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RECOMENDACIONES Y COLUMNAS DE OPINIÓN
jueves, 24 de noviembre de 2011
Lo dijo en Twitter
23 cadáveres semidesnudos y maniatados son dejados en Arcos del Milenio, Guadalajara y el Gobernador de Jalisco anunció en su cuenta en twitter @EmilioGlezM
Pepe Cárdenas: Hartos de miedo
Los mexicanos no sabemos qué hacer contra el crimen, sólo entendemos lo que el crimen puede hacer con nosotros.
Así lo revela la Novena Encuesta Nacional sobre la Percepción de Inseguridad Ciudadana, realizada por Consulta Mitofsky, por encargo de México Unido Contra la Delincuencia.
Para la mayoría ciudadana (58%), la "guerra" contra el crimen está perdida. Sólo 18% contesta lo contrario.
Los datos son duros.
Sin embargo, el presidente Felipe Calderón se mantiene firme. Insiste en que esta "es una lucha que no tiene atajos ni soluciones mágicas". Es decir, que cruzamos el punto de no retorno. Que no hay reversa.
En la encuesta de Roy Campos se revelan asuntos preocupantes. Quizás el peor es que una tercera parte de los mexicanos demanda negociar con las bandas del crimen organizado. Otro tercio, considera indispensable legalizar las drogas. El resto, piensa que la intervención de agentes extranjeros reduciría la violencia. ¡Hágame favor!
El Ejército ya no es tan mal visto en las calles. Ocho de cada diez encuestados están de acuerdo en aumentar el número de soldados en ciudades del norte del país. Consideran que es una institución confiable y cuenta con el apoyo ciudadano para ejecutar tareas de seguridad pública. Importan poco las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
En pocas palabras, retirar al Ejército de las calles no sería bien visto.
Además, 66% de los encuestados tiene miedo de ser secuestrado; 74%, de sufrir un robo a mano armada; 55%, de ser víctima de un acto terrorista, como en la tragedia del Casino Royale.
La Novena Encuesta sobre Percepción de Inseguridad es una buena instantánea del alma de los mexicanos. Estremece conocer los números de los sentimientos de la nación.
Pero. como dicen los sicólogos, percepción es realidad. Y, en tal sentido, el principal problema de los mexicanos no es la falta de empleo o la economía gelatinosa.
Es tal la desesperación que la sociedad propone medidas extremas. Algunas, absurdas: 71% exige aplicar la pena de muerte; 24% le pasó cerca la bala, ya que dice conocer a algunos de los muertos caídos en la cruzada contra el delito.
Al ciudadano de a pie le importa muy poco entender el concepto "Estado de derecho". No sabe ni con qué se come.
.Tres de cada diez hasta dicen que se vale hacer justicia por propia mano.
A este paso, acabaremos dando el visto bueno a los"mata-zetas", a los "matamatazetas" y a los "matamatamatazetas". y así hasta agotar existencias.
En el tema de la (in)seguridad, el Estado ha sido rebasado.
-¿Entonces, ahora sí podemos hablar de un Estado fallido?
-Quizás sería exagerado, responde Roy Campos, pero sí podemos hablar de un déficit de gobernabilidad.
MONJE LOCO: Desde que esta guerra empezó, los números rojos arden. Según cifras oficiales, en 2007 hubo dos mil 275 ejecutados; para 2008 sumaron cinco mil 207; en 2009 fueron seis mil 587; en 2010, casi se duplican (11 mil 583) y, en este año, ya van 11 mil 301, contando los 25 más recientes en Sinaloa. Los muertos del miedo criminal, durante el calderonismo, suman 37 mil. ¿Y dónde quedaron los 13 mil que faltan para 50 mil? Nadie sabe, nadie supo.
Lo mismo en http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=787507
Así lo revela la Novena Encuesta Nacional sobre la Percepción de Inseguridad Ciudadana, realizada por Consulta Mitofsky, por encargo de México Unido Contra la Delincuencia.
Para la mayoría ciudadana (58%), la "guerra" contra el crimen está perdida. Sólo 18% contesta lo contrario.
Los datos son duros.
Sin embargo, el presidente Felipe Calderón se mantiene firme. Insiste en que esta "es una lucha que no tiene atajos ni soluciones mágicas". Es decir, que cruzamos el punto de no retorno. Que no hay reversa.
En la encuesta de Roy Campos se revelan asuntos preocupantes. Quizás el peor es que una tercera parte de los mexicanos demanda negociar con las bandas del crimen organizado. Otro tercio, considera indispensable legalizar las drogas. El resto, piensa que la intervención de agentes extranjeros reduciría la violencia. ¡Hágame favor!
El Ejército ya no es tan mal visto en las calles. Ocho de cada diez encuestados están de acuerdo en aumentar el número de soldados en ciudades del norte del país. Consideran que es una institución confiable y cuenta con el apoyo ciudadano para ejecutar tareas de seguridad pública. Importan poco las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
En pocas palabras, retirar al Ejército de las calles no sería bien visto.
Además, 66% de los encuestados tiene miedo de ser secuestrado; 74%, de sufrir un robo a mano armada; 55%, de ser víctima de un acto terrorista, como en la tragedia del Casino Royale.
La Novena Encuesta sobre Percepción de Inseguridad es una buena instantánea del alma de los mexicanos. Estremece conocer los números de los sentimientos de la nación.
Pero. como dicen los sicólogos, percepción es realidad. Y, en tal sentido, el principal problema de los mexicanos no es la falta de empleo o la economía gelatinosa.
Es tal la desesperación que la sociedad propone medidas extremas. Algunas, absurdas: 71% exige aplicar la pena de muerte; 24% le pasó cerca la bala, ya que dice conocer a algunos de los muertos caídos en la cruzada contra el delito.
Al ciudadano de a pie le importa muy poco entender el concepto "Estado de derecho". No sabe ni con qué se come.
.Tres de cada diez hasta dicen que se vale hacer justicia por propia mano.
A este paso, acabaremos dando el visto bueno a los"mata-zetas", a los "matamatazetas" y a los "matamatamatazetas". y así hasta agotar existencias.
En el tema de la (in)seguridad, el Estado ha sido rebasado.
-¿Entonces, ahora sí podemos hablar de un Estado fallido?
-Quizás sería exagerado, responde Roy Campos, pero sí podemos hablar de un déficit de gobernabilidad.
MONJE LOCO: Desde que esta guerra empezó, los números rojos arden. Según cifras oficiales, en 2007 hubo dos mil 275 ejecutados; para 2008 sumaron cinco mil 207; en 2009 fueron seis mil 587; en 2010, casi se duplican (11 mil 583) y, en este año, ya van 11 mil 301, contando los 25 más recientes en Sinaloa. Los muertos del miedo criminal, durante el calderonismo, suman 37 mil. ¿Y dónde quedaron los 13 mil que faltan para 50 mil? Nadie sabe, nadie supo.
Lo mismo en http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=787507
Carlos Marín: Oficinas que hieden... en Palacio
Según el ex gobernador del escándalo, la falsificación de documentos para que Coahuila obtuviera créditos bancarios por más de cinco mil millones de pesos implica únicamente a funcionarios de tercer o cuarto nivel en las estructuras administrativas del estado, pero también de la Secretaría de Hacienda.
Por primera vez, aquí en MILENIO, Humberto Moreira le entró en detalle al tema que lo colocó en el centro de especulaciones que han ido desde su “inminente” baja como dirigente nacional del PRI, hasta su eventual encarcelamiento.
Anoche se mostró como suele vérsele: tranquilo, sonriente, dicharachero, festivo inclusive, porque su responsabilidad en ese tipo de trámites es la misma que tuvo el actual aspirante a la Presidencia Ernesto Cordero, ya que en Hacienda se colocaron los sellos que hicieron válidas las falsificaciones.
Perturba un dato averiguado por la reportera Blanca Valadez: en el fraudulento palomeo participaron los funcionarios estatal y federal, más los representantes de los bancos… en las oficinas que la secretaría conserva en Palacio Nacional.
