lunes, 28 de noviembre de 2011

Reacción Bananera por Julio Hernández


El abogado Felipe Calderón ha respondido con un ánimo sujeto a trastorno la solicitud que en pleno ejercicio de sus derechos han presentado ante la Corte Penal Internacional 23 mil ciudadanos (entre ellos, el que firma esta columna) para que se inicie una indagación y eventualmente se castiguen las conductas criminales en que, a título de la masacre conocida como guerra contra el narcotráfico, hubieran incurrido tanto el principal demandado, el propio Calderón, como varios de sus principales subordinados a cargo de asuntos de seguridad y el jefe del principal cártel nacional.

En lugar de aceptar de manera irrestricta ese ejercicio ciudadano de derechos, y de prepararse sin mayores aspavientos ni amenazas para responder en los mismos términos jurídicos en el hipotético caso de que la citada Corte aceptara dar curso a la solicitud, el licenciado Calderón ha reaccionado de una manera muy preocupante, que denota el agravamiento en la capacidad de percepción sana de la realidad nacional y muestra de forma categórica un creciente perfil de agresividad, intolerancia y revanchismo de parte de quien el próximo 1º de diciembre cumplirá cinco años de haberse alzado con la Presidencia de la República.

El documento que ha hecho aflorar nuevamente la vena autoritaria, con tendencias dictatoriales, del licenciado Calderón, fue presentado el pasado viernes por el abogado Netzaí Sandoval en La Haya, la ciudad de los Países Bajos donde está la sede de la Corte Penal Internacional, que se encarga de atender denuncias respecto a crímenes de guerra y de lesa humanidad y genocidios. Ni siquiera es seguro que esa corte abra un expediente sobre la denuncia presentada por mexicanos, e incluso sería un triunfo para esos promoventes que La Haya aceptara establecer un periodo de mera observancia de hechos, sin darle el caracter formal de investigación. Y no es menor el dato de que hasta ahora esa corte, creada en julio de 1998 en Roma, “se ha encargado casi exclusivamente de enjuiciar a gobernantes de países africanos –con la excepción del líder serbio Slobodan Milosevic–, identificados como enemigos de los países industrializados, pero en este caso a Calderón se le considera un aliado funcional”, según señaló el jurista John M. Ackerman a La Jornada el sábado recién pasado.

Sin embargo, Calderón ha decidido dar un paso perturbado al pretender castigar a quienes solicitan la intervención de un órgano internacional legitimado por el propio Estado mexicano para que se investigue y castigue, en su caso, la presunta comisión de delitos graves que la institucionalidad nativa no atiende ni resuelve por limitaciones técnicas y políticas. El largo pliego de acusaciones que en forma de comunicado de prensa dio a conocer ayer Los Pinos cierra con un párrafo digno de cualquier antología de las vaporosas dictaduras bananeras que en el continente se han conocido y al cual se harán comentarios entre comillas a cargo de este tecleador imputado (con i):

“Las imputaciones al gobierno de México son claramente infundadas e improcedentes, como lo señalan ya las voces más autorizadas en la materia (pero el docto jurista de Los Pinos no espera a que el órgano llamado a atender el asunto, la CPI, así lo resuelva, sino que da por definitivas las sabias resoluciones dichas ‘ya’ por ‘las voces más autorizadas en la materia’. ¿Tal vez el secretario del trabajo sucio, Javier Lozano, o los discursos pronunciados por el Señor de la Muerte?). Sin embargo, constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias (¿según quién? ¿según el propio acusado?) que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México (terrible afectación de criterio sería suponer que lo presentado hace unos días pudiera añadir desprestigio internacional ante el sabido horror mexicano de los años recientes), por lo cual, el gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales.”


El tamaño del castigo que merecerían los firmantes de esa solicitud ante La Haya puede ser estimado a partir del daño que se habría cometido pues, según ese mismo boletín de prensa con olor a Poiré, es absurdo hablar de delitos calderónicos de lesa humanidad, pues ése no es el caso de México, que tiene una democracia vibrante, con poderes independientes y equilibrados entre sí, con instituciones de derechos humanos autónomas y un sistema de libertades y garantías y vigencia de derechos humanos como pocas naciones en desarrollo. ¡Chulada de país!

En realidad, al felipismo desequilibrado le han asustado tanto la resonancia internacional del caso, sobre todo en materia de medios de comunicación que le han dedicado tiempo y espacio notables (en especial, cadenas de televisión europeas y estadunidenses), como la consolidación temprana del juicio histórico sobre su sangrienta gestión. La carnicería nacional de los cinco años recientes tiene un responsable político e institucional, cuya valoración pública quedará por debajo del propio Gustavo Díaz Ordaz. Al recibir un premio de la Feria Internacional del Libro, el escritor mexicano de origen colombiano Fernando Vallejo acaba de decir que Calderón no es digno de ejercer el cargo que ocupa. Y ayer Fernando Savater señaló en la misma FIL, sobre la guerra contra el narco, que es un disparate que nace de Estados Unidos, y los disparates que nacen en Estados Unidos son muy difíciles de combatir por el resto del mundo, pero hay que acabar de una vez con la cruzada contra las drogas, según nota de Afp.

Y, mientras Enrique Peña Nieto se ha registrado como candidato único, al más puro estilo del priásico restaurado, con el honorable tío Arturo Montiel como orgulloso testigo y garante del triunfo de la impunidad, ¡hasta mañana, viendo primero a los tuiteros de Veracruz encarcelados, luego la sentencia de la Corte a favor de las Calumnias Libres, y ahora la amenaza felipista a solicitantes de justicia en el plano internacional!

domingo, 27 de noviembre de 2011

Federico Berrueto Peña, AMLO y Josefina

Conforme se aproxima la elección, a contrapelo de la regulación en materia de precampañas, los partidos van perfilando a sus candidatos presidenciales. El reconocimiento de Ebrard a AMLO como mejor candidato y la calculada declinación del senador Beltrones aclaran la situación de la izquierda y del PRI. En el PAN falta por ver, pero el tiempo favorece —cada vez con mayor contundencia— a Josefina Vázquez Mota, quien sería la primera mujer postulada para ese encargo por el PAN.
La regulación de precampañas preveía otros tiempos y formas. La disputa real por la candidatura impuso ritmos y calendario. Como antes, noviembre fue el mes de las clarificaciones. AMLO y Ebrard lo resolvieron con la encuesta; Beltrones decidió, unilateralmente, retirarse frente a la evidencia de un respaldo muy por debajo del esfuerzo emprendido para ganar la candidatura. AMLO y Ebrard debieron prever las consecuencias de adelantar los tiempos. En el PRI ocurrió de improviso y allí, como habrá de advertirse este domingo, en el evento de registro de Peña, el regocijo de muchos y la genuina preocupación para otros, los menos,como es evidente con Francisco Labastida.
Es positivo que AMLO y Peña asuman los costos de adelantar los tiempos. El expediente de la competencia simulada para ganar acceso a radio y tv ha sido desechado. El fraude a la ley no es aceptable. El PAN tendrá ventaja, pero será relativa. Los promocionales serán de precampaña, podrán dar presencia al partido y a sus aspirantes, pero no podrán ser utilizados a manera de disputar a sus competidores de otros partidos; intentarlo serían inequívocos actos anticipados de campaña. Más aún, la comunicación política, la que mayor peso cobra en la definición de las preferencias, se da en el terreno de la sutileza, del día a día, no de la propaganda explícita. AMLO y Peña han cobrado relieve en las noticias, en la comunicación interpersonal, y la ventaja de Vázquez Mota hacia Creel y Cordero se ha construido más en la forma que en el contenido del mensaje.
Valiosas lecciones para la comunicación política deja lo que ocurre. López Obrador gana la candidatura por su persistencia y congruencia. No obstante las buenas credenciales de Ebrard a cargo del gobierno del DF y la positiva recepción en sectores medios de la población (de muy difícil acceso para la izquierda), en el empeño de ganar el centro y la promoción de las alianzas con el PAN y con desafectos del PRI, le hizo diferenciarse negativamente de López Obrador, en quienes sus correligionarios veían la claridad política y afinidad ideológica de las que carecía el jefe de Gobierno, por ello la simpatía hacia AMLO era abrumadora en el PRD. Muy poco importó la inclinación de su cúpula hacia Ebrard.
El senador Beltrones jugó con determinación. No existe paralelo alguno en la historia reciente del PRI. Sus propuestas serán discutibles, pero son una cantera importante para el debate sobre la reforma institucional. Sin embargo, más de un año de persistente empeño le dio muy poco para ser alternativa hacia Peña Nieto, apenas 4% de las preferencias internas. Mejoró su conocimiento, pero casi nada la preferencia. Se perfilaba un resultado humillante. Nuevamente, la explicación está en que la política va más allá de la formalidad. Peña comunica más porque sus formas y estrategias lo hacen más próximo a la gente.
Más que lo que dicen o hacen los candidatos, el mensaje está en sus personas, en lo que han sido, cómo viven y conviven, en lo que proyectan que son. Popularmente, Peña se acredita con el poderosísimo atributo de que es el político que sí cumple. Ahora, para complacer la exigencia de los exquisitos (lo que hizo muy bien Beltrones, pero que no le sirvió para ganar aceptación pública, sí publicada), precisa aspectos fundamentales de su oferta política. Hay que tomarle en serio: los mexiquenses, desde encumbrados hasta la base, dicen que cumple lo que promete.
Josefina Vázquez Mota está en lo suyo. De siempre ha sabido que su amenaza no es Creel, sino Cordero. Hasta hoy, la razón de mayor peso para contener la tentación presidencial de intervenir han sido los muy decepcionantes resultados de la actuación política del amigo y leal colaborador de Felipe Calderón. De nueva cuenta, la fortaleza de quien lleva ventaja no está en el contenido, sino en la forma, en la manera de comunicar, que es lo que hace ganar confianza del votante. De poco sirve la exposición mediática de Creel, Cordero, Ebard o Beltrones, si no tienen la capacidad para dar credibilidad a lo que ofrecen y a lo que ellos dicen de sí mismos. Fuera de sus auditorios cautivos, no son capaces, en algunos casos, de despertar el interés de quienes definen. Peña, AMLO y Josefina han ganado porque han sabido comunicar.
fberruetop@gmail.com

