Hoy la República requiere de una güija que invoque al espíritu del General Lázaro Cárdenas para que nos explique las virtudes y defectos de los contratos de utilidad compartida del petróleo. La sesión de espiritismo se podría llevar a cabo bajo la cúpula del monumento a la Revolución y se transmitiría por cadena nacional de televisión. Los resultados de esta comunicación extrasensorial se deberían entregar a los integrantes del Pacto por México, para que las deliberaciones de la güija se procesen con celeridad en ambas Cámaras del Congreso.
El párrafo de arriba no es serio. El problema es que en esta discusión, tampoco nos hemos comportado como un país serio. Un debate que ocurre en el año 2013 depende de la opinión de un hombre que nació en 1895. Nuestro pasado debe ser un referente, pero no una obsesión. Enfermos de historia, los mexicanos volteamos hacia atrás para vislumbrar el camino que tenemos por delante. La ruta hacia la modernidad económica tiene como objetivo volver a 1940. Como decía Octavio Paz, la utopía no es una visión del porvenir sino una vuelta al pasado.