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9067507
Ciro Gómez: Bienvenido el ejemplo que nos deja La Jornada
La Suprema Corte de Justicia de la Nación negó ayer, finalmente, el amparo que solicitó el diario La Jornadacontra una sentencia que había absuelto del delito de daño moral a la revista Letras Libres.
Se trata de un litigio que nace de un artículo sobre ETA escrito en Letras Libres por Fernando García Ramírez, en 2004. La Jornada consideró que dicho texto afectaba el honor y la reputación del diario al asociarlo con el terrorismo, y decidió defenderse en los juzgados.
Carezco de formación para analizar el asunto en detalle jurídico, pero simpatizo, en principio, con la síntesis del ministro instructor del caso Arturo Zaldívar, quien fundamenta que el espíritu de la votación de cuatro a uno descansa en el principio de que los medios deben tolerar un mayor grado de crítica que los individuos, incluso en presuntas cuestiones de honor.
Y aunque me parece excesiva la afirmación de La Jornada de que el fallo legitima la “ley de la selva” y abre la puerta para que se afirme sin probar y se calumnie sin asumir responsabilidad alguna, celebro la forma en que el diario expuso y peleó el caso en su páginas.
Recuerdo haber leído en los años nacientes de La Jornada un artículo de Eduardo Galeano donde rechazaba la moda de la ambigüedad y la niebla, y exaltaba la alegría de tomar partido y elegir. Bienvenidos, pues, la polémica y el riesgo. Bienvenida la confrontación de ideas y puntos de vista. Bienvenida la presión que ejercióLa Jornada sobre un poder institucional. Lo hizo en buena lid, con sus plumas y una carta pública de todo el personal. Inobjetable.
Perdieron el pleito. Dejaron un ejemplo.
Lorenzo Meyer: La izquierda de aquí.
La Izquierda Hoy.
Por razones que no tiene caso ahondar en este espacio y ocasión, resulta que hace tiempo que en México y en muchos otros lugares, la izquierda dejó de ser la de las masas organizadas, en torno a la gran utopía marxista y bajo el liderazgo de profesionales duros que deberían guiarla por la sangrienta vía de la revolución. Hoy la izquierda es más modesta. No olvida a Marx pero ya no ve el triunfo mundial del socialismo como un dictado de la historia, (Erik Hobsbawm, Cómo cambiar el mundo, [Crítica, 2011]). Se trata de una fuerza más heterogénea, desconfiada de los partidos y dispuesta a la desobediencia civil pero ya no a volver a asaltar el Palacio de Invierno, pues los resultados de eso fueron horrendos.
Hoy, una parte de la izquierda ya ni se reconoce como tal sino como “indignados”, “ocupas” o estudiantes que reclaman en la calle una educación pública, gratuita y de calidad. En México, la izquierda son también “Morena”, lo que se mantiene de “El Barzón”, Atenco, la APPO o el neozapatismo. Izquierda son los sindicalistas que se han quedado sin fuente de trabajo y no se resignan, (SME, Mexicana de Aviación), algunas de las ONG, los ecologistas, los que reaccionan contra la política federal de insistir, pese al costo en vidas y presupuesto, en la solución militar al problema del narcotráfico, los “ninis” que no se conforman con su situación y un etcétera que puede llegar a ser largo si hay un liderazgo capaz de agruparla y encausar tanto la suma de reclamos como el deseo de imaginar algo mejor que la grisura y mediocridad del presente, que la mera prolongación de las inercias en el futuro.
El Liderazgo.
Un problema central de la izquierda mexicana a lo largo del siglo XX fue la ausencia de un liderazgo y de un proyecto que le permitiera enfrentar con éxito los obstáculos enormes que presentó un régimen autoritario que, por provenir de una revolución social, se apoderó del discurso progresista y lo mantuvo pese a desmentirlo en la práctica después del cardenismo. Otro gran problema ha sido una cultura cívica que, por razones históricas y por la influencia de los medios de comunicación dominados por una visión de derecha -una televisión directamente asociada al poder político desde su origen-, ha tendido hacia el conservadurismo (véanse las encuestas en Ronald Inglehart, et al, (eds.), Human beliefs and values, [México: 2004], sección E).
El primer tema, el del liderazgo y organización en la izquierda, es uno de los que hoy se debaten y definen de cara al próximo encuentro de México con las urnas. La semana pasada, y teniendo como trasfondo una larga cadena de conflictos internos, la izquierda partidista mexicana le ganó a los malos augurios. Con un giro de 180° en relación a los procesos que le antecedieron, pudo elegir candidato presidencial sin recurrir a la carnicería fratricida. Las dos cabezas visibles de la contienda interna, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Marcelo Ebrard, acordaron acudir a una encuesta para determinar quien contaba con más apoyo y plegarse al resultado. Convinieron en cinco preguntas pertinentes -al hacerlo prefiguraron el resultado al dar mayor peso a las posibilidades presentes sobre las de crecimiento futuro, (José Antonio Crespo, El Universal, 21 de noviembre). En tiempo y forma previstos, Ebrard reconoció públicamente un resultado de 3 a 2 a favor de AMLO y con elegancia declinó seguir en la contienda pero preservando (y aumentando) su capital político de cara al futuro.
Así, de entrada y en principio, pareciera que la energía de esa izquierda se concentrará en una lucha contra el verdadero adversario: el retorno del PRI de Enrique Peña Nieto a “Los Pinos”, lucha que se perfila como extraordinariamente difícil de librar. Por ahora, las últimas encuestas disponibles, (El Universal, 22 de noviembre) dan por descontada la restauración priista y la tarea de AMLO va a ser realmente cuesta arriba.
La Naturaleza de la Dicotomía Izquierda-Derecha.
Desde su origen en la Asamblea Nacional francesa de 1789 el laxo agrupamiento de diputados que se sentaba a la izquierda de la presidencia, se identificaba con el cambio no sólo de políticas sino de régimen: la derecha apoyaba la monarquía existente y la izquierda proponía crear la república. Las circunstancias posteriores sufrieron muchos cambios pero la orientación se ha mantenido: la derecha se ha esforzado en la preservación del status quo, de la estructura social y cultural vigentes y de los derechos adquiridos. La derecha más inteligente sabe que el cambio es natural e inevitable, pero busca frenarlo hasta donde le sea posible, adaptándose a las nuevas formas pero manteniendo el corazón de lo viejo según el lema del personaje literario, don Fabrizio Corbera, príncipe de Salina: cambiar para que todo siga igual.
En contraste, la izquierda no sólo demanda el cambio superficial, sino uno real y con sentido moral. Transformación en favor de aquellos a los que el orden existente les ha jugado históricamente con dados cargados -básica pero no únicamente, los económicos- y que siempre les ha exigido lo más y les ha dado lo menos. En el siglo XX, la derecha buscó disminuir hasta negar la validez de la división entre derecha e izquierda, pero esa negativa es irrelevante en tanto esta última se mantenga señalando la existencia y las consecuencias de una contradicción de intereses entre grupos sociales inaceptable moral pero también prácticamente.
El reciente estudio comparativo entre los países de la OCDE en relación a la justicia social que acaba de publicar la fundación alemana Bertelsmann -y que ya cité en una columna anterior-, coloca a México en el penúltimo lugar de los 31 países de esa organización y en el último en materia de prevención de la pobreza. Estos indicadores hacen patente la urgencia de encausar a México hacia un camino que lleve a una menor inequidad, es decir, por el de la izquierda.
Es interesante notar que el estudio citado considera que una mejor justicia social -definida como la capacidad de garantizar a todos y cada uno de los miembros de la sociedad, mediante inversiones públicas adecuadas, una oportunidad genuina de desarrollar sus capacidades- es un imperativo no sólo moral sino también práctico, pues de él depende transformar en “socialmente responsables” a las economías de mercado lo que, a su vez, será la garantía de su viabilidad en el largo plazo, algo que finalmente también es un interés de la derecha, de la derecha inteligente, claro está.
Líder Hay ¿Y Partido?