Lo mismo en Milenio

Pascal Beltrán del Río. El PAN ante el espejo



El partido del gobierno arranca en franca desventaja. Hay un verdadero hartazgo social por el tema de inseguridad.

Resueltos los procesos de designación de candidato presidencial en el PRI y la izquierda —con los descartes de Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard—, el Partido Acción Nacional se juega la continuidad en Los Pinos en su propia contienda interna.

Lo que hasta hace unos días se veía como una debilidad del PAN frente a sus adversarios podría transformarse en una fortaleza si los tres aspirantes (la precandidatura de Javier Livas es una buena puntada, pero sólo eso) consiguen llevar a cabo una competencia de altura y transmitir el mensaje de que las candidaturas de unidad son una perversión de la democracia, pues inhiben el libre debate de las ideas.

Hace seis años, Felipe Calderón no sólo ganó el proceso interno de su partido sino lo utilizó como un escaparate para mostrar que la suya era una candidatura competitiva, cosa que luego probaría con la remontada que dio en las encuestas.

Esta vez el PAN no realizará una elección por etapas, como la de 2005, sino se jugará todo en una sola fecha, el 5 de febrero, con la posibilidad —igual que la hubo hace seis años, aunque no resultó necesaria— de que se dé una segunda vuelta, 10 días después, si ninguno de los contendientes obtiene la mayoría absoluta.

De acuerdo con la kafkiana reforma electoral aprobada en 2007, el PAN tendrá la ventaja, sobre los partidos que no irán a una competencia interna, de que sus aspirantes se promuevan en spots de radio y televisión durante los dos meses de precampaña.

¿Cuál podría ser la debilidad del PAN? Entre otras, que uno o más de los contendientes no reconozcan la legalidad del proceso. Si tomamos en cuenta las denuncias que, sotto voce, se hacen contra el padrón del partido —un encumbrado panista me contaba hace unos días que el listado de Jalisco, uno de los más abultados, está lleno de inconsistencias— la posibilidad de que el proceso termine en un escándalo no puede descartarse.

La experiencia enseña que adelantar, por medio de encuestas o simples impresiones generales, qué resultado va a arrojar una contienda interna del PAN tiene un alto grado de equivocación. En su momento, pocos daban chance a la precandidatura de Calderón, quien al final ni siquiera necesitó de una segunda vuelta para vencer en la interna a Santiago Creel, percibido como el favorito.

Sin embargo, la historia no es muy buena guía si uno cree que se repite mecánicamente. Las condiciones de 2005-2006 no son iguales a las de ahora. La vez anterior, el PRI resolvió terriblemente su proceso de postulación —una guerra sucia que terminó con la autocoronación de Roberto Madrazo—, lo que aseguraba al PAN arrancar en segundo lugar la carrera presidencial y aspirar, como finalmente sucedió, a hacerse de buena parte del voto útil de los priistas y filo priistas asqueados de su candidato y asustados de una eventual victoria de Andrés Manuel López Obrador.

Esta vez el PAN no puede darse en lujo de creer que se meterá automáticamente en segundo lugar y que cosechará votos útiles. La izquierda está logrando unificarse en torno de López Obrador —cosa que continuará esta semana cuando previsiblemente hagan las paces el aspirante presidencial y su archirrival interno, Nueva Izquierda— y está poco a poco robándole al PAN el lugar de retador del priista Enrique Peña Nieto, puntero indiscutible de esta carrera presidencial.

Tampoco creo que los actuales problemas del PRI vayan a generarle mayor margen de maniobra a Acción Nacional. Es cierto que los términos de la convocatoria para elegir al candidato presidencial y el convenio de coalición del PRI con sus rémoras, PVEM y Panal, han suscitado conatos de rebelión. Sin embargo, si uno compara este proceso de postulación con los de 1981,1987, 1993-94, 1999 y 2005, hay que reconocer que el actual ha sido terso.

Entonces, que no apueste el PAN a que sus adversarios le hagan el trabajo. El partido del gobierno arranca en franca desventaja. Hay un verdadero hartazgo social por el tema de inseguridad, por más que sea injusto que todo el costo del problema se le cargue al Presidente de la República. Y en cualquier país democrático del mundo, pedir un tercer período de gobierno suele ser un privilegio que otorgan pocas veces los votantes.

Los precandidatos del PAN tienen la dificultad adicional de tener que manejar dos discursos: uno para los panistas y otro para los electores en general, uno para la campaña interna y otro para los rivales, que sólo están esperando a quién gana en el blanquiazul.

Como he escrito aquí otras veces, la historia muestra que para ganar la postulación en el PAN, hay que mostrarse rebelde con la nomenklatura partidista, porque en el militante común el gen de la oposición es más fuerte que el de la disciplina. Así ganó la candidatura Vicente Fox en 1999 (a quien nadie se atrevió a hacer frente) y Calderón en 2005.

Por supuesto, no basta con eso, aunque parece ser una condición indispensable. Hasta ahora, de los tres aspirantes, uno ha marcado su distancia del gobierno federal desde hace mucho (Creel) y otro ha sido abiertamente calderonista (Ernesto Cordero).

Las diferencias de Creel con el Presidente han sido del dominio público. La salida del senador como coordinador de su bancada, en junio de 2008 —una decisión tomada por el también calderonista Germán Martínez, cuando fungía como jefe nacional del partido—, es apenas una muestra de ellas.

Tampoco es fácil de olvidar la identificación de Cordero con Calderón. El mandatario ha tenido diversas deferencias para él desde que comenzó a ser percibido como prospecto de candidato presidencial, luego de la muerte de Juan Camilo Mouriño. Y Cordero no ha dudado en hacer de su lealtad a Calderón uno de sus signos más identificables.

Entre esos dos extremos aparece Josefina Vázquez Mota, quien es, de los tres, la que mayores posibilidades tiene de competir con Peña Nieto y López Obrador, a juzgar por las encuestas.

Hasta el jueves pasado me había parecido que Josefina era proclive a tratar de caer bien en todos los auditorios, incluido el de Los Pinos. Quizá por ello, el espectro político de su grupo de colaboradores corre desde la centroizquierda hasta la extrema derecha. Probablemente esa pueda ser una virtud para después, pero en la contienda interna del PAN a Vázquez Mota le urgía definirse.

