miércoles, 26 de septiembre de 2012

Rafael Loret de Mola - Presidentes cómodos

Rafael Loret de Mola
No tengo la menor duda acerca de que el mandatario Felipe Calderón –a quien me resistí a llamarle presidente durante todo su sexenio anacrónico y ya faltan dos meses para el finiquito definitivo, de él y la derecha-, resultó demasiado cómodo para los grandes cárteles y demás grupos de delincuencia organizada a pesar de su orquestada “guerra” militar en la que puso a la Iglesia en manos de Lutero, de acuerdo al refranero, significando ello haber dejado a la clase militar infiltrada tomar las riendas de una batalla con un saldo fatídico de víctimas inocentes mientras caían algunas cabezas de narcotraficantes... digamos convenientemente. Dos muestras de ello corroboran lo dicho. Veamos: 




1.- La mediática “muerte” de Amado Carrillo Fuentes, rey del cártel de Juárez opacado por los llamados feminicidios cuando más crecía el poder del capo, es pretexto para que las autoridades, desde la PGR hasta los comisionados locales, den por cerrado el expediente a pesar de las múltiples evidencias sobre el paso del personaje por Sudamérica, Rusia y los Estados Unidos, con nuevo perfil y otro rostro. El grotesco cadáver presentado, y avalado incluso por la DEEA, no era sino el de su hermano Cipriano para hacer corresponder las huellas sanguíneas. 2.- En la misma línea, en julio de 2010, en un operativo de la Secretaría de Marina, obviamente fuera de jurisdicción, ocurre el enfrentamiento en Zapopan, en el linde con Guadalajara, en el que, se dice, fue abatido Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal, observado como el tercero en el cártel sinaloense de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”. Las campanas de Palacio Nacional tañeron a gloria y, sin embargo, poco después se supo la verdad: el ADN del cadáver no coincidió con el que del delincuente guardaba, celosamente, la secretaría de Seguridad Pública y el CISEN, menospreciado en la hora en la que Genaro García Luna tomó como su rehén particular al mandatario Calderón. 

Además, debe hacerse constar que Coronel, en el momento de su supuesta ejecución callejera –librándose así de interrogatorios y juicios de extradición armados sobre los pies-, estaba por desprenderse de su grupo original, esto es separándose de “El Chapo” y de Ismael “El Mayo” Zambada –el mismo que se ofreció como portada para Proceso abrazando al maestro Scherer-, dada la fuerza adquirida en el centro y noreste del país. Es decir, una especie de López Obrador del narco: cuando dejó de necesitar el respaldo de quienes le formaron, optó por consolidarse por su parte con rubias y morenas, a diferencia del político citado que sólo se deja llevar por las segundas. 

Por otra parte, no se olvide un hecho, citado en “Nuestro Inframundo” –Jus, 2011-, y no desmentido hasta el momento: la amenaza telefónica del “Chapo” Guzmán al entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en mayo de 2008 y durante las festividades de San Isidro en Metepec, colindante con la capital de la entidad. Le aseguró el delincuente, en esa ocasión, que jamás llegaría a la Presidencia como venganza por el operativo montado para aprehender a Coronel en los alrededores del palenque. Ello pondría en baza que nunca se entendió con el “cártel” de Sinaloa aun cuando no faltan quienes aseguran que otros enlaces le comprometen con grupos adversarios; pero nadie aporta, hasta ahora, la menor prueba de ello, al contrario de cuanto hemos dicho y corroborado acerca de Calderón y su genízaro García Luna. Los asesinatos de dos diputados federales del PRI, en apenas 48 horas, Eduardo Castro Luque y el mexiquense Jaime Serrano Cedillo, muy allegado a Peña Nieto, además de la aparición de decenas de cadáveres en Jalisco y Michoacán, además de otras entidades en donde las matazones persisten igual que las fugas de reos –en Coahuila, por ejemplo-, parecen ser serias advertencias al gobierno por iniciarse en diciembre y como refrendo a los espacios vacíos que les permitieron a los narcos y demás criminales, a lo largo del sexenio calderonista, actuar a sus anchas. 

