sábado, 28 de abril de 2012

COPLAS VERACRUZANAS PARA PEÑA, JOSEFINA, AMLO Y QUADRI.


"Ahorita está Josefina 
y ya se va Calderón 
Le deja el PAN que es de harina 
a ver si da producción 
Y ya presume la gallina
 tener mucho pantalón  


 Peña Nieto se afamó 
porque viene del Estado
 Dinero no le costó 
porque viene abanderado 
Muchos trabajos empezó
y algunos no ha terminado   


Licenciado de colmillo 
y que del pueblo salió 
Persona que tiene brillo
 porque el pueblo lo lanzó 
El PAN le quitó el bolillo 
a Manuel López Obrador   


Gabriel Quadri es sencillo 
y es un hombre muy cabal
 Con su madrina Gordillo
quien lo puso en el Panal 
Anda buscando el huesillo 

de la mesa presidencial  "


EN UNA CANTINA CLÁSICA DEL DISTRITO FEDERAL

Es una de las cantinas clásicas de México. Desde 1924, imagínese. El Puerto de Veracruz está ubicada en la colonia Escandón de la Ciudad de México y desde siempre ha sido refugio de políticos, periodistas, intelectuales, gente del espectáculo, deportistas, famosos.

Algunos de los que han pasado en los últimos años por El Puerto han quedado plasmados en sus paredes, en fotos. Pero también en dos murales que se exhiben sobre la barra principal: Ponchito, Pedro Infante, Hugo Sánchez, Luis Miguel, Paquita la del barrio, Julio César Chávez, Brozo, El Santo, Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox. Camisetas autografiadas del América, Chivas, del piloto Adrián Fernández también decoran el lugar.

Los tragos están bien servidos y la botana que incluye caldo y guisado suelen ser un cálido recibimiento. De la carta, son recomendables los tacos campechanos de marlin con chicharrón con su embarradita de guacamole; o el aguachile, los camarones gigantes, el pámpano a la sal. Y ni hablar de la atención de sus meseros.

Cuando se trata de ver el futbol o el box este es el lugar para disfrutarlo. Y las tardes son extraordinarias con el conjunto jarocho “Cafeteros de Huatusco”, quienes cantan poesía en los sones que están compuestos de coplas.

Pídales una copla y aguántese: aunque muy respetuosos, sí agregan bastante chilito a las mesas.

“La copla es un breve poema que encierra dentro de sí una idea completa. Es una forma poética de 4 versos que sirve de letra para las canciones populares”. Las coplas son en su mayoría amorosas, pícaras, que también se distinguen por la improvisación y la creatividad, y pobre del aquél que le dediquen una, porque seguro saldrá raspado.

“Las coplas surgieron en España, donde sigue siendo muy común, y evidentemente está muy difundida en Latinoamérica”.

El conjunto jarocho “Cafeteros de Huatusco”, que hoy nos toca unas coplas para los candidatos presidenciales en SinEmbargo, cuenta con un arpa y un tañedor extraordinario: José Luis Tlazalo.

¿Por qué grabarlos con celular? Porque creemos que eso es Youtube; eso es nuestro presente en las redes. Esto no es televisión: es Internet.
*** 
Cantina El Puerto de Veracruz
Av. Revolución 10-B, entre Benjamín Franklin y Progreso
Col. Tacubaya
México, DF
Tel. 5516 0305 / 5273 3305
Horario de Lunes a Viernes de 13:00 a 23:00 hrs.
Sábados de 13:00 a 19:00 hrs.
Costo promedio de consumo: $200
–Fuente: Instituto Cultura de Raíces Mexicanas

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/28-04-2012/218737. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

José Luis Durán King - ¿Santuario de turismo mórbido?


La actividad de los asesinos seriales devasta comunidades enteras. Los lugares que fueron escenario de sus rituales quedan marcados durante generaciones. Las familias tanto de las víctimas como las de los homicidas difícilmente retoman su cotidianidad. No es extraño que la gente que experimentó de cerca la violencia desplegada por un homicida reiterativo decida mudarse de localidad e incluso adoptar una nueva identidad. Pero así como quienes intentan dejar atrás sus momentos de dolor, hay otros que, atraídos por esos mismos eventos, son capaces de viajar los kilómetros que sean necesarios con tal de vivir emociones inéditas. Solo que no siempre las autoridades están dispuestas a convertir sus suburbios, ciudades o vecindarios en santuarios de turismo mórbido.

En los años 90, había una empresa en Chicago que ofrecía recorridos por los lugares de la ciudad en los que sucedieron hechos sangrientos, entre ellos una esquina de la sección de Englewood, donde estuvo de pie una pesada edificación con sótanos y mazmorras, y en la que H.H. Holmes dispuso un mobiliario hecho a la medida del sufrimiento de sus presas. El periplo también incluía Lincoln Park, vecindario al que llegaron miembros de la pandilla de Al Capone y que, disfrazados de policías, ejecutaron a siete elementos del grupo de Bugs Moran.

Aunque la mayoría de las sociedades del mundo se avergüenza de sus hijos descarriados y aplica el borrón y cuenta nueva como una medida para seguir adelante como si nada hubiera sucedido, lo cierto es que algo queda en el recuerdo de los seres humanos que les hace preguntarse: ¿fue ahí donde los mataron?

Por cuestiones más económicas que prácticas, en México es muy difícil que los lugares que habitaron asesinos seriales sean reducidos a polvo. Así, la casa en la que vivió Goyo Cárdenas en Tacuba sigue de pie y al parecer habitada por familiares del más célebre de nuestros tozudos homicidas. Lo mismo sucede con el departamento en que cocinaba José Luis Calva Zepeda, El Caníbal de la Guerrero, o la vivienda de Juana Barraza, La Mataviejitas, en Valle de Chalco.

Pero con presupuestos a modo no existen imposibles. Así, en Estados Unidos hay ejemplos contundentes de que no querían ver ni en pintura inmuebles en los que el terror sentó sus reales. La granja de Ed Gein en Plainfield, Wisconsin, fue presa de los bulldozer una vez que los agentes agotaron sus investigaciones. Si una vez que se conocieron a escala nacional las aberraciones de este taciturno la gente viajaba hasta Plainfield con el único objetivo de ver con sus propios ojos el lugar dónde la pesadilla tenía su domicilio, las autoridades locales no quisieron ni imaginarse qué pasaría si aquella granja se convertía en un lugar de culto.

Asimismo, la torre de la Universidad de Texas en Austin tuvo que ser cerrada poco tiempo después de que Charles Whitman subió en agosto de 1966 hasta el mirador y comenzó a disparar indiscriminadamente, asesinando a 16 e hiriendo a 32 en una jornada que duró menos de tres horas.

En cuestión de prevención de proselitismo oscuro, el que se lleva la palma de oro es el edificio de apartamentos Oxford, en Milwaukee. El departamento 213 era ocupado por un joven aparentemente tímido que trabajaba en una fábrica de chocolates. Cuando su historia se hizo pública y el mundo se enteró que asesinó a 17 hombres, algunos de los cuales devoró parcialmente, el distrito no quiso arriesgarse y decidió demoler en su totalidad el complejo departamental, indemnizando a los inquilinos. Hoy, un enorme jardín ocupa la plancha donde alguna vez los condominios Oxford intentaron rascar el cielo.

Leído en  http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145896

Robles - Doce años de desastre



Las cuentas son malas. Tras 12 años de gobiernos panistas, la intención de equipar las aulas de las escuelas de primaria y secundaria de México solo se ha traducido en pérdidas. En nulos resultados y en una afectación al erario público, a los dineros de los ciudadanos. Al finalizar su sexenio, Vicente Fox hizo extensivo el programa de Enciclomedia a las secundarias. No obstante los problemas técnicos que ya había representado su instrumentación en el nivel primario, se decidió ampliarlo dejándole como herencia su implementación a la administración que lo sustituyera. De manera irresponsable, se dejó esa carga sin dar la oportunidad a la evaluación y definición por parte de quien habría de tomar las riendas del país y, en particular, de la educación. La situación pronto llegó a su límite. Frente al cuestionamiento de los legisladores y su decisión de no suministrar recursos para el programa de Enciclomedia, en 2008, la entonces secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, tuvo que cancelarlo. Esta decisión le costó a las finanzas públicas la cantidad de casi 3 mil millones de pesos. La tomó sin objetar y ni siquiera plantear que una situación de esta naturaleza significaría pagarle a determinadas empresas una cantidad millonaria a cambio de nada. La llevó a cabo a pesar de los señalamientos de algunos diputados de oposición, particularmente del PRD y del PRI, en el sentido de que a esas empresas (que ya habían sido beneficiadas con jugosos contratos por Enciclomedia en las primarias) habría que cancelarles por incumplimiento en lugar de pagarles una indemnización millonaria a la que no tenían derecho. El programa fue sustituido por otro, al que por cierto tendrían acceso las mismas empresas indemnizadas por Enciclomedia: el de Habilidades Digitales para Todos (HDT por sus siglas) que fue anunciado con bombo y platillo. Su objetivo: “Impulsar el desarrollo de tecnologías de la información y comunicación en escuelas de educación básica para apoyar el aprendizaje de estudiantes, ampliar sus competencias y favorecer su inserción en la sociedad del conocimiento”. La meta, 300 mil aulas equipadas al final del sexenio. Como lo dijera el entonces subsecretario Fernando González, “la instrucción del presidente Calderón y de la secretaria Vázquez Mota es que la base de la política educativa sea reducir la brecha de conectividad y la relación que existe entre maestros, alumnos y computadoras”. No solo eso. Al dar a conocer el programa dijo: “Si no lo logramos, estaremos fallando a la sociedad mexicana”. La noticia es que varios años después solo 3 mil aulas, es decir 1% de la meta nacional, han logrado este objetivo. Rotundo fracaso y aquí sí compromiso no cumplido.