Comenzó a hacerlo hace tres días, durante una conferencia magistral con la comunidad de Grupo Financiero Multiva. Allí Josefina adelantó que, de ganar la Presidencia, gobernaría “con las mejores mujeres y los mejores hombres”.

Acto seguido agregó una frase que provocaría una tormenta de fin de semana en el partido: “Ya no podemos gobernar ni con un club de amigos ni con la burocracia del partido”.

La crítica generó un gran debate en las redes sociales, entre quienes defendían el derecho de Vázquez Mota de cuestionar cosas que suceden en su partido y quienes la tildaban de malagradecida, pues había hecho su carrera política gracias al PAN.

Luego arreció, cuando Juan Ignacio Zavala, cuñado del Presidente, puso lo siguiente en su cuenta de Twitter, el viernes por la tarde: “Que dice Josefina que ella no tiene amigos ni partido pa gobernar, que ella quiere ser presidenta y ya”. 40 minutos después, el comentario fue retuiteado desde la cuenta @ErnestoCordero, así como por Abraham Cherem, miembro del equipo del precandidato presidencial.

No sé si la estrategia de contraataque adoptada por el corderismo sea la más indicada. El intento por mostrar a Vázquez Mota como ingrata con el partido o avergonzada por él —cosa que ella negó el mismo viernes en una entrevista radiofónica con mi compañero Pepe Cárdenas—podría revertirse entre la base panista si ésta percibe que existe una línea oficial para derrotar a la ex secretaria de Desarrollo Social y de Educación.

El PAN no puede permitirse en estos momentos convertir su contienda interna en una lucha de lodo. La mejor carta que tiene —quizá la única—para meterse entre los dos primeros lugares de la carrera presidencial al arranque formal de las campañas, en marzo próximo, es mostrar que es el partido de las ideas y el debate democrático y no el de la diatriba y las imposiciones.

José Woldenberg Una izquierda posible


Ramnr  nos propone esta lectura escrita por el prestigiado politólogo José Woldenberg, ex- Consejero del IFE
Quizá una especie de refundación de la izquierda tenga que empezar —o que acabar— por la reinvención de un lenguaje. Un lenguaje capaz de hacerse cargo de la nueva realidad en la que vive, de los problemas ancestrales y presentes del país y de imaginar un horizonte que conjugue democracia e igualdad y multiplique sus adherentes y genere un poco de entusiasmo.
izquierda
Nunca la izquierda fue tan fuerte como ahora. Su presencia en el mundo institucional es central. Gobierna varios estados —algunos en coalición— y el Distrito Federal; encabeza centenas de municipios, tiene una presencia destacada en los congresos locales y en la Cámara de Diputados cuenta con 90 representantes y en la de Senadores con 36. Ya no es sólo oposición, es gobierno. Y eso reclama un ajuste al lenguaje.

Trabaja en un marco institucional propicio para su desarrollo. Hace tiempo dejó la marginalidad o, peor aún, la semiclandestinidad. La germinal democracia mexicana le permite desplegar todo tipo de iniciativas, moverse por el país con libertad, recibe jugosos subsidios estatales, tiene capacidad para competir por todos los cargos de elección popular. Y sin embargo, de vez en vez, con una constancia digna de mejores causas, atenta contra las reglas e instituciones que ella misma ayudó a edificar y que sin duda usufructúa.

No está sola en el escenario. Es un actor entre otros. En México se recrea la pluralidad que es consustancial a cualquier sociedad moderna, masificada y compleja. Esas fuerzas están implantadas, existen las garantías para su reproducción y ningún exorcista podrá conjurarlas. Esa realidad tiene que ser vivida no sólo como algo impuesto, sino venturoso, y no ofrecer la impresión de que se aspira a una sociedad alineada con un solo diagnóstico, un solo discurso, una sola ideología.

La Constitución y las leyes amparan su existencia, pero nuestro Estado de derecho se encuentra contrahecho. En esa dimensión son muchas las tareas pendientes. Pero las normas que hoy regulan la convivencia pueden y deben ser modificadas por las vías que abre y garantiza la propia legislación. El compromiso con la legalidad, a través de la cual puede y debe ser modificada la propia legalidad, merece ser subrayado.

La izquierda ha generado, sucesivamente, dos liderazgos potentes y reconocidos, que le permitieron crecer en forma espectacular y tender puentes de comunicación con amplias capas de ciudadanos. Además, en su momento, desataron un gran entusiasmo, combustible indispensable para una política exitosa. No obstante, ha sido difícil que esos liderazgos se reproduzcan y sean funcionales dentro de un marco organizativo, en el cual existen otras voces y otras sensibilidades. Los liderazgos carismáticos parecen no querer ni reconocer límites organizativos a su acción —prefieren la interlocución directa con las “masas”— y la izquierda ha vivido en una tensión permanente entre organización partidista y guía unipersonal.

Por si fuera poco, en el partido más implantado de la izquierda coexisten diversas corrientes de pensamiento y acción. Eso que podría ser un capital político invaluable, se traduce una y otra vez en pugnas fratricidas que sólo carcomen las relaciones internas y restan poder de atracción a la izquierda. Las corrientes, coaligadas o enfrentadas, no han logrado construir una casa habitable.

La fuerza de la izquierda, además, radica en diferentes movimientos sociales, con agendas, ritmos de trabajo y limitantes propias. Una política sin puentes suficientes con ese universo complejo tiende a “autonomizar” la acción de los políticos y a construir una ruptura con esas expresiones que bien pueden avivar y avivarse de la acción de gobierno y parlamentaria de la izquierda.

El mundo intelectual, de los conocimientos especializados y de la cultura son constelaciones diversificadas, ricas y vivas. Y la política sin esas dimensiones tiende a empequeñecerse, a volverse autorreferencial. Por ello, construir mecanismos de intercambio y retroalimentación con ellos parece imprescindible. No se trata de seguir fomentando la vieja y gastada fórmula de alinear a los intelectuales, técnicos y artistas que comparten determinado discurso o preferencia electoral, sino de abrir puertas y ventanas para entrar en un contacto —no sin tensiones— que puede llegar a ser fructífero para todos.

Así, si la izquierda (o las izquierdas) van a hacer política desde las instituciones del Estado (encabezan gobiernos y tienen presencia destacada en los congresos) y desde la sociedad, en un marco pluralista (ella misma lo es) y de derecho, conjugando sus liderazgos y su necesaria organización, fomentando canales de comunicación con los movimientos sociales y el mundo intelectual, tiene que asumir un cabal compromiso democrático. La democracia no es ni puede ser una coartada, tampoco una estación de paso, sino un fin en sí mismo.

Pero el tema que le puede ofrecer singularidad y proyección a la izquierda es un asunto viejo, arraigado, perenne: la profunda desigualdad que marca las relaciones sociales entre nosotros. No somos, ni de lejos, una comunidad, sino un archipiélago de clases, grupos, estamentos, que no se reconocen entre sí. Una sociedad polarizada que en el día a día se reproduce en circuitos sobrepuestos pero que no se “alimentan” unos a otros. Los barrios, las escuelas, los espacios públicos, las clínicas de salud, los “antros”, están predeterminados a servir a cierto sector de la sociedad. Los más ricos se atrincheran en sus “desarrollos residenciales” cuya promesa es, precisamente, la de no convivir con el resto de las personas; las escuelas han dejado de ser el crisol donde se encontraban y reconocían niños de diferentes grupos sociales; los centros comerciales o los parques tienen y reproducen un sello de clase; y la atención a la salud, segmentada, crea circuitos en los que nunca se encuentran los diferentes. Recelo y temor marcan entonces las relaciones sociales.

Ese monumental tema, sobre el que han llamado la atención el PNUD o la CEPAL, debería ser la preocupación central y estratégica de la izquierda, supuestamente mejor capacitada que ninguna otra corriente de pensamiento para hacerle frente. Las iniciativas para construir un sistema institucional y normativo para el ejercicio universal de derechos básicos bien puede ser el horizonte que ofrezca sentido a su accionar. Reconociendo lo que en muchos terrenos se ha avanzado (la cobertura educativa, la atención diferenciada —pero atención al fin— a la salud, los programas de vivienda, etcétera); la edificación de un sistema de derechos universales —ejercibles y demandables— para empezar a construir una sociedad menos escindida, más cohesionada, con un auténtico sentido de pertenencia entre sus miembros, puede ofrecerle una identidad propia a la izquierda y un rumbo distinto al país.