Esto es: nada conviene más a los cárteles y a cuantos los dirigen que contar en Palacio Nacional con un presidente, digamos, cómodo para poder actuar hasta en sus narices mientras las tropas son mandadas a matar inocentes –ochenta mil, de acuerdo a los recuentos de las organizaciones no gubernamentales-, muy lejos de los búnkers subterráneos de la Secretaría de Seguridad Nacional y de Los Pinos, naturalmente. Tengamos en cuenta que dos mil elementos resguardan la residencia oficial mientras caen a montones quienes son enviados a cazar narcos con la casi encomienda de recibir balazos para hacer creíbles las persecuciones. ¡Y todavía hay imbéciles que se preguntan quiénes son los verdaderos responsables de tantas muertes! 

No paramos allí. Si, en serio, Peña Nieto está dispuesto a deslindarse de los cárteles y grupos criminales con extensiones transnacionales –sobre todo hacia los Estados Unidos en donde los “padrinos” hace tiempo superaron la “ficción” de los Corleone de Puzzo, quienes terminaron por admitir la conveniencia de mercadear con drogas en la novela del escritor mencionado-, pese al blindaje ofrecido por otros gobiernos y su consejero colombiano, el general Óscar Naranjo –quien ha abierto el veneno de los celos en no pocos uniformados aztecas-, comienza, en serio, a correr un severo peligro, tan grande como las responsabilidades que caerán sobre él luego de doce años de evasiones, marginaciones, descontroles y torpezas operativas, acaso sólo acertadas en el propósito de preservar las vidas de los mandatarios a costa de no perjudicar las bases del narcotráfico ni pretender legalizarlo para amortizar costos, de vidas y económicos, que acabarían con el gran negocio de los intocables de Wall Street y ciudades de Norteamérica. No hace falta mucha imaginación para observarlo. 

Por eso, claro, Calderón está tan tranquilo y sonríe de más como si, en serio, gozara del reconocimiento público by tal se lo cree que no se escatima evento para lanzarle loas y armar cuadros, incluso castrenses, para honrarlo sin que sepamos por qué. Algunos piensan, y están en su derecho por supuesto, que ha sido valiente; es d dudarse porque siempre ha debido actuar a instancias de otros, incluso del gobierno de Washington y de cuantos éste protege, durante años refugiado en su despacho de Los Pinos que supone seguro... aunque no lo sea tanto si observamos que, desde los últimos pisos de los hoteles que circundan Chapultepec, puede tenerse una vista ideal de la residencia oficial por dentro. Casi un atractivo turístico pero muy peligroso si se considera la capacidad de maniobra de la delincuencia y sus aliados incrustados dentro del sistema político mexicano y, hasta la fecha, intocables... como algunos ilustres muertos –Hank, Cervera, y un largo etcétera-. 

El primer periplo del presidente electo Peña por las naciones del sur del continente –hacia las cuales debió voltear primero nuestro país antes de anclarse con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte-, tuvo como misión central consolidar la idea de un ejercicio general contra el poder real del continente, el de los narcos que se refugian, como en Colombia y México, en los grupos subversivos. Así como sucede con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pasa con el Ejército Popular Revolucionario, identificado cien veces por sus propias víctimas, como la mayor red de secuestros en México con la sospechosa protección de los cuadros oficiales. Se ha mencionado hasta el cansancio y, sin embargo, a lo largo del sexenio calderonista, tras la usurpación de 2006, no se movió un solo dedo para intentar enfrentar el flagelo. Sólo cuentos repetitivos y absurdos. 

Por cierto, cuando le pregunté al subsecretario de Seguridad, Francisco Niembro, sobre cuantas veces había estado en su búnker el señor Calderón, respondió: 
--Sólo una, cuando lo inauguró. 

