miércoles, 18 de septiembre de 2013

Martín Moreno - La tentación del autoritarismo

Es el mismo PRI del 68, del 71…
Mancera: subalterno de Peña Nieto 

El conflicto no es que el Estado asuma su responsabilidad y envíe a federales a restablecer el orden. 

El conflicto no es que se tomen decisiones y se paguen costos políticos. El conflicto no es que se libere una plaza. 

El conflicto es que el gobierno que ordenó enviar las tanquetas al Zócalo para dispersar a manifestantes, es el del partido simpatizante de la represión y de la muerte. 





El PRI de Tlatelolco y 1968. 

El PRI del “halconazo” en 1971. 

El PRI que se robó la elección presidencial en 1988. 

El PRI que mandó matar a José Francisco Ruiz Massieu y que encubrió el crimen de Luis Donaldo Colosio. 

El PRI que acabó con la vida de más de 500 perredistas. 

El PRI de ayer. El PRI de siempre. 


***** 

Hoy fueron los maestros y los anarquistas quienes sucumbieron bajo chorros de agua, toletazos y toda la fuerza del Estado. Mañana podrían ser ciudadanos que protesten por algún fraude electoral del PRI. Que salgan a las calles por que se reciclan –a como vamos, cosa muy probable– las catástrofes económicas que han caracterizado a los gobiernos priistas y hundido a millones de mexicanos. O por cualquier otra causa. 

El conflicto es que es el PRI. Y por los antecedentes históricos –Tlatelolco, San Cosme, represión en Guerrero y Chiapas (por mencionar casos emblemáticos), desaparición de perredistas, crímenes políticos–, habrá que estar muy preocupados. Severamente preocupados. 

El PRI y su lógica: liberamos la Plaza de la Constitución no porque se afecte al ciudadano o porque seamos partidarios de la legalidad, sino porque el presidente priista quiere dar allí El Grito y no le vamos a fallar. Por eso que salgan las tanquetas y los federales: para darle gusto al señor Presidente. 

Vaya lógica priista. 

¿Y de qué les sirvió? 

De nada. 

La noche del 15 de septiembre fue la más triste y desangelada de la historia. La SSPDF reportó apenas 8 mil asistentes. En 2012 asistieron alrededor de 90 mil. Decía don Pedro Ramírez Vázquez que metiendo a cuatro personas por metro cuadrado con plaza llena, serían entonces unos 80 mil. Y el arquitecto sabía de lo que hablaba. 

De vergüenza los acarreados la noche de El Grito, cortesía del Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila. Y ni aun así se pudo acallar el grito de ¡Fuera Peña…Fuera Peña!, que hoy escuchamos, nítido e irrebatible, a través de videos en redes sociales. 

“Quince camiones con 67 personas cada uno, en promedio, llegaron al Centro Histórico del DF provenientes del municipio de Nicolás Romero, por órdenes del PRI-Edomex. Los acarreados aceptaron asistir a cambio de alimentos y lugar en primera fila para presenciar el grito de Peña Nieto”. (Página electrónica de Reforma 15/IX/2013). 

“Nos dicen: fórmate aquí, fórmate allá…tráeme diez, tráeme veinte…y pásalos para aquí, pásalos para allá…y nada…hasta dónde se sabe, el recurso ($) sí llegó, pero no lo han repartido…no nos han cumplido…que no jueguen”, dice una de las coordinadoras de acarreados mexiquenses. Puras vergüenzas. 

“Viva Mondragón y los policías que nos dieron Zócalo”, escribió Roberto Zamarripa en su Tolvanera del lunes pasado en Reforma. Frase que encierra actitudes y vaticina días de furia. 

“Nosotros no vamos a hacer el papelazo…”, decía en televisión el Comisionado Nacional de Seguridad, el iracundo Manuel Mondragón y Kalb, minutos antes de las cuatro de la tarde, la hora cero. Se le quemaban las habas al karateca para demostrar que es bien cabrón. Que él sí sabe para qué se inventaron tanquetas, escudos y garrotes. Mondragón suena con el tono de los militares pinochetistas que festinaban la fuerza por encima de la razón. 

¿Quién es Manuel Mondragón y Kalb? 

“Ex priista, formado durante los años dorados del priato, hechura política de uno de sus símbolos más emblemáticos y corruptos: Carlos Hank González”. (Abuso del poder en México, Martín Moreno. Cap. “El falso izquierdista”. Editorial Santillana/Aguilar). No se necesita agregar más para retratar a éste funcionario proclive no a la firmeza, sino a la represión. ¿Para qué dialogar si lo podemos arreglar a madrazos? 

“Es que se agotó el diálogo. Hubo muchas reuniones con los maestros”, dice el gobierno peñista. Chorradas. 

Así se hubieran dado mil reuniones, si en esas mil no hay talento para negociar, inteligencia para remediar y soluciones para desactivar, pues sólo se iba a lograr una cosa: el fracaso. Y así sucedió. 

No era cuestión de cantidades, sino de voluntades. 

Son ellos, los priistas. No cambian. Ni cambiarán. 

***** 

Rebasado, arrinconado, empequeñecido, Miguel Ángel Mancera sufrió políticamente el síndrome del kafkiano Gregorio Samsa: amaneció convertido en un monstruoso insecto. 

La mutación política es innegable: el jefe de Gobierno del DF se ha convertido en subalterno de Enrique Peña Nieto. En la cabeza no de una jefatura de gobierno independiente, sino de una especie de Secretaría Capitalina bajo las órdenes del gobierno federal. En un ente temeroso y limitado, al cual se tiene que rescatar desde Los Pinos. Qué pena. 

Ni con López Obrador ni con Marcelo Ebrard había existido tanta sumisión y dependencia del GDF hacia Los Pinos. Y no confundamos: una cosa es dialogar y coordinarse, y otra, muy diferente, es obedecer y someterse.

“Gracias a las negociaciones del gobierno capitalino, los maestros abandonaron la Plaza de la Constitución”, dijo Mancera. Mintió. Mal que bien, era Gobernación quien llevaba las riendas de las pláticas con la CNTE, y con el GDF como mero espectador. 

Fue patético observar al Secretario de Gobierno del DF, Héctor Serrano, forzando su aparición ante cámaras y micrófonos para que vieran que por allí andaba…aunque otros hicieran la chamba. 

A Mancera y a su ex ayudante personal, Rodolfo Ríos, la PGR les hizo el trabajo con el caso Heaven: desde localizar los cuerpos de los trece secuestrados hasta detener a los responsables. La PGJDF se limitó a observar y a subordinarse. 

Hoy, les limpia la Plaza de la Constitución ante los miedos de Mancera y la incapacidad de sus operadores políticos. 

Qué vergüenza, señor Mancera. 

***** 

Preocupa que un gobierno priista asuma decisiones que, hoy por hoy, marcan un derrotero sobre la conducta del Estado a futuro: palo a quienes protesten. 

La protesta –no la violencia o el nihilismo– cabe  en cualquier democracia. Aún más: es necesaria para evitar dictaduras políticas. 

Pero hay un problema: en México tenemos a un PRI que nada más no encaja con la democracia. 

Los priistas no fueron diseñados para la democracia. No la entienden. No la practican. 

Allí el riesgo. 

Twitter: @_martinmoreno

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/18-09-2013/17522. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

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