Por su biografía política, AMLO es hoy el líder natural de la izquierda mexicana. Esa biografía se inicio hace 34 años cuando, tras salir de la UNAM, el joven tabasqueño decidió irse a vivir con los chontales como director del INI en Tabasco, siguió cuando perdió la dirección el PRI estatal por intentar cambiarlo, se mantuvo como oficial mayor de su estado en “época de vacas gordas” por un día y renunció. Tras participar en la formación del PRD y encabezar la oposición en Tabasco, AMLO ganó el gobierno del D.F. y luego fue candidato presidencial de oposición para ser derrotado de mala manera, pero persistió en organizar a la oposición al margen de un PRD que ya se había vuelto en su contra, crear a pulso el movimiento social “Morena” y recorrer de punta a rabo todo el país para, finalmente, volver a ser el candidato presidencial de las izquierdas.
AMLO tiene ahora un discurso notablemente diferente del que tenía hasta hace poco. El de ahora es más suave aunque su “Proyecto de Nación” sigue siendo el mismo: enfrentar la vieja y enorme corrupción de la estructura institucional del Estado y usar lo que queda de ese Estado para encausar, dentro del marco inevitable de economía de mercado, los recursos públicos e indirectamente los privados hacia la creación de empleo vía la construcción de infraestructura, la eliminación de privilegios socialmente inaceptables y enfrentar a los monopolios para crear una competencia económica interna que le permita a México enfrentar la muy dura competencia externa.
La historia de éxito de cierta izquierda latinoamericana, en particular la brasileña, está montada en un partido que hoy no tiene contraparte en México. El PRD actual ha mostrado que no está a la altura del enorme reto que significa enfrentar al PRI -Michoacán es el ejemplo más reciente- y, por ahora, ese es el punto más débil de la estrategia encaminada a dar una oportunidad al proceso político mexicano de intentar navegar pegado a la orilla izquierda. ¿Será Morena capaz de dar al proyecto lo que el PRD no le ofrece? Es pregunta.
Leído en http://www.enlacemexico.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2609&Itemid=168
Gregorio Molina: Sin reconciliación no hay futuro.
Es momento de que la palabra y el compromiso adquirido recuperen su valor ético, reafirmen la civilidad y el comportamiento honesto, porque México no será Colombia, pues no tiene un movimiento armado revolucionario desde hace más de diez lustros, como en esa nación, pero sí puede convertirse en el vertedero de todo lo que no quiere ser aceptado en Estados Unidos.
Es momento de que quienes aspiran a la Presidencia de la República busquen la reconciliación nacional, desmientan al actual titular del Ejecutivo en funciones, cuyo principal empeño ha sido y es confrontar a los mexicanos en el discurso y en los hechos, en la idea absurda de legitimarse a través de una guerra que no era de él, pero que hizo suya sin ningún argumento que pueda ser atendible, porque otros métodos para combatir a la delincuencia organizada siempre estuvieron a mano, pero se trataba de privilegiar el compromiso diplomático adquirido con la Casa Blanca, por sobre el mandato constitucional que aceptó al asumir el cargo.
Reitero, es momento de desacreditar, con el valor que les confiere su aspiración a dirigir esta aterida nación, las políticas públicas que criminalizan a las víctimas, que favorecen la desaparición, la trata, la muerte y las fosas clandestinas, que dividen al país en mexicanos buenos y malos, que lo transforman en una sociedad de delatores y confrontan para debilitar ante las necesidades que de los recursos no renovables que poseen los mexicanos tiene Estados Unidos.
Si no se ponen de acuerdo entre ellos -me refiero a los aspirantes a suceder a Felipe Calderón en ese terrible cargo- para llamar a la reconciliación nacional, para verse como contendientes y no como enemigos; si no establecen reglas del juego electoral que unan con criterio y capacidad de crítica, porque no se trata de crear una masa amorfa que todo lo apruebe, el neopanismo habrá ganado la partida e impondrá un gobierno ajeno a los mexicanos, sin necesidad de haber ido a buscarlo a Miramar.
Es el momento de unir criterios y voluntades para conceptuar la transición, proponerla e instrumentarla; para ello se necesita, además de la reconciliación nacional, de una buena dosis de humildad como la que caracterizó a Adolfo Suárez cuando comprendió cuál era su papel una vez que el Caudillo murió y fue enterrado, una vez que hubo convencido a Santiago Carrillo y a Juan Carlos. No creo que los mexicanos necesiten de otra guerra civil para llegar a esa conclusión.
Dado el nivel intelectual y el sesgo doctrinario que tienen los aspirantes del PAN, esta importante, trascendente responsabilidad recae en Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. ¿Sabrán qué tan importante es que ellos coincidan y lleguen a acuerdos? Eso espero, pues de otra manera resultaría incongruente la pregunta de Manlio Fabio Beltrones al declinar: “Unidad, ¿para qué?”
Es momento de que quienes aspiran a la Presidencia de la República busquen la reconciliación nacional, desmientan al actual titular del Ejecutivo en funciones, cuyo principal empeño ha sido y es confrontar a los mexicanos en el discurso y en los hechos, en la idea absurda de legitimarse a través de una guerra que no era de él, pero que hizo suya sin ningún argumento que pueda ser atendible, porque otros métodos para combatir a la delincuencia organizada siempre estuvieron a mano, pero se trataba de privilegiar el compromiso diplomático adquirido con la Casa Blanca, por sobre el mandato constitucional que aceptó al asumir el cargo.
Reitero, es momento de desacreditar, con el valor que les confiere su aspiración a dirigir esta aterida nación, las políticas públicas que criminalizan a las víctimas, que favorecen la desaparición, la trata, la muerte y las fosas clandestinas, que dividen al país en mexicanos buenos y malos, que lo transforman en una sociedad de delatores y confrontan para debilitar ante las necesidades que de los recursos no renovables que poseen los mexicanos tiene Estados Unidos.
Si no se ponen de acuerdo entre ellos -me refiero a los aspirantes a suceder a Felipe Calderón en ese terrible cargo- para llamar a la reconciliación nacional, para verse como contendientes y no como enemigos; si no establecen reglas del juego electoral que unan con criterio y capacidad de crítica, porque no se trata de crear una masa amorfa que todo lo apruebe, el neopanismo habrá ganado la partida e impondrá un gobierno ajeno a los mexicanos, sin necesidad de haber ido a buscarlo a Miramar.
Es el momento de unir criterios y voluntades para conceptuar la transición, proponerla e instrumentarla; para ello se necesita, además de la reconciliación nacional, de una buena dosis de humildad como la que caracterizó a Adolfo Suárez cuando comprendió cuál era su papel una vez que el Caudillo murió y fue enterrado, una vez que hubo convencido a Santiago Carrillo y a Juan Carlos. No creo que los mexicanos necesiten de otra guerra civil para llegar a esa conclusión.
Dado el nivel intelectual y el sesgo doctrinario que tienen los aspirantes del PAN, esta importante, trascendente responsabilidad recae en Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. ¿Sabrán qué tan importante es que ellos coincidan y lleguen a acuerdos? Eso espero, pues de otra manera resultaría incongruente la pregunta de Manlio Fabio Beltrones al declinar: “Unidad, ¿para qué?”
Aguilar Camín: Peña Nieto: el proyecto y los aliados
No son los libros, sino los políticos los que hacen la política. Y no son los proyectos los que definen el futuro de un país, sino los hechos de cada día.
Todo el que quiera un 2012 con debate de ideas y programas no puede sino dar la bienvenida al libro que resume el proyecto político de Enrique Peña Nieto: México, la gran esperanza. Un Estado Eficaz para una democracia de resultados.
No es un prontuario, ni una plataforma de postulados ni un folleto, sino un libro, un texto amplio, ordenado, con datos, diagnósticos, propuestas que se pueden pensar, comparar, releer y, mañana, exigir. Ojalá tuviéramos algo equivalente de todos los candidatos.
El libro emite una señal clara de propósitos para el futuro. La política del día con día emite señales menos claras.
