lunes, 30 de enero de 2012

Aguilar Camín - CNDH: ¿estridencia o rigor?



Hace un buen tiempo que los casos que investiga la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, lo mismo que sus informes y las declaraciones tonantes y un tanto huecas de su titulares, no sorprenden ni mueven a nadie.
Se les escucha y se les procesa, en los medios y en los circuitos de la autoridad, como venidas de una voz airada más: un ejercicio rutinario, más bien previsible, de imputaciones gruesas al gobierno, aderezadas con la exageración oratoria necesaria para sonar independientes y críticas a los medios.
Si hemos de juzgar por los informes y tomas de posición de la CNDH, la situación de los derechos humanos en México parece estancada si no retrocediendo. Oyéndola hablar, uno se pregunta, tiene que preguntarse, para qué sirve la CNDH.
Si después de todos estos años de vigilar y corregir al gobierno, la cosa sigue igual o empeora, habrá que concluir que la CNDH no ha hecho diferencia en la historia de su materia en México y ha terminado siendo una inutilidad y un dispendio.
Algo ha cambiado favorablemente en México por la acción institucional de la CNDH. No me cabe duda. Para empezar, la actitud ante la tortura que era antes una rutina judicial y hoy un escándalo público.
Pero, repito: oyendo a los responsables de la CNDH hablar de su tema uno diría que no, que todo ha sido un fracaso y la cosa está peor.
Una de las últimas muestras de “independencia crítica” de la CNDH, en su forma de oposicionismo primario, fue la declaración de su titular de que el presente gobierno no ha sido más que un “episodio trágico”.
La frase no carece de efecto, pero es de una frivolidad exaltada que mueve al partidarismo más que a la comprensión o a la solidaridad ciudadana.
La expresión no explica, descalifica, empaca en una frase simple y condenatoria un proceso complejo y crucial, nada menos que cinco años de la historia de México.
No necesitamos esas sinopsis fusilatorias en boca de un ombudsman. Necesitamos, por el contrario, matices, información, rigor analítico, pruebas precisas y eficacia acusatoria.
Nada de esto se consigue con palabras altisonantes para los medios ni con gesticulaciones políticamente correctas, sino con trabajo serio y con independencia de resultados en los hechos, no en los dichos.

Arpegio - Fotos para reflexionar.






domingo, 29 de enero de 2012

Foro Paralelo - Noticias Insólitas.

Foro Paralelo  presenta un acopio de noticias insólitas, que podrían causar (o no) nuestro asombro e indignación.








Manuel Bartlett busca ser senador por la izquierda



Manuel Bartlett.
Manuel Bartlett, quien fuera señalado por la izquierda como el artífice de un fraude electoral en 1988, se perfila como candidato de la propia izquierda para el Senado en las elecciones del año 2012.
El exgobernador de Puebla en el periodo 1993-1999 fue duramente criticado durante la década de los noventa por los líderes de la izquierda luego de presuntamente haber dado la victoria al priista Carlos Salinas de Gortari  contra Cuauhtémoc Cárdenas entonces candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD).  Fuente http://www.animalpolitico.com/2011/12/manuel-bartlett-busca-ser-senador-por-la-izquierda/

Adquiere un alargador de pene por Internet y le envían una lupa.

"Técnicamente sería discutible hablar de una estafa porque agrandar, lo que se dice agrandar, es lo que, a fin de cuentas, hace una lupa", reseñó con ironía un funcionario de la Comisaría.

Pocos habrán padecido la decepción que sufrió hace unos días un pontevedrés al abrir un paquete que anhelaba con ilusión. Días antes, según trascendió ayer, había dado los pasos precisos para adquirir un alargador de pene. La compra no la realizó directamente en un establecimiento comercial, por así decirlo, físico sino que confió en una página web de las muchas que proliferan por la red de redes.

Un buen día, lo que creía que era el alargador llegó a su poder. Sin embargo, sus ilusiones se cayeron por los suelos nada más abrir el paquete y encontrarse con que el remitente le había enviado una vulgar lupa.


Congreso mexicano es de los más flojos

VEN POCOS RESULTADOS ANUALES
El Congreso de México es la legislatura más perezosa de América Latina, donde sus miembros ganan más y trabajan menos, de acuerdo con la revista The Economist.

La influyente revista británica titula un reportaje en esta semana "El Congreso de la Siesta. La Legislatura inútil de México", en el que señala que los 500 miembros de la Cámara de Diputados y los 128 senadores regresarán al trabajo hasta febrero.
De acuerdo con el reportaje, con 195 días de trabajo en sesiones, el Congreso mexicano tiene la menor cantidad de días laborales entre las legislaturas de América Latina. Y el sueldo calculado en 11,200 dólares al mes es el segundo más alto de la región, después de los legisladores brasileños.
Sin embargo, la revista señala que la poca efectividad del Congreso no sólo se mide por el sueldo y los días laborales, sino por los resultados. "Cuando se las arreglan para votar, con más frecuencia es para bloquear iniciativas de rivales", dice el texto.

El Congreso de México es la legislatura más perezosa de América Latina, donde sus miembros ganan más y trabajan menos, de acuerdo con la revista The Economist.

Una madre regala a su hija de 7 años un cheque canjeable por una operación de liposucción

    Una madre, adicta a las operaciones estéticas, regaló por Navidad a su hija de 7 años un cheque por valor de 7.000 libras para gastar en una liposucción, informa la edición británica de The Huffington Post.
La pequeña Poppy Burge, que según el testimonio de su madre no paraba de hacer preguntas sobre dicha operación, no es la primera vez que recibe esta clase de regalos. Por su séptimo cumpleaños recibió, también de su madre, un cheque que valdrá por una operación de aumento de senos cuando cumpla 16 años (siempre y cuando lo necesite, matiza la madre).



Irapuato, Guanajuato.- Seis mil tamales. Tres mil 500 elotes. Cuatro mil 500 porciones de fruta. Cuatro mil 560 vasos de agua fresca. Más de 12 mil personas de todos los puntos de Guanajuato comieron y bebieron ayer en un mitin de apoyo a Ernesto Cordero, con cargo al Ayuntamiento de Irapuato que dirige el panista Jorge Estrada Palero. El alcalde, junto con el gobernador, Juan Manuel Oliva, volcaron el aparato local blanquiazul para organizar la concentración en favor del aspirante a la candidatura presidencial del PAN.
La presidencia municipal gastó no menos de 178 mil 350 pesos por toda la comida, si se toma en cuenta el precio al que los propios comerciantes dan su producto al público, según las cifras que ellos informaron. El tamal, 6.50 la pieza; el vaso de agua fresca, 10 y el vaso de fruta con chile y limón, 15 pesos. Animal Político conoció que por cada elote el Ayuntamiento pagó 7.50 pesos, prácticamente la mitad de los 14 pesos que paga  cualquier irapuatense ‘de a pie’.

