jueves, 28 de noviembre de 2013

Leo Zuckerman - Primer año de Peña: el silencio y la realidad de la inseguridad


Cuando tomó posesión hace un año, Peña Nieto heredó un tremendo problema de la administración anterior deCalderón: altos niveles de homicidios, secuestros y extorsión. El nuevo Presidente tomó una primera decisión inteligente: inmediatamente le bajó el perfil al tema de la violencia para introducir en la agenda pública otros temas importantes para el país. Peña entendió que Calderón se había equivocado al haber ejercido una Presidencia monotemática, obsesionada con la guerra en contra del crimen. Resultaba urgente, y políticamente conveniente, que el nuevo mandatario dejara de hablar de violencia para concentrarse en otros temas como educación, competencia económica, telecomunicaciones, banca, petróleo, electricidad y transparencia.




De la agenda presidencial desapareció el tema favorito deCalderón. En su discurso de toma de posesión, Peñamencionó las palabras “inseguridad” y “violencia” sólo en una ocasión. Unos días después, el 17 de diciembre, el nuevo gobierno presentó su política de seguridad en la que definió que el objetivo prioritario sería “reducir la violencia y recuperar la paz; disminuir los indicadores de homicidios y secuestros”.
¿Cómo vamos ahora que se está cumpliendo el primer año de Peña?
Comencemos con los homicidios. De acuerdo con las cifras oficiales, publicadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los primeros 11 meses del sexenio de Peña (diciembre 2012-octubre 2013), hubo un total de 17 mil 68 homicidios dolosos. En los 11 meses equivalentes del último año deCalderón (diciembre 2011-octubre 2012), el total de este tipo de asesinatos sumó 20 mil 75. Estamos hablando de una caída nada despreciable de 15 por ciento. Hay que agregar, sin embargo, que la disminución de los homicidios en México comenzó durante el sexenio pasado, por ahí de finales de 2011, y ha continuado desde entonces. En conclusión, se va logrando el objetivo del presente gobierno en lo que se refiere a este delito.
No así en secuestros donde tenemos un aumento de 34% si comparamos los periodos mencionados. En los primeros 11 meses de Peña (diciembre 2012-octubre 2013) se reportaron mil 546 secuestros, un promedio de 4.6 por día. En el periodo equivalente (diciembre 2011-octubre 2012) esta cifra fue de mil 157, un promedio de 3.5 por día. A diferencia de los homicidios, los resultados son malos en el delito de secuestro.
En cuanto a las extorsiones, en los 11 primeros meses del sexenio de Peña se reportaron un total de siete mil 270, mientras que en el periodo equivalente anterior deCalderón hubo seis mil 487. Se trata de un incremento de 12% de un delito que tiene un efecto muy negativo sobre la economía. En este rubro, como en el anterior, los resultados son malos.
El incremento en las cifras de secuestros y extorsiones puede deberse a que las víctimas están denunciando más que en el pasado. Es una posible hipótesis que, en lo personal, no me convence. No veo por qué, de repente, los mexicanos confiarían más en las autoridades para que resuelvan estos crímenes. Más bien creo que sí se han incrementado los delitos de secuestro y extorsión.
Esos son los resultados objetivos. El experto en seguridad pública, Eduardo Guerrero, afirma que, a un año de tomar posesión el presidente Peña, no se vislumbra una nueva estrategia nacional para disminuir la violencia y el crimen. Sin embargo, reconoce algunos cambios como un programa de carácter preventivo, la creación de una Gendarmería Nacional, la integración de la Secretaría de Seguridad Pública a la Secretaría de Gobernación y ciertos golpes importantes a organizaciones como Los Zetas. La pregunta es si estos cambios alcanzarán para resolver el tremendo problema que heredó Peña. Y la respuesta, basada en los resultados, es que podría ser el caso para los homicidios, pero no para los secuestros y extorsiones.
Un último apunte: cuando entra un nuevo gobierno al poder y hereda un gran problema del anterior, la responsabilidad de resolverlo se transfiere a la administración entrante. La gente se olvida del origen del problema y demanda soluciones a los que están gobernando. Así le pasó a Obama con la economía en Estados Unidos. La recibió hecha trizas de Bush hijo. Muy pronto, los estadunidenses comenzaron a exigirle al Presidente en turno que resolviera el asunto. Lo mismo está ocurriendo con Peña. Aunque heredó esta complicación mayor de Calderón, la gente le está exigiendo que lo resuelva y, en la medida en que existe una percepción de que no lo está haciendo, están castigando al Presidente en las encuestas.
                Twitter: @leozuckermann

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