En esa dirección los temas de la fiscalidad progresiva —prácticamente congelada entre nosotros—, para la construcción de un entramado institucional capaz de atender de manera universal los derechos de los ciudadanos, puede ser el cimiento de un gran pacto social y político impulsado desde la izquierda que incorpore para la buena reproducción de un sistema democrático la dimensión de la vida social. Una vida social que hoy es similar a un sistema de fortalezas que ven con desconfianza y miedo a quienes viven fuera de sus límites.

Equidad y democracia, dos coordenadas para delinear el perfil de la izquierda. Democracia y equidad, dos ejes para la construcción de un proyecto con vocación hegemónica.

José Woldenberg. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Es autor de El desencanto.

Román Revueltas ¿Una liguilla de segundones?



El primero y el segundo del torneo regular han quedado fuera. ¿Es justo? Pues, no. Pero el futbol no es un asunto de justicia ni de méritos ni de honores ni de escudos. Y, por lo que parece, tampoco es un tema de meter goles a lo largo de cierto tiempo; es cuestión de anotarlos cuando toca, cuando hace falta, cuando hay urgencia… Es decir, hay que meterlos en la liguilla y sanseacabó.

Y, en efecto, miren ustedes, el clasificado de último minuto, el que entró de colista, acaba de dejar fuera a Chivas, que se había metido a la liguilla como líder general, categórico, dominante y absoluto. Extrañas vueltas que da la vida. O, mejor dicho, el futbol.

Los seguidores del Guadalajara pensábamos que la cosa estaba ya cocinada: ¿acaso el primero de la tabla no le iba a pasar encima como una aplanadora al octavo lugar? El partido de ida había sido un pequeño tropezón y ese tanto anotado en los últimos minutos nos daba todas las esperanzas del mundo: bastaba con meter un golecito en casa, con el público apoyando en todo momento y, por si fuera poco, en un estadio de cancha sintética que, según parece, se le atraganta a los equipos visitantes (pregúntenle a los brasileños de los Panamericanos, para mayores señas), para llegar muy cómodamente a la fase semifinal.

Pues bien, Chivas se rompió los dientes con un equipo modesto llevado de la mano por un tipo, ése sí, de cuidado: José Saturnino Cardozo, un grande del futbol y la más refulgente estrella del Toluca en los últimos años, ha hecho ya historia como entrenador principiante. ¿A dónde llegará? No anticipemos vísperas pero, por lo pronto, ya hizo lo que hizo: dejar fuera a Chivas.

Pero eso no es todo. El séptimo de la tabla general liquidó también al segundo, ese Cruz Azul que parece que ya no se puede quitar de encima una maldición tras 15 años de no obtener un título ni de rebote. Extrañas vueltas que da el futbol, en efecto.

Hoy juegan el tercer lugar contra el sexto y el cuarto contra el quinto. No me permito hacer profecía alguna, lectores. Pero, si el futbol nacional sigue de cabeza, entonces veremos resultados tan esperpénticos como los de la jornada de ayer. Indescifrable liguilla: por lo pronto, es la ruina de todos los apostadores…

Helicóptero pudo caer por decadencia por Guillermo Sheridan


La periodista Carmen Aristegui entrevistó durante una hora al precandidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador luego de su triunfo en el posicionamiento de la izquierda. Es muy interesante.
Entre los muchos conceptos vertidos, el Lic. López Obrador se refirió a lo que entiende por “una república amorosa” y dijo que en los primeros seis meses de su gobierno siete millones de jóvenes recibirán empleo. 
La periodista le preguntó su opinión sobre el helicóptero siniestrado. Se transcribe el diálogo (puede verse en el cuarto segmento de la entrevista, a partir del minuto 2:50, aquí)
¿Qué te dice la muerte de Blake?
Sobre el motivo o lo que provocó esta tragedia ya ves como se está pensando, lo que opina la gente, lo que la gente sostiene sobre esto, porque es mucha coincidencia. ¿Qué pasó? Mira yo no quiero hacer juicios apresurados, no puedo actuar de manera irresponsable, pero si te adelanto algo, ¿sí?, una hipótesis muy contraria a la mejor a lo que piensan muchos, pero ya dije que siempre expreso lo que pienso, siempre digo lo que pienso: yo considero que todo esto es parte también de la decadencia.
Pero ¿qué tiene que ver…?
Sí tiene que ver. Es que… Sí pienso: “pudo haber sido un accidente”, ¿sí? ¿sí? Sostengo eso. ¿Por qué un accidente? Bueno porque parte de la decadencia es el desparpajo que hay en todo, y la deshonestidad, vuelvo a lo mismo, la corrupción. ¿Qué te garantiza, Carmen, de que realmente el dinero destinado al mantenimiento se ocupe realmente en eso? ¿Que no se quede en el camino?
¿Crees que eso pasó?
No. Estoy hablando de una hipótesis. Hay mucho desparpajo, hay mucha deshonestidad, impera la corrupción. Entonces sí creo que pudo haber sido un accidente no sólo porque el piloto no tuvo la habilidad suficiente, se habla de que era una gente experimentada, sino más que nada pienso en el mantenimiento, porque nos pueden decir se destinó tanto dinero para el mantenimiento, pero no sabemos si ese dinero realmente se aplica en eso, si ese dinero tiene ese propósito y no otro, entonces es parte de la decadencia en que estamos. Se estan cayendo a pedazos las cosas porque se requiere una renovación tajante de la vida pública.
Leido en:

Domingo de relax

Video desde el espacio




Earth | Time Lapse View from Space, Fly Over | NASA, ISS from Michael König on Vimeo.


Time lapse sequences of photographs taken by Ron Garan, Satoshi Furukawa
and the crew of expeditions 28 & 29 onboard the International Space Station from
August to October, 2011, who to my knowledge shot these pictures at an altitude
of around 350 km. All credit goes to them. I intend to upload a FullHD-version
presently.

Domingo de relax

Observen con calma,.  vale la pena. Es otra experiencia.





Canon Pixma: Bringing colour to life from Dentsu London on Vimeo.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Cartón recomendado por: Andrés González.

Andrés González,  tuitero aguerrido que reclama a diputados mediante esa red social,  nos comparte un cartón que ganó un premio en Brasil.





