jueves, 30 de enero de 2014

Martha Anaya - ¡A la hora que sea!, pero nos sentamos

Para Juan José Bremer era vital. Quería dejar atrás, muy atrás, el terrorífico episodio del “comes y te vas” -cortesía de Vicente Fox y Jorge Castañeda para Fidel Castro Ruz en 2002- que agrió la relación entre México y Cuba, la cual pasó los últimos 10 años prácticamente en estado de hibernación.

Se afanó y logró que la primera visita oficial en La Habana, después de la cumbre de la Celac, fuera la de México, la de Enrique Peña Nieto.

“Van a almorzar juntos los presidentes, aunque sea muy tarde…”, nos comentaba el embajador de México.






Según el programa, el almuerzo entre Raúl Castro y Peña estaba programado para las 16:45 horas en el salón comedor del Palacio de la Revolución. Una hora singular, ciertamente, pero como diría Bremer: “A la hora que sea, pero nos sentamos a la mesa…”

Y es que el diplomático sabe lo que significa compartir la charla con pan y vino al más alto nivel. Y no precisamente a las carreras, ¿verdad?

Pero las cosas no siempre ocurren como un espera o desea. Hacia las dos de la tarde el propio Peña Nieto anunciaba que la visita oficial arrancaría hasta las ocho y media de la noche. Tendría un encuentro privado con Raúl para “refrendar la amistad” luego del deterioro que sufrió en los últimos 12 años.

En cuanto al encuentro entre Peña Nieto y el histórico líder de la revolución cubana, Fidel Castro -hecho que también era importante en esta visita-, se llevaría a cabo en este último día, luego del cierre de la Cumbre de la Celac. Es decir, como entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche.

¿Segurísimo? Bueno, casi casi. Porque el propio Bremer se comía las uñas con el cambio del programa que había: “Ustedes, a la expectativa y yo, nervioso”, confesaba.

¿Los detalles de la reunión con Fidel. Esperamos nos los platique Peña antes de tomar el avión de regreso (David López, vocero del Presidente, calculaba que despegaríamos alrededor de las 10 de la noche, hora de Cuba); o bien, torta de milanesa de por medio, ya a bordo del TP01

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HASTA UNA PERRITA ADOPTÓ.- Bremer ya anda bien encanchado en su nueva misión como embajador en la isla. Esto se debe, en buena medida, a que su estancia aquí no es la de un recién llegado.

En algunos ratos de nuestro paso por La Habana nos platicó de los viejos tiempos en que se iba a tomar mojitos en la Bodeguita del Medio (en los años ochenta, cuando aún no era para turistas) con los escritores Alejo Carpentier y Nicolás Guillén.

Ahora, por cierto, es buen amigo del escritor Leonardo Padura (autor de la historia de Trotsky), con quien comparte el cariño hacia los perros. Los escuchamos compartir sus aventuras y desventuras con ellos. Padura contó que acababa de morir su perrita (ya era mayor, tenía 14 años). Bremer le platicó a su vez que él tenía en la residencia de México a su labradora, Tina, y una perrita callejera cubana a la que acababa de darle cabida y a la que le ha llamado Peque (por pequeñita).

Y sí, como ven, no todo es denso en las relaciones. Muchos menos en Cuba, con langostas y mojitos de por medio.

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LA AGENDA DE FIDEL.- A la par de la cumbre de la Celac, Fidel Castro tuvo su propia agenda. Fue de lo más solicitado por los distintos jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la reunión.

Hasta donde vamos ahora, en las últimas 72 horas Fidel ha recibido en su casa a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; a la de Brasil, Dilma Rousseff; a la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller; al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon; al primer ministro de Santa Lucía, Kenny Davis Anthony.

¿Que cómo han visto a Fidel? Todos coinciden en que muy bien, “contento y muy lúcido, como siempre”. Por lo pronto, Raúl Castro comentó en plena cumbre, frente a todos sus invitados, que “los Castro somos longevos y firmes”, arrancando risas y aplausos.

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RESPETO POR ENCIMA DE TODO.- Hasta La Habana, para la Cumbre, se descolgaron 32 de 33 jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe. ¡Nada mal! Se consolida la Celac como el instrumento de diálogo de esta zona, muy por encima de las Iberoamericanas, que han ido a la baja. Sólo faltó Panamá, país con el que Cuba tuvo un diferendo hace unos meses por una cuestión de armas.

Por lo demás, todos presentes. Lo mismo aquellos mandatarios que provienen de luchas de izquierda (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay, Argentina, Brasil, la propia Cuba y algunas de las islas del Caribe), que quienes sin más afines a Washington (Chile, Perú, Colombia, México, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Guatemala, Paraguay, República Dominicana).

¿Y qué definieron en la Cumbre? Lo primero: las reglas del juego (y es que es el primer organismo que los reúne a todos ellos, Cuba incluida, y sin la participación de Estados Unidos y/o Canadá).

Destaca. ante todo, el respeto entre ellos, a definir su sistema político, económico, social. independientemente de sus diferencias, practicar la tolerancia. Así de simple y de difícil de aceptar por algunos.

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PRESIDENTES DE ESPALDAS.- Los fotógrafos oficiales de la Presidencia de la República estaban angustiados. La seguridad cubana ha hecho su tarea como en ningún otro país (ni siquiera en Rusia se vieron tan constreñidos). No hallaban la manera de burlarlos y tomar una buena fotografía de Enrique Peña Nieto y Raúl Castro.

Sin importar el país al que pertenecieran, fueron acomodados a espaldas del presidente cubano. Los 10 fotógrafos atrás, ninguno de frente. Así que cuando Castro recibía a sus invitados, las placas que tomaban los fotógrafos, en el mejor de los casos, eran apenas de lado.

Gustavo Camacho, fotógrafo de Peña Nieto, de plano se la jugó para conseguir la foto que, sabía, querría su jefe. Gritó desde la parte trasera: ¡Regáleme una foto, señor Presidente! Peña se volvió hacia los fotógrafos. Camacho insistió: ¡Ahora regáleme un saludo!

-Que bien aleccionados los tienes-, le dijo Castro a Peña y ambos soltaron la carcajada, obsequiándoles finalmente una buena foto. La que hoy muchos diarios publican.

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GEMAS: Obsequio de José Mujica, presidente de Uruguay: “Hace unos años, lentamente, empezamos a recordar el oficio de mirarnos y de intentar construir. En eso estamos”.


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