Un tailandés se desposa con el cadáver de su novia muerta en un accidente.

Chadil Deffy quiso de este modo unir sus almas en la eternidad en una ceremonia en el que la esposa yació ataviada de novia

Bangkok (Efe).- Un tailandés se casó con el cadáver de su novia muerta en un accidente de tráfico para unir sus almas en la eternidad en una ceremonia en el que la esposa yació ataviada de novia, informaron hoy los medios locales. La boda de Chadil Deffy, vestido con un traje y sombrero de copa negros y una pajarita blanca, y su novia Ann se celebró el pasado 4 de enero en la provincia de Surin, en el noroeste del país, en una ceremonia budista a la que asistieron sus familiares y amigos.

"Nuestro amor fue algo muy grande"

Juan Villoro - Fallas de origen



Cuando la televisión pierde la señal y la pantalla se cubre de ceniza luminosa aparece un letrero: "Falla de origen". Eso significa que el aparato no está descompuesto; el problema se debe a una mala emisión de las imágenes.

Televisa y el PRI han querido construir al primer telecandidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, hombre dotado de fotogenia, es decir, de lo que importa como superficie.

En condiciones normales, eso es poco para llegar al poder. ¿Pero desde cuándo un país con más de 300 chiles se somete a la normalidad?

Peña Nieto apareció como político-holograma en un momento en que se desconfiaba de los políticos con personalidad, comenzando por Felipe Calderón, que sacó al Ejército a las calles después de 11 días en Los Pinos. Ajena a todo consenso, la decisión estuvo más cerca del arrebato que de la estrategia.

Combatir al crimen organizado es necesario; hacerlo en forma impulsiva conduce a la situación que padecemos: 50 mil muertos en cinco años y pocas posibilidades de vislumbrar una victoria. La enjundia presidencial no ha sido otra cosa que irresponsabilidad histórica.

Por su parte, López Obrador ha mostrado otros excesos de carácter. El candidato que en 2006 se quejó -con razón- de las calumnias sufridas durante su campaña, también fue el pendenciero que se dirigía al Presidente con una frase de domador de pericos: "¡cállate, chachalaca!". Antes de que el Tribunal Federal Electoral fallara respecto a la elección, López Obrador organizó un plantón como protesta preventiva. Las autoridades aún no habían emitido un juicio, pero él ya las consideraba indignas. Sin pasar por la autocrítica, esa misma persona se promueve hoy como emisario de la buena onda, el Fourier tabasqueño que propone un nuevo mundo amoroso. Su capital es el deterioro generalizado de la oferta política. Por default, queda bien situado: el PRI representa el retorno de la impunidad que degradó al país durante 71 años y el PAN 12 años de inoperancia en el poder.

La izquierda mexicana es poco novedosa. En un cuarto de siglo ha tenido dos candidatos y ambos son caudillos de viejo estilo. Su ventaja es que, al no haber llegado a la Presidencia, ese arcaísmo aún tiene pasado por delante.

López Obrador busca capitalizar su condición de "menos peor" ante quienes están cansados del PRI y el PAN y se reinventa como el cariñoso AMLOVE. Lo cierto es que al votar por él no se vota sólo por una imagen, sino por un talante mercurial que pasa del desafío afrentoso (la "honestidad valiente") a la promesa de concordia.

Después de la crispada elección de 2006, el país sufrió heridas que no han cerrado. En estas condiciones apareció un político atractivamente hueco. Se ha comparado a Peña Nieto con un recipiente vacío. La metáfora es perfecta porque aclara tanto la inanidad del candidato como su posible impacto. Si los demás remedios son tóxicos, el inocuo placebo parece preferible.

Mientras el Presidente se ponía la casaca verde de los militares y su rival de 2006 hacía giras de mandatario "legítimo", surgió un aspirante amparado en una propuesta tranquilizadora: "no se asusten, esto sólo es una imagen".

Max Weber tomó la palabra "carisma" de la religión para definir el aura intangible que favorece a un líder. En sus exitosos mítines populares, López Obrador encarna cabalmente el concepto. Esa ventaja no siempre lo ha favorecido. En 2006, arropado por la multitud que coreaba "¡cha-cha-la-ca!", endurecía su discurso en aras de la aclamación. Pero el acto ocurría en dos realidades simultáneas. Quienes estaban en la plaza celebraban la comunión del candidato con la indignada multitud, quienes lo veían por televisión se asustaban del tono enardecido.

Hoy en día no hay elección que no se decida en los medios. Confiando en este precepto, el PRI se decantó por un candidato con telegenia. El problema es que no parece tener nada más que lumínico envoltorio.

La campaña es el momento en que todos los candidatos parecen frascos de medicinas con un letrero en la etiqueta: "agítese antes de usarse". El imperturbable peinado de Peña Nieto y el triunfo arrollador de su partido en el Estado de México sugerían que podría llegar a la Presidencia sin moverse mucho. El dislate en Guadalajara hizo que por primera vez su habitual lejanía del tema no fuera vista como asepsia sino como incapacidad, y su desencuentro con Elba Esther Gordillo revela fisuras para mantener apoyos. Las acusaciones sobre la desatención de uno de sus hijos serían letales en Estados Unidos; en México no lo son tanto, pero revelan que el frasco tiene contenido, y no es muy puro.

El PRI se decantó por Peña Nieto para ganar rating. Sin embargo, en el nuevo escenario, el líder no parece un personaje de televisión sino de PlayStation.

Hace un par de milenios una mujer conquistó su nombre al ver el rostro de Jesús en una manta. La conocemos como Verónica, que significa "imagen verdadera".

Peña Nieto es una imagen falsa, producto, como otros problemas televisivos, de una "falla de origen".


Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/643/1285204/default.shtm

Federico Berrueto - Después de 2012



Si hay una manera sencilla de expresar el mayor desafío de los próximos gobierno y legislatura sería algo como rescatar al Estado. No será fácil y deberá actuarse con acierto desde el 1 de diciembre. Los 100 días restantes serían de acciones decididas; el resto, apuntalar lo que desde el inicio quedó claro: el país no puede navegar en la ambigüedad por el imperio de los poderes fácticos y la consecuente incapacidad del gobierno de hacer valer el interés general y la legalidad que lo sustenta. Para Fox era muy complicado entender los términos de su responsabilidad como jefe de Estado, para él eso era simulación o tenía tufos autoritarios. Calderón inició gobierno frente a la necesidad de supervivencia, no hubo espacio para convalidar al interés general; lo demás ha sido consecuencia.
Los problemas del país son considerablemente mayores como para perderse en el maniqueísmo propio de la disputa electoral. No hay salvadores de la patria, tampoco soluciones mágicas; la retórica del voluntarismo se desvanece frente a la realidad. Sin duda que el cambio profundo requiere liderazgo, entrega y disciplina del próximo presidente y su esquipo; en las formas y modos de quienes ganen deberá iniciar el cambio, pero requerirá de mucho más, no sólo la acción del Congreso, los partidos, los jueces, los órganos autónomos y los gobiernos subnacionales. El cambio debe ser el encuentro de tres procesos: el institucional, el político y el que se origina en la sociedad.
Los medios de comunicación tienen una responsabilidad importante. Son negocios y su trabajo está condicionado por su origen empresarial, pero tienen otra razón de ser: son articuladores de la libertad de expresión, de la reflexión crítica sobre el estado de cosas y, en su pluralidad, generan el consenso necesario para las transformaciones profundas y la fortaleza para preservar lo fundamental, como son las libertades, la exigencia de legalidad y la identidad nacional.
A cinco meses de las elecciones son más los signos alentadores que los negativos. Ha pasado un mes de 2012 y se confirma que los comicios de ahora serán mejores que su antecedente. No es virtud de las reglas o de las instituciones electorales, sino de los contendientes. El juego es rudo y no siempre comedido entre los competidores y de éstos con las normas, como fue la invasión publicitaria en la ciudad capital, una forma más de la simulación a la que conduce una legislación restrictiva de las libertades políticas.
Sin embargo, todavía falta mucho por ver, de hecho las campañas en su formalidad están todavía a un par de meses. Una de las incógnitas es si el candidato presidencial de la izquierda habría de modificar su estrategia de mesura si persiste en el tercer lugar de las preferencias. También lo que pueda ocurrir en las 12 entidades con comicios locales concurrentes. Por salud de unos y otros, un escenario de cerrada competencia no puede excluirse; tampoco que un candidato o partido gane con una amplia diferencia. Todo puede ocurrir y las instituciones electorales deben estar preparadas para toda hipótesis de desarrollo y desenlace de la contienda.
La elección importa no sólo porque resuelve quien habrá de gobernar, también porque define los términos del mandato y la legitimidad de quien gana el poder. Fox, como nadie obtuvo ambos y las posibilidades para transformaciones profundas eran extraordinarias y, por lo mismo, casi irrepetibles. Calderón y el país padecieron un mandato y una legitimidad regateados por el resultado de los comicios. Por esta consideración es fundamental que la lucha en curso vaya más allá de lo electoral. Las elecciones son un medio, lo fundamental es el ejercicio del poder. De eso es lo que se trata la contienda en curso.
Rescatar al Estado es tarea de todos. Lo mismo vale para los territorios en los que el crimen organizado ha ganado ventaja, como en las áreas de la actividad económica respecto a los grupos económicos dominantes o los sindicatos. Algo semejante puede decirse con relación al gobierno del país vecino al norte. Para ello es fundamental reconocer objetivos comunes y evitar el chantaje de grupos pequeños y poderosos o que una fuerza política o proyecto se vean beneficiados de manera ilegítima por los factores de poder.
Mantener a raya el insulto y las campañas publicitarias de agresión al adversario son un buen precedente, sin que signifique dejar de ejercer el derecho de todo contendiente de luchar por lo que cree y diferenciarse de sus adversarios. Al término de las elecciones habrá un evento que será la medida de los nuevos términos de la política nacional: el reconocimiento oportuno de ganador de la elección. Tarea ingrata que debe corresponder, como en toda democracia, al candidato no favorecido, en un juego donde no hay derrotas para siempre ni triunfos totales.