Carlos Puig Escondidos en las enaguas de Elba Esther


El Partido Acción Nacional, sus presidentes y secretarios de Educación han sostenido esta idea de origen priista: cualquier reforma educativa en el país debe ir de mano de los maestros.
Con una distorsión.
Confunden a “los maestros” con su organización sindical.
Nadie puede estar en desacuerdo con que cualquier cambio radical de nuestro sistema educativo involucra a los maestros, pero la verdad es que también involucra a los alumnos y a los padres de familia, y a quienes preparan y editan libros de texto y a las autoridades educativas estatales y federales...
Lo que no está claro es si toda reforma se tiene que hacer con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Es más, se podría argumentar que los que han sido resistentes frente a cambios necesarios han sido los líderes de la organización gremial.
Como lo escribí aquí hace unos meses, es una confusión que sucede en otros países y que las verdaderas reformas educativas pasan siempre por aclararla.
La clave está en entender y actuar en consecuencia de la frase de aquel líder sindical de los maestros neoyorquinos: “Cuando los estudiantes paguen cuotas a mi organización, entonces defenderé sus derechos”.
Para que quede claro, sobre todo a las autoridades, no es el trabajo de Elba Esther Gordillo hacer que mejore la educación pública en México.
Es responsabilidad de las autoridades. De los gobiernos federal y estatales.
Es responsabilidad de la señora Gordillo que sus agremiados tengan buenas, cada vez mejores condiciones de trabajo, lo que a veces implica, sí, menos trabajo y mejor paga. Como cualquier otro trabajador mexicano.
Y muchas veces, es natural, los objetivos de política pública del Estado mexicano para mejorar la educación estarán enfrentados con la ambición laboral de los maestros, y su organización tendrá que defenderlos y pelear contra dicha política pública. Es así. No hay desdoro. Entiendo la idílica imagen de la vocación del maestro cual vocación sacerdotal. Pero no funciona.
Está claro después de 12 años que el PAN, quién sabe por qué, sí piensa que la política educativa debe ser construida con el sindicato. Así lo ha hecho y así estamos. Vaya: el primer secretario de Educación del panismo es diputado por el partido del sindicato del magisterio. Así o más claro.
Por todo esto, no es poca cosa lo muy poco concreto que dijo Enrique Peña Nieto en dos apariciones públicas de la semana: en la presentación de su libro y en el programa de Leo Zuckerman.
Ante el planteamiento de Héctor Aguilar Camín sobre la aparente contradicción de querer una profunda reforma educativa y al mismo tiempo ir aliado a las elecciones con el partido del magisterio, el aspirante priista dio en la televisión y en la Casa del Lago la misma respuesta.
Primero calificó de injustas las críticas al magisterio organizado: “Debo decir que se ha abusado al pretextar que son los maestros quienes se han opuesto a estas reformas. Me parece que se ha abusado, más en razón de querer pretextar la ineficacia e suficiencia de las políticas trazadas para lograr una mejora educativa”.
Y luego reveló que carga la misma confusión que tanto daño ha hecho a nuestra educación: “Una reforma en este propósito sólo puede transitar cuando se tiene al lado a maestras y maestros de todo el país”. Y que nadie se equivoque, cuando Peña Nieto dice maestros y maestras de todo el país, dice el SNTE de Elba Esther.
El intercambio que han hecho priistas del pasado, panistas contemporáneos y ahora Peña Nieto con el magisterio organizado tiene una lógica electoral innegable. Es un ejército de mexicanos formados, respetadosy organizados; ubicados a lo largo y ancho de todo el país. Y que desde hace décadas fueron instruidos para hacer —además de sus tareas educativas— tareas políticas, a cambio de conquistas laborales. Todo bien.
Pero hoy por hoy, todas las mediciones del estado de nuestros estudiantes de todos los niveles nos revelan una crisis mayor. Un estado de emergencia. Un atraso considerable frente a países ya no digamos con mayor o igual desarrollo, sino menor al nuestro. En educación no sólo no avanzamos, sino que vamos para atrás.
Ante esta crisis, lo que hoy propone Peña Nieto es caminar la misma ruta que los panistas en los últimos 11 años. Una larga y complicada negociación con la representación laboral de los maestros para tal vez, quién sabe cuándo, lograr pequeños cambios de mínimo o al menos tardado impacto.
Eso es lo que ha significado “tener al lado a los maestros y las maestras del país”.
Hay en el mundo suficientes ejemplos de países que han avanzado a pasos de gigante, surgido de situaciones similares a las nuestras. Pero se necesitan cambios radicales en las formas y los fondos. El statu quo y sus beneficiarios saldrían raspados.
La responsabilidad es de quien es elegido para hacer políticas públicas. Ahí se toman decisiones. Habría que poner al sindicato en su justa dimensión: la de una organización que defiende trabajadores, y aprender a perder los beneficios políticos que éste otorga. Ya basta de esconderse en las enaguas de Elba.
dudarazonable@milenio.com

Rosario Robles El delito más frecuente: la violencia de género



Un abrazo solidario a Tere
y Nico con todo mi cariño
Uno se pregunta hasta cuándo. En qué momento el delito que más se comete, el que afecta a millones de mexicanas, el que impide su pleno desarrollo y libertad, será motivo de preocupación central. Se habla mucho, pero en los hechos las mujeres son víctimas de una violencia que se expresa de múltiples maneras. Que está a la luz del día. En el mundo y en México ésta sigue siendo una realidad a la que a veces se le pone poca atención y que se sigue asumiendo por muchos como algo normal. Las encuestas registran que en nuestro país 43% de las mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia por parte de su pareja o en relaciones pasadas. Que en la vía pública 40% reporta que ha recibido algún tipo de agresión sexual y 92% que ha sido intimidada. Y 30% dice que ha sufrido algún tipo de acoso sexual en su trabajo. Es decir, las mujeres no estamos seguras en ningún lado. Ni en el hogar ni en la calle. Esta situación es muy grave porque lejos de ser un asunto privado, es un delito consignado en nuestra legislación y que sin embargo poco se persigue. Las instituciones no están preparadas para tratar con dignidad y respeto a las mujeres que denuncian estas prácticas y en muchas entidades del país y aún en el Código Penal Federal no se han incorporado aspectos que surgen de las recomendaciones y de los tratados internacionales que ha firmado el gobierno mexicano. El no actuar se ha traducido en muerte. De acuerdo con la investigación “Feminicidio en México”, se considera que en los últimos 25 años más de 34 mil mujeres han sido asesinadas por su condición de mujer. Muchas de estas muertes pudieron evitarse si se hubiera intervenido a tiempo. Pero no ha sido así. De hecho, si en Ciudad Juárez se hubiera puesto un freno inmediato a los homicidios de mujeres, la situación en esa ciudad fronteriza no tendría tales niveles de descomposición social. Lejos de entender el fenómeno y de asumir con plenitud lo que esta impunidad significa, el gobierno de la República pidió disculpas a los familiares de esas víctimas (porque así lo dictó la Corte Interamericana de Derechos Humanos) a través de un funcionario de menor rango y no del presidente, como debió de ser si realmente se considerara que erradicar la violencia es central en la agenda pública. Si se pensara que el homicidio de una mujer por su pareja o por su condición de género es la culminación de una cadena de impunidad y de injusticia que es necesario atajar, de la misma manera que lo es la trata de personas, esta forma de esclavitud moderna que tiene en mujeres, niñas y niños sus principales víctimas.
No obstante las cifras preocupantes, la normalización de esta violencia es pan de cada día. No se entiende que los países más seguros son aquellos que precisamente convirtieron este aspecto en un eje central de la política pública. Aquí pasa lo contrario. Hay estados en los que un hombre puede matar a una mujer para resguardar “su honor”, o en los que se castiga más a una persona por abigeato que por secuestrar o violar a una mujer. Hay códigos penales en los que un hombre puede “reparar el daño” si se casa con la jovencita que violó o privó de la libertad. No sólo. A plena luz del día se ejerce la violencia contra las mujeres y no pasa nada. Nos quedamos como simples espectadores. Se considera tan normal que se acepta que una conductora de televisión insulte, violente verbalmente, a una de sus invitadas y no hay sanción ni consecuencias. Lo mismo sucede con la agresión brutal a la ex diputada Rosario Guerra de un macho con fuero (no se le puede llamar de otra manera), que actúa con una impunidad alarmante, utilizando además el discurso habitual para justificar esta violencia: las mujeres siempre somos las culpables. Es la oportunidad de avanzar, de mandar el mensaje en el sentido correcto. La Cámara de Diputados tiene un dictamen en sus manos para empezar a corregir estos aspectos. Es tiempo de demostrar que se quiere justicia para las mujeres.
Ser… o neceser

Qué orgullo nos hacen sentir legisladoras como María Rojo. Guerrera, congruente, siempre pensando en la cultura y en la gente. Un logro más en su haber: seguridad social para artistas y creadores culturales.

Los indignados en México: ¿dónde están?