El corazón de este proyecto es una reforma fiscal profunda que pague ambiciosos proyectos de políticas públicas en infraestructura, educación, seguridad social universal.
Esa reforma fiscal es políticamente imposible sin lo que el propio libro llama “la moral de pago y la confianza de los contribuyentes” (p. 172).
La moral de pago y la confianza del contribuyente sólo pueden ganarse con transparencia y rendición de cuentas, como el mismo libro apunta. Pero el escándalo público que rodea hoy al PRI es precisamente por falta de rendición de cuentas en deudas contraídas por visibles políticos priistas.
Esas deudas inexplicadas tienen más elocuencia en el día a día que la promesa de rendición de cuentas ofrecida en el libro.
Algo semejante puede decirse de las alianzas electorales recientes del PRI. ¿Puede imaginarse una reforma educativa como la aquí propuesta de la mano de Nueva Alianza, el partido político del sindicato magisterial y de su dirigente? Los dueños de Nueva Alianza han sido hasta ahora más parte del problema que de la solución en el reto educativo de México.
¿Puede esperarse algo en materia de desarrollo sustentable, noción también importante de este libro, de la mano de un Partido Verde del que no sabemos sino escándalos privados y campañas públicas a favor de la pena de muerte?
Cierto, este no es el proyecto del presidente del PRI ni de los partidos aliados, sino del candidato presidencial Enrique Peña Nieto. Pero ya que está en la mesa el proyecto, ya que puede leerse, estudiarse, discutirse, conviene que Peña Nieto convoque a aliados, seguidores y operadores a definirse frente a él, para que lo asuman o lo nieguen, y actúen en consecuencia.
Muchos podrían votar por este proyecto. Muy pocos por esos aliados.
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9067509
Leo Zuckermann: Peña: Pemex, IVA y destrabar desde adentro
Peña Nieto presentó ayer México: la gran esperanza. Un Estado eficaz para una democracia de resultados. Se trata de un libro serio, bien documentado y argumentado, tomando en cuenta que es un compendio de propuestas de gobierno. Sin embargo, el virtual candidato presidencial del PRI las presenta como "un conjunto de ideas para el futuro del país" y no "una oferta de gobierno" por razones legales de la absurda reforma electoral de 2007.
El libro contiene varias propuestas que espero se debatan durante las campañas. Peña, por lo pronto, manda el mensaje de que sí tiene interés en discutir temas de sustancia. No quiere que la gente se quede con la idea que sólo es un "muñeco televisivo" que dice puras generalidades pueriles, como algunos lo han caracterizado. El priista incluso está dispuesto a entrarle a temas que son tabú dentro de su partido como Pemex y el IVA.
Peña ya lo había adelantado al Financial Times: hay que ser más audaces en el sector energético. En el libro propone "despojarnos de ataduras ideológicas que impiden detonar el potencial de Pemex como gran palanca de desarrollo nacional". Admite que la "empresa se puede beneficiar de asociaciones con el sector privado para dinamizar su producción, así como aumentar su rentabilidad y transparencia". Ayer platicamos con Peña en el programa Es la hora de opinar en FOROtv. Le pedimos que explicara más a fondo esta propuesta. Dijo dos cosas importantes: que consideraría la apertura en toda la cadena de valor de Pemex, desde la exploración y explotación hasta la producción de petroquímicos, y que esto, en definitiva, implicaría una reforma a la Constitución. Fue muy claro, eso sí, en asegurar que la propiedad de los hidrocarburos la mantendría el Estado y que, por lo pronto, no contemplaría colocar capital de Pemex en la Bolsa de Valores tal como lo hizo Petrobras en Brasil.
Sobre el IVA, el libro de Peña es menos claro pero deja ver su intención de reformar este impuesto para recaudar más (hoy la recaudación del IVA equivale a 3.9 puntos porcentuales del PIB). ¿Cómo hacerlo? Ahí es donde el lenguaje se torna más político: "Se deberá encontrar una combinación que permita ampliar la base impositiva y reducir al máximo las exenciones y tratamientos especiales del ISR e IVA". Desde luego que no hay fórmulas mágicas. En el caso del IVA, la combinación es entre los productos que causan el impuesto y la tasa que se les aplica. Lo ideal, para que no haya tratamientos especiales, es fijar la misma tasa a todos los productos (la llamada "generalización"). En Es la hora de opinar le preguntamos a Peña si estaba pensando en eso. Evadió la respuesta. Es lógico: a fin y al cabo está en campaña y no quiere hablar de subir impuestos. Pero creo que el priista, de llegar a la Presidencia, sí revisaría el tema del IVA que hoy es un tabú en su partido.
Lo cual nos lleva a un último punto. En la televisión le preguntamos a Peña cómo pensaba implementar estas reformas teniendo dentro del PRI a muchos de los grupos de interés que hoy se benefician del statu quo y que bloquean los cambios. ¿Reforma energética con el sindicato de Pemex en casa? ¿Reforma educativa aliándose con el partido de la maestra Gordillo? ¿Transparencia en el gasto de los estados con gobernadores priistas opacos, incluido el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, hoy presidente del PRI? ¿Cómo creerle a Peña de su intención reformista cuando los "enemigos" de estas reformas están dentro de su partido?
Peña contestó con un argumento interesante: es más fácil que un presidente priista convenza a estos grupos de la necesidad de estas reformas; el tenerlos dentro de casa puede ser más benéfico que costoso.
Citó el caso del PSOE en España: el hecho de que varios sindicatos pertenecieran a este partido facilitó reformas estructurales en ese país. Quizá se trate de una visión optimista, pero no es un mal argumento: que las reformas estructurales podrían destrabarse desde adentro de un partido que, hasta hoy, las ha obstaculizado por no estar en el gobierno sino en la oposición.
Twitter: @leozuckermann
Lo mismo en http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=787506
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Columna sugerida por Alexjandro-----------------------> Faltan más líderes sociales
Alexjandro nos recomienda esta columna que circula por internet en http://www.sinembargo.mx y que reflexiona sobre la apatía de la sociedad en cuestiones sociales.
FALTAN MÁS LÍDERES SOCIALES
¿Será cierto lo que reza el dicho popular: “el que no tranza, no avanza”? ¿Será
que más que un dicho es un estilo de vida en México? Para expertos sobre el
tema, como Sergio Aguayo y Yoshio Ávila, la poca participación ciudadana es una
de las razones por las que los políticos han podido hacer y deshacer a sus
anchas. Sin embargo, esto no puede ser un destino manifiesto. Ambos, junto con
luchadores sociales de la talla de Javier Sicilia, coinciden en que, cada vez
más, aparecen líderes sociales que contribuyen al cambio. Pero falta, pues en
México uno de cada cinco mexicanos participan a través de la sociedad
organizada, mientras que en los países escandinavos 70% de la ciudadanía
participa en esos grupos. La apatía y el pavor por la violencia impiden a la
sociedad para que no haya empoderamiento ciudadano, pero sin duda la cultura
ciudadana ha mejorado. “Un ciudadano se construye a partir de su inclusión en la
sociedad”, afirma Aguayo... y eso no lo podemos pasar por alto
Por: Alfonso Castañeda Fecha: noviembre 21, 2011 - 00:11 | Un comentario
Rosa tiene una tienda modesta al sur del estado de Puebla. “No tenía dinero para
surtirla”, confiesa. Pero en las elecciones de 2010 llegó su vecina y le susurró
algo en el oído. Parecía un golpe de suerte. Segundos después, cuenta, llamó a
sus dos hijas y las apuró: “Corran, en casa de Lilí regalan despensas. Apúrense
porque se acaban y ya no tenemos mercancía”. Su vecina era funcionaria en la
Presidencia Municipal y “compraba los votos para su candidato”.
Rosa confiesa este episodio, y reconoce: “Lo he hecho cuando se puede. Sé que es
feo, pero es el dinero del pueblo. De que lo roben ellos, a que lo utilicemos
nosotros… mejor nosotros”. Cuenta que en su comunidad se reparten despensas,
incluso dinero por barrer y adornar los salones y plazas durante los mítines de
campaña, comprometen su voto a cambio de un beneficio personal. La historia de
Rosa es una de miles, quizá de millones en el país.