Ahora, a finales del sexenio calderonista, el gobierno está licitando un nuevo programa denominado Aula Base Telemática, que es ni más ni menos que el programa de Enciclomedia disfrazado, pero sin conectividad. Al igual que sucediera con Fox, la actual administración pretende heredarle al próximo gobierno la obligación de llevar a cabo este proyecto que supone la erogación de 25 mil millones de pesos. El propio Oficial Mayor de la SEP, Guillermo Bernal, reconoce que es “básicamente lo mismo que Enciclomedia, excepto que no se va a pedir la impresora porque eso complicaba la operación del servicio”, lo que resulta absolutamente paradójico si justamente apenas unos años atrás se canceló un proyecto similar por considerarlo inviable, que además le costó millones al país. Pero no solo. El objetivo de la conectividad (que es justamente lo importante de este tipo de proyectos) no se cumple, pues este aspecto queda bajo la responsabilidad de la Secretaría de Comunicaciones lo que está (aquí si literalmente) en el aire. El caso es que tras dos sexenios de gobiernos blanquiazules, la narrativa de los programas de desarrollo de la tecnología educativa en nuestro país es que ha sido un fracaso y un lodazal también.
Ser… o neceser

De qué país hablamos. Vamos a alcanzar la victoria (¿pues no había dicho que no estábamos en guerra?) y conseguimos cero migración. Ya lo perdimos.

Leído en http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145915

Álvaro Delgado - Asombro, desesperación... y tragedia

Días de asombro y desesperación vive la clase política, de tragedia la ciudadanía.

Elba Esther Gordillo advierte cuarteaduras en los cimientos de su imperio, ante las cuales -para su fortuna- sus adversarios se hacen de la vista gorda. Vicente Fox sale a la palestra porque le gusta, pero también para mandar señales de entendimiento a Enrique Peña por lo que se ofrezca. Felipe Calderón, al parecer, duda en abrir el fuego político porque nada asegura que Josefina Vázquez reciba el beneficio colateral. Ella, a su vez, se pregunta si se rompió el timón después de haber dado el golpe. Enrique Peña pide elevar el nivel del blindaje de su campana de cristal para continuar su espectacular campaña. Y Andrés Manuel López Obrador busca a quién más extenderle su mano franca...

Entre el asombro y la desesperación de los políticos, la ciudadanía mira cómo se queman los bosques, cómo la corrupción es un fenómeno extrañísimo en México porque sólo hay corruptores pero no corrompidos, cómo la deuda de los estados crece sin que nadie la pode, cómo los tráileres ponen su cuota de sangre, cómo el crimen desatiende la veda electoral y cómo la administración calderonista se encuentra indignadísima ante tanto desastre y ordena investigar a la Procuraduría General que, de seguro, presentará como presunta responsable a la Divina Providencia.

 A muy difíciles problemas, Elba Esther Gordillo le ha encontrado solución. Cicatrices de toda índole le dejó construir su imperio político. Esta vez, sin embargo, percibe su fragilidad y se muestra desesperada, desposeída de la imaginación y la creatividad que más de una vez sellaron su actuación.

En la víspera de esta elección, la lideresa magisterial cometió cuatro errores que hoy comprometen la sobrevivencia política, cuando menos de su partido. Sobrecotizó el valor de su fuerza y no pudo continuar su alianza con el panismo ni asegurarla con el priismo. Calculó mal la designación de la dirección del partido, del príncipe de chocolate a la Presidencia y de la familia y los leales al Congreso y, ahora, están en juego el registro, las prerrogativas y la utilidad de su creatura política, el Panal. Minusvaloró el radicalismo de la disidencia interna en el gremio magisterial que, ahora, presiona su actuación hasta emparentarla con ella. Y, a esos tres errores, sumó el principal: avezada en el trato con los políticos, desconsideró el crecimiento de la corriente de opinión pública y de participación social, harta de su cacicazgo en la política educativa.

Hoy, a la emperatriz magisterial la asedian los problemas y, habiéndose soltado del trapecio albiazul, no halla cómo alcanzar el tricolor. Está en el aire, la red de protección es el sindicato, no el partido y olfatea el peligro. Su situación es de enorme vulnerabilidad pero, como no hay decisión política ni en la administración ni en el partido de la administración como tampoco en el partido tricolor para encararla y quebrar su poderío, Elba Esther Gordillo puede sobrevivir.

Hay una oportunidad para las organizaciones que exigen la mejora de la calidad educativa para desmantelar el imperio, pero falta el apoyo firme de Enrique Peña y Josefina Vázquez Mota así como de la administración calderonista para actuar ante la fragilidad de la maestra y darle esa oportunidad a la educación. Y es que estos últimos la odian tanto como la quieren.

Elba Esther Gordillo está frente a su propia evaluación política y no sabe qué contestar. Se desespera.


Sin desconocer su gusto por los micrófonos y los reflectores, Vicente Fox reaparece en escena. Su nuevo sketch, donde critica a su partido y saluda a Enrique Peña, se puede leer de dos maneras.

La primera lectura es la que sugiere el mismo comediante político: critica al calderonismo, a su partido y a su candidata al tiempo que saluda al priista Enrique Peña con el ánimo de provocar, a partir del desplante, una reacción positiva por parte de los suyos. Los quiero despertar, le dice a Pedro Ferriz. Suena bien.

La segunda lectura es de quienes lo conocen muy de cerca. Vicente Fox da por derrotada a Josefina Vázquez Mota y, sí, le besa la mano pero no se pone a sus pies porque, ante la evidencia, quiere tender puentes de entendimiento con Enrique Peña. No es para menos, ya ve al priista en Los Pinos y no quisiera verlo revisar el pasado, donde Martita, sus hijos y probablemente él no quedarían tan bien parados.

No deja de ser curioso que, ahora, el hombre de las botas le tema a las víboras prietas y a las tepocatas y pretenda encantar serpientes.


El administrador de la República, Felipe Calderón, va y viene, no sabe cómo salir del laberinto en que se encuentra.

Las cosas no se le han dado como quisiera. El resumen de su gestión es simple: ganó su elección sin conquistar el poder, perdió al partido sin ganar el gobierno y, por como pintan las cosas, la sucesión no viene como quisiera. La administración se le deshace entre las manos, el partido no logra articularse, la candidata no funciona, el crimen no respeta la veda electoral y la deuda de sangre es enorme.

En esa circunstancia, sacar la bazoo- ka política -por decirlo como le gusta- con los "guardaditos" con que supuestamente cuenta, implica un riesgo: sin tener asegurado que con la cobertura de la artillería avance su candidata, la bazooka se puede convertir en boomerang y, entonces, el fuego graneado de hoy podría recibirlo de vuelta mañana. Y mañana, fuera de Los Pinos, sin la investidura ni los recursos de la administración, los días serán muy distintos.

Sacar o guardar la bazooka, he ahí la cuestión... sin desconocer que el 1o. de diciembre ya se vislumbra en el calendario.


Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota afinan y ajustan sus estrategias pero, en el fondo, no tienen muy claras las condiciones del terreno que pisan.

Saben que, después del debate, se intensificará el fragor, el fuego y el calor de la campaña electoral, reconocen como algo natural ese destino pero no tienen control sobre lo imprevisible y, hoy, lo imprevisible es lo más previsible en el paisaje político y social mexicano. Traen cara de asombro y gestos de desesperación frente a la compleja realidad que los avasalla, pero no acaban de entender la tragedia que vive la ciudadanía.

La ciudadanía sobrelleva su propia tragedia. Parte de ella propone protestar no yendo a las urnas, otra propone protestar yendo a las urnas. Rebota ante la calamidad de una clase política que frente al incendio social mira el fuego como si fuera el calor del hogar.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/655/1308908/default.shtm

Marguerite Yourcenar - La leche de la muerte.

Marguerite Yourcenar
(1903-1987)
La leche de la muerte.

La larga hilera beige y gris de turistas se extendía por la calle principal de Ragusa; los gorros, las elegantes chaquetas bordadas que se movían con el viento a la entrada de las tiendas, iluminaban los ojos de los viajeros en busca de regalos a buen precio o de disfraces para los bailes de a bordo. Hacía tanto calor como sólo puede hacer en el Infierno. Las montañas desnudas de Herzegovina mantenían a Ragusa bajo el fuego de espejos ardientes. Philip Mild pasó al interior de una cervecería alemana donde algunas moscas gordas zumbaban en una semioscuridad sofocante. Paradójicamente, la terraza del restaurant daba sobre el Adriático que aparecía allí en plena ciudad, en el lugar más inesperado, sin que esa súbita aparición azul sirviera para otra cosa que para añadir un color de más al mosaico de la plaza del mercado. Una peste subía de un montón de desperdicios de pescado que algunas gaviotas casi insoportablemente blancas hurgaban. Ningún viento llegaba del mar. El compañero de camarote de Philip, el ingeniero Jules Boutrin, bebía recargado en un velador de zinc, a la sombra de un parasol color fuego que de lejos parecía una naranja flotando sobre el mar.