Álvaro Cueva - Morena contraataca



Estamos de acuerdo, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) era algo así como la cúspide de los peores spots políticos de nuestro país.
Desde que comenzaron con aquella canción tan pavorosa, interpretada en un microbús, eran como para ponerlos de ejemplo de lo que no se debía hacer en materia de comunicación.
No, pero espérese, a pesar de esto, después sus anuncios empeoraron, empeoraron y volvieron a empeorar hasta llegar a los famosísimos mensajes de El Tata. Decadentes, deprimentes, groseros.
Era como si los señores de Morena tuvieran el enemigo en casa, como si quisieran perder. Por eso estoy gratamente impresionado con su nuevospot, el de María Rojo.
Le juro que es el anuncio más claro, inteligente y hermoso de todos lo que se han hecho en las precampañas, una demostración de que la gente de Morena aprendió la lección y de que supo corregir. ¡Bravo! ¡Felicidades!
En el remoto caso de que usted no lo haya visto, ¿cómo es?
Tenemos a María Rojo en plano americano, en el marco de una puerta de lo que parece ser una oficina, hablándonos directamente a nosotros mientras la cámara se va acercando muy lentamente.
La señora pregunta: “¿Tú quieres que las cosas cambien o sigan igual? Tienes el poder de elegir entre seguir dominados por la corrupción y las falsas promesas de siempre o darle la oportunidad a los que de veras saben hacer bien las cosas.
“Trabajemos por el México que siempre hemos querido. Tú tienes el poder en las manos y yo, María, de corazón, te lo digo: sí hay de otra. El cambio verdadero está por venir”.
En eso la pantalla se va a negros y entran los logotipos de Morena y el PRD sobre un ribete amarillo bastante agradable.
¿No es genial? Independientemente de la impresión que usted tenga o no tenga de Morena y del PRD, esto es excelente.
¿Por qué? Porque esto sí es un spot político, esto sí es un spot de precampaña, sí tiene una identidad, sí nos prepara para lo que está por venir y sí tiene una propuesta.
Fíjese bien cómo inicia, con una pregunta, y no es una pregunta cualquiera, es una pregunta que nos remite a la idea más socorrida en la historia de las elecciones de nuestro país: la idea del cambio.
Con todo lo que estamos viviendo y con toda esta tendencia de volver al pasado, ya se nos había olvidado lo que teníamos en mente en 2000 y 2006, la idea de un cambio, de superarnos, de ser mejores.
Luego, hablándonos de tú, doña María nos empodera, nos recuerda que los que mandamos somos nosotros, que usted y yo tenemos el poder.
¿De qué? De elegir. Vienen elecciones. Morena y el PRD las están promoviendo, nos están confirmando que sólo participando en ellas vamos a llegar a algo.
¡Guau! Qué diferencia con otros comerciales de otros partidos que de una manera muy perversa nos están invitando a no votar porque, según ellos, todo se va a acomodar solo, en automático.
Ahora, tampoco se trata de un spot light, doña María habla de corrupción y de falsas promesas, pero lo hace con una elegancia que lejos de ofender nos hacer reflexionar, nos sensibiliza.
Pero lo mejor de su spot es lo que viene después, porque con una humildad insólita la señora nos pide que le demos una oportunidad a su gente, sólo que ella, en contraste con los anuncios de Santiago Creel, que también nos piden una oportunidad, no nos habla desde la perspectiva de la derrota, nos habla desde la perspectiva del éxito.
Su gente es la que sabe hacer “bien” las cosas, no la que perdió. ¿Se da cuenta de la destreza que hay en este mensaje? Es: somos humildes, pero somos buenos. Considéranos.
Posteriormente viene algo que a mí se me hace muy interesante: “Trabajemos por el México que siempre hemos querido”.
Ojo, aquí no es como en los spots del PRI o del Partido Verde, donde la promesa es que todo nos lo van a regalar porque siempre hemos sido unos mantenidos de primera.
No, en el anuncio de Morena y el PRD, el progreso se obtiene trabajando y, lo más sensacional de todo, trabajando en equipo y por un mismo fin.
Qué buen spot, de veras, y qué buenos detalles los de la señora Rojo: hablar de ella solamente con su nombre, presentarse ante el público con ropa sencilla, de cara lavada, convencida, emocionada.
Estamos, definitivamente, ante el mejor anuncio político de la temporada. ¿A poco no?
¡Atrévase a opinar!