Para el analista Sergio Aguayo tiene que ver con “la debilidad de los partidos
políticos y el descontento social. La gente se siente desilusionada porque en
México los partidos políticos y los funcionarios públicos no representan sus
intereses. Hay un vacío”. Sin embargo, Rosa vota según sus necesidades
personales: “Mi hija necesita una plaza en el magisterio y hay amigos que están
en campaña, si voto por ellos me pueden ayudar. De todos modos, los políticos
son iguales”, dice. Esto, al sur de Puebla. Aunque en Oaxaca se venden plazas en
más de 120 mil pesos.
El Sistema de Aguas de la Ciudad de México precisó que se retiran más de 40
toneladas diarias de basura en la capital del país, allí donde recibe el agua de
los principales colectores y canales. La Comisión Federal de Electricidad
advierte que millones de hogares y comerciantes “se cuelgan” del alumbrado
público, por lo que México pierde más de 20 mil millones de pesos al año debido
al robo de electricidad. La Policía Federal informó que más de un millón 600 mil
infracciones de 2006 a 2010 se contabilizaron en las carreteras federales de la
nación. Y de éstas, sólo un 50% se pagan.
La lista de negligencias ciudadanas es larga. Millones de acciones negativas que
le acarrean más problemas al país. Aunque la queja siempre señala a la clase
política del país, ¿cuál es el papel de los ciudadanos? ¿La sociedad mexicana
tiene el gobierno que se merece? ¿Será cierto lo que reza el dicho popular: “el
que no tranza, no avanza”?
El poeta del silencio
Hay un antes y un después en la vida de Javier Sicilia. Antes, su nombre no era
tan conocido como ahora. Tenía sus lectores, tanto en ensayos como en poesía.
Vivía en Cuernavaca con su familia, y desde ahí redactaba artículos que
criticaban a la clase política, el catolicismo dogmático y proponía rutas para
una mejor democracia. De ahí se desprende su nuevo libro Estamos hasta la madre.
En 2009 recibió el Premio Aguascalientes, por su trabajo poético.
Antes del 28 de marzo de 2011, su principal arma era la palabra escrita. Pero
tras la muerte de Juan Francisco, su hijo, Sicilia salió a las calles del país
para manifestar su rabia e indignación. Ya no tenía metáforas para expresar el
dolor que le quemaba dentro. “Te tienen que matar un hijo para darte cuenta de
cómo está el país. Sería lamentable que muchos mexicanos hiciéramos valer
nuestra ciudadanía cuando te asesinen a tu hijo. Yo, desde entonces, no paro”, y
se le dibuja una sonrisa triste.
El dirigente de Movimiento por la Paz es otro a partir de esa fecha. Recorre el
país donde sus ojos recogen las crueles imágenes de la violencia y la barbarie.
Narra la escena de una camioneta en Veracruz, “con montones de cuerpos sin vida.
A eso hemos llegado”.
–A usted le mataron a su hijo. Ha dicho que ya no puede sentir más dolor que
ése. Desde entonces se ha movilizado, ¿tenemos que pasar por una experiencia tan
dolorosa para que la sociedad reaccione?
–Ojalá que no. Hay mucha gente en el país que sí hace cosas. La palabra, no es
tanto reacción, sino acción. Es lo contrario a la apatía. Darnos cuenta que este
país es nuestro y que podemos hacer mucho por él. Que esos cabrones –los
políticos y narcos– escuchen nuestra voz, que no nos vean como parte de su
mercado.
–Habla de apatía, pero también existe el pavor. ¿No es el pavor lo que se
necesita para tener a una sociedad más cabizbaja, más devaluada… menos
ciudadanizada?
–El pavor detiene. Inmoviliza. Pero también hay un límite por parte de la
sociedad: que se lo crean. Que se crean la idea de que no pueden hacer nada. A
mí me mataron a mi hijo, a muchas familias las han mutilado, y nos organizamos.
Llega un punto tan doloroso que ya no puedes más que levantarte y exigir tus
derechos. Hoy, como ciudadano, ya no puedes cruzarte de brazos –su voz es
mesurada, pero habla con ímpetu, convencido de lo que dice.
Se le dan algunos ejemplos de personas que, tras la tragedia, encaran a los
responsables. El caso de los padres de los niños muertos y heridos en la
Guardería ABC, de los jóvenes asesinados en una fiesta de Ciudad Juárez… él
mismo. Se le pregunta qué sintió cuando tuvo en frente a Felipe Calderón.
Ya se sabe qué le dijo y qué le respondió el Presidente, ¿pero qué sintió?
Sicilia suspira: “No tengo nada personal contra él. Tenía la necesidad de
decirle lo que pensaba. Luego fue una honda tristeza. Hay impotencia. Él es
corresponsable, pero no es el único”.
–¿Qué se necesita para que un ciudadano ejerza sus derechos?
–Que no tenga miedo.
–¿Usted tiene miedo?
–Muchísimo. Pero no voy a parar. Creo que es válido tener miedo, pero es peor
quedarse inmovilizado.
–Dice que ha dejado de escribir poesía… ¿es cierto?
–Sí. Con la muerte de Juan Francisco no tengo más nada que decir. La poesía es
palabra. Y lo contrario a la palabra es silencio… Soy silencio. Pero como
ciudadano, tengo derecho a alzar la voz.
San Honesto… líbranos de todo mal
Luisa Gloria Mota vivió 10 años en Estados Unidos, donde estudiaba. Escuchaba de
sus compañeros que México era un país atestado de corrupción. Al final de la
carrera, Luisa Gloria tenía que realizar un proyecto que contribuyera, a través
del diseño gráfico, a detonar cambios sustanciales en su sociedad. Regresó a
México, elaboró un cuestionario sobre corrupción “y un 90% de los entrevistados
respondieron que habían sido corruptos. Les pregunté de qué manera podrían
erradicar la corrupción y su respuesta fue: con un milagro”.
El resultado de esa inquietud fue Factoría de Santos, cuya misión es que la
gente se dé cuenta “que el milagro está en cada uno de nosotros. Que somos el
cambio”, dice Luisa Gloria. Ella, después de meditar a propósito de las
respuestas de los encuestados, creó a San Honesto, el santo de la corrupción. La
imagen de un indígena rodeado de elementos luminosos, mexicanos y cuya misión
sea que las personas se vean reflejadas en esta imagen. El rostro de San Honesto
lleva un espejo en su rostro “para que nos veamos en él. Cada uno lleva a ese
San Honesto. Es importante saber que sí podemos tener acciones positivas”.
Factoría de Santos (http://www.factoriadesantos.com/) ha creado, además de San
Honesto, a Santa Tolerancia y próximamente hará su aparición Santa Congruencia.
Estas imágenes, desligadas de lo religioso, están diseñadas para que las
personas hagan sus propios milagros e impulsen al país, pero desde una postura
personal. A Luisa Gloria no le interesa presentarse como la dueña de estas
imágenes. Ella las creó para quienes las quieran hacer propias. Trabaja,
conjuntamente, con artesanos y organizaciones que crean en el cambio positivo y
la transformación.
“Hemos recibido propuestas de partidos políticos para que estas imágenes se
utilicen en sus campañas, pero sin decirte nombres, les respondimos que no.
Estos Santos son de todos”, Luisa Gloria está segura de lo que dice. Tanto así
que su proyecto se ha extendido hasta Venezuela, donde San Honesto ya es el
reflejo de cambios.
Factoría de Santos produce playeras, imágenes de barro, plástico y escapularios.
Aunque no evangelizan, Luisa Gloria cree que la gente se acerca a estos santos
por iniciativa propia: “Hay que rezarles con acciones diarias, positivas. La
corrupción puede acabarse con la responsabilidad de las personas. Hay que creer
en uno mismo”. Cualquier punto negativo de los ciudadanos, la joven diseñadora
lo esquiva. No le interesa hablar del lado oscuro de México, sino de la
transformación “y eso comienza por uno mismo. Todos somos honestos, sólo hay que
reconocerlo día a día”.