-Cuéntame otra historia, viejo- dijo Philip dejándose caer pesadamente en una silla. -Necesito un whisky y un buen relato frente al mar... El relato más hermoso y el menos verosímil posible que me haga olvidar las mentiras patrióticas y contradictorias de algunos periódicos que acabo de comprar en el malecón. Los italianos insultan a los eslavos, los eslavos a los griegos, los alemanes a los rusos, los franceses a Alemania y casi del mismo modo a Inglaterra. Imagino que todos tienen razón. Hablemos de otra cosa. ¿Qué hiciste ayer en Scutari donde estabas tan ansioso por ir a ver no sé qué turbinas?

-Nada -dijo el ingeniero-. Aparte de echar un vistazo a unos torpes trabajos de la presa, dediqué la mayor parte de mi tiempo a buscar una torre. He escuchado a tantas ancianas servias contarme la historia de la torre de Scutari, que necesitaba localizar sus gastados ladrillos para ver si no tienen una marca blanca. Pero el tiempo, las guerras y los campesinos de los alrededores, preocupados por consolidar las paredes de sus granjas, la demolieron piedra por piedra y su memoria ya no se mantiene sino en los cuentos... A propósito, Philip, ¿eres lo suficientemente afortunado para tener lo que se llama una buena madre?

-Qué pregunta -respondió negligentemente el joven inglés-. Mi madre es hermosa, delgada, distinguida, resistente como el espejo de una vitrina. ¿Qué otra cosa te puedo decir? Cuando salimos juntos me toman por su hermano mayor.

-Eso es. Eres como todos nosotros. Cuando pienso que algunos idiotas suponen que nuestra época carece de poesía, como si no tuviera sus surrealistas, sus profetas, sus estrellas de cine y sus dictadores. Créeme, Philip, de lo que carecemos es de realidades. La seda es artificial; los alimentos detestablemente sintéticos se parecen a esa copia de alimentos con los que llenan a las momias, y las mujeres ya no toleran la tristeza ni la vejez. Sólo en las leyendas de países semibárbaros se pueden encontrar todavía esas criaturas colmadas de leche y lágrimas de las que uno estaría orgulloso de ser hijo... ¿Dónde oí hablar de aquel poeta que no podía amar a ninguna mujer porque en otra vida había conocido a Antígona? Un hombre como yo. Algunas docenas de madres y enamoradas, desde Andrómaca hasta Griselda, me han vuelto exigente frente a esas muñecas irrompibles que pasan por ser la realidad.

"Isolda como amante y, por hermana la dulce Aude... Sí, pero la que yo hubiera querido por madre es una muchacha de una leyenda albanesa, la mujer de un joven noble de por aquí."

"Eran tres hermanos que trabajaban en construir una torre desde donde pudieran observar a los invasores turcos. Todos los días una de sus mujeres les llevaba de comer. Se habían dedicado ellos mismos al trabajo, ya porque la mano de obra fuera escasa, cara, o porque como buenos campesinos no confiaran sino en sus propios brazos. Sin embargo, cada vez que lograban llevar lo suficientemente bien el trabajo para colocar un montón de hierbas en el tejado, el viento de la noche y las brujas de la montaña tiraban su torre como Dios hizo derrumbar Babel. Hay muchas razones para que una torre no se mantenga en pie, se puede inculpar a la torpeza de los obreros, a lo difícil del terreno o a la mala calidad del cemento que se utiliza. Pero los campesinos servios, albaneses o búlgaros no reconocen en este desastre sino una sola causa: saben que un edificio se desploma si no se ha tomado el cuidado de encerrar en su cimiento a un hombre o una mujer cuyo cuerpo llevará hasta el día del Juicio Final este pesado vestido de piedras. Así en Arta, en Grecia, hay un puente donde fue encerrada una joven -aún se ve su cabellera que sale por una fisura y cuelga sobre el agua como una planta rubia."

"Los tres hermanos comenzaron entonces a mirarse con desconfianza. Incluso cuidaban de no proyectar su sombra sobre el muro sin terminar porque se puede, a falta de algo mejor, encerrar en una obra en construcción a esa obscura prolongación del hombre que probablemente es su alma. Aquél cuya sombra es hecha prisionera, muere como un desdichado enfermo de una pena de amor.

Durante la noche cada uno de los tres hermanos se sentaba lo más lejos posible del fuego por miedo a que alguno se aproximara silenciosamente por detrás, echara una bolsa de tela sobre su sombra y la llevara semiasfixiada como un pichón negro. Su entusiasmo en el trabajo disminuía y la angustia, que ya no la fatiga, bañaba de sudor sus rostros cafés. Por fin un día, el mayor de los hermanos reunió a su alrededor a los otros dos y les dijo:

-Hermanos, hermanos por la sangre, la leche y el bautizo, si nuestra torre permanece inconclusa los turcos se arrastrarán de nuevo por las orillas de este lago ocultos entre las cañas. Violarán a nuestras criadas, quemarán en nuestros campos la esperanza del pan futuro, crucificarán a nuestros siervos en los espantapájaros levantados en los vergeles que se transformarán así en alimento para los cuervos. Hermanos míos; los unos necesitamos de los otros y no hay razón para que el trébol pierda una de sus tres hojas. Pero cada uno de nosotros tiene una mujer joven y vigorosa cuyos hombros y hermosa nuca están acostumbrados a cargar bultos. No decidamos nada, hermanos, dejemos la elección al Azar, ese prestanombres de Dios. Mañana al amanecer tomaremos para enterrarla en los cimientos a aquélla de nuestras mujeres que venga a traernos de comer. No les pido sino el silencio de una noche, y no besemos con demasiadas lágrimas y suspiros a la que, después de todo, tiene dos oportunidades sobre tres de respirar todavía cuando el sol se oculte.

"Para él era fácil hablar así, pues en secreto detestaba a su joven mujer y quería deshacerse de ella para tomar en su lugar a una hermosa muchacha griega que tenía los cabellos rojos. El segundo hermano no hizo ninguna objeción porque contaba con prevenir a su mujer desde su regreso, y el único que protestó fue el más joven porque tenía la costumbre de mantener sus promesas. Conmovido por la magnanimidad de sus hermanos mayores que renunciaban en favor de la obra común a lo más querido que tenían en el mundo, terminó por dejarse convencer y prometió callarse toda la noche.

"Regresaron a las tiendas a esa hora del crepúsculo en que el fantasma de la luz muerta merodea todavía por los campos. El segundo hermano llegó a su tienda de muy mal humor y ordenó rudamente a su mujer que le ayudara a quitarse las botas. Cuando estuvo sentada frente a él, le tiró los zapatos en plena cara y gritó:

-Hace ocho días que llevo la misma camisa y llegará el domingo sin que me pueda poner algo limpio. Maldita fodonga, mañana desde el amanecer irás al lago con tu canasto de ropa y te quedarás ahí hasta la noche, entre tu jabón y tu bandeja. Si te alejas el largo de un pie, morirás.

"Y la joven mujer prometió temblando lavar durante todo el día siguiente.

"El hermano mayor regresó a su casa dispuesto a no decir nada a su esposa cuyos besos lo ahogaban y de la que ya no le gustaba su flácida belleza. Pero tenía una debilidad: hablaba en sueños. La abundante matrona albanesa no durmió esa noche pensando qué habría podido disgustar a su señor. De pronto escuchó a su marido mascullar, al jalar el cobertor:

-Ah, corazón, dulce corazón de mí mismo, pronto serás viudo... Cómo estaremos tranquilos separados de la morena por los buenos ladrillos de la torre.

"El más joven regresó a su tienda pálido y resignado como un hombre que ha encontrado en el camino a la misma Muerte, guadaña al hombro, yendo por su cosecha. Besó a su hijo que dormía en la cuna de mimbre, tomó dulcemente entre sus brazos a su joven mujer, y durante toda la noche ella lo escuchó sollozar contra su corazón. La discreta joven no le preguntó la causa de esa gran pena, porque no quería obligarlo a hacerle confidencias y no necesitaba saber cuáles eran sus penas para tratar de consolarlas.

"A la mañana siguiente los tres hermanos tomaron sus picos y sus martillos y partieron con dirección a la torre. La mujer del segundo hermano preparó su canasto de ropa y fue a arrodillarse ante la mujer del hermano mayor:

-Hermana -dijo-, querida hermana, es mi día de llevar la comida a los hombres; pero mi marido me ha ordenado bajo pena de muerte lavar sus camisas y mi canasto está repleto.

-Hermana, querida hermana, dijo la mujer del mayor, llevaría con gran gusto la comida de nuestros hombres, pero un demonio se escondió esta noche dentro de uno de mis dientes. Ay, ay, ay, sólo sirvo para gritar de dolor.

"Y aplaudió sin ceremonia para llamar a la mujer del más joven:

-Mujer de nuestro hermano pequeño -dijo-, querida mujercita del más joven, lleva en nuestro lugar la comida para nuestros hombres pues el camino es largo, nuestros pies están cansados y nosotras somos menos jóvenes y menos ligeras que tú. Ve, querida, y llenaremos tu canasta de buenas viandas para que nuestros hombres te reciban con una sonrisa, mensajera que les quitará el hambre.

"Y llenaron la canasta de pescados confitados con miel y uvas de Corinto, de arroz envuelto en hojas de parra, de queso de cabra y pasteles de almendra salada. La joven mujer puso tiernamente a su hijo en los brazos de sus nueras y se fue por el camino sola, con su fardo sobre la cabeza y su destino alrededor del cuello, como una medalla bendita e invisible para todos, sobre la que el mismo Dios hubiera escrito a qué clase de muerte estaba destinada y a qué lugar en su cielo.