Manuel Ajenjo - Los rarámuris y César Duarte



El humor se nutre, entre otras esencias, de la paradoja. Por ésta entendemos una situación que contradice el sentido común. Una declaración, una circunstancia, un estado de cosas, que conllevan una contradicción lógica.
México es el país de las paradojas. Donde lo revolucionario cohabita con lo institucional. Donde en un banquete para 3,000 personas -políticos y empresarios-, el arzobispo de la Iglesia Ortodoxa, Antonio Chedrauí, conmina a reflexionar sobre “la carestía y el desempleo, causantes de la miseria”. Donde al máximo dirigente sindical del país públicamente se le otorga el tratamiento de don -don Joaquín Gamboa Pascoe, se escucha decir en anuncios de radio-; título de cortesía más para un patrón porfiriano que para el líder de los trabajadores por más que éste ya no se cueza al primer hervor -ni siquiera en un horno de microondas de los que otrora contrabandeara-.
En ese orden de contrasentidos hoy hago mía una paradójica sentencia: “Nadie tiene más necesidad de tomarse unas vacaciones que la persona que acaba de tomárselas”. Tal vez los lectores notaron mi ausencia durante la semana pasada. Pedí vacaciones. Éstas las supuse edénicas, tomando el sol, tumbado en la playa, leyendo. Resultaron endémicas -mi acostumbrada gripe invernal-, tomando ibuprofeno, tumbado en la cama, leyendo el termómetro.
Retorno al trabajo, descansado, por supuesto, pero con la necesidad de tomar otras vacaciones para hacer lo que me impidió la inoportuna enfermedad. Además de las suposiciones ya relatadas también me había propuesto poner en orden mi desbarajustado escritorio donde conviven desde el siglo pasado en un promiscuo laberinto libros, revistas y periódicos viejos con documentos, archivos, cuentas por pagar y ya pagadas, papeles, papeles y más papeles, apuntes que no recuerdo haber hecho y variados objetos. Me ha sucedido que en la búsqueda del Pequeño Larousse de la Conjugación encuentre la engrapadora que necesité el año pasado, la visa estadounidense que dí por perdida, de la que pedí una reposición que ya está insertada en mi pasaporte que por ahí anda, una fotografía de bodas de mi primer matrimonio junto a una cajetilla de cigarros de una marca que dejé de fumar hace cinco años y mi certificado de preparatoria.
Ni la burla perdona
Entre estornudos, dormitadas y bostezos se me fue la semana. Para conectarme con la realidad, el domingo, acudí a los periódicos y revistas del día. Un reportaje de Zósimo Camacho, publicado en la revista Contralínea llamó mi atención. Es a propósito de los tarahumaras -castellanización de la palabra rarámuris-, etnia que habita en el suroeste del estado de Chihuahua y que literalmente se muere de hambre.
El reportaje del que transcribiré un fragmento de la introducción es desgarrador: “Habitan cavernas y viven alcoholizados: es más fácil conseguir tesgüino -bebida embriagante de maíz fermentado- que agua potable. En sus propias palabras, ‘muchas veces es lo único que hay para llevarse a la panza’. Harapientos, su patrimonio es la pila de ramas secas a la entrada de la cueva y lo que llevan puesto. (...) Son hombres, mujeres y niños rarámuris que sobreviven en el corazón de la Sierra Tarahumara, adonde los aventó hace siglos el chabochi o conquistador y, por extensión, el mestizo de quien siguen huyendo y, despavoridos, corren aunque se les grite que son médicos o maestros quienes esporádicamente los buscan.
En la profundidad de las barrancas o en la cima agreste de las montañas, arañan, con rudimentarios instrumentos, las peñas casi desnudas para arrancarles algo de sunú o maíz”.
Pero si el reportaje es para sentirse avergonzados de pertenecer a una sociedad insensible a la injusticia y a la marginación de los seres humanos, dueños originales de la geografía en la que viven -si a eso se le puede llamar vida-, la paradoja y con ello el humor, el que expresa el conflicto entre la razón y la animalidad humanas, surge cuando rascándole al tema uno se entera, según reporta el Diario de Juárez, que en la clausura del Operativo Conago III Navidad Segura, el gobernador de Chihuahua, César Duarte, aceptó que en la zona de la Sierra Tarahumara hay hambruna pero, aseguró, que pese a ello los indígenas rarámuris son felices (¿le caé? ¿En qué encuesta basa su aseveración?) y se niegan a abandonar sus tierras (¿adónde les ofreció mandarlos a vivir?).
Duarte Jáquez, según nota del precitado periódico, volvió a negar que se hayan registrado suicidios colectivos en la comunidad tarahumara y disfrazado de Perogrullo dio cátedra de sociología económica: “En la Sierra Tarahumara hay hambre porque no hay maíz, hay hambre porque no hay frijol, hay hambre porque las vacas están flacas y no hay leche, tampoco hay avena... (pero) los habitantes de la sierra quieren vivir en su entorno de felicidad que se envidia al conocer su ambiente y su cultura. (¿De verás conoce usted el ambiente en el que se desarrollan? Si le parece envidiable su modo de vida, ¿por qué no se trasladan usted y su familia a Batopilas o a Boycona y se quedan a vivir ahí? No le sugiero que su estancia, en cualquiera de los dos municipios, se prolongue por el resto de su sexenio, pues sería mucho pedir, ni el resto del año porque éste apenas empieza, pero ¿qué le parece el resto del mes?
Señor gobernador Duarte: Con todo respeto le voy a pedir un favor: No mame. Tal vez mi crítica le suene a burla -y lo es-, pero conste que usted empezó.
Letras vencidas
Mientras he ido pergeñando estas líneas, en cada ocasión que me he atorado en su redacción, he tratado de poner en orden el escritorio que reseñé. Para mi sorpresa encontré un legajo de ejercicios literarios: cuentos breves, fallidas fábulas, intentos de aforismos: letras vencidas.
Entre ellas los dos primeros cuentos que escribí. Le ofrezco al lector uno de éstos. Apelo a su benevolencia de juicio. Tome usted en cuenta que lo escribí a los 22 años. Antes de prostituirme y convertirme en textoservidor.
Mi media hermana
Estoy triste porque se casa mi media hermana. Mi media hermana se llama Rosaura. Rosaura es hija de mi papá y de mi mamá. Es mi media hermana por parte de tren. A los seis años perdió brazos y piernas en un accidente ferroviario.
El accidente no fue obstáculo para que Rosaura asistiera al colegio de monjas, donde aprendió a leer como cualquier niña y a escribir, borrar y dibujar con las orejas que se le desarrollaron de una manera fantástica por no decir fenomenal.
¡Que buena ama de casa va a ser Rosaura! Guisa de chuparse los dedos. A pesar del trabajo que le cuesta enhebrar hilo y aguja ella misma cose su ropa. Borda que es un primor. Y, aunque de oído, toca el piano.
Rosaura contraerá nupcias con don Taito Barnum, un señor que le lleva más de veinte años. Hace apenas diez días se enamoró de ella a primera vista: Te necesito -le dijo en la primera cita, agregó: Quiero que seas mía, de nadie más y para siempre. Dos días después, le propuso matrimonio. Don Taito es dueño de un circo.
Mientras les platico, estoy pintando de blanco el tripié rodante que sostiene la base acojinada en donde se sentará mi media hermana vestida de novia; luego aceitaré muy bien las ruedas para que con un simple empujón de su madrina de tripié, Rosaura llegue al altar.
Mi mamá y don Taito ultiman los detalles de la boda. Mamá propone que la ceremonia religiosa sea el domingo en el templo de Nuestra Señora de los Lisiados. Don Taito está de acuerdo en el lugar pero no en el día: -Imposible que la boda sea el domingo doña Cuchi, el domingo el circo tiene cuatro funciones. Tiene que ser antes. ¿Qué tal el viernes al mediodía?
-¿Por qué al mediodía, por qué no el viernes en la tarde? -interroga mamá.
-Porque el viernes en la tarde es el debut de Rosaura -contesta don Taito. Empiezo a sospechar que en lo sucesivo para ver a Rosaura, mi media hermana, tendré que pagar boleto.

sábado, 28 de enero de 2012

Alfonso López - Democracia en decadencia.


Tres hechos marcan esta semana. Tres ejemplos de la decadencia de nuestra “democracia”: los debates que desató el semi-debate, el espionaje telefónico al Congreso y la dominación de los medios electrónicos sobre el interés público.
La versión de democracia que se ha impuesto en México es verdaderamente bizarra: se siembra en la conciencia colectiva la idea de que gobernantes y ciudadanos somos clases aparte. Lo digo porque quienes toman las decisiones públicas se van al rinconcito, allá hacen sus cuentas y sus arreglos, deciden y luego nos avisan cómo será la cosa de ahí en adelante, o ni nos avisan.

Supongo que a raíz del debate tan maquillado que ofrecieron los precandidatos del PAN hace días, a las críticas surgidas en ese sentido y sobre todo a que el PAN no dio muestras de querer repetir el experimento ya sin parapetos, varios medios invitaron a los aspirantes a repetir el ejercicio. Especial acento puso Primera Emisión de MVS, sobre todo cuando se topó con la indefinición: ¿Las recientes reformas a la legislación electoral prohiben o no debatir en los medios? Josefina Vázquez Mota no quiso tomar una posición hasta que lo hiciera la Comisión Nacional de Elecciones del PAN; Santiago Creel y Ernesto Cordero se dijeron dispuestos, el segundo con la condición de que el trío estuviera completo. Con precisión micrométrica se fueron eludiendo las posibilidades hasta que el debate se frustró y así, aunque la ley lo permita y la responsabilidad obligue, la democracia que nos han inventado les permitió negarse a debatir sin guión protector.

Evidentemente que eso tuvo la finalidad de evitarle a los tres el riesgo de cometer errores que les pusieran en evidencia, y ahí está lo grave: mediante esa ascéptica medida se busca llevarnos a contratar a ciegas al empleado principal del país. Además, lo obvio: si se esconden es porque algo tienen que esconder. Ya frustrada la posibilidad, entonces sí autoridades, precandidatos y partido, todos coincidieron en que debatir es fundamental en la democracia… pero la verdad es que cada quién hizo lo que quiso.

