué?

El Jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, después de estar escondido un par de días mientras la CNTE generaba caos en la Ciudad de México, finalmente salió a decir tímidamente que había que convocar a una "mesa de diálogo". Eso sí, de usar la fuerza pública, nada. Que los millones de capitalinos se aguanten. Finalmente eso del "estado de derecho" a nadie le importa.

De hecho, el discurso de Mancera, como el de Osorio Chong, se parece mucho al de López Obrador: la ley se puede violar siempre que sea de manera pacífica. Ahora, si no es pacífica, pues tampoco es problema. Para eso se inventaron las "mesas de diálogo".

Es preocupante que ante la agresión elemental que han sufrido los habitantes de la Ciudad de México, autoridades federales y locales no muevan un dedo. Lo es también que el Congreso se haya arrugado y haya pospuesto la discusión de la ley del Servicio Profesional Docente.

Es claro que en México no manda quien tiene los votos sino quien la capacidad de producir caos. Pesan más los 20 mil profesores de la CNTE que los millones de votantes que eligieron autoridades y Congreso en las pasadas elecciones.

Si esa es la lógica de la toma de decisiones en México, nos podríamos ahorrar una millonada si mejor cancelamos las elecciones e instauramos una "factocracia", en la cual gobiernen los poderes fácticos.

Se podrían instalar varias mesas en el Zócalo en las cuales unos mecanógrafos de la Plaza Santo Domingo tomen nota de las demandas de los grupos de poder del País y luego envíen éstas al Diario Oficial para su publicación. Así sería todo más sencillo.

Ciertamente el dilema que enfrentan el gobierno del DF y el Gobierno federal frente a los contingentes de la CNTE no es fácil. En cualquier democracia consolidada, el gobierno defendería los derechos de los ciudadanos enviando a la fuerza pública. Para eso existe la policía.

Sin embargo, dado que los policías mexicanos son francamente incapaces de ejercer su función sin violar derechos humanos, muchos gobernantes se abstienen de cumplir con su obligación básica de dar seguridad.

Lo lamentable es que las policías presentan este problema desde hace décadas y no parece que haya esfuerzos para cambiar esta situación.

El resultado no podría ser más lamentable: gobiernos escondidos bajo la cama, llamando tímidamente al diálogo con la esperanza de que los poderes fácticos recapaciten y les perdonen la vida a los ciudadanos.

La pregunta es ¿hasta cuándo los mexicanos vamos aguantar esta situación? La cuerda está ya muy delgada. Y ya sabemos lo que pasa cuando la cuerda se rompe.

jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE

Leído en http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?id_seccion=104

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