"Cuando los tres hombres la vieron a lo lejos, pequeña silueta aún indistinta, corrieron hacia ella; los dos primeros inquietos por el buen éxito de su estratagema y el más joven rogando a Dios. El mayor lanzó una maldición al descubrir que no era su matrona y el segundo agradeció al Señor en voz alta por haber salvado a su lavandera. Pero el más joven se arrodilló, rodeando con sus brazos la cadera de su joven mujer, y sollozando le pidió perdón. Enseguida se arrastró a los pies de sus hermanos y les suplicó tener piedad. En fin, se levantó e hizo brillar al sol el acero de su puñal. Un martillazo en la nuca lo derrumbó, jadeante, al borde del camino. La joven, asustada, había dejado caer su canasta y la comida llegó hasta los hocicos de los perros. Cuando por fin comprendió de qué se trataba, levantó las manos al cielo:

-Hermanos a los que nunca he faltado, hermanos por la sortija de matrimonio y la bendición del padre, no me hagan morir. Mejor avisen a mi padre, que es jefe de clan en la montaña; él les procurará mil sirvientes que ustedes podrán sacrificar. No me maten, amo tanto la vida. No coloquen entre mi amado y yo la frialdad de la piedra.

Bruscamente enmudeció al darse cuenta de que su joven marido, tirado al borde del camino, no movía los párpados y que sus cabellos negros estaban sucios de sangre y pedazos de cerebro. Entonces, sin gritos y sin lágrimas, se dejó conducir por los dos hermanos hasta el hueco abierto en la muralla redonda de la torre. Ya que ella iba a la muerte por su propio pie, podía ahorrarse el llanto. Pero en el momento en que ponían el primer ladrillo sobre sus pies, calzados con sandalias rojas, recordó a su hijo que tenía la costumbre de mordisquear sus zapatos como un cachorro juguetón. Algunas lágrimas tibias rodaron por sus mejillas y vinieron a confundirse con el cemento que la cuchara extendía sobre la piedra:

-Ay, mis pies -dijo ella0-. Ya no me llevarán hasta la cima de la colina para que mi amado me vea más pronto. Ya no conocerán la frescura del agua corriente; sólo los ángeles los lavarán en la mañana de la Resurrección.

"La pila de ladrillos y de piedras se levantó hasta sus rodillas cubiertas por un faldón amarillo. Erguida, en el fondo de su tumba parecía una virgen parada detrás de su altar.

-Adiós, queridas rodillas -dijo la joven mujer-. Ya no mecerán a mi niño; sentada bajo el vergel que a la vez da sombra y alimento, ya no les daré frutas.

"El muro se elevó un poco más arriba y la joven continuó:

-Adiós, queridas manos que cuelgan a lo largo de mi cuerpo, manos que ya no harán la comida, manos que ya no tejerán la lana, manos que ya no estrecharán el cuerpo de mi amado. Adiós, cadera mía y tú, mi vientre, que ya no conocerás ni el parto ni el amor. Niños que yo hubiera podido traer al mundo, hermanos que no tuve el tiempo de dar a mi hijo único. Ustedes me acompañarán en esta prisión que me sirve de tumba donde permaneceré de pie, sin sueño, hasta el día del Juicio Final.

"El muro llegaba ya al pecho. En ese momento un escalofrío recorrió el torso de la mujer y sus ojos suplicantes tuvieron una mirada parecida al gesto de dos manos tendidas.

-Cuñados -dijo ella-, por consideración no para mí sino para su hermano muerto, piensen en mi hijo y no lo dejen morir de hambre. No encierren mi pecho, hermanos, que mis dos senos queden accesibles bajo mi blusa bordada y que todos los días me traigan a mi hijo al amanecer, al mediodía y con el crepúsculo. Mientras me queden algunas gotas de vida, resbalarán hasta la punta de mis dos tetas para alimentar al niño que yo traje al mundo. El día que no tenga más leche beberá mi alma. Háganlo, malos hermanos, y si así lo hacen mi querido marido y yo no les haremos ningún reproche el día en que nos encontremos frente a Dios.

"Asustados, los hermanos consintieron en satisfacer este último deseo y dejaron un espacio de dos ladrillos a la altura de los senos. Entonces, la joven mujer murmuró:

-Hermanos queridos, coloquen sus ladrillos delante de mi boca porque los besos de los muertos atemorizan a los vivos, pero dejen una ranura delante de mis ojos para que pueda ver si mi leche le sirve a mi hijo.

"Lo hicieron como ella lo había dicho y dejaron una ranura horizontal a la altura de los ojos. Con el crepúsculo, a la hora en que su madre tenía costumbre de amamantarlo, llevaron al niño por el camino polvoriento bordeado de arbustos bajos que servían de alimento a las cabras. La emparedada saludó la llegada del bebé con gritos de alegría y bendiciones para los dos hermanos. Chorros de leche corrieron de sus senos duros y tibios, y cuando el niño, hecho de la misma substancia de su corazón, quedó dormido contra su pecho, cantó con una voz que amortiguaba el muro de ladrillos. En el momento en que su bebé se separó del pecho, ordenó que se le regresara al campamento para dormir; toda la noche la dulce canción se escuchó bajo las estrellas y entonada a la distancia esta melodía bastaba para no dejarle llorar. A la mañana siguiente ya no cantaba, fue con voz débil que preguntó cómo había pasado la noche Vania. Al otro día se calló, pero respiraba todavía pues sus senos, animados por su aliento, subían y bajaban imperceptiblemente en su encierro. Días más tarde su respiración fue a hacerle compañía a su voz, pero sus senos inmóviles no habían perdido nada de su dulce abundancia de manantial y el niño, dormido en el hueco de su pecho, escuchaba todavía su corazón. Después, este corazón tan bien conciliado con la vida espació sus latidos. Sus ojos lánguidos se apagaron como el reflejo de las estrellas en una cisterna sin agua; por la ranura se veían ahora dos pupilas vidriosas que ya no miraban al cielo. A su vez, estas pupilas se licuaron y dejaron el lugar a dos órbitas vacías sólo habitadas por la Muerte, mas el joven pecho permanecía intacto y durante dos años, con la aurora, al mediodía y con el crepúsculo, la milagrosa abundancia continuó hasta que el niño, más grande, se alejó por sí mismo del pecho.

"Entonces solamente las tetas agotadas se desmoronaron y no hubo en el reborde de ladrillos sino un puñado de cenizas blancas. Durante algunos siglos las madres conmovidas vinieron a seguir con el dedo las huellas dejadas por la leche maravillosa. Después, la misma torre desapareció y el peso de las bóvedas dejó de aplastar ese ligero esqueleto de mujer. En fin, los mismos huesos frágiles se dispersaron y ya no queda aquí sino un viejo francés, asado por este calor del demonio, que repite al primer llegado esta historia digna de inspirar a los poetas tantas lágrimas como la de Andrómaca.

"En ese momento una gitana cubierta con una espantosa y dorada sarna se aproximó a la mesa en que estaban acodados los dos hombres. Llevaba en sus brazos a un niño que tenía los ojos cubiertos con un vendaje hecho de andrajos. Dobló la espalda con el insolente servilismo característico de las razas miserables o imperiales, y sus faldones amarillentos barrieron la tierra. El ingeniero la alejó rudamente sin preocuparse por su voz que subía del tono de la súplica al de la maldición. El Inglés la volvió a llamar para darle un dinar

 ¿Qué te pasa, viejo soñador? -dijo con impaciencia-. Sus senos y sus collares bien valen los de tu heroína albanesa. Y el niño que la acompaña está ciego.

-Yo conozco a esa mujer, respondió Joseph Boutrin. Un médico de Ragusa me contó su historia. Hace meses que aplica a su hijo emplastos que le inflaman los ojos y apiadan a los pasantes. Todavía ve, más pronto será lo que ella desea: un ciego. Esa mujer tendrá entonces su comida segura para toda la vida, porque el cuidado de un enfermo es una profesión lucrativa. Hay de madres a madres.

(Trad. Alberto Roman.)

Leído en: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=266330

EL BRAHMÍN ASTUTO.



Era en el norte de la India, allí donde las montañas son tan elevadas que parece como si quisieran acariciar las nubes con sus picos. En un pueblecillo perdido en la inmensidad del Himalaya se reunieron un asceta, un peregrino y un brahmín. Comenzaron a comentar cuánto dedicaban a Dios cada uno de ellos de aquellas limosnas que recibían de los fieles.

El asceta dijo:

- Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un círculo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del círculo me las quedo para mis necesidades y las que caen fuera del círculo se las ofrendo al Divino.

Entonces intervino el peregrino para explicar:

- Sí, también yo hago un círculo en el suelo y procedo de la misma manera, pero, por el contrario, me quedo para mis necesidades con las monedas que caen fuera del círculo y doy al Señor las que caen dentro del mismo.

Por último habló el brahmín para expresarse de la siguiente forma:

- También yo, queridos compañeros, dibujo un círculo en el suelo y lanzo las monedas al aire. Las que no caen, son para Dios y las que caen las guardo para mis necesidades.

*El Maestro dice: Así proceden muchas personas que se dicen religiosas. Tienen dos rostros y uno es todavía más falso que el otro.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

viernes, 27 de abril de 2012

Viernes musical - Blog Democracia en México Ya!