El espionaje al Congreso revive un asunto anovelado con maestría por Carlos Montemayor (Los informes secretos), pero ahora con un giro nuevo bien detectado por Carmen Aristegui (Reforma, 27 de enero): la incógnita de cuál de los súperpoderes es el que está espiando desde los trabajos hasta los acuerdos y las decisiones, vaya, incluso los asuntos privados de los legisladores. En tiempos de la “guerra sucia”, el entonces jefe de la Dirección Federal de Seguridad Miguel Nazar Haro (26-09 1924 / 26-01-2012) aplicaba estos métodos contra quien resultara incómodo para el régimen. El capítulo actual aporta la novedad de que es la clase dominante espiando a la clase dominante. El enemigo está en casa, pero hay fiesta y no es posible distinguirlo en la bola.

Quedó en evidencia el sometimiento de la clase política al poder de los medios, al ocultarnos también la decisión en el caso de la alianza Televisa – TV Azteca vía Iusacell, unión que anularía a cualquier competidor presente o futuro. No se conoce la decisión de la autoridad. Hay sospechas informadas de que ya fue tomada, y entonces cabe buscar la explicación del silencio oficial. Si se decidió negar la autorización para la alianza, entonces puede ser que se esté escondiendo la resolución para dar tiempo a que las televisoras “convenzan” de cambiar de opinión a quienes fallaron en ese sentido; pero si la autorizaron, entonces pudiera estar provocándose una pausa para que pase el furor de la noticia y luego la destapen ya sin llamar tanto la atención. La autoridad en la materia, la Cofetel, negó que esté retrasando su resolución y como argumentos mencionó varios que son completamente ajenos al caso; ya sabe usted, igual que sucede en las conversciones interpersonales, si la parte interpelada no quiere contestar simplemente responde algo que nada tiene que ver con el tema.

La influencia de los medios en la vida política es, sin rodeos, una amenaza nociva que pudiera sepultar nuestra democracia. El camino que conduce a tal final es el que estamos siguiendo: distorsionar u ocultar la realidad, a la vez que propagar una ilusión que esas voces tienen la fuerza para imponernos como realidad a conveniencia de sus propios intereses. Así es como se llega a controlar incluso a los gobiernos, qué decir de los gobernados.

Ocultar a los candidatos de la mirada pública, espiar el trabajo y hasta la vida privada de los congresistas (vaya usted a saber de quiénes más, quiénes espían y quiénes contraespían) y la imposición de los medios en la conciencia colectiva, todo conduce a la muerte de la democracia. Esto es una realidad dura de tragar, sí, pero es que si seguimos haciendo lo que hemos venido haciendo seguiremos consiguiendo lo que hemos venido consiguiendo.

Rosario Robles - No se pueden cambiar las reglas... aunque se mueran de hambre



Insólito. El coordinador nacional de Oportunidades reconoce que 20 mil rarámuris han sido excluidos de los programas de apoyos alimenticios, energéticos, becas escolares y atención sanitaria. La sorpresa es mayor cuando señala que les quitaron 950 pesos mensuales porque no cumplen con las reglas de operación establecidas. Porque no actúan con corresponsabilidad. Vaya declaración. A estos hombres y mujeres que viven en condiciones de extrema pobreza se les aplican los lineamientos con guillotina, cuando a los más poderosos de este país se les permite evadir impuestos y se les rescata sin reparo alguno con recursos públicos cada vez que su avaricia los lleva a una situación crítica. Pero en la base de la pirámide es otra la perspectiva. Ni siquiera en la lógica de las migajas que representan los esquemas de transferencias monetarias caben estos mexicanos que, por ser indígenas, sufren una discriminación mayor. Lo increíble es que ni siquiera para esto haya imaginación, capacidad, vocación, compromiso de los encargados de estas políticas. Se eliminó a estos 20 mil rarámuris de los listados —dice el funcionario— porque no podían acudir a consulta dos veces a la semana como lo requiere la entrega de estos apoyos por la sencilla razón de que el hospital más cercano les queda a 12 horas de camino. Aduce que viven en comunidades muy alejadas y dispersas y constantemente cambian de hogar, por lo que sus empleados tendrían que dedicar 36 horas de camino para llegar hasta ellos. Ni pensar en dejar el confort y la comodidad de una oficina para prevenir, atender y evitar una tragedia como la que hoy se vive en esa región del país.
Pero el asunto es más de fondo. Por un lado tiene que ver con los esquemas de transferencias monetarias cuestionados por sus muy relativos alcances y porque al final de cuentas, después de dos décadas de aplicarse, no han logrado revertir la pobreza y la desigualdad que caracteriza a nuestro país, entre otras cosas porque las estrategias de desarrollo social se han limitado a estos esquemas y carecen de un enfoque integral relacionado con una economía productiva, la única capaz de contrarrestar la pobreza, redistribuir el ingreso, disminuir desigualdades y generar políticas de seguridad social universal. El problema radica también en la mediocridad de quienes tienen que ver con estas políticas, con su incapacidad de entender que el Estado es socialmente responsable de que todos los mexicanos, sin excepción alguna, puedan ejercer su derecho a vivir con dignidad. No pueden concebir formas alternativas para hacer llegar esos recursos. No pueden ni siquiera echar mano del enorme ejército de reserva que representan los jóvenes sin trabajo ni educación para obtener de ahí una fuerza social dedicada a aplicar programas de atención que los acerque a las comunidades, que les otorgue la responsabilidad de hacerles llegar los apoyos, que los comprometa con su país al tiempo que obtienen un ingreso para vivir. En el fondo, el origen de esta desnutrición y pobreza crónica está relacionado con la exclusión y la marginación los pueblos indígenas. Víctor Quintana, dirigente social y político, ubica a la perfección el momento del quiebre. No es de ahora. Es una historia que arranca desde hace mucho. Desde que los indígenas de la sierra tarahumara fueron arrojados a las regiones inhóspitas para expropiarles las tierras en las que vivían y que se caracterizan por contar con enormes recursos forestales y mineros que ahora son explotados para el beneficio privado de unos cuantos, incluso extranjeros. Porque a pesar de que ahí, donde ahora viven, nacen los caudalosos ríos que riegan las fértiles zonas agrícolas de Sonora y Sinaloa, esto no les representa a ellos ningún ingreso por servicios ambientales como en justicia debería ser. De ahí la imperiosa necesidad de darle un vistazo otra vez a los acuerdos de San Andrés, de volver a lo básico: el reconocimiento de los derechos de nuestros pueblos originarios. De lo contrario se seguirán muriendo de hambre mientras el gobierno construye millonarias estelas de luz.
Ser… o neceser
Demián Bichir, actor extraordinario y mexicano comprometido con su país, con su gente. Nos sentimos orgullosos de su más que merecida nominación. Enhorabuena.

