lunes, 12 de agosto de 2013

Salvador Camarena - ¿Señales para los narcotraficantes?

El especialista en temas de violencia Eduardo Guerrero confirmó el viernes lo que ya todo México intuía: “el mes pasado ha sido el más violento en lo que va de la administración de Peña Nieto.

En julio se registraron 1,214 homicidios vinculados con el crimen organizado, un aumento de 37% respecto a junio. A nivel nacional pasamos de 29 ejecuciones diarias en promedio durante junio a 39 en julio, un revés para la tendencia de disminución que se observa desde mediados de 2011”. (Reforma 09/08/13)

Si a ello sumamos por un lado diversos reportes de desapariciones en distintas latitudes (seis personas en Lagos de Moreno, Jalisco; siete en Oaxtepec, Morelos, solo por mencionar dos casos ocurridos en julio), y por otro lado agregamos denuncias por secuestros (destacó el del notario Heberto Taracena en Tabasco, también correspondiente al mes pasado), tenemos el cuadro completo de una situación fuera de control en varias zonas del país, sobre todo en Durango, Sinaloa, Guerrero y Michoacán (con sus autodefensas), Chihuahua (particularmente la zona sur), Tabasco y el Estado de México. 




Es cierto que en este periodo el gobierno se anotó un éxito mayor con la captura de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40, a mediados del mes pasado. Pero el saldo definitivo en el tema de la seguridad, a más de ocho meses de iniciada esta administración, es que la violencia persiste. La oferta de campaña de Peña Nieto en este renglón está muy lejos de cumplirse a tres semanas de que el presidente rinda su primer informe.

En medio de todo este panorama el viernes se dio a conocer la liberación, por un tecnicismo y de madrugada, del narcotraficante Rafael Caro Quintero. Como es muy difícil creer que fue la decisión de un juez lo único que abrió la puerta de la cárcel a este personaje icono de la lucha del gobierno mexicano en contra de los cárteles, hay que aventurar alguna una hipótesis para explicarse esta liberación, que no se entiende sino como una decisión política del más alto nivel. Aquí va una.

La libertad a Caro Quintero y la manera en que la detención de Treviño Morales fue presentada ante los medios podrían formar parte de una estrategia para enviar señales a los cárteles. El mensaje sería: esto ya no es una guerra, este es un Estado que tiene distintos elementos a su disposición para someterlos, pero ya no se trata de una política de todo o nada.

Siguiendo con la hipótesis: los capos tienen hoy pruebas de que cuando alguno de ellos sea detenido ya no se le va a humillar (el Z-40 apareció caminando, sin estar esposado, sometido pero no destruido); de la misma manera saben que los detenidos tendrán ocasión de pagar por sus crímenes pero eventualmente saldrán libres (Caro Quintero).
En el entorno de Peña Nieto hay quien cree que Felipe Calderón cometió el error de no dar a los narcos más opción que la guerra. De hecho, hay autores que consideran que la peor violencia en Ciudad Juárez se debió a que tras la declaratoria del ex presidente los criminales se prepararon para librar un combate que solo podría concluir con el aniquilamiento, con los resultados que ya conocemos.

Hoy los criminales tendrían señales de que hay más opciones que en los tiempos de Calderón. Y nadie habla aquí de negociación, sino de que ya no todo es matar o morir. Trato no humillante y cárcel con eventual liberación, por ejemplo. ¿Fueron deliberadas estas señales? No sabemos, pero esto es solo una hipótesis.

salvador.camarena@razon.mx
Twitter:
 @salcamarena



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, sean civilizados.