martes, 11 de marzo de 2014

Eduardo Ruiz Healy - En el caso de El Chayo, ¿por qué nos mintieron?

En otro país sería motivo de un escándalo mayúsculo. Los partidos que en su momento fueron de oposición estarían exigiendo que se realizara una profunda investigación para esclarecer el asunto e identificar a aquellos que con todo cinismo le mintieron a todo el país y al mundo. Estarían pidiendo a gritos que quienes estuvieron involucrados en una mentira diseñada y propalada desde los más altos niveles gubernamentales fueran severa y ejemplarmente castigados para que nunca más volviera a ocurrir lo mismo.

Pero nuestro país es México y difícilmente sabremos qué ocurrió realmente en el caso de Nazario Moreno, el sanguinario fundador del cártel de La Familia Michoacana y de la organización sucesora de éste, Los Caballeros Templarios, quien murió

Recordemos qué pasó








En conferencia de prensa del 10 de diciembre de 2010, el entonces vocero de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, al referirse a la acción conjunta de la Policía Federal, Ejército y Marina que, según él, había “provocado el repliegue y la huida de los criminales” de la Familia Michoacana, anunció: “diversos elementos de información obtenidos durante el operativo coinciden en señalar que el día de ayer cayó abatido Nazario Moreno González, también conocido como El Chayo o El Doctor, principal líder y uno de los fundadores de la organización criminal de La Familia Michoacana”.
El día en que dijo lo arriba citado, Poiré le reportaba al entonces secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, y al jefe de éste, el presidente Felipe Calderón. Imposible pensar que anunció la muerte de El Chayo sin contar con la aprobación de ambos.
No todos quedamos convencidos de que El Chayo hubiera muerto como lo aseguró entonces el gobierno calderonista.
Por principio de cuentas, las autoridades no tenían en su poder el cadáver y, para mi y muchos, “si no hay cadáver, no hay muerto”.
Preocupado porque nos quisieran tomar el pelo una vez más el presidente y sus colaboradores, hablé con conocidos míos dentro de la PGR, la Marina y la PF. Todos, sin excepción, me aseguraron que no existía la menor prueba de que el 9 de diciembre hubiera perdido la vida Moreno González.
Basado en la información que recabé, el 16 de diciembre de ese 2010, en mi programa que se transmite a través de Grupo Fórmula dije: “Ahora resulta que la PGR no puede oficialmente dar por hecho la muerte del jefe del cártel La Familia, Nazario El Chayo Moreno González. Esto lo dijo ayer el vocero de la PGR, Ricardo Nájera, quien añadió que la PGR no puede aunque se cuenta con mucha seguridad de que murió El Chayo. Explicó que no se puede porque no se tienen los elementos dentro del expediente en donde entre otras cosas se haya dado fe del cadáver. Pese a todo lo anterior, dijo que El Chayo sí murió durante una balacera la semana pasada en Apatzingán, MCH, supuestamente por ‘todo el trabajo que se realizó en materia de inteligencia y las reacciones que se han dado por aquel estado’”. O sea, como también dije ese día, “no estamos seguros pero con toda seguridad sí murió”.
Desde esa fecha hasta el domingo pasado manifesté que El Chayo estaba vivo, pese al disgusto de Calderón y compañía.
Ahora resulta que el mismo Poiré quiere explicarnos que lo que dijo el 10 de diciembre de 2010 fue “suficientemente preciso”. En un comunicado difundido ayer escribió que “la declaración realizada fue estrictamente apegada a los elementos informativos al alcance de un servidor como Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional. Dicha información fue reservada conforme a lo dispuesto por la Ley de Seguridad Nacional y a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental vigentes. La información disponible ahora hace ver que los elementos al alcance de la Secretaría Técnica en diciembre de 2010 no fueron lo suficientemente precisos”. O sea, “lo aseguré pero basado en información equivocada”. Más bien el titular de dicha Secretaría Técnica no tenía idea de nada o nos mintió por instrucciones superiores.
¿Información equivocada o manipulación de la verdad para tratar de convencer a los michoacanos y al resto de los mexicanos de que las cosas mejorarían en Michoacán y el resto del país? Después de todo, como también informó falsamente Poiré, la Familia Michoacana estaba replegándose y huyendo de las fuerzas federales.
¿Por qué mintieron sobre este asunto Calderón, Blake y Poiré? ¿Lo sabremos algún día? Lo dudo.
¿Serán investigados y, si procede, castigados de alguna manera el expresidente y su excolaborador por habernos dicho una colosal mentira? Estoy seguro de que no porque, al hacerlo, el actual gobierno sentaría un precedente que pudiera causarle problemas después del 1 de diciembre de 2018.

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