viernes, 20 de junio de 2014

Eduardo Ruiz Healy - Dan pena ajena…

Hay veces en la vida que al escuchar las estupideces que dice otra persona sentimos pena por ella y nos preguntamos qué es lo que causó que ese hombre o mujer dijera lo que dijo. Es más, nos cuesta trabajo aceptar que no se haya dado cuenta de las palabras que salieron de su boca.

Recuerdo que, en un evento realizado durante su perdedora campaña por la presidencia nacional del PAN, el senador calderonista Ernesto Cordero dijo: “Yo quiero ser presidente del PRI... para ordenar ese legado de millones, de miles de mexicanos que desde 1939 han construido un país, el país que hoy tenemos”. Y siguió hablando sin darse cuenta que había dicho una gran estupidez.

Unos años antes, en febrero de 2011, cuando era secretario de Hacienda y Crédito Público aseguró públicamente que “Hay familias mexicanas que con ingresos de 6 mil pesos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas”. Después trató de corregirse pero ya se había dado el tiro en el pie.









Otro caso similar se dio hoy hace una semana cuando el entonces director general de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública, Fausto Alzati, interrumpió una exposición de la muralista Aurora Reyes que previamente él mismo había inaugurado. Cuando alguien leía un poema que –obviamente- no le gustó se puso en pie gritando: “¡Ya, ya, no escucho más! ¡Arriba Peña Nieto! ¡Arriba Peña Nieto, sí o no! El que esté de acuerdo conmigo que diga: ¡Arriba Peña Nieto, ¿sí o no?! “¡¿No? Grítenlo: Arriba Peña Nieto! “Ese pendejo trabaja [INAUDIBLE] su poema es una mierda, es una falta al gobierno. ¡Que sí! !Aurora mis huevos! Aurora se habrá muerto…”. Algunos de los asistentes dicen que Alzati gritó “¡Aquí no vengan con sus cosas de AMLO!”.


Hay quienes afirman que Alzati estaba borracho y que por eso no se dio cuenta de lo que dijo, pero la verdad es que si yo hubiera estado presente hubiera sentido pena ajena por un individuo que alguna vez fue brillante y que quién sabe por qué actuó como lo hizo.

Por la escenita que ofreció, el que fuera efímero secretario de Educación Pública durante la presidencia de Ernesto Zedillo fue inmediatamente cesado de su cargo.

La semana pasada entrevisté a un pintoresco personaje, el expresidente municipal panista de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, días después de que dijera: “Me han criticado mucho… ¿Que le robé a la Presidencia? Sí le robé, sí le robé, sí le robé, poquito, porque está bien pobre, poquito, le di una rasuradita, nomás una rasuradita”. Tamaña estupidez la dijo durante un mitin de la campaña que ahora hace para tratar de ser reelecto, esta vez como candidato independiente.

Durante la entrevista me aseguró que lo que dijo era solo una broma porque él es muy bromista. Después que le pregunté si era cierto que tenía 10 hijos, ésta fue su respuesta: “10 más una en panza”, refiriéndose a la madre de su futuro hijo como si fuera una vaca preñada. Le pregunté si todos los hijos con la misma mujer y me dijo, ofendido, que “no, con cuatro mujeres diferentes”. Todas las estupideces dichas por quien es conocido como “El amigo Layín” pueden ser escuchadas en eruizhealy.com

Cordero es un panista maestro en Economía por la Universidad de Pennsylvania, Alzati es un priísta doctor en la misma disciplina por la de Harvard, y Ramírez es un ranchero nayarita. Los tres tienen algo en común: la capacidad de hacer que al escucharlos sintamos pena por ellos... dan pena ajena.




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