Nace en la capital mexicana el 24 de abril de 1971, pero es registrado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, conocida mundialmente como la auténtica «Cuna del Mariachi». Es hijo menor del famoso cantante ranchero Vicente Fernández y de María del Refugio Abarca, conocida como Doña Cuca. Crece en el seno de una familia tradicionalmente unida. Tiene dos hermanos mayores Vicente Jr. y Gerardo, y una hermana Alejandra.




VISITA Y COMENTA EL VIERNES MUSICAL EN 
http://democraciaenmxicoya.blogspot.com.es/2012/04/alejandro-fernandez.html

Ramnr - La danza de las encuestas.


Veo que hay algunas dudas de como las casas encuestadoras obtienen sus datos y luego como las hacen "crecer", dando la impresiòn de que estàn favoreciendo a tal o cual candidato.

Usarè como ejemplo, la encuesta de Gea/Isa, por ser la que mejor conocemos en el Blog, bajo los siguientes considerandos:

Esta casa, sale a encuestar por diferentes medios, a 1,152 diversas personas de la Repùblica Mexicana, supongo que los elige en cuanto a su sexo, guardando la relaciòn porcentual existente en la Repùblica de 48% hombres y 52% mujeres.

Ademàs, tambièn supongo que va escogiendo de cada poblaciòn, de acuerdo a su proporcionalidad por concentraciòn de votantes, asì por ejemplo, deberìan de salir a encuestar a 72 hombres y 79 mujeres en el Edo. de Mèx. porque esa es la parte proporcional de los 1,152 en los 10.4 millones de votantes de ese estado y asì, para el resto de las poblacciones.

No creo que hagan ninguna distinciòn en cuanto a los grupos de edades, aunque debemos recordar que al menos el 54% de los votantes, estàn entre los 18 y 39 años de edad.

Una vez alcanzados los porcentajes efectivos, tomados de las encuestas, hacen su primer reporte, dando a conocer la cantidad de indecisos:

EJEMPLO:
Candidato A: . . . 38.2%
Candidato B: . . . 19.9%
Candidato C: . . . 17.0%
Candidato D: . . . 01.2%
Indecisos:  . . . . 23.7%

Los porcentajes son aplicados a la Lista Nominal de ciudadanos que se supone que si van a votar, dando la cantidad de simpatizantes por candidato. Expresado en votantes:

Candidato A: . . . 30,379,505
Candidato B: . . . 15,825,979
Candidato C: . . . 13,519,675
Candidato D: . . . 954,330
Indecisos:  . . . . 18,848,017

A dichas cantidades, se les resta la cantidad de votantes indecisos, lo que disminuye la cantidad de votantes que dicen ir a votar, esto es que a la lista original de 79,527,499 votantes, se le restan la cantidad de indecisos, 18.848.017 haciendo de cuenta que estos no van a votar, quedando solo un total de 60,679,482 de donde se van a calcular los nuevos porcentajes.

Candidato A: . . . 30,379,505/60,679,482 = . . . 50.1%
Candidato B: . . . 15,825,979/60,679,482=  . . . 26.1%
Candidato C: . . . 13,519,675 / 60,679,482 = . . 22.3%
Candidato D: . . . 954,330 / 60,679,482 = . . . . . 1.6%

Y asì es como salen los nùmeros màgicos de las casas encuestadoras. En lo personal, yo no veo que quièn gane, lo vaya a hacer por màs de 16/18 millones de votos, el abstencionismo es muy importante para dejarlo a un lado, metiendo el abstencionismo en esta cuenta y respetando la relaciòn porcentual, la cuenta serìa otra muy distinta, pero ese serà motivo de otra columna, si es que esta despierta el interes de ustedes.
Indecisos:  . . . . 18,848,017

Riva Palacio - ¿Lucha de tres?

La ventaja en las preferencias electorales de Enrique Peña Nieto sobre sus adversarios es todavía tan clara, que oculta una caída en el gusto de los electores. Un creciente número de casas encuestadoras están mostrando esta tendencia, que permite entender las estrategias que están desplegando los equipos de campaña y al modelo de spots que están difundiendo. Asimismo, ayuda a explicar el por qué en los círculos cercanos a Peña Nieto están promoviendo en medios una oposición a las tácticas de contraste, que mal llaman “guerra sucia”.  

A Peña Nieto le urge detener las campañas de contraste porque le están haciendo daño. El PRI consiguió que el IFE ordenara sacar del aire los spots de radio promocionales del libro “Las Mujeres de Peña Nieto” del periodista Alberto Tavira, transmitidos por MVS, pero no logró impedir la difusión de los spots del PAN de los compromisos incumplidos, que ha tenido un impacto sustantivo.

De acuerdo con las mediciones que tiene en sus manos Josefina Vázquez Mota, la campaña de los compromisos incumplidos incrementó nueve puntos los negativos de Peña Nieto, lo cual probó por primera vez que el teflón que ha mantenido desde que era gobernador en el Estado de México, es vulnerable. Las mismas mediciones revelan que si bien su mensaje de cumplir compromisos tiene una recordación de 17%, aquél que no cumple lo que promete y es mentiroso, llega a 13%. 

La creación de negativos no se tradujo en mejoría de la preferencia electoral para Vázquez Mota. De hecho, según personas que han visto los estudios demoscópicos de la campaña presidencial del PAN, la batería de spots sobre los compromisos incumplidos cayeron en la bolsa de López Obrador cuyo equipo, a su vez, ha escogido otra estrategia de ataque al priísta, sus gastos de campaña y la presunta violación del tope legal.

La campaña de contraste que comenzó el PAN, que inicialmente desestimó Peña Nieto, obligó a su equipo de campaña a enfrentarla con nuevos spots donde el eje del mensaje es que sí cumple los compromisos que promete. El mismo candidato ha reiterado que los 608 compromisos que hizo como candidato al gobierno del Estado de México, donde casi una sexta parte están cuestionados por no haberlos terminado y haber asegurado, con notario en mano, que sí los hizo, pueden ser verificados por quien desee, pues existe una página en Internet donde los muestra. Ciertamente, hay decenas de inconsistencias entre la página y la realidad.

Pero la nueva estrategia mediática de Peña Nieto, muestra que el golpe que le dieron tuvo efecto. De manera creciente, varias casas encuestadoras con reputación acreditada han venido registrando una caída en las preferencias electorales del priísta. Hace dos semanas Demotecnia colocó a Peña Nieto con 38 puntos en las preferencias electorales. Este miércoles, el diario Reforma reportó que el priísta tenía 42% de respaldo nacional. Dos encuestas a las que se les puede señalar un sesgo, Covarrubias y Asociados –que ha trabajado cerca de Andrés Manuel López Obrador durante casi una década- y la interna de Vázquez Mota, colocaban al priista con una ventaja de 43% y 42% de las preferencias. ¿Qué significa esto? Que si los adversarios de Peña Nieto fortalecen sus candidaturas y enfocan el mensaje, podrían lograr que la elección presidencial del 1 de julio fuera a tercios, un escenario donde cualquiera puede ganar.

Pero para que esto pudiera darse, las campañas durante la próxima semana previa al debate, y el debate en sí mismo dentro de dos domingos, jugarán un papel central. Son aproximadamente 10 días los que tienen Vázquez Mota y López Obrador para frenar completamente a Peña Nieto y aumentarle sus negativos, al tiempo que van persuadiendo al electorado que sus candidaturas son viables. Pero Peña Nieto no está paralizado, como lo ha venido demostrando, y ajusta continuamente sus estrategias. Todo esto ayuda al proceso y permite que los mexicanos conozcan mejor a quienes disputan el poder, para que elijan, con más información en la mano, a quien deseen como su presidente.


Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/lucha-de-tres

Ciro - No votes por esa puta taurina


Una de las batallas más feroces de la campaña 2012 se está librando en una esquina de Doctor Vértiz, saliendo de la glorieta SCOP, o glorieta Vértiz, del lado izquierdo rumbo al centro. Colonia Narvarte, Ciudad de México.
Cada tarde que paso por ahí veo una escena distinta, depende de qué bando haya ganado el combate. Me refiero a uno de esos anuncios plastificados pegados a la pared, pero a ras de banqueta, que los mercadólogos llaman vallas publicitarias. Las primeras tardes brillaba la foto de la candidata de las izquierdas al Senado por el DF, Alejandra Barrales. Su sonrisa de dientes blanquísimos y perfectos.
Pero una mano hostil pintó de negro un incisivo central y dejó blanco el otro, un incisivo lateral y dejó blanco el otro, un colmillo y dejó blanco el otro. La sonrisa del millón devino horrible boca de chimuela.
Pobre Alejandra, pensé, así se quedará hasta julio. Para mi sorpresa, una o dos tardes después, la dentadura nívea había reaparecido. Le pintaron entonces un parche de pirata, que a las pocas tardes desapareció. Deduzco que hay un pelotón de tiempo completo que defiende la esquina de Vértiz para que no caiga en manos del agresor.
Lo de ayer fue otra cosa. Sobre el rostro de Alejandra grafitearon una frase que liquidó la picaresca: “No votes por esta puta taurina mierdera”.
La esquina dejó de ser divertida. El graffiti es una alerta de que los instintos lúgubres del 2006 no han sido eliminados, un porrazo para acordarnos de aquellos que quieren humillar, causar el mal. ¿Quién en mi ciudad puede odiar tanto a esa mujer?
Ojalá su pelotón de pintado y despintado se mueva. Rápidamente. No hay de otra.
Leído en http://www.vanguardia.com.mx/novotesporestaputataurina%E2%80%A6-1274027-columna.html

Agatha Christie - Nido de avispas.

