viernes, 18 de julio de 2014

Sergio Sarmiento - Guerra caliente

Aquí está mi estrategia para la guerra fría: nosotros ganamos, ellos pierden”.

Ronald Reagan

La guerra fría se calienta. Supuestamente había terminado en 1991 con el desplome de la Unión Soviética. En un desplante hegeliano, de hecho, Francis Fukuyama decretó el fin de la historia: “Lo que estamos atestiguando no es sólo el fin de la guerra fría o la conclusión de un período en particular de la postguerra, sino el final de la historia como tal... El fin de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano.”

Las cosas, sin embargo, no han sido tan simples. La guerra fría puede haber terminado, pero no la historia ni el enfrentamiento bipolar. Los acontecimientos recientes sugieren que el conflicto real no fue nunca entre ideologías. Comunismo o capitalismo no es una disyuntiva tan profunda como podríamos haber imaginado. Los nacionalismos y las religiones son los factores que verdaderamente enfrentan a los pueblos. La vieja rivalidad entre Estados Unidos y Rusia sigue viva y supurante, aun cuando los dos países sean ya capitalistas.








El enfrentamiento sobre Ucrania calienta lo que hasta ahora había sido una tibia continuación de la guerra fría. El aparente derribo en Ucrania oriental del Boeing 777 del vuelo MH17 de Amsterdam a Kuala Lumpur de Malaysia Airlines, con la muerte de los 295 pasajeros y tripulantes, fue al parecer consecuencia de un ataque. La discrepancia tiene que ver con la identidad del atacante. Las autoridades ucranianas afirman que la agresión provino de un misil de las fuerzas separatistas pro-rusas en el este de Ucrania mientras que los rebeldes responsabilizan a un caza ucraniano. El ataque, cabe señalar, se llevó a cabo el mismo día en que Estados Unidos y Europa intensificaron sus sanciones contra Rusia por su apoyo a los separatistas ucranianos.


Las acusaciones y contraacusaciones son hasta ahora parte de una guerra política. Ante la falta de pruebas, lo que dicen los gobiernos en Kiev y Moscú son simples declaraciones políticas destinadas a sus públicos cautivos. El gobierno ucraniano afirma que hay decenas de testigos que presenciaron el lanzamiento de un misil por parte de las fuerzas separatistas de Ucrania oriental. Los líderes de estas organizaciones afirman que no tienen misiles que puedan alcanzar un avión a 10 mil metros de altura. La tecnología ha avanzado lo suficiente, sin embargo, como para que una investigación profesional e imparcial determine qué ocurrió.

La creciente confrontación entre Estados Unidos (y la Unión Europea) y Rusia puede llevar a problemas mayores. Habrá quien piense que el derribo de un avión no es motivo suficiente para una guerra. Pero a unos días del centenario del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, el 28 de junio de 1914, que llevó al inicio de la primera guerra mundial el 28 de julio, no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que, cuando los nacionalismos están sueltos, las guerras pueden ser detonadas por cualquier minucia.

De momento ninguna de las partes quiere echarse para atrás. Putin considera que Crimea, una provincia preponderantemente rusa, nunca debió haber sido “regalada” por el ucraniano Nikita Jrushchev a Ucrania cuando éste era primer secretario del Partido Comunista de la URSS. Obama afirma que Rusia debe atenerse al orden político internacional que surgió después del desplome de la Unión Soviética.

Quizá los dos tengan algo de razón; pero si insisten en mantener posiciones de intransigencia, y promueven actitudes nacionalistas, podrían terminar provocando una nueva guerra como la que hace 100 años estalló también en el este de Europa y que dejó decenas de millones de muertos.

Darle la vuelta
Hace unas semanas regresaba a la Ciudad de México de Madrid en un vuelo de Aeroméxico. Cuando volábamos por el Caribe me llamo la atención que el avión dio un giro abrupto hacia el oeste para no volar sobre Cuba. ¿Será esta maniobra consecuencia de las sanciones de Estados Unidos a Cuba o se justifica por razones de seguridad?




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