Bruno H. Piché: Con crisis económica, social, política, de seguridad, ¿por qué crees que no se ha levantado en México un movimiento de "indignados" o fenómeno social semejante al de otras partes del mundo, intergeneracionales y con clases sociales distintas?
Roger Bartra: El movimiento de los indignados lleva claramente el sello del nuevo milenio. Es una ácida crítica a la sociedad moderna que contiene una carga moral poderosa. El desarrollo económico y la riqueza acumulada se basan en una promesa no cumplida: hay un amplio sector de la población que ha sido marginado en medio de la prosperidad y no encuentra la posibilidad de vivir una vida digna. Pero en los países atrasados como México todavía se lucha por alcanzar plenamente la modernidad y el peso de la población en condición de miseria es tan abrumador que aplasta las quejas de quienes han podido cultivar la dignidad y la sienten amenazada. La masa de población pobre está tan exhausta con las tareas de sobrevivencia que no ha podido generar una cultura de la dignidad. Por ello, no se indigna, aunque sufre terriblemente una condición muy poco digna. 
La dignidad crece con la igualdad y se desarrolla en la vida civil cuando la mayoría de la gente está convencida de que merece un lugar en la sociedad: un espacio donde trabajar, vivir y gozar libremente. La dignidad impulsa una especie de, digamos, meritocracia igualitaria que permite una convivencia civilizada en una sociedad capaz de generar suficiente riqueza. Hay que despojar la idea de dignidad de toda connotación teológica; es una idea que sustituye en la vida moderna la vieja idea del honor, y que crece con la igualdad.
BHP: ¿Crees que es pertinente hacerse la pregunta sobre cierta condición mexicana que inhibe este tipo de manifestaciones, aún en situaciones de franco deterioro y emergencia?
RB: En México han estado casi ausentes las grandes tradiciones de la izquierda en el mundo: el comunismo y la socialdemocracia. Estas dos corrientes no enraizaron y no se modernizaron en nuestro espacio político. Esto ha provocado una gran penuria y una falta de experiencia política en los movimientos sociales, que han sido captados por la cultura populista. Y el populismo no es propicio a la indignación; propicia más bien sustitutos blandos, nacionalistas e institucionalizados de la idea de revolución. Los indignados en Estados Unidos y en Europa no quieren revolución: quieren empleos y una vida digna.

BHP: ¿Considerarías al movimiento de Javier Sicilia como parte integrante de esa red mundial de "indignados"?
RB: Otro factor que inhibe la indignación es el peso del miedo ante la inseguridad y ante el aumento alarmante de la criminalidad. La idea equivocada de que se vive una guerra contra los narcotraficantes y secuestradores ha acaparado la atención de las clases medias y ha ocultado los problemas políticos reales. El movimiento de Javier Sicilia responde al miedo, no a la indignación. Los medios masivos de comunicación han auspiciado la histeria y el miedo. Con ello han frenado la expansión de una sociedad civil capaz de cultivar una vida digna. Y sin dignidad no hay indignación.
En la democracia la gente se convence de que cada uno tiene un valor que impulsa su libre albedrío. Esta dignidad moderna tiene incluso un lugar destacado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Habría que acudir tal vez a Tocqueville– aunque él no usó mucho la palabra –para entender cómo crece una dignidad democrática en los Estados Unidos y en Europa.

BHP: ¿Crees que el mexicano como tal, encerrado en su jaula de la melancolía, atrapado en las redes del poder político, es por naturaleza incapaz de levantarse a protestar?
RB: Una gran parte de la población sigue encerrada en la jaula de la melancolía, a pesar de que la transición democrática ha abierto la puerta de salida. Por ello es probable que el partido del viejo autoritarismo conquiste en 2012 la presidencia. El priismo es una enfermedad política y muchos mexicanos son portadores del virus. Por ello quieren regresar a un pasado que les parece más seguro que un presente abierto a muchas alternativas.
En México, desdichadamente, creció una cultura política que definió un carácter nacional sumergido en la desidia, la zozobra, el relajo, el sentimentalismo, el resentimiento y la evasión. En esta cultura no había espacio para la dignidad. El pueblo era definido como una masa de indios agachados y de pelados albureros. En esta cultura cantinflesca no cabía la dignidad democrática. Esa es la cultura política que legitimó al autoritarismo nacionalista del que surgió esa patología, ese morbo melancólico que engendró el régimen de la revolución institucionalizada.

BHP: ¿Es posible pensar que, en efecto, hay movimientos de indignados en México pero reunidos alrededor de un sólo tema (las madres de la guardería ABC, las madres de Ciudad Juárez), que operan en escalas que se diluyen entre las redes del poder político o bien que utilizan mecanismos alternativos de protestas?
RB: Es posible que haya movimientos de indignados en forma larvaria. Pero aún no son visibles. Para que surjan será necesario primero que se expanda en la sociedad civil un orgullo por haber logrado una transición democrática pacífica. Una sociedad orgullosa de sus logros es mucho más capaz de exigir un comportamiento digno a los políticos y, sobre todo, a los banqueros y empresarios que se enriquecen de manera salvaje. Pero predomina la idea de que la democracia es la misma porquería política que siempre habíamos tenido o bien, que la democracia todavía no llega a México. En ambos casos cunden el pesimismo y la melancolía y se estimulan reacciones conservadoras.

BHP: ¿Estarías de acuerdo en que los mexicanos solamente se agrupan en situaciones de catástrofes naturales (el sismo del 85 sería el ejemplo más obvio), si bien temas como la falta de seguridad-cobertura social y de seguridad en las calles ya es casi una catástrofe de todos los días?
RB: Los mexicanos están más agrupados de lo que pareciera a primera vista. Hay partidos, hay sindicatos, hay iglesias, hay toda clase de organizaciones. De hecho, acaso hay demasiada rigidez en las agrupaciones que institucionalizan y anquilosan la vida social. Ante las coyunturas, ciertamente, es difícil que se surjan nuevas agrupaciones, salvo en casos de catástrofe.

De indignos e indignados Federico Reyes Heroles



22 Nov. 11

La escasez es generalizada. Basta con ver la larga lista de pillerías de Berlusconi o las andanzas del señor Strauss Kahn o el cinismo del reelecto Ortega en Nicaragua, para constatar que no tenemos la exclusividad. Pero en indignidad muchos políticos mexicanos compiten en excelentes posiciones. Es tan nutrido el desfile de indignidades que corremos el riesgo de acostumbrarnos a ellas. Al final del día estaremos convencidos de que la política y la indignidad van de la mano. De ser así, para qué exigir otro comportamiento. Si bajamos la guardia, terminaremos siendo cómplices. Nadaremos en mares de porquería manada del infinito venero de la indignidad.

El asunto de la dignidad es a la vez complejo y muy sencillo. Complejo porque está más allá de la ley. Se puede estar en la legalidad y ser indigno. Sencillo porque la indignidad es burda. Complejo porque no hay una receta universal de dignidad. Sencillo porque ella es la falta de respeto de un ser humano a sí mismo. Digno: "Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse", nos dice la Academia. Una persona indigna deja de merecerse a sí misma. Sus palabras se desintegran, pierden todo peso porque sabemos que nadie las respalda. Vayamos a la noche de la elección en Michoacán. Tres candidatos se declaran vencedores, ningún pudor o cautela: caras duras que convocan al júbilo anticipado con la complicidad de los que aplauden. La fiesta toda es una farsa. Es la indignidad compartida, que es más grave. Los de abajo y los de arriba saben que todavía no saben a ciencia cierta, pero no importa. O peor aún, a dos de ellos, a la candidata del PAN y al candidato del PRD, el PREP les arrojaba malas noticias. El mismo PAN que defendió la victoria de Calderón por 0.56% no quería reconocer una derrota por cinco veces esa diferencia. Como aderezo, por qué no declarar que el narco se había entrometido, denuncia súbita que ensucia todo. Y así queremos construir confianza en las instituciones. Fue una vergüenza.

En contraste, en un acto poco común de congruencia y de dignidad en los políticos mexicanos, Marcelo Ebrard respetó su palabra y acató los resultados de las encuestas. Bien por Ebrard, pero en ésas andábamos cuando surgió la sombra de indignidad del ya casi candidato oficial de las izquierdas. AMLO lanzó un buscapiés para burlar ostensiblemente la ley electoral y así seguir teniendo tiempo en los medios. Quiere reproducir "Juanitos", expresión ya emblemática de la indignidad. Por cierto, es el único aspirante a la Presidencia con tres años de apariciones en radio y televisión. Lo logró aprovechando un subterfugio en la ley. O sea que el respeto a la legalidad pareciera no ser lo suyo. Vale recordar que el ánimo estalinista de control centralizado de los medios en los procesos electorales de la reforma del 2007 surgió del alegato hecho por AMLO y el PRD de un uso avieso de los medios en el 2006. La camisa de fuerza que hoy busca romper es su criatura.