Meyer - Ya no es lo que fue: el Estado

· Verdades evidentes

A cualquiera que se interese en el núcleo duro del proceso político en México y el mundo, le resultará evidente que hoy la autoridad gubernamental a duras penas puede controlar las conductas de las grandes concentraciones de capital y, en ocasiones, ni eso. En nuestro país, un ejemplo es el caso de la Comisión Federal de Competencia (CFC), cuyo presidente declaró, como forma de pedir auxilio, que los dos gigantes que dominan la televisión abierta en México -Televisa y Televisión Azteca, que concentran el 94.4% de la audiencia- le presionaban para que aprobara la unión de ambas televisoras en Iusacell para ofrecer el llamado "cuádruple play" (telefonía fija, móvil, televisión e internet). Sin embargo, una vez tomada la decisión, la CFC se quedó muda, parecía que en vez de regir quería pasar desapercibida.

La Constitución mexicana prohíbe la existencia de monopolios y prácticas monopólicas. Sin embargo, lo que hoy intenta el gobierno ya no es que se cumpla con la norma, sino apenas contener o desacelerar el avance de un proceso monopólico muy agresivo.

 · De soldado a jefe del jefe

En sus orígenes, la industria de la televisión mexicana estaba claramente subordinada a la voluntad presidencial, centro de un régimen político autoritario. En una célebre declaración, Emilio Azcárraga Milmo afirmó "Soy soldado del PRI y del presidente" (citado por Carlos Monsiváis, Proceso, 20 de abril, 1997, p. 58). Como bien lo explican Claudia Fernández y Andrew Paxman, el ser soldado del PRI y del Presidente significaba entonces, ente otras cosas, la subordinación total del contenido de los noticieros de Televisa a las necesidades políticas del régimen hasta llegar a la desinformación -sobre todo en tiempos electorales-, en una sociedad donde las mayorías sólo se informan de política por la televisión. Esa relación de subordinación le resultó extraordinariamente fructífera a la televisión pero fue a costa del interés nacional (El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa, México: Grijalbo-Mondadori, 2001, pp. 381-417 y 483-510).

La situación anterior ha sufrido un gran cambio, de casi 180 grados, en los últimos 20 años. De soldado, el consorcio televisivo se convirtió en general y comandante en jefe del gobierno. Hoy el subordinado es el Estado. Y es que el sometimiento original de los grandes monopolios mexicanos a la voluntad presidencial experimentó un cambio notable cuando coincidieron dos procesos, uno local y otro mundial: la caída del sistema priista y el triunfo mundial de la lógica del mercado, la privatización, la desregulación neoliberal y el consecuente aumento de los excluidos y de la concentración de la riqueza a nivel global. El resultado ha sido lo que vivimos hoy en México (y en otros países, notablemente Estados Unidos), donde el Estado ha perdido mucho de su antiguo control, y en ocasiones todo, sobre las grandes concentraciones de capital. El resultado final es que la sociedad -ese 99% del que hablan los "indignados" y los "occupy Wall Street"- se ha quedado más desprotegida de lo que ya estaba.

· La teoría

En la ciencia política tradicional se desarrolló un enfoque para examinar la relación Estado-sociedad, que solía colocar al Estado en el extremo superior de un espectro de distribución del poder y a la masa ciudadana en el otro. Y para explicar la relación entre la poderosa maquinaria política y burocrática estatal y la multitud de individuos aislados, casi inermes, se ponía el acento en el espacio intermedio, ocupado por las organizaciones que servían para unir y mediar entre ambos extremos: partidos, ONG, iglesias, etcétera. Así, en un sistema democrático, una sociedad civil fuerte se movilizaba para impedir que el Estado avasallara a la sociedad y para que el ciudadano hiciera llegar sus demandas a las instituciones de gobierno y vigilara su cumplimiento. En contraste, en el sistema totalitario, el Estado impedía la creación de organizaciones ciudadanas independientes y en cambio creaba las corporaciones, desde sindicatos hasta clubes deportivos, pasando por empresas, instituciones educativas, culturales, etcétera, que le servían para controlar y manipular toda la vida social. En algún punto intermedio, combinando características de los dos modelos básicos, se encontraba el régimen autoritario, como ese que dominó en México en el siglo del PRI. Pues bien, ese enfoque tradicional donde el gran aparato estatal se encontraba en el extremo de la mayor concentración de poder, ya no explica bien lo que está aconteciendo en el siglo XXI, al menos no en México.

Un historiador inglés y uno de los grandes intelectuales públicos de nuestra época, Tony Judt, sugiere un cambio en el modelo Estado-sociedad clásico. En un ensayo publicado en 1997, Judt indicó que para entender la situación actual debemos colocar al Estado ya no en la cima del espectro de la distribución del poder, sino apenas en el medio. Y es que a partir del triunfo en la Guerra Fría del capitalismo global, en muchos países el Estado ha perdido tanto terreno que ha sido degradado dentro de la estructura nacional e internacional del poder. Por esa razón muchos gobiernos son ya meros intermediarios entre las grandes concentraciones privadas de poder económico y una sociedad que impotente ve cómo se está destejiendo la red de protección de las mayorías que alguna vez se tejió al dar forma al Estado benefactor (Reappraisals. Reflections on the forgotten twentieth century, Nueva York: Penguin, 2008, pp. 423-424).

Judt no está cierto del destino final del proceso anterior, pero le ve serias fallas. Admite lo obvio, que el Estado siempre será un mal administrador, pero sostiene que el mercado, sobre todo el global, no es la vía para enfrentar demandas como la salud pública, la educación, la cultura, la protección del medio ambiente, la infraestructura, etcétera. Dejado a su propio arbitrio, la libre circulación de bienes y capitales desemboca en una concentración excesiva de recursos en manos privadas y se convierte en una amenaza a la libertad, a la democracia, a los derechos sociales adquiridos y a la armonía colectiva. Hoy el Estado es la principal defensa del individuo frente a la creciente fuerza del capital y a lo impredecible del actual proceso de cambio.