El que no tranza, no avanza
Esta frase, para los mexicanos, parece más un estilo de vida que un mero dicho
popular. La Encuesta Nacional de Corrupción y Buen Gobierno de 2010, elaborada
por Transparencia México, indica que el año pasado se cometieron 200 millones de
actos de corrupción brindados por autoridades de los tres niveles de gobierno y
algunos por el sector privado. Se encuestaron 15 mil 326 hogares en todo el
país.
El resultado también es desalentador en términos económicos: se destinaron más
de 32 mil millones de pesos en “mordidas”. O en cifras más precisas, por
“mordida”, cada hogar mexicano gastó 165 pesos en 2010, es decir, 14% de su
ingreso total. Las entidades con mayores casos de corrupción fueron, en primer
lugar, el Distrito Federal, seguido por el estado de México y Guerrero,
respectivamente.
Sin embargo, Sergio Aguayo considera que “si la sociedad está apática es debido
a tantos años de gobiernos autoritarios. Hay una separación muy clara entre lo
público y lo privado, esa brecha genera un gran distanciamiento entre la clase
política y los ciudadanos. Para una democracia, el papel ciudadano es clave,
transformador, pero hay debilidad y desprestigio en los partidos políticos”.
Al respecto, Yoshio Ávila tiene un punto más positivo, también romántico pero
realista. Es acapulqueño, egresado de la carrera de Ciencias Políticas del
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y uno de los integrantes de la
organización civil Oficio Político. Para él es importante resaltar que en el
país “hay millones de personas contribuyendo positivamente. No todo es tan
catastrófico como se cree”. Le apuesta a la participación ciudadana. Será por
eso que hace dos años convocó a varias universidades a nivel nacional para
generar debate y crear propuestas. La respuesta fue:
“Un total de 36 universidades del país participaron en estas mesas de debates.
Todo salió de nuestro bolsillo. Lo iniciamos con las redes sociales, pero
también fui a algunas universidades de otros estados y así fue como se hizo
posible esto. Uno de los objetivos era demostrar que los jóvenes no somos el
sector apático del país. Tenemos propuestas. No estamos de acuerdo con muchas
decisiones que se toman, pero creo que sí hay políticos que hacen su trabajo, no
sólo funcionarios públicos corruptos”.
Al doctor Sergio Aguayo le preocupa la poca participación ciudadana. Coincide
con Yoshio Ávila en que sí hay líderes sociales que contribuyen al cambio, pero:
“En México uno de cada cinco mexicanos participan a través de la sociedad
organizada. En países escandinavos es 70% de la ciudadanía la que participa en
esos grupos. Esto quiere decir que nos falta mucho”. Se le pregunta al
especialista lo mismo que a Javier Sicilia, si tiene que ver la apatía y el
pavor en la sociedad para que no haya empoderamiento ciudadano…
“Sí, también. Pero no podemos soslayar que tampoco ha mejorado la cultura
ciudadana. El descontento es mayor. Sí hay una responsabilidad muy fuerte en la
sociedad. Se nota en los cambios democráticos, cuando la participación de la
gente en asuntos políticos está presente. Un ciudadano se construye a partir de
su inclusión en la sociedad”, apuntala.
Y Yoshio Ávila lo reafirma con sus acciones. Tiene varias propuestas por
exponer. Reuniones con expertos, estudiantes con iniciativa, medios de
comunicación y víctimas. Al joven politólogo no le interesan los sátrapas del
país, sino los funcionarios públicos que tienen un trabajo y una agenda
política. Está seguro que sí los hay.
“Creo, que en la medida en que tengamos mejores ciudadanos, tendremos mejores
políticos”, dice el integrante de Oficio Político.
Rosa, para volver al inicio, asegura que no siempre se deja corromper: “Pero ya
lo dije: es dinero del pueblo. No me siento mal. Son nuestros impuestos”. Ella
está en la lista negra de los ciudadanos no ejemplares, pero Yoshio Ávila invita
a que los medios también se detengan en los buenos resultados, en los ciudadanos
comprometidos. “No niego que haya un alto índice de corrupción. Tampoco, que los
políticos tengan una pésima imagen, a mí me interesa que haya más personas
empujando temas en la opinión pública. Si queremos una mejor clase política,
tenemos que crear mejores ciudadanos”, finaliza.
Estadistas derrotados---------------------------------> Juan Ignacio Zavala
Ahora resulta que todos los que se bajan de una contienda electoral lo hacen porque tienen “una visión de estadista” y saben anteponer a sus “legítimos derechos” personales el bien de la organización a la que pertenecen. De esa manera quien perdería con una gigantesca diferencia imposible de remontar resulta ser alguien que estaba cerca del tan ansiado y codiciado triunfo, pero que de pronto decidió que no. Que lo mejor era no enfrentarse al puntero porque competir llevaría al partido inevitablemente a la división. La competencia democrática como generadora de división y quebrantadora de la unidad, mejor el candidato de unidad.
La semana pasada vimos cómo Ebrard hacía a un lado sus ambiciones porque el hare krishna de López Obrador le ganó por una respuesta a interrogantes que se hicieron a un determinado número de personas. El tan aplaudido hombre que necesitaba la izquierda moderna en México, el que le iba a dar la vuelta a López Obrador para encabezar una propuesta seria y adecuada para el país, el político profesional que llevaría a la izquierda hacia el centro, se jugó la candidatura en una ruleta de cinco preguntas. Atrás quedó la ilusión de tener por parte de la izquierda algunas ideas. Eso sí, Marcelo se hizo merecedor de aplausos y de vivas por parte de los pejistas, que lo catalogaban como un mísero traidor, y ahora lo ven como hombre de una sola pieza y de verticalidad inquebrantable.
En el caso del PRI pasó algo similar. Durante meses se perfiló una campaña para colocar a Manlio Fabio Beltrones como un hombre de virtudes insospechadas para la cosa pública, un hombre todo talento y entrega, con una visión de Estado pocas veces vistas por estas azotadas regiones del planeta.
Organizó foros y debates, se constituyó en la opción inteligente del PRI (lo que le auguraba una derrota demoledora, pues no es precisamente el fuerte de ese instituto) y llamó a que cambiáramos de tipo de régimen, que diseñáramos la construcción de mayorías para tener gobiernos efectivos. Escribió un libro con sus propuestas y no le importaba, según decía, la distancia tan grande con su único contrincante.
Sin duda Manlio es un tipo con suerte. El presidente de su partido le evitó el espectáculo de la derrota. Humberto Moreira, como muchos en el PRI, no pueden evitar hacer trampa al entrar en una contienda, ni falsificar algún documento o robarse unas fichas de inscripción. Parece que el líder tricolor está nervioso de que no llegue Peña y le hizo una convocatoria a modo que Beltrones, por supuesto, rechazó. Luego decidió abandonar la contienda en aras de la unidad. Salirse de la competencia, dijo, es su “aportación a la victoria”.
Por supuesto Manlio se ha ganado una serie de alabanzas: la persona correcta que sabe tener la mira en alto, el hombre que sabe la solución, no sólo los problemas; el hombre generoso que quiere ser parte de todos y no el que camina solitario. (“… porque él nos ha enseñado que en política nos hace falta más generosidad y menos mezquindad”, dijo uno de sus colegas senadores). Con ese tipo de lecciones impactantes para sus compañeros, Beltrones se hace a un lado y deja al priismo en la necesidad de conseguir un patiño para competir.
Lo que son las cosas: tanto en la izquierda como en el PRI, los que están catalogados como estadistas visionarios, como motores de cambio, como hombres talentosos y generosos, no serán los candidatos.
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9066717
¿Tiene el PAN que definir ya a su candidato?--------------------> Leo Zuckermann
Ahora que Beltrones ha declinado participar en la contienda interna del PRI, Peña automáticamente se ha convertido en el candidato presidencial de ese partido. Ya tenemos, entonces, a dos de los tres nombres que aparecerán en la boleta en julio del año próximo: López Obrador, por los tres partidos de izquierda, y Peña por el PRI, el PVEM y el Panal. Sólo falta por definir el tercero que aparecerá bajo el emblema del PAN.
