jueves, 20 de septiembre de 2012

Guadalupe Loaeza - La esposa del Presidente

Helen nos comparte el siguiente texto:


La esposa del Presidente.
Margarita Zavala de
Calderón

A Margarita Zavala no le gusta que la llamen Primera Dama, sino “la
 esposa del Presidente,Felipe Calderón” (Excélsior, 13/02/2012) y así
 ha actuado durante estos seis años: como compañera de su esposo, madre
 de sus hijos, militante del PAN y ciudadana mexicana.
 He allí sus prioridades. Margarita es una mujer muy segura de sus
 convicciones, no se hace bolas, sabe lo que quiere y, lo más
 importante, sabe a quién quiere: a su marido, a sus hijos, al PAN y a
 México. Bueno, también quiere mucho a sus alumnos de clases de Derecho
 de 6º de preparatoria.


 Son jóvenes de 17 a 18 años orgullosos de tener a una maestra tan
 sencilla, tan dedicada, pero sobre todo, tan entusiasta. No hay semana
 en que su profesora no les recuerde que “la política es la posibilidad
 de generar el bien”. Desde que sé de Margarita, es decir, desde que su
 marido era presidente de su partido, siempre la he considerado como a
 una mujer de buena fe, que efectivamente, cree en el bien; cree en la
 posibilidad de ayudar y de escuchar al otro. En ese sentido, Margarita
 es una buena católica observante. En este sentido es muy sincera y
 congruente frente a sus actos. No se hace bolas. Ni tiene dudas; lo
 tiene clarísimo. Certidumbres como la anterior le dan mucha libertad:
 actúa como piensa.






 La esposa del Presidente es una mujer inteligente, generosa,
 responsable y nada frívola. Tiene su propio mundo: sus lecturas, su
 música y sus amigos de toda la vida. Cree en la amistad y en el amor
 filial: adora a sus padres. Discreta como es, sabe guardar secretos y
 sería incapaz de criticar a una amiga con otra amiga. Margarita no es
 traicionera, ni mucho menos chismosa.


 Odia los chismes, las “grillas” y a las personas lambisconas. Estos
 seis años, en los que ha acompañado a gobernar a su marido, ha
 aprendido mucho sobre la condición humana. Se da perfectamente bien
 cuenta cuando alguien es o no es sincera.


 Tiene olfato político, intuición y es dueña de un gran sentido de observación.
 En estos seis años que la esposa del Presidente ha vivido en Los
 Pinos, nunca la he visto enojada, ni irritada. Sin embargo, sí la he
 percibido conmovida, entristecida y particularmente empática con los
 que sufren. Dicen que es la “panista más popular del país”, yo
 agregaría que es, de todas las esposas de los presidentes de México,
 la más querida y la más entrañable. Nunca, nunca he escuchado una
 crítica contra Margarita Zavala. Miento. Sólo una: que no sabe llevar
 el rebozo correctamente. Que se le cae a cada ratito y que alguien
 debería de enseñarle cómo usarlo con gallardía y elegancia. Salvo lo
 anterior, cuando las y los mexicanos se refieren a ella, lo hacen con
 respeto, simpatía y hasta afecto.


 “Hagan de cuenta que su papá y su mamá están como prestados a México.
 Y esto, niños, es un privilegio y un verdadero honor”, les dijo a sus
 hijos, desde el primer día que entraron a Los Pinos.


 Se los dijo, muy bonito, muy de a de veras. De allí que los tres
 hubieran entendido, en un dos por tres, que en esa casota, con ese
 jardinzote, estaban de pasadita. Al fin que ésa no era ni su casa, ni
 su jardín y menos un solo pino. A partir del 1o. de diciembre, ya
 tendrán, ahora sí, un nuevo hogar, como el que tenían en el 2006.
 En el fondo, están felices. Ninguno de los tres quiere ser (por lo
 pronto) diputado, ni senador, ni hacer negocios por debajo de la mesa,
 ni tener yates, ni departamentos en Miami, ni aviones particulares.
 Ellos están felices con sus papás, con su mamá tan sonriente que
 siempre les explica todo con mucha paciencia y con sus abuelos tan
cariñosos. Como sus padres, ellos también han aprendido mucho en
relación con su país y no me sorprendería que lo quieran mucho más que
 hace seis años. La familia Calderón Zavala no provoca escándalos, ni
 rumores extraños, ni tampoco sospechosismos... Dentro de lo que cabe,
 es una familia normal, muy unida con los tíos, las tías, los abuelos,
 las y los primos.


 Margarita Zavala no nada más tiene muy buen prestigio en nuestro país,
 sino también en el extranjero. No hace mucho, el señor Kerlikowske, el
 zar antidrogas de la Casa Blanca, hizo un reconocimiento a la esposa
 del Presidente, por el trabajo en materia de prevención en las drogas
 (http://www.presidencia.gob.mx/). Es cierto. Margarita ha hecho un
 papel espléndido con los centros “Nueva Vida”, centros que dan
 atención y orientación muy necesaria a millones de familias de niños y
 jóvenes que han caído en las adicciones.


 En ese sentido, la esposa del Presidente se siente estimulada y
 optimista. Dice que, en este aspecto, México se encuentra a tiempo y
 está en muy buen momento para seguir trabajando con los padres de
 familia. Margarita Zavala ha trabajado mucho también respecto a los
 niños migrantes no acompañados. Este es uno de los temas que más le
 preocupan.


 En lo personal, puedo decir que a Margarita Zavala sí la voy a
 extrañar. Me cae bien. Nunca me decepcionó, al contrario, me gusta
 escuchar o leer sus entrevistas. Me gusta que no se tome tan en serio,
 que no se crea la divina garza y que sea tan pero tan diferente de su
 predecesora. Si algo le agradezco a la esposa del Presidente es que en
 estos seis años jamás mandó cerrar la lateral que sale de
 Constituyentes a Parque Lira. En el sexenio pasado, miles y miles de
 conductores sufrimos los embotellamientos más terribles, cuando ésta
 se cerraba por instrucción de la entonces primera dama.
 Gracias, Margarita, por todo esto. Ah, cómo te vamos a echar de
 menos... como esposa del Presidente...


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