Si finalmente se acepta que el Estado se degrade hasta quedar como una entidad semiimpotente, como pareciera indicar su evolución en México, terminaría por ser un problema incluso para los ganadores del proceso. Tarde o temprano, la tendencia oligárquica a la concentración de los beneficios y privilegios acabará con lo que queda de legitimidad de un orden político donde la justicia formal y la sustantiva brillen por su ausencia.

· La experiencia

Durante buena parte del siglo XIX, la sociedad mexicana vivió los efectos de un Estado pobre, inútil y corrupto; repetir en el siglo XXI esa experiencia es inaceptable. En aquel periodo histórico, la debilidad del Estado redundó en el fortalecimiento de los cacicazgos locales, en debilidad frente al enemigo externo, ascenso del bandidaje y la inseguridad, deterioro de la infraestructura, imposibilidad de planear las inversiones de largo plazo, impotencia de la legalidad, desconfianza del futuro, polarización social y, finalmente, la pérdida de la oportunidad histórica de disminuir la distancia que nos separaba de los países que entonces marcaron la dirección y ritmo del desarrollo.

Hoy ya se dejan sentir las desventajas crecientes para el grueso de los mexicanos de un Estado que no puede tener un fisco fuerte, que no es capaz de cumplir con su papel de proveedor de servicios públicos de calidad, que es inepto para poner límites efectivos al crimen organizado, que no puede hacer frente con eficiencia a emergencias ambientales -la sequía o las inundaciones, por ejemplo- y que en su defensa del interés de la mayoría es puesto contra las cuerdas por los intereses monopólicos de una minoría que, en la práctica y como bien se ha señalado, "no tiene llenaderas" ni visos de autocontrol.

· En conclusión

El triunfo del capitalismo del mercado global sobre cualquiera de sus alternativas ha tenido como consecuencia el debilitamiento del Estado al punto que en México ya ni siquiera puede desempeñar aceptablemente el modesto papel de institución intermedia que defiende los intereses del individuo cada vez más impotente frente al creciente poderío de las concentraciones monopólicas. Revigorizar al Estado, hacerlo eficiente y dedicarlo a velar por las mayorías, es hoy un acto de defensa propia del ciudadano y bandera y razón de ser de la izquierda.



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/643/1284872/

Castañeda - Elba Esther

Mientras Nueva Alianza y/o Elba Esther Gordillo no filtren su versión de los acontecimientos, como lo ha hecho el círculo allegado a Peña Nieto, será imposible saber a ciencia cierta qué fue exactamente lo que provocó el único acontecimiento importante e inesperado hasta ahora en esta campaña presidencial. Es muy factible que haya sucedido lo que muchos comentaristas han afirmado a saber, en las palabras de Joaquín López-Dóriga, que "la maestra pidió demasiado" y tampoco es descartable, como lo han insinuado otros, que haya sido la propia lideresa del SNTE quien tomó la decisión de romper la alianza con el PRI para buscar nuevos derroteros electorales.

Pero en espera de que nos enteremos de más chismes, quizás sea útil retomar un aspecto de este desencuentro tan crucial para el futuro inmediato y lejano del proceso electoral y, quizá más importante, de la educación en México. Como traté de explicar en un largo ensayo publicado en el suplemento dominical de esta casa en julio del año pasado, Elba tiene, como todo el mundo quizás, una forma muy peculiar y muy mexicana de hacer política. Se trata de una mezcla ingeniosa y a la vez desconcertante de tacticismo, sindicalismo y "wishful thinking". Tal vez la clave de la ruptura se halle justamente en esta combinación a veces explosiva.

Tacticismo: en la vieja jerga leninista, es anteponer la táctica a la estrategia y a la teoría, e incluso hacer de la táctica una estrategia, cuando en realidad esta última no existe. Elba Esther tenía varias jugadas simultáneas para la elección de 2012. La primera era Ebrard por el PRD y Nueva Alianza; la segunda era Ebrard solo con Nueva Alianza como candidatura ciudadana; la tercera era Cordero por el PAN; la cuarta era la mejor alianza posible con Peña Nieto y Moreira. Sin especular sobre su preferencia entre estas cuatro opciones, se antoja evidente que eran incompatibles entre sí, y que cada una implicaba una estrategia de largo plazo diferente. No sólo un acuerdo cupular más o menos confesable, sino la construcción de la base social, política y mediática para cada una. Eso no lo hizo porque no lo puede hacer y nunca ha podido. Basta recordar el desenlace lamentable del heroico y loable esfuerzo que hizo Elba en 2003 para sacar la reforma fiscal de Fox.

Sindicalismo: muy pocos grandes dirigentes sindicales -quizás únicamente Lula en la época moderna- son también grandes políticos. La esencia del oficio es distinta. En una negociación sindical, sobre todo en el sector público, por definición al final del camino siempre hay acuerdo. Se puede estirar la cuerda hasta el último minuto, a sabiendas de que no se va a romper. Se pueden tensar las cosas al extremo con plena conciencia de que siempre hay regreso. Ese es el estilo de Elba Esther y lo ha desplegado a lo largo de los últimos 20 años con mayor habilidad que nadie en México en la relación con la SEP. Pero en política partidista esto no funciona: la otra parte (es decir el sustituto de la SEP, o de Pemex, o de CFE, o del IMSS) sí puede patear el tablero y marcharse. No está escrito que a fuerza haya acuerdo al final; puede no haberlo, y al conducir el proceso sin preocuparse del deterioro de la confianza, la credibilidad, el realismo y la correlación de fuerzas, se corre el riesgo de que la otra parte se pare de la mesa y se vaya.

"Wishful thinking": Elba, como tantos otros, incluyendo él mismo, parecen haberse creído el sueño guajiro de Marcelo Ebrard. AMLO se bajaría de su candidatura, por un motivo u otro. Como lo dijimos en este espacio y en muchos otros desde hace tres años, eso nunca iba a suceder, y creer lo contrario era simplemente sucumbir ante los deseos piadosos de cada quien. Cuando no sucedió todos sacaron sus cuentas. Las de Elba con Peña ya no cuadraban.

www.jorgecastaneda.org; jorgegcastaneda@gmail.com


Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/643/1284876/default.shtm