Agatha Christie
(1890-1976)
Nido de avispas.




El detective Hércules Poirot en acción. En base a la agudeza de sus sentidos y a su gran capacidad mental, Poirot logra, una vez más, resolver un caso que cualquier otro detective no hubiera sido capaz de lograrlo.

John Harrison salió de la casa y se quedó un momento en la terraza de cara al jardín. Era un hombre alto de rostro delgado y cadavérico. No obstante, su aspecto lúgubre se suavizaba al sonreír, mostrando entonces algo muy atractivo.
Harrison amaba su jardín, cuya visión era inmejorable en aquel atardecer de agosto, soleado y lánguido. Las rosas lucían toda su belleza y los guisantes dulces perfumaban el aire.
Un familiar chirrido hizo que Harrison volviese la cabeza a un lado.
El asombro se reflejó en su semblante, pues la pulcra figura que avanzaba por el sendero era la que menos esperaba. 
-¡Qué alegría! -exclamó Harrison-. ¡Si es monsieur Poirot!
En efecto, allí estaba Hércules Poirot, el sagaz detective.
-¡Yo en persona. En cierta ocasión me dijo: "Si alguna vez se pierde en aquella parte del mundo, venga a verme." Acepté su invitación, ¿lo recuerda?
-¡Me siento encantado -aseguró Harrison sinceramente-. Siéntese y beba algo. Su mano hospitalaria le señaló una mesa en el pórtico, donde había diversas botellas.
-Gracias -repuso Poirot dejándose caer en un sillón de mimbre-. ¿Por casualidad no tiene jarabe? No, ya veo que no. Bien, sírvame un poco de soda, por favor whisky no -su voz se hizo plañidera mientras le servían-. ¡Cáspita, mis bigotes están lacios! Debe de ser el calor.
-¿Qué le trae a este tranquilo lugar? -preguntó Harrison mientras se acomodaba en otro sillón-. ¿Es un viaje de placer?
-No, mon ami; negocios.
-¿Negocios? ¿En este apartado rincón?
 Poirot asintió gravemente.
-Sí, amigo mío; no todos los delitos tienen por marco las grandes aglomeraciones urbanas.
Harrison se rió.
-Imagino que fui algo simple. ¿Qué clase de delito investiga usted por aquí? Bueno, si puedo preguntar.
-Claro que sí. No sólo me gusta, sino que también le agradezco sus preguntas.
Los ojos de Harrison reflejaban curiosidad. La actitud de su visitante denotaba que le traía allí un asunto de importancia.
-¿Dice que se trata de un delito? ¿Un delito grave?
-Uno de los más graves delitos.
-¿Acaso un ...? -Asesinato -completó Poirot.
Tanto énfasis puso en la palabra que Harrison se sintió sobrecogido. Y por si esto fuera poco las pupilas del detective permanecían tan fijamente clavadas en él, que el aturdimiento lo invadió. Al fin pudo articular:
-No sé que haya ocurrido ningún asesinato aquí.
-No -dijo Poirot-. No es posible que lo sepa.
-¿Quién es?
-De momento, nadie.
-¿Qué?
-Ya le he dicho que no es posible que lo sepa. Investigo un crimen aún no ejecutado.
-Veamos, eso suena a tontería. -En absoluto. Investigar un asesinato antes de consumarse es mucho mejor que después. Incluso, con un poco de imaginación, podría evitarse.
Harrison lo miró incrédulo. -¿Habla usted en serio, monsieur Poirot?
-Sí, hablo en serio.
-¿Cree de verdad que va a cometerse un crimen? ¡Eso es absurdo!
Hércules Poirot, sin hacer caso de la observación, dijo:
-A menos que usted y yo podamos evitarlo. Sí, mon ami.
-¿Usted y yo?
-Usted y yo. Necesitaré su cooperación.
-¿Esa es la razón de su visita?
 Los ojos de Poirot le transmitieron inquietud.
-Vine, monsieur Harrison, porque ... me agrada usted -y con voz más despreocupada añadió-: Veo que hay un nido de avispas en su jardín. ¿Por qué no lo destruye?
El cambio de tema hizo que Harrison frunciera el ceño. Siguió la mirada de Poirot y dijo: -Pensaba hacerlo. Mejor dicho, lo hará el joven Langton. ¿Recuerda a Claude Langton? Asistió a la cena en que nos conocimos usted y yo. Viene esta noche expresamente a destruir el nido.
-¡Ah! -exclamó Poirot-. ¿Y cómo piensa hacerlo?
-Con petróleo rociado con un inyector de jardín. Traerá el suyo que es más adecuado que el mío.
-Hay otro sistema, ¿no? -preguntó Poirot-. Por ejemplo, cianuro de potasio.
Harrison alzó la vista sorprendido. -¡Es peligroso! Se corre el riesgo de su fijación en la plantas. Poirot asintió.
-Sí; es un veneno mortal -guardó silencio un minuto y repitió-: Un veneno mortal.
-Útil para desembarazarse de la suegra, ¿verdad? -se rió Harrison.
Hércules Poirot permaneció serio.
-¿Está completamente seguro, monsieur Harrison, de que Langton destruirá el avispero con petróleo?
-¡Segurísimo. ¿Por qué?
-¡Simple curiosidad. Estuve en la farmacia de Bachester esta tarde, y mi compra exigió que firmase en el libro de venenos. La última venta era cianuro de potasio, adquirido por Claude Langton.
Harrison enarcó las cejas.
-¡Qué raro! Langton se opuso el otro día a que empleásemos esa sustancia. Según su parecer, no debería venderse para este fin.
Poirot miró por encima de las rosas. Su voz fue muy queda al preguntar:
-¿Le gusta Langton?
La pregunta cogió por sorpresa a Harrison, que acusó su efecto.
-¡Qué quiere que le diga! Pues sí, me gusta ¿Por qué no ha de gustarme?
-Mera divagación -repuso Poirot-. ¿Y usted es de su gusto? Ante el silencio de su anfitrión, repitió la pregunta. -¿Puede decirme si usted es de su gusto?
-¿Qué se propone, monsieur Poirot? No termino de comprender su pensamiento.
-Le seré franco. Tiene usted relaciones y piensa casarse, monsieur Harrison. Conozco a la señorita Moly Deane. Es una joven encantadora y muy bonita. Antes estuvo prometida a Claude Langton, a quien dejó por usted.
Harrison asintió con la cabeza.
-Yo no pregunto cuáles fueron las razones; quizás estén justificadas, pero ¿no le parece justificada también cualquier duda en cuanto a que Langton haya olvidado o perdonado?
-Se equivoca, monsieur Poirot. Le aseguro que está equivocado. Langton es un deportista y ha reaccionado como un caballero. Ha sido sorprendentemente honrado conmigo, y, no con mucho, no ha dejado de mostrarme aprecio.
-¿Y no le parece eso poco normal? Utiliza usted la palabra "sorprendente" y, sin embargo, no demuestra hallarse sorprendido.
-No lo comprendo, monsieur Poirot.
La voz del detective acusó un nuevo matiz al responder:
-Quiero decir que un hombre puede ocultar su odio hasta que llegue el momento adecuado. 
-¿Odio? -Harrison sacudió la cabeza y se rió.
-Los ingleses son muy estúpidos -dijo Poirot-. Se consideran capaces de engañar a cualquiera y que nadie es capaz de engañarlos a ellos. El deportista, el caballero, es un Quijote del que nadie piensa mal. Pero, a veces, ese mismo deportista, cuyo valor le lleva al sacrificio, piensa lo mismo de sus semejantes y se equivoca.
-Me está usted advirtiendo en contra de Claude Langton -exclamó Harrison-. Ahora comprendo esa intención suya que me tenía intrigado.
Poirot asintió, y Harrison, bruscamente, se puso en pie.
-¿Está usted loco, monsieur Poirot? ¡Esto es Inglaterra! Aquí nadie reacciona así. Los pretendientes rechazados no apuñalan por la espalda o envenenan. ¡Se equivoca en cuanto a Langton! Ese muchacho no haría daño a una mosca.
-La vida de una mosca no es asunto mío -repuso Poirot plácidamente-. No obstante, usted dice que monsieur Langton no es capaz de matarlas, cuando en este momento debe prepararse para exterminar a miles de avispas.
Harrison no replicó, y el detective, puesto en pie a su vez, colocó una mano sobre el hombro de su amigo, y lo zarandeó como si quisiera despertarlo de un mal sueño.
-¡Espabílese, amigo, espabílese! Mire aquel hueco en el tronco del árbol. Las avispas regresan confiadas a su nido después de haber volado todo el día en busca de su alimento. Dentro de una hora habrán sido destruidas, y ellas lo ignoran, porque nadie les advierte. De hecho carecen de un Hércules Poirot. Monsieur Harrison, le repito que vine en plan de negocios. El crimen es mi negocio, y me incumbe antes de cometerse y después. ¿A qué hora vendrá monsieur Langton a eliminar el nido de avispas?
-Langton jamás...
-¿A qué hora? -lo atajó.
-A las nueve. Pero le repito que está equivocado. Langton jamás...
-¡Estos ingleses! -volvió a interrumpirlo Poirot. Recogió su sombrero y su bastón y se encaminó al sendero, deteniéndose para decir por encima del hombro.
-No me quedo para no discutir con usted; sólo me enfurecería. Pero entérese bien: regresaré a las nueve.
Harrison abrió la boca y Poirot gritó antes de que dijese una sola palabra:
-Sé lo que va a decirme: "Langton jamás...", etcétera. ¡Me aburre su "Langton jamás"! No lo olvide, regresaré a las nueve. Estoy seguro de que me divertirá ver cómo destruye el nido de avispas. ¡Otro de los deportes ingleses! No esperó la reacción de Harrison y se fue presuroso por el sendero hasta la verja.