La decisión está entre Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero. Las precampañas, como lo contempla la ley, comenzarán el 18 de diciembre. Si los tres aspirantes permanecen en la contienda, habrá una primera ronda de votación el 5 de febrero sólo entre militantes y adherentes del PAN (alrededor de un millón 700 mil ciudadanos, aunque este padrón tiene deficiencias). Si uno de los aspirantes obtiene 50% de los votos o un mínimo de 37% de los sufragios más una ventaja de 5% sobre el segundo lugar, el PAN tendrá candidato presidencial ese día. De lo contrario, seguiría la precampaña y habrá una segunda vuelta electoral el 19 de febrero. Ahí ganará el aspirante que tenga más votos. La regla también contempla que, si uno de los aspirantes declina en el camino, y permanecen dos, sólo habrá una vuelta electoral el 19 de febrero.
Esas son las reglas y, como he reiterado en varias ocasiones, en una elección partidista interna, cerrada a la militancia, todo puede suceder. Las encuestas sirven de poco porque gana el aspirante que aglutine más liderazgos regionales con capacidad de movilizar a la militancia el día de la elección. Es una elección que se conquista más por trabajo de "tierra" (movilización) que de "aire" (mercadotecnia). Por eso, aunque las encuestas demuestren que Vázquez va arriba en las preferencias entre simpatizantes panistas, que es una población diferente a la militancia del partido, puede haber sorpresas como lo vimos hace seis años cuando Calderón le ganó a Creel.
Salvo una diferencia donde sí pesan las encuestas. Josefina ha logrado posicionarse como la candidata que le daría más pelea a Peña y a AMLO. Si los panistas fueran racionales, tratando de maximizar las probabilidades de ganar en 2012, la elegirían a ella. Sin embargo, sabemos que los partidos luego no se comportan tan racionales que digamos. Ahí está, por ejemplo, el caso del PRD: aunque Ebrard era una mejor opción para atraer votantes más allá de la izquierda, los perredistas se inclinaron por López Obrador.
¿Le conviene al PAN adelantar su decisión y lanzar ya a su candidato?
Debe haber voces nerviosas en Acción Nacional que piensen que, mientras ellos están peleándose, los otros dos partidos grandes ya tienen a sus candidatos y están en pleno proceso de unificación. De ahí que consideren que lo mejor es que dos de los tres aspirantes declinen y haya candidato. El problema es quién. ¿Josefina que va arriba en las encuestas? ¿Creel que lleva seis años trabajando por participar en la contienda presidencial? ¿Cordero que tiene apoyos importantes dentro del gobierno? No parece sencillo que alguien se baje. Mucho menos que dos.
Lo cual me lleva a pensar que en el PAN sí habrá precampaña y competencia real para elegir a su candidato presidencial. Y esto puede tener un efecto positivo para los panistas. Porque si se aplica la regla de que sólo recibirán spots de radio y televisión aquellos partidos donde sí haya competencia real, es decir, dos o más aspirantes contendiendo por la candidatura, pues tendremos muchas semanas a los panistas en los medios electrónicos, mientras que Peña y AMLO tendrán que estar fuera del aire hasta el 30 de marzo en que comienza la campaña presidencial. A menos, desde luego, que éstos pongan a un patiño para simular una dizque precampaña inexistente. Pero también creo que esta simulación no les conviene; se va a ver muy mal: indigna de alguien que quiere gobernar al país.
En suma, sólo falta conocer a un candidato en la boleta. Y esta dilación, si la juegan bien los panistas, podría operar a su favor.
Lo mismo en http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=787076
AMLO quiere el dinero de nuestra Afore-------------------> Carlos Mota
Juzgue cada quien. La coalición PRD, PT y Movimiento Ciudadano, de Andrés Manuel López Obrador, acaba de proponer en su plan de gobierno que el Estado tome el control de la mitad del dinero que estamos todos ahorrando en nuestra Afore. La mitad completa, toda, para el gobierno. ¿Para qué la quiere? Para invertir en infraestructura energética, señala el documento registrado ante el IFE.
En la actualidad el dinero de nuestra Afore, es decir, el de nuestro retiro, es administrado por empresas privadas que se ciñen a estándares de inversión sumamente estrictos. Tienen comités y sus decisiones de inversión operan con límites. Por ejemplo, la Afore número 5 (de los trabajadores de 26 años) cuenta con más holgura para invertir en instrumentos de renta variable, y con ello tratar de ganar más rendimiento. Por el contrario, la Afore número uno (de las personas de mayor edad), invierte bajo parámetros de menor riesgo.
Las Afore han hecho un muy buen trabajo de administración de nuestro ahorro. Alrededor de 60 por ciento del dinero se destina a comprar instrumentos financieros emitidos por el gobierno; es decir, nuestro ahorro ya está financiando las necesidades de flujo del gobierno. Lo hace bajo parámetros internacionales y con procesos estándares. En otras palabras: nosotros compramos bonos del gobierno mexicano a través de nuestra Afore, tal como lo hace algún extranjero al que le apetece el mismo bono.
El proyecto de AMLO dice: “De esta manera un 50% de los fondos continuarán en las Afores y el otro 50% restante los manejará el Estado, bajo la figura jurídica más conveniente para proteger a los pensionados. Uno de los objetivos de esta reforma sería liberar recursos para la inversión en infraestructura del sector energético”.
A la fecha hay un billón 600 mil millones de pesos acumulados en dinero de los trabajadores mexicanos en las Afore. AMLO quiere la mitad, por ley, a disposición de su posible gobierno. En lugar de cobrar más impuestos, aumentar la base gravable, o invitar a inversionistas a invertir en energía, desea que los ciudadanos financiemos los negocios energéticos que decida emprender su gobierno. Y como la gente no le entiende a la Afore…
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9066767
Moreira se entregó--------------------------------> Raymundo Riva Palacio
Humberto Moreira, el líder nacional del PRI, regaló su cabeza a Enrique Peña Nieto para que la salve. Moreira perdió el rumbo y el control, y depositó su destino al frente del PRI en manos de quien en septiembre quería sacrificarlo, a costa de coartar las aspiraciones presidenciales de Manlio Fabio Beltrones que, paradójicamente, fue quien evitó que el mexiquense bailara lo pasara por la guillotina. ¿Qué sucedió? Para entender lo que pasa hoy dentro del PRI, hay que recordar dos momentos:
1.- En septiembre pasado, el equipo de Peña Nieto pensaba que Moreira se tenía que ir porque “no se había confesado lo suficiente”. Es decir, después del escándalo por enriquecimiento inexplicable de su colaborador cercano Vicente Chaires, y la falsificación de documentos para justificar el endeudamiento de Coahuila cuando fue gobernador, se había convertido en un lastre para sus objetivos.
El 11 de septiembre se reunió el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, incluidos 19 gobernadores para analizar el proceso electoral y establecer un control de daños ante la cargada por Peña Nieto. En ese cónclave, varios gobernadores, con el veracruzano Javier Duarte y el líder de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe a la cabeza, quisieron dar un albazo, y por aclamación ungir al mexiquense como candidato presidencial.
2.- El albazo fue sofocado, pero eso no evitaba que le cortaran la cabeza a Moreira. El equipo de Peña Nieto cabildeó su sustituto, y rechazaron que lo remplazara Cristina Díaz, la secretaria general. Si se iba el presidente, dijeron, también la secretaria general, que habían llegado como fórmula. De esa forma ascendería el secretario de Organización Ricardo Aguilar, enviado por Peña Nieto al PRI como cuña de los dirigentes.