Y, como en otras áreas, la silla central, más pomposa y amplia, se ha quedado vacía. ¿Merece un aplauso por ello? 

Debate 

Hay antecedentes que hacen irreconciliables las posturas a través de los años. Hace una semana, el líder histórico de los comunistas españoles, Santiago Carrillo, murió a los noventa y cinco años, casi la misma edad de su principal antagonista, Manuel Fraga, muerto este mismo año. Uno y otro, al parecer, se necesitaban tanto como uno de esos matrimonios que riñen todos los días pero no pueden separarse. Conozco tantos casos. 

Con motivo del fallecimiento de Carrillo se divulgó un vídeo sobre el debate sostenido, no hace mucho, con el también extinto Fraga quien insistía en la necesidad de “olvidar” el pasado, esto es a los asesinatos viles de la Guerra Civil, para mirar hacia el futuro. Y Carrillo, sin perder la compostura, le replicó: 

--Hay una diferencia notable entre los muertos de cada bando. Por el lado del franquismo se vindicó, como héroes, a quienes cayeron, a veces con la dureza que usted estima en el lado republicano. Pero a quienes fueron sacrificados por Franco y sus secuaces, incluyendo a miles enterrados clandestinamente a la salida de cientos de pueblos y villas, no se les ha hecho justicia ni nadie, siquiera, tiene lugar en donde honrarlos. 

Ante argumentación así no hay posible puesta de acuerdo. Son dos extremos que jamás se tocarán contradiciendo las reglas de la Física. Lo mismo sucede con quienes son incondicionales de Andrés Manuel y creen, a pie juntillas, cuanto éste les dice negándose a aceptar cualquier señalamiento que les resulte incómodo, como si el personaje fuera una especie de santón como lo fue Rasputín para la zarina Alejandra frente al desdichado Nicolás quien debió abdicar perdiéndolo todo... hasta las vidas de él y sus descendientes directos. 

Es bueno recordarlo para no perdernos en las truculencias del pensamiento que se vicia cuando se alega tener razón siempre sin estimar las opiniones ajenas. 

La Anécdota 

Siguen los antitaurinos perseverando en las injurias que no voy a comentar ni consideraré las amenazas de muerte tan bien elaboradas como las de los terroristas. Pero un mensaje sí me llamó la atención porque su remitente es una organización llamada, al parecer, “Toros Abolición” y que sostiene: 

“Los toros no están solos: tienen a los antitaurinos. Usted no tiene ni cultura para entender que desde la Edad Media se consideraba cruel matar a los toros...” 

Bueno, debe contestarse para no dejarles un solo argumento: dejar solos a los toros significaría tanto como llevarlos, en silencio, a los mataderos...en la más profunda de las oscuridades. No lo hacemos los aficionados a la tauromaquia. Por otro lado, en la Edad Media las corridas no existían como tales y sólo se daban ciertos torneos para lancear a los animales bravos con el mismo criterio con el que se jugaba a los duelos cotidianamente. Y, finalmente, sobre la cultura, los antitaurinos niegan que la tengan o la hayan tenido, no este columnista, sino personajes como Hemingway, Ortega y Gasset, Federico García Lorca –por cierto, víctima del franquismo, y Vargas Llosa, entre miles de inteligencias que se han acercado a los redondeles. ¿Cómo explicar la tremenda paradoja? 
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E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com.mx 
PUEBLO SIN MEMORIA NIEGA SUS ESENCIAS, SUS RAÍCES. COMO LOS CATALANES, POR EJEMPLO, QUE QUIEREN SEPARARSE DE ESPAÑA... PARA FORMAR PARTE DE LA UNIÓN EUROPEA COMO OTRA NACIÓN. ROMPER PARA COSER. Y ASÍ LOS ABSURDOS VAN GANANDO BATALLAS PORQUE SUELE TRIUNFAR LA SINRAZÓN CUANDO NADIE RAZONA Y DISCUTE.

Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/presidentescomodosplazasymataderos-1377296-columna.html

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