Ya en el exterior, caminó pausadamente, y su rostro se volvió grave y preocupado. Sacó el reloj del bolsillo y los consultó. Las manecillas marcaban las ocho y diez. -Unos tres cuartos de hora -murmuró-. Quizá hubiera sido mejor aguardar en la casa. Sus pasos se hicieron más lentos, como si una fuerza irresistible lo invitase a regresar. Era un extraño presentimiento, que, decidido, se sacudió antes de seguir hacia el pueblo. No obstante, la preocupación se reflejaba en su rostro y una o dos veces movió la cabeza, signo inequívoco de la escasa satisfacción que le producía su acto. Minutos antes de las nueve, se encontraba de nuevo frente a la verja del jardín. Era una noche clara y la brisa apenas movía las ramas de los árboles. La quietud imperante rezumaba un algo siniestro, parecido a la calma que antecede a la tempestad. Repentinamente alarmado, Poirot apresuró el paso, como si un sexto sentido lo pusiese sobre aviso. De pronto, se abrió la puerta de la verja y Claude Langton, presuroso, salió a la carretera. Su sobresalto fue grande al ver a Poirot.
-¡Ah...! ¡Oh...! Buenas noches.
-Buenas noches, monsieur Langton. ¿Ha terminado usted? El joven lo miró inquisitivo.
-Ignoro a qué se refiere -dijo. -¿Ha destruido ya el nido de avispas?
-No.
-¡Oh! -exclamó Poirot como si sufriera un desencanto-. ¿No lo ha destruido? ¿Qué hizo usted, pues? 
-He charlado con mi amigo Harrison. Tengo prisa, monsieur Poirot. Ignoraba que vendría a este solitario rincón del mundo.
-Me traen asuntos profesionales.
-Hallará a Harrison en la terraza. Lamento no detenerme.
Langton se fue y Poirot lo siguió con la mirada. Era un joven nervioso, de labios finos y bien parecido. -Dice que encontraré a Harrison en la terraza -murmuró Poirot-. ¡Veamos! Penetró en el jardín y siguió por el sendero.
Harrison se hallaba sentado en una silla junto a la mesa. Permanecía inmóvil, y no volvió la cabeza al oír a Poirot.
-¡Ah, mon ami! -exclamó éste-. ¿Cómo se encuentra? Después de una larga pausa,
Harrison, con voz extrañamente fría, inquirió:
-¿Qué ha dicho?
-Le he preguntado cómo se encuentra.
-Bien. Sí; estoy bien. ¿Por qué no?
-¿No siente ningún malestar? Eso es bueno.
-¿Malestar? ¿Por qué?
-Por el carbonato sódico.
Harrison alzó la cabeza.
-¿Carbonato sódico? ¿Qué significa eso?
Poirot se excusó. -Siento mucho haber obrado sin su consentimiento, pero me vi obligado a ponerle un poco en uno de sus bolsillos.
-¿Que puso usted un poco en uno de mis bolsillos? ¿Por qué diablos hizo eso?
Poirot se expresó con esa cadencia impersonal de los conferenciantes que hablan a los niños.
-Una de las ventajas o desventajas del detective radica en su conocimiento de los bajos fondos de la sociedad. Allí se aprenden cosas muy interesantes y curiosas. Cierta vez me interesé por un simple ratero que no había cometido el hurto que se le imputaba, y logré demostrar su inocencia. El hombre, agradecido, me pagó enseñándome los viejos trucos de su profesión. Eso me permite ahora hurgar en el bolsillo de cualquiera con solo escoger el momento oportuno. Para ello basta poner una mano sobre su hombro y simular un estado de excitación. Así logré sacar el contenido de su bolsillo derecho y dejar a cambio un poco de carbonato sódico. Compréndalo. Si un hombre desea poner rápidamente un veneno en su propio vaso, sin ser visto, es natural que lo lleve en el bolsillo derecho de la americana. Poirot se sacó de uno de sus bolsillos algunos cristales blancos y aterronados.
-Es muy peligroso -murmuró- llevarlos sueltos.
Curiosamente y sin precipitarse, extrajo de otro bolsillo un frasco de boca ancha. Deslizó en su interior los cristales, se acercó a la mesa y vertió agua en el frasco. Una vez tapado lo agitó hasta disolver los cristales.
Harrison los miraba fascinado.
Poirot se encaminó al avispero, destapó el frasco y roció con la solución el nido. Retrocedió un par de pasos y se quedó allí a la expectativa. Algunas avispas se estremecieron un poco antes de quedarse quietas. Otras treparon por el tronco del árbol hasta caer muertas. Poirot sacudió la cabeza y regresó al pórtico.
-Una muerte muy rápida -dijo.
Harrison pareció encontrar su voz.
-¿Qué sabe usted?
-Como le dije, vi el nombre de Claude Langton en el registro. Pero no le conté lo que siguió inmediatamente después. Lo encontré al salir a la calle y me explicó que había comprado cianuro de potasio a petición de usted para destruir el nido de avispas. Eso me pareció algo raro, amigo mío, pues recuerdo que en aquella cena a que hice referencia antes, usted expuso su punto de vista sobre el mayor mérito de la gasolina para estas cosas, y denunció el empleo de cianuro como peligroso e innecesario.
-Siga.
-Sé algo más. Vi a Claude Langton y a Molly Deane cuando ellos se creían libres de ojos indiscretos. Ignoro la causa de la ruptura de enamorados que llegó a separarlos, poniendo a Molly en los brazos de usted, pero comprendí que los malos entendidos habían acabado entre la pareja y que la señorita Deane volvía a su antiguo amor.
-Siga.
-Nada más. Salvo que me encontraba en Harley el otro día y vi salir a usted del consultorio de cierto doctor, amigo mío. La expresión de usted me dijo la clase de enfermedad que padece y su gravedad. Es una expresión muy peculiar, que sólo he observado un par de veces en mi vida, pero inconfundible. Ella refleja el conocimiento de la propia sentencia de muerte. ¿Tengo razón o no?
-Sí. Sólo dos meses de vida. Eso me dijo.
-Usted no me vio, amigo mío, pues tenía otras cosas en qué pensar. Pero advertí algo más en su rostro; advertí esa cosa que los hombres tratan de ocultar, y de la cual le hablé antes. Odio, amigo mío. No se moleste en negarlo.
-Siga -apremió Harrison.
-No hay mucho más que decir. Por pura casualidad vi el nombre de Langton en el libro de registro de venenos. Lo demás ya lo sabe. Usted me negó que Langton fuera a emplear el cianuro, e incluso se mostró sorprendido de que lo hubiera adquirido. Mi visita no le fue particularmente grata al principio, si bien muy pronto la halló conveniente y alentó mis sospechas. Langton me dijo que vendría a las ocho y media. Usted que a las nueve. Sin duda pensó que a esa hora me encontraría con el hecho consumado. -¿Por qué vino? -gritó Harrison-. ¡Ojalá no hubiera venido!
-Se lo dije. El asesinato es asunto de mi incumbencia.
-¿Asesinato? ¡Suicidio querrá decir!
-No -la voz de Poirot sonó claramente aguda-. Quiero decir asesinato. Su muerte seria rápida y fácil, pero la que planeaba para Langton era la peor muerte que un hombre puede sufrir. Él compra el veneno, viene a verlo y los dos permanecen solos. Usted muere de repente y se encuentra cianuro en su vaso. ¡A Claude Langton lo cuelgan! Ese era su plan.
Harrison gimió al repetir:
-¿Por qué vino? ¡Ojalá no hubiera venido!
-Ya se lo he dicho. No obstante, hay otro motivo. Lo aprecio monsieur Harrison. Escuche, mon ami; usted es un moribundo y ha perdido la joven que amaba; pero no es un asesino. Dígame la verdad: ¿Se alegra o lamenta ahora de que yo viniese?
Tras una larga pausa, Harrison se animó. Había dignidad en su rostro y la mirada del hombre que ha logrado salvar su propia alma. Tendió la mano por encima de la mesa y dijo:
-Fue una suerte que viniera usted.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/79392207/cuentos-policiales
Más en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/christie/ac.htm


PLEITO A LA LUZ.



He aquí que un día la oscuridad se percató de que la luz cada vez le estaba robando mayor espacio y decidió entonces ponerle un pleito. Tiempo después, llegó el día marcado para el juicio. La luz se personó en la sala antes de que lo hiciera la oscuridad.

Llegaron los respectivos abogados y el juez. Transcurrió el tiempo, pero la oscuridad no se presentaba. Todos esperaron pacientemente, pero la oscuridad no aparecía. Finalmente, harto el juez y constatando que la parte demandante no acudía, falló a favor de la luz. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo era posible que la oscuridad hubiera puesto un pleito y no se hubiera presentado? Nadie salía de su asombro, aunque la explicación era sencilla: la oscuridad estaba fuera de la sala, pero no se atrevió a entrar porque sabía que sería en el acto disipada por la luz.

*El Maestro dice: La luz es consciencia y sabiduría, en tanto que la oscuridad es ofuscación y estrechez de miras. Si te estableces en la sabiduría, ¿hay lugar para la ofuscación?