La suerte de Moreira fue discutida por Peña Nieto y Beltrones. El primero no lo quería y el senador dijo que si se iba Moreira tendría que subir Díaz. Ella no significa nada para nadie, dijo el mexiquense, a lo que el senador respondió que su mismo equipo la había colocado en el cargo. Beltrones propuso que asumiera la presidencia Emilio Gamboa, dirigente del Sector Popular del partido y amigo de ambos, que también la había buscado en su momento. Peña Nieto no lo aceptó y Moreira salvó su pellejo político.
El triunfo en Michoacán le dio el espacio a Moreira para volver a planear su estrategia de permanencia -o salida- del PRI en sus propios términos. Para estos efectos, en la última semana dejó claro que escogió entregar su destino a los deseos de Peña Nieto. Lo primero que hizo fue moldear la convocatoria de registro de precandidatos presidenciales al gusto de Peña Nieto, para permitir que gobernadores y dirigentes sectoriales se pronunciaran por él, con lo cual eliminó el candado que impedía formalmente la línea y la cargada, que llevó a Beltrones a retirarse de la contienda.
Casi en paralelo, firmó la coalición con los partidos Verde y Nueva Alianza – una votación en donde los priístas con mayor autonomía fueron excluidos pese a ser miembros de la Comisión Permanente-, mediante la cual, en armonía con los deseos de Peña Nieto, entregó posiciones a los nuevos aliados a cambio de sacrificar a los propios priístas.
El choque con Beltrones y con priístas en cuando menos cuatro estados -Chiapas, Jalisco, Puebla y Sinaloa- crece, pero Moreira todavía respira. En realidad, ya no es por él mismo sino por el oxígeno que artificialmente le da Peña Nieto, que lo ve como una pieza desechable y que en este momento, ante el choque con Beltrones y los priístas, sólo lo debe estar usando como un fusible quemado, en espera que termine de agotarse y buscar su relevo en el momento en que el mexiquense, no Moreira, lo decida.
Lo mismo en http://www.24-horas.mx/moreira-se-entrego/
Y Creel dice que no se baja-----------------> Carlos Puig
Santiago Creel no duda, no parpadea, ni se lo piensa: No me voy a bajar de la carrera por la candidatura del PAN, a finales de enero seguiré aquí. En el PAN no tenemos candidatos ni por declinación, ni por aclamación. Somos
demócratas.
demócratas.
Dice que no quiere discutir encuestas pero que no en todas va arriba Josefina Vázquez Mota, aunque no disputa que en todas va en tercer lugar Ernesto Cordero.
Por más que uno le pregunte, por donde sea que uno intente armar la pregunta para provocar una respuesta que al menos insinúe que en algún escenario pudiera tomar la decisión de renunciar a su aspiración, la respuesta del ex senador es no.
Le recuerdo de los elogios que se han llevado Marcelo Ebrard y Manlio Fabio Beltrones por dejar camino a otros mejor posicionados. Nada. “No se trata de ganar elogios”.
Dice Creel que no debe confundirse su bajo perfil público con falta de trabajo. Por eso, insiste, no se debe hacer mucho caso a las encuestas “hacia afuera”. Y en una cosa tiene razón, hoy no hay encuestas cuyo universo sea el millón setecientos mil mexicanos que están registrados en el padrón. Eso es diferente a “simpatizantes panistas”; porque hay muchos de esos que no están empadronados.
Creel dice que sus ejercicios con empadronados lo ponen en muy buen posición, por encima de Vázquez Mota. “Un tercio del partido está conmigo”, dice Creel convencido.
Creel dice que nadie le ha pedido que decline y que sostiene conversaciones recurrentes con sus dos adversarios. Es más, de Cordero, a quien dice “hasta ahora” haber conocido más, tiene una muy buen impresión.
“Nunca me atrevería a pedirle que declinara”, me dice cuando le planteo que el ex secretario de Hacienda está tercero en todas las encuestas.
Cree que PRI y PRD han cometido un error al haber decidido con tanta anticipación su candidato, porque “espero que tengan claro —dice— que han perdido su oportunidad de utilizar radio y televisión en tiempos de precampaña”.
Creo que si la competencia por obtener la candidatura del PAN a la Presidencia estuviera disponible en Las Vegas, nadie apostará por Santiago Creel. Con el calderonismo en contra, fue el primero en levantar la mano hacia la aventura que lo ha llevado a cientos de municipios y comités locales panistas. Sin dinero, sin estructura, sin organización, el otrora poderoso secretario de Gobernación parece estar destinado a por segunda vez quedar corto en su aspiración.
La decisión de seguir en la competencia podría resultar demasiado cara para un PAN urgido de enfrentar de tú a tú a sus adversarios.
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9066729
Dando y dando-------------------------> Sergio Aguayo.
La metamorfosis semántica de Andrés Manuel López Obrador es el acontecimiento que sacude y reacomoda el tablero político. Revisémosla poniéndole antecedentes y dándole algo de contexto.
El 19 de enero de 2010 AMLO impartió una conferencia en El Colegio de México. En su presentación se apegó al guión de aquellos años y enumeró las maldades de la "mafia" para después anticipar que en 2012 sería diferente porque el pueblo ya estaba organizándose. El comentarista, Lorenzo Meyer, reaccionó con una pregunta bastante lógica: "cuando en el diagnóstico tú [AMLO] señalas que la televisión y los medios de comunicación están en manos de esta oligarquía [...] ¿Cómo se puede superar ese obstáculo?". López Obrador no respondió aquel día; empezó a hacerlo la semana pasada.
El miércoles 16 de noviembre López Obrador fue entrevistado en el Canal de las Estrellas y ofreció a Televisa "reconciliación" solicitándole, además, que se dieran ambos el "beneficio de la duda", para insistir luego que eran tiempos de unidad de "todos" los mexicanos. A pregunta expresa de Joaquín López Dóriga ratificó la llamativa frase con la cual había cerrado su discurso en la ceremonia donde quedó ungido como el candidato de las izquierdas: "vamos todos juntos -había dicho un día antes- sin odios ni rencores a construir una República amorosa". El sábado 19, AMLO le puso otra trabe a su nuevo edificio discursivo cuando aclaró que ya no quería hablar de las elecciones de 2006.
Una prosa sorpresiva pero predecible. Es absolutamente normal y legítimo que, después de afianzar una base en la izquierda o la derecha, los candidatos se deslicen hacia el centro para pescar a moderados e indecisos. En 2006 Ollanta Humala fue candidato a presidente de Perú con un discurso de izquierda biliosa. Perdió pero en 2011 rectificó, moderó fondo y forma y se alzó con la victoria (¡hasta Mario Vargas Llosa lo respaldó en su leída columna!).
López Obrador está inmerso en un desplazamiento similar y por lo pronto ya ofreció la reconciliación a Televisa, hace guiños a los empresarios y elogia la moderación. Ignoro si logrará convencerlos a todos pero por lo pronto está obligando a que se discuta sobre la autenticidad y el significado de la metamorfosis. De entrada, con unas cuantas acciones ya le quitó reflectores a la trilogía panista.
López Obrador está en una posición ideal para consolidarse como el candidato de las izquierdas cumplidoras y captar los votos o las abstenciones de algunos independientes y dubitativos (ya no tendrá como en 2006 la competencia de una Patricia Mercado o de la Otra Campaña). En estos tiempos de escepticismo ayudaría que llenara su verbo de contenido y demostrara en el aquí y el ahora que va en serio su reformismo. Es obvio que los gobiernos del PRD tienen vida propia y que hay una larga historia de distancias y desconfianzas entre AMLO y algunas corrientes perredistas. Aun así, es mucho lo que puede hacer.
Por ejemplo, el tabasqueño tiene a su favor que uno de sus principales aliados, Marcelo Ebrard, prometió quedarse a gobernar la estratégica capital y que a Marcelo conviene que Andrés Manuel avance y de ser posible triunfe. Uno de los temas que más irritan a las clases medias capitalinas es la corrupción, y la capital puede ser el campo de prueba de un combate a fondo contra ese cáncer que alcanza una de sus mejores expresiones en la especulación con el uso del suelo.
Otro sendero potencial para el Peje sería que utilizara su indudable influencia sobre algunas tribus perredistas para lograr que llenