martes, 23 de octubre de 2012

Alberto aziz nassif - La fiesta de Elba Esther


Como una estrella de rock se paseaba ante los más de 3 mil 200 delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que le aplaudían y le gritaba que la querían: "¡Elba!, ¡Elba!, ¡Elba!". El VI Congreso Nacional Extraordinario del sindicato más poderoso y, sobre todo, numeroso del país, fue una fiesta para su lideresa. "Si me piden, me quedo, haré lo que digan. Ellos me mandan", así resume Elba Esther Gordillo su posición para entrarle a un nuevo período en el máximo puesto del SNTE. El segundo día del congreso, mediante una elección soviética, Elba Esther fue reelegida por seis años más.




Como ya es costumbre, se cambió la sede para evitar a los disidentes, se abandonó Rosarito, en Baja California, y los maestros se fueron al otro lado del país, a Quintana Roo, para celebrar su congreso. Además, Elba se llevó de invitado a uno de los líderes emblemáticos de la vieja corrupción sindical, Carlos Romero Deschamps, que también logró una reelección soviética el fin de semana.
El liderazgo del SNTE atraviesa por un momento de cuestionamientos; la disidencia está muy activa, aunque tampoco representa la nueva opción, sólo hay que ver lo que pasa en Michoacán con los normalistas. Cuando los líderes sindicales se eternizan en los cargos, cuando se despegan de sus afiliados y se muestran como parte de una élite de privilegiados que ostentan riquezas; cuando la distancia entre los salarios oficiales y el estilo de vida de los líderes es tan grande, algo huele muy mal en esa burbuja de impunidad en la que viven esos personajes.
La educación pública en México ha sacado malas notas. Las evaluaciones que hacen instancias internacionales y nacionales han reprobado a los maestros y a los alumnos. Nuestro país está en los últimos lugares de la OCDE y los alumnos no pasan las pruebas que aplica PISA. El espacio de la educación pública, en sus niveles básicos, se ha convertido en otra de las zonas capturadas en este país.
Desde los últimos gobiernos priístas y, sobre todo, con los panistas, se ha establecido una alianza política entre el gobierno y el magisterio que ha secuestrado a la educación. Se ha querido cambiar el destino de las plazas para asignarlas por concurso y méritos académicos, pero las inercias no lo han permitido, persiste la venta y la herencia; la carrera magisterial tampoco muestra mejores resultados.
La lideresa tomó el escenario y empezó un discurso; el tono era exaltado, casi a punto del grito con su táctica oratoria de atacar, "que nadie se preocupe, nunca he pensado ser secretaria de Educación (para qué si ya controla el puesto), ni sirvienta de nadie" (¿así o más clara la discriminación?). Pero el poder puede llevar al desvarío y la arenga de masas lleva a perder el piso: aquí "no caben líderes morales y menos los vitalicios". En estos tiempos, ¿qué otra cosa son ella y Romero Deschamps?
Todo el congreso se montó para preparar el regreso del PRI a Los Pinos y el aterrizaje de una nueva estrategia. Ahora empataron en tiempo y duración la elección del Comité Ejecutivo Nacional con el sexenio. Si con el PAN la lideresa hizo y deshizo, porque sus "socios", como escribió Ricardo Raphael, se lo permitieron, ahora con sus ex compañeros de partido tiene que recrear la estrategia.
Desde el PRI ha habido voces que no la quieren, basta recordar el rompimiento de la alianza electoral, a pesar de que se volvió a repetir el mismo tráfico de votos para su partido, el Panal y para su aliado sexenal (en 2006 fue Calderón, ahora fue Peña). No se sabe qué piensa hacer en concreto el próximo presidente de la República con el tema de la educación, y sobre todo con el poder del sindicato y su lideresa.
Elba Esther no quiere arriesgar esta vez y pide que sea el gobierno el que marque la jugada, por eso decidió no presentar un plan de política educativa; quizá porque sabe que todo lo que venga en materia de evaluación, concurso de plazas y transparencia sindical atenta en contra de sus modos de operación.
La fiesta de Elba Esther siguió y los premios quedaron a la vista, computadoras portátiles para todos los delegados y, además, un poco de vacaciones pagadas en el Caribe. Un sindicato que recauda de cuotas mil 70 millones de pesos al año bien puede darse ciertos lujos. Con la reelección en la bolsa, Elba Esther anunció la construcción de un gran proyecto, nuevas oficinas del SNTE, al que llamó como "la ciudad de la innovación". Los maestros no dejaron de animar la fiesta: "¡Elba! ¡Elba!, te queremos…".
Twitter: @AzizNassif


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