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

Cartones de hoy







jueves, 26 de abril de 2012

Carton por Andrés González.

Marín - ¿Para qué ponerle levadura?


El martes en Washington, el presidente Felipe Calderón, como ha hecho ante la veda local en cada salida internacional, se ufanó de su administración en distintas materias.
Al mismo tiempo, uno de los líderes más emblemáticos de la lucha contra la inseguridad, Alejandro Martí, dijo que en México hay una “guerra civil” y se vive la “peor” época… ¡desde la Revolución!
Estos comportamientos reflejan el divorcio que hay entre gobierno y sociedad.
Mientras el Presidente ve un país que avanza gracias a su gobierno, Martí percibe una crisis descomunal. Ambas posiciones son falsas desde luego: si bien hay avances en distintas áreas, también lo es que los trabajos bien pagados y con prestaciones han disminuido; hay cierta “cobertura universal” de salud, pero los servicios de las instituciones públicas continúan siendo deficientes, y de la educación ya ni qué decir.
Pero ni de lejos hay un estado de “guerra civil” y, con excepción de los candidatos oficiales, ninguna facción quiere hacerse, literalmente, del gobierno.
La realidad constatable no requiere de exageraciones

Meyer - Democracia e igualdad no son pareja

EL PROBLEMA

El avance en la igualdad política que trae consigo la democracia debería desembocar en un avance notorio e histórico de la igualdad social. Parecería lógico que así fuera, sin embargo hasta ahora no necesariamente ha sido el caso. Y es que las altas concentraciones de dinero privado han logrado influir sobre los procesos políticos para preservar o reconstruir la desigualdad heredada. Se requiere voluntad política, y mucha, para romper y mantener roto ese círculo vicioso entre dinero e influencia política. Los mexicanos vivimos en un sistema que es ejemplo vivo de la primacía de los intereses monopólicos sobre el interés general.

La democracia ateniense fue el primer gran intento de igualdad política dentro de una sociedad occidental compleja pero ese notable experimento no duró mucho ni tuvo efecto notorio por lo que a igualdad material se refiere. Cuando milenios más tarde ese proyecto democrático volvió a repetirse, aunque ahora a una escala mundial, los resultados no muestran una disminución apreciable en la desigualdad. Si se examinan las cifras que proporciona la OCDE sobre sus miembros, se verá que los países con la distribución del ingreso más igualitaria como Suecia, Noruega o Dinamarca son también sistemas políticos democráticos. Sin embargo, otro país también reputado como ejemplo de democracia política por más de dos siglos, Estados Unidos, es crecientemente desigual, al punto que la OCDE lo coloca en este rubro al lado de México, el país más desigual del conjunto (www.oecd.org/els/social/inequality).

Si se acepta la propuesta hecha hace 77 años por el politólogo norteamericano Harold D. Lasswell (1902-1978) "La política es el estudio de quién consigue qué, cómo y cuándo" (World politics and personal insecurity, Nueva York: Free Press, 1935), entonces las cifras sobre la distribución del ingreso son la mejor radiografía sobre la naturaleza profunda del sistema político de cualquier país. Así, y no obstante sus enormes diferencias históricas, económicas y culturales, las estructuras del poder político de México y Estados Unidos casi se hermanan.

En Estados Unidos el 1% de los contribuyentes recibe el 19.77% del total de ingresos disponibles (ver el artículo de Thomas Edsall en The New York Times, 22 de abril). Según las estadísticas oficiales mexicanas y que se pueden consultar en la Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares del 2010, publicada por el INEGI en julio del 2011, el 10% de los hogares más pobres se las tenían que arreglar con apenas el 1.8% del ingreso disponible mientras que el 10% más rico lo hacía con el 34% de ese ingreso. Miguel del Castillo Negrete, tomando también las cifras oficiales, estima que el 1% de las familias mexicanas más ricas -alrededor de 290 mil- disfrutaron de un ingreso equivalente a 47 veces el del 10% de las familias más pobres, lo que significa el 18% del total, situación casi igual a la de Estados Unidos (Este País, abril 2012). Finalmente, hay que tener en cuenta que estos datos son apenas una aproximación muy gruesa de cómo está realmente distribuido el ingreso -y la riqueza- en nuestro país, pues la muestra no está diseñada para captar ni a los muy pobres ni a los extremadamente ricos -y los hogares de mayores ingresos que sí entran en la muestra tienden a reportar menos de lo que realmente tienen-, por eso la desigualdad oficial, de por sí notable, es menor que la real.

La desigualdad de la sociedad mexicana es un problema histórico que sólo se trató de enfrentar de manera efectiva a raíz del estallido de la Revolución Mexicana, especialmente durante el cardenismo, cuando se procedió al reparto de una de las fuentes de riqueza más importantes de la época: la tierra. Al tiempo en que se puso fin al reparto agrario en 1992, los campesinos mexicanos habían recibido alrededor de 100 millones de hectáreas es decir, que poseían las 2/3 partes de la propiedad rústica. Sin embargo, en el momento mismo en que la reforma agraria tuvo su época de oro -1935 a 1939- la vida campesina ligada a la tierra ya había empezado a dejar de ser la fuente principal del sustento y de la riqueza de los mexicanos. Si en 1930 todo el sector primario -el ligado a la tierra y a la pesca- absorbía al 70% de la fuerza de trabajo, para el final del siglo apenas si ocupaba al 20% del total. Así pues, la modernización económica disolvió muy pronto el gran esfuerzo político de justicia social de la Revolución Mexicana. Hoy la riqueza proviene de actividades como la industria, la banca, las finanzas, los servicios, que no se prestan a un reparto como el de la tierra.
 
EL ANÁLISIS EMPÍRICO

Adam Przeworski, un politólogo polaco-norteamericano, profesor de la Universidad de Nueva York y autor, entre otros libros, de Democracy and the market (Cambridge University Press, 1991), dio no hace mucho en México una conferencia cuyo tema central versó sobre los efectos de la democracia política sobre la igualdad y la redistribución del ingreso (Democracy, Equality, and Redistribution).

Przeworski hizo notar que cuando se empezó a tratar, en teoría, el tema de la democracia política en Europa, allá en el siglo XVII y hasta bien entrado el siglo XIX, era aceptable la hipótesis de que conceder el derecho a sufragio a las clases populares llevaría inevitablemente a la demanda de igualdad económica y, por tanto, a la destrucción de las clases propietarias. David Ricardo, el economista clásico, recomendó dar derecho al voto sólo a aquellos que se supusiera no tenían interés en poner fin al derecho a la propiedad privada.

Sin embargo, y en contra de lo que se supuso en la época anterior al sufragio universal, la igualdad política propia de la democracia se hizo realidad en una buena parte del globo pero coexiste con una enorme desigualdad económica y, por tanto, social. La ola democrática se extiende por el planeta, pero también la concentración de la riqueza, es decir, la desigualdad. De acuerdo con el último número de Forbes (marzo 26, 2012), en 1987 la revista pudo encontrar apenas 140 personas o familias cuya riqueza privada superara los mil millones de dólares. Este año el registro es de 1,226 (Carlos
Slim encabeza la lista y otro mexicano, El Chapo Guzmán, sigue estando en ella) que, en promedio poseen una fortuna de 3,700 millones de dólares cada uno. Esto significa que esas 1,226 personas o familias controlan bienes por valor de ¡4,536,200,000,000 dólares!

 LA LEY DEL CÍRCULO VICIOSO

Examinando los datos mundiales sobre concentración de la riqueza y del ingreso y los regímenes políticos actuales, Przeworski no puede menos que concluir que, pese a la existencia de numerosas sociedades democráticas, lo que funciona es una especie de ley del círculo vicioso: "Una alta desigualdad económica genera altas desigualdades políticas y la desproporcionada influencia política de los ricos perpetúa la desigualdad [económica]".

Examinando los ejemplos de las políticas contra la pobreza en Brasil y Argentina -y podría, desde luego, añadir el ejemplo de México-, el politólogo polaco-americano sostiene que esos esfuerzos gubernamentales que subsidian el consumo de los pobres quizá tengan un impacto efectivo en reducir la pobreza, pero no han tenido ningún efecto notorio en alterar la reproducción de los pobres en el tiempo, es decir, en modificar sus capacidades para que ellos mismos sean capaces de desarrollar el potencial que tienen y puedan aumentar sus ingresos y salgan definitivamente de pobres.

Para disminuir de manera efectiva y permanente la desigualdad social y hacer de la democracia política algo que sea históricamente significativo, se necesita que los gobiernos se enfoquen no sólo en redistribuir para que los más desvalidos sobrevivan en condiciones menos deplorables que las heredadas sino que se haga real el acceso a los medios a través de los cuales los más pobres pueden mejorar de manera sustantiva sus capacidades productivas. Y de entre esas medidas destacan la educación, pero una educación de muy alta calidad, el acceso a los servicios de salud, de alta calidad también, crédito e infraestructura, entre otros.

 CONCLUSIÓN

Lo que debería estar en el centro de la discusión de cara a la próxima elección mexicana es cómo poner fin a esta "ley" de la desigualdad económica enunciada por Przeworski: las fuerzas del mercado siempre tenderán a incrementar las desigualdades de los ingresos en una sociedad y sólo la intervención activa -e inteligente- de los gobiernos puede contrarrestar tal tendencia. El camino hacia la justicia social es complicadísimo pero existe.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/655/1308304/default.shtm