Y qué decir del edil regiomontano. Ni siquiera la muerte de decenas de mexicanos fue suficiente para provocar en él cierto pudor. No se le pedía ningún acto heroico, se le sugería que, por dignidad, pidiera licencia mientras se investigaba a su hermano de presunto chantaje. El alcalde se negó y su partido lo absolvió. Muy buen ejemplo para los jóvenes, ejemplo de indignidad. Pero la lista es vasta. Ya que en hermanos andamos, en un flash back de más de medio siglo a la época de Manuel Ávila Camacho y su travieso hermano Maximino, dos hermanos coahuilenses inyectan dosis fuertes de indignidad al país.

No conforme con dejar a su hermano en la gubernatura de Coahuila, no satisfecho con haber endeudado brutalmente a su entidad amarrando las manos de futuras administraciones, la de su hermano incluida, con una posible falsificación de documentos oficiales sujeta a investigación, el actual dirigente priista no ve ningún motivo para renunciar y así despejar a su partido el camino hacia el 2012. En esas estamos cuando aparece una nueva trampita: la modificación de la convocatoria a la elección interna que abre la puerta a las "cargadas". Se trata de un giro en la danza por avasallar al interior. El respaldo de Peña Nieto al presidente de su partido y su denuncia de una campaña en su contra debe ser colocada en la vitrina del cinismo nacional. Pero hay más de estos personajes.

Quizá la medalla de oro de las indignidades la merezca el anuncio de las alianzas priistas. El juguete electoral de "la maestra", que el domingo en Michoacán trabajaba contra el PRI, se convierte ahora en aliado. La parentela de "la maestra" ya busca curul llevando su indignidad al Legislativo. El pacto somete, de pasadita, el futuro de la educación a las corruptelas electorales. ¿Nuevo PRI? Pero para hablar del otro aliado, del otro membrete, del partido de la "familia verde" y su larga lista de indignidades, ya no tengo espacio. Mejor, porque da náusea. Con estos indignos, cómo no esperar indignados.

País amoroso Manuel Ajenjo



CREDITO: 
Manuel Ajenjo
Coincidió la expresión de Andrés Manuel López Obrador sobre el concepto “república amorosa” con el lanzamiento de la campaña publicitaria de la marca Benetton llamada Unhate (contra el odio).
Explicó López Obrador que su idea comprende un país donde se privilegien los principios y se establezca un código moral. “Estoy pensando -declaró- en que debemos fortalecer los valores, el amor a las familias, al prójimo, a la patria, que eso es fundamental, un código moral; es llegar a la conclusión de que sólo siendo buenos podemos ser felices”. En el papel la declaración es irrebatible. Aunque del dicho al hecho hay mucho trecho. (“Del dicho al lecho hay mucho trecho”, escribió el cocodrilo de Silao, el poeta Efraín Huerta).
Para fomentar la tolerancia y el amor global, la firma italiana Benetton lanzó una estrategia publicitaria con base en montajes fotográficos donde aparecieron besándose en la boca el Papa Benedicto XVI con el Imán egipcio Ahmed el Tayyeb, Hugo Chávez con Barack Obama; éste en apasionado picorete salivón con el líder chino Hu Jintao; el presidente francés Nicolas Sarkozy con Angela Merkel, jefa del gobierno de la República Federal de Alemania; el líder norcoreano Kim Jong-ll con el presidente de Corea del Sur Lee Myung-bak.
La verdad no veo en qué contribuya un falso beso a combatir la cultura del odio. No imagino a El Chapo y a El Mayo decidiendo no darles piso a sus enemigos Los Zetas por haber visto el fotomontaje del ósculo entre el Papa y el Imán egipcio.
No dispares -le advierte un sicario a otro- ¿qué no has visto la fotografía donde Obama y Chávez se besan?
Tampoco creo que los besos cachirules hayan incrementado las ventas de la mencionada marca. Me compré un suéter Benetton. ¿Para promover el amor en el mundo? No, porque estaba a 18 meses sin intereses en el Buen Fin.
Asimismo no veo como las buenas intenciones -démosle el beneficio de la duda- de López Obrador vayan a influir en atenuar el pleito entre las llamadas tribus de la izquierda. Aunque pensándolo bien, tal vez el pleito que se trae René Bejarano con Jesús Ortega sea por amor a la familia Bejarano Padierna.
Bésame mucho
En México, a través de las redes sociales de Internet, la campaña de Benetton fue parodiada. Disponibles a la vista están los fotomontajes donde Andrés Manuel se besa con Felipe Calderón, con Marcelo Ebrard y con Enrique Peña Nieto -uno por uno no en montón- y otro donde este último se besa con Carlos Salinas de Gortari.
Ofrezco a los lectores un amplio catálogo de amorosos besos que podrían ser posibles entre personajes destacados de la vida nacional, principalmente entre políticos.
En la galería no podría faltar un ósculo entre Felipe Calderón y Joaquín El Chapo Guzmán. Imprescindible sería la demostración de afecto entre el preciso y Peña Nieto, así como la de éste con Manlio Fabio Beltrones quien también, haciendo de tripas corazón, besaría a La Maestra Elba Esther.
Pero si del inquilino de Los Pinos se trata, la besucona representación quedaría incompleta sin el cambalache de babas entre éste con Santiago Creel y con Manuel Espino.
Por otra parte, la señora Gordillo no podría decir no a los fotógrafos y tendría que acceder a posar besándose con Josefina Vázquez Mota, Miguel Ángel Yunes y Roberto Madrazo. Por supuesto que éste de manera obligatoria aparecería en el registro uniendo su boca -de dientes pa’fuera- con la de Arturo Montiel. El cuadro sería conocido como “El beso del diablo”.
Por descontado se dan los besos entre los aspirantes panistas: Josefina con Santiago, éste con Cordero y éste con aquélla. Un ménage à trois fotográfico atestiguado por Gustavo Madero, quien una vez consumado el acto se uniría a Humberto Moreira para recibir de él un beso -falso-. El jerarca tricolor también intercambiaría saliva con Chiquidrácula Cordero y Dulce María Sauri -para que la cuña apriete ha de ser del mismo PRI.
Donde el besuqueo ofrece muchos ángulos y variadas parejas es en la ciudad de México. Del listado que ofrezco, usted elija “quén con quén mi general”: Beatriz Paredes, Gabriela Cuevas, Demetrio Sodi, Mario Delgado, Miguel Ángel Mancera, Porfirio Muñoz Ledo, Alejandra Barrales, Carlos Orvañanos, José Luis Luege Tamargo y Carlos Navarrete. Una fotografía cantada es la de Martí Batres ocupando el lugar de Rosalinda Bueso frente a la boca de Marcelo Ebrard.
Por no dejar quiero proponer en el catálogo de los arrumacos la indescriptible imagen del épico mua-mua entre Gerardo Fernández Noroña y Genaro García Luna. (Béseme no sea cobarde, le diría el legislador al ingeniero).
No puede quedar afuera de este imaginario álbum fotográfico un beso del que saldrían chispas entre Martín Esparza y Javier Lozano Alarcón. Al Secretario del Trabajo también lo veríamos besando a Zhenli Ye Gon, sólo que, por una excepción, el beso no sería en la boca sino en el cuello.
Lectores críticos
Sin duda la sola mención de Andrés Manuel López Obrador causa polémica. El pasado martes titulé mi columna: “AMLO: el enemigo legítimo” y no faltó un lector, anónimo por cierto, que a mi parecer sólo leyó el encabezado y esto le basto para escribir: “Que bajeza que este escritor de panfletos reactive la campaña de odio que tanto perjudicó al país”. Si se hubiera molestado en leer el cuerpo del texto tal vez no habría respondido de manera tan visceral.
Otro lector, Ariel, sin apellidos, me hace saber su percepción de que soy lopezobradorista a través del siguiente mensaje que transcribo tal cual: “El tata, los viejitos k platican en el parque, el peluquero más viejo del rumbo, el bolero y ahora un textoservidor ¡APOYAN AL PEJE! El último seguro perdio (sin acento) muchos muchos lectores”.
También recibí críticas de priístas -me dicen panista- por mi comentario sobre el tramposo, en mi opinión, cambio de texto en la convocatoria tricolor que realizó el máximo dirigente del partido. Al respecto, la lectora Claudia Catalina me hace ver que las modificaciones realizadas por Moreira a los artículos de la convocatoria para aspirantes a la candidatura por la Presidencia de la República son facultades plenamente legítimas del Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Una pregunta a la amiga Claudia Catalina, ¿cómo puede presumir de demócrata un partido con una estructura autoritaria vertical?
Total, para los priístas soy panista, para éstos soy izquierdista y para los de izquierda soy reaccionario. Sinceramente estas opiniones tan divergentes lejos de molestarme me halagan. Mis comentarios no tienen como objetivo quedar bien con alguna facción política. Antes de ponerle punto final a este párrafo quiero agradecer a los lectores que comprendieron mi texto y polemizaron en mi favor con los que me atacaron.
Oí por ahí
Un mujer, ama de casa clásica de esas que viven para cuidar hijos y atender al exigente marido, encuentra en una tienda de antigüedades una lámpara de aceite. La compra y la lleva a su casa.
Después de llevar a los niños a la escuela y darle de desayunar a su esposo, en un rato libre, por no dejar, frota la lámpara de la cual surge un genio: “Por haberme liberado de la lámpara en la que me encontraba atrapado te concederé un deseo”.
La buena mujer lo piensa y decide: “Quiero que mis hijos se interesen por mí más que por otra cosa en el mundo. Que mi marido no cese de verme y siempre me esté tocando. Que todos en la familia estén al pendiente de mí y me cuiden como a un tesoro”. El genio le concedió su deseo: la convirtió en iPad.

