jueves, 15 de noviembre de 2012

Ciro Gómez Leyva - A Genaro García Luna, una patada en el trasero


Ayer debió haber sido uno de los días más tristes en la carrera de Genaro García Luna. De un plumazo, el presidente electo Peña Nieto anunció que, después de hacer un diagnóstico, hay formas más inteligentes y eficaces de combatir a los criminales. Y que, por tanto, desaparece la Secretaría de Seguridad Pública.
La Policía Federal (PF), la institución reconstruida con laboriosidad y pasión por García Luna, queda en entredicho. De acuerdo con el equipo de transición, pasará a formar parte de una subsecretaría del Interior de la Secretaría de Gobernación. Pero el escepticismo de los federales tiene sustento.




Primero, porque el próximo gobierno parece haber reprobado el trabajo de seis años de García Luna y la PF. Luego, porque hay grandes dudas de que en Gobernación se replique la lógica, mística y disciplina que, indiscutiblemente, imprimió García Luna. Y porque el cambio de adscripción podría dar al traste con la ingeniería administrativa, profesional, de reclutamiento y capacitación. Y porque en paralelo se anuncia la creación de una Gendarmería que, temen los federales, quedará en manos de quienes más los impugnaron.
Habrá que aguardar. Las formas y tiempos del anuncio, sin embargo, permiten conjeturar que Peña Nieto tomó el camino de la corrección política. Excelentes noticias para quienes le inventaron historias sin fin a García Luna y le gritaron asesino. Dentro y fuera.
Pero guste o no, García Luna puso a funcionar a una policía de 35 mil elementos que, con todas sus deficiencias, sigue siendo la mejor de México. En pago recibe una patada en el trasero.
Y una primera sentencia: soportar 15 días de ignominia en el cargo.

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