viernes, 7 de septiembre de 2012

Raymundo Riva Palacio - La CIA en México

Raymundo Riva Palacio
¿Qué hace la CIA en México? Desde que ayudó a construir la extinta Dirección Federal de Seguridad —México fue uno de los campos de batalla de la Guerra Fría en los 50s y 60s—, la agencia de inteligencia estadounidense ha mantenido una relación institucional con el gobierno mexicano, que colaboró con ella estrechamente aún con aquellos presidentes que se decían profundamente anti-norteamericanos, por lo que no es extraño que sostengan una relación fluida con las áreas de seguridad mexicanas, a las que supuestamente tienen al tanto de sus operaciones en este país. El episodio en Tres Marías hace tres semanas, sin embargo, descubrió que la CIA actúa a espaldas de la gran mayoría de las dependencias del gobierno de Felipe Calderón con las que trata, y a escondidas de otras agencias de inteligencia estadounidenses.





Lo que sucedió en Tres Marías se empieza a manejar oficialmente como una confusión. El propio secretario de la Marina, Francisco Saynez, matizó la confrontación inicial de los marinos con la Policía Federal, y para neutralizar su enfrentamiento con el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, dijo que tienen colaboración. El Gobierno Federal está alineado para enterrar la historia de la balacera y reducirlo al ámbito policial, con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, que también quiere el silencio. El conflicto puede estar mediáticamente saldado, pero no puede cerrarse, al mantenerse viva la pregunta de qué hacía la CIA en la carretera federal a Cuernavaca capacitando a fuerzas especiales de la Marina en forma secreta.

La CIA guarda el más hermético de los silencios, controlando las filtraciones en Washington, y escondiendo sus propias pugnas. Al mismo tiempo que la CIA construía el encubrimiento a sus acciones, los departamentos de Seguridad Territorial y de Justicia de Estados Unidos, colaboraban con la Secretaría de Seguridad Pública Federal en la captura del asesino del joven Fernando Martí, en California. Los estadounidenses han tomado partido, no tanto contra la Marina, sino contra la CIA. ¿Qué saben que no se ha dicho en México ni en Estados Unidos sobre sus operaciones en territorio mexicano?

Tres Marías se ha convertido en un pantano para la CIA, y en particular para el nuevo jefe de Estación, que no termina de adaptarse a México y ya está metido en un problema de operación. Tres de sus empleados entraron clandestinamente a México desde Afganistán y operaban al margen del conocimiento, incluso, de diplomáticos estadounidenses, según fuentes con acceso a información de primera mano. Ni siquiera se hospedaban en la ciudad de México, como lo suelen hacer, sino en Cuernavaca, por lo que no fueron vistos en la misión norteamericana.

Qué hacían en realidad, no se sabe. El argumento que capacitaban en un polígono de tiro y supervisaban las prácticas, que es la versión oficial de la Marina, es endeble. Fuentes estadounidenses dicen que los empleados de la CIA son parte de una operación mayor en 55 bases secretas en México donde entrenan a fuerzas especiales de la Marina en acciones contra el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo. Pero el hecho que su presencia hubiera quedado al descubierto en una acción anti-secuestro, porque la persona retenida por tres personas que lo liberaron sin pago de rescate describió la camioneta en la que lo transportaron similar a la que viajaban tres empleados de la CIA y un capitán de la Marina al día siguiente del secuestro, desató mucha especulación en altos niveles de gobierno sobre exactamente qué estaban haciendo, además de capacitación, en México.

Su presencia en México es un asunto de alta sensibilidad para los dos gobiernos. Tanta, que la versión de la confusión se podría consolidar en la opinión pública, y lograr el objetivo de desviar la atención a las preguntas de qué hace la CIA en México a espaldas del gobierno de Felipe Calderón. Si el Ejecutivo quiere mantener el silencio —como ya lo hizo la canciller Patricia Espinosa cuando le preguntaron los senadores este miércoles—, es el Congreso el que debe pedir que los responsables del gabinete de seguridad expliquen los pasos de esa agencia en nuestro territorio. Si no para informarlo abiertamente, sí para saber qué acciones son tan dañinas para la seguridad nacional mexicana, que la CIA mantiene a sus aliados en la ignorancia.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/laciaenmexico-1366643-columna.html

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