¿López Obrador = Gandhi? Antonio Navalón



Es mentira que haya sido una sorpresa el hecho de que Andrés Manuel
López Obrador sea el candidato de la izquierda. El país de la simulación
—el de El Gesticulador de Usigli—, es decir, México desde hace un rato
juega a que no es el país que somos sino el que nos gustaría ver o el
que nos conviene que sea.

Recorrer la república, no en avión privado, sino en camionetas que pagan
naturalmente los que mantienen al gobierno legítimo con cargo a los
impuestos del Distrito Federal, por ejemplo, es algo que da una visión
como la que tiene López Obrador. Pero no hay que equivocarse, no es
únicamente que AMLO haya cambiado —que si es cierto lo que parece, me
alegro por él.

Lo que los mexicanos deben saber sobre todo, es que aunque los políticos
se empeñen en no aceptarlo, el mundo ha cambiado. Esta carrera de Andrés
Manuel no tiene nada que ver con la de 2006 pero no sólo por él, sino
por todo lo demás: se cayó el Fondo Monetario, se cayó el Banco Mundial,
se cayó la disciplina económica, se cayeron algunos de los principales
coros que hablaban de que López Obrador era un peligro para México. Cómo
no iba a ser así, hoy en día si hablamos de peligros reales, éstos son
los que sufrimos por una ola de violencia sin límite, frente a una
batalla que había que darla para ganar, pero que por lo pronto, lo único
que ha traído al país es sangre, sudor y lágrimas.

Entonces, ¿qué es nuevo en AMLO? Pues espero que haya aprendido lo que
es o fue su principal problema: es un hombre que le gusta ser un líder
moral, tener razón, le gustaría ser Gandhi, pero los mexicanos ahora
necesitamos un gobernante, ya sea de derecha, izquierda o de centro,
pero que quiera gobernar y que no le aburra hacerlo.

Si AMLO ya es ese hombre, lo felicito; si no, estamos en un problema.
Por todos los cambios que he mencionado, es muy posible que 25 millones
de pobres mexicanos (y por desgracia tenemos más), se puedan poner de
acuerdo —ya no en que “primero los pobres” para terminar todos siéndolo
sino en que en la era de los indignados, del fracaso social colectivo,
de las dificultades del euro, de la America lazy como dice Obama—, en
que desean un país más feliz y terminen por votar por Andrés Manuel.

Si Obrador sabe —él y su Alencar—, sea de Monterrey, sean los
empresarios que están queriendo despertar con él o no, estará bien, pero
si no lo saben, si todo es una operación espiritual pero cosmética en el
sentido de sólo querer tener razón entonces el país tendrá un conflicto
más grave que los que ya afronta actualmente.

Dentro de ese ajuste general, que los astros, las estrellas y las
constelaciones han hecho, que nadie olvide que con un poco de poder en
México ya nada es igual. Los muy ricos, los que gobiernan han podido
medir -ganar o perder- pero entrar en el juego de subir y bajar por un
poder que no se sabe muy bien cómo ha actuado, el de Calderón.

Por lo demás, el ajuste general, el de verdad, entre las distintas
familias, conocidos, grupos de interés, de presión, monopolios y demás
aspectos que adornan el país, deben saber que el juego de golpe se ha
vuelto serio, pero no porque AMLO sea un peligro, un revolucionario o
posiblemente una solución, sino porque en definitiva se acabó la época
de gracia en la que hemos vivido y ahora los problemas del mundo son
reales y los de México también.

Mientras tanto, —así como hay ricos que ya empezaron a andar el camino
de la reconciliación a través de Marcelo Ebrard para llegar a Obrador, o
éste tiende la mano en la entrevista televisiva con Joaquín López
Dóriga—, que nadie se engañe, allí también viene un tsunami.

¿Qué papel jugarán los demás? Habrá entendido Andrés Manuel que así sea
la verdad revelada de los dioses la que lo ilumina y le dicta qué hay
que hacer, necesita además hacer un buen equipo.

AMLO debe saber la diferencia entre sus equipos de colaboradores, no es
lo mismo Ebrard que Padierna, Cárdenas que Bejarano.

Mientras tanto AMLO predica amor para todos apegado a la sentencia de
Gandhi de “si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.

Periodista

La maniobra michoacana Pablo Hiriart



Que Michoacán es un estado penetrado por el narco, ya lo sabemos. Que las pandillas criminales tienen intereses políticos, es obvio.

Lo que estamos viendo con la grabación en el municipio de Tuzantla aún no acaba de enseñar bien su perfil, pero no es menor ni es casual.

Apunta en dos direcciones, no necesariamente excluyentes: el inicio de una campaña del terror contra un partido contendiente en los comicios del 2012, o anular la elección presidencial en caso de que gane el PRI. Eso es lo que parece.

La grabación que presentó Milenio fue precedida de señalamientos de la dirigencia del PRD y de la candidata del PAN, en el sentido de que el narco “operó” en favor del PRI.

Cuando se dio a conocer la conversación telefónica sostenida en el municipio de Tuzantla, salieron los candidatos perdedores a decir: “ya ven, sí participaron los narcos”.

Tuvieron el aval periodístico para fundamentar sus acusaciones.

La primera pregunta que salta a la vista es por qué si el gobierno federal tiene la capacidad para ubicar a los narcos y grabarlos, no los detiene.

Además, por qué el partido gobernante en el país se queja de la participación de los narcos en las elecciones, cuando su responsabilidad es impedir que ello ocurra.

Es explicable que las denuncias vengan de un partido de oposición, pero si la queja viene del gobierno hay que leerla como la admisión de una derrota.

Si plantean así las cosas, se arriesgan a que les digan que si no pueden contra el narco en un estado ni en un municipio, ¿para qué quieren seguir gobernando?

Silvano Aureoles, candidato perredista que quedó en tercer lugar en las elecciones, pide que éstas se anulen.

En la grabación de Milenio se dice que un grupo criminal (presumiblemente La Familia) presiona a una persona para que vote por el candidato del PRI, pues de ganar el PRD llegarían los Caballeros Templarios al municipio.

Dice, además, que el candidato del PRD, Silvano Aureoles, recibió dos millones de dólares de parte de Los Templarios (es decir, La Tuta) para su campaña.

Aureoles niega haber recibido ese dinero, pero pide que se anulen las elecciones.

Es decir, una parte de la grabación es mentira (la que lo involucra a él) y otra parte es verdad (la que perjudica al PRI).

A partir de esa grabación, se ha descalificado de antemano al ganador de los comicios en Michoacán, Fausto Vallejo.

Ese es el propósito de la filtración que hizo un sector del gobierno: señalar a un partido como el partido del narco. Digo un sector del gobierno y del PAN, porque en ambos casos hay más demócratas que enemigos de la alternancia.

Con la maniobra michoacana, ese sector fanatizado prepara el terreno para anular las elecciones presidenciales en caso de que gane el PRI.

Al menos eso es lo que parece.

Leído en http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=100002