martes, 13 de diciembre de 2011

Carlos Loret -. Pan con sal





Cuando se juntaban, se la pasaban muy bien. A veces la noche era de whiskey. Otras, de “uno-dos”, así les gustaba pedir un caballito de tequila y una cerveza. Ayer por la tarde, Carlos Orvañanos invitó a Javier Lozano a ambos servicios. Lozano declinó los dos.

Los tres compadres se fracturaron. Ahora nomás quedan dos y uno. Los dos, que siguen juntos, Lozano y el aspirante presidencial panista Ernesto Cordero. Orvañanos —lo anunció el fin de semana y por ello fue descalificado en público y en privado por el equipo más cercano al Presidente Calderón que no lo baja de traidor— se sumó a la casi precampaña de la “puntera” azul, Josefina Vázquez Mota.

Para Cordero es una baja mediática que no conviene a su intento de mostrarse como el caballo que puede alcanzar y ganar. Ha endurecido el tono, explorando la complicadísima línea de atacar públicamente a una mujer, Josefina, quien con Orvañanos se toma otra foto que la hace ver sumando.

La precampaña panista arranca el domingo. Los aspirantes tendrán spots y podrán llamar al voto de los panistas. En el PAN coinciden en que la contienda debe ser entre dos. Sólo que no hay acuerdo en quién debe declinar: Cordero dice que Creel porque el ex secretario de Gobernación va de bajada y todo mundo dice que la contienda es Cordero-Josefina; Creel contesta que mejor “se baje” el ex secretario de Hacienda pues está en tercer lugar de las encuestas panistas. Vázquez Mota pugna porque de una vez la dejen a ella sola para que pueda darse con Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, que ya están definidos en sus partidos.
En el “cuarto de guerra” de Peña Nieto siempre ha sido uno el nombre que les preocupa, el de Josefina. Temían verla frente a Eruviel Ávila en la lucha por la gubernatura mexiquense y les parece la rival más competitiva en la contienda presidencial. “Josefina por el PAN sería el peor escenario”, se ha escuchado decir al “puntero” en las encuestas nacionales.

Por su lado, en el “cuarto de guerra” de la única mujer en la contienda por La Silla saben que el reto de vencer a Peña Nieto es mayúsculo, con sus 20 o 30 puntos de ventaja en las encuestas, pero se muestran animados por los recientes tropiezos del priista con los libros, los salarios, los productos básicos.

Sin embargo, han diseñado un plan B: partiendo del escenario de que tienen la candidatura panista en la bolsa, su objetivo es subir al máximo y si no vencen a Peña, quitarle la posibilidad de contar con mayoría en las cámaras, reconocerlo como vencedor pero obligarlo a negociar con un Legislativo panista robusto, cuya jefa política sería Vázquez Mota, como máxima líder de la oposición al PRI.

La pregunta sin la cual ni uno ni otro puede moverse es: ¿Cuánto crecerá Andrés Manuel?

Saciamorbos

Los dos tenían agendado renunciar al gabinete hoy. A uno se lo pospusieron para mañana. Al otro, veremos. Ambos engrosarán el equipo de Cordero y podrán revertir la percepción del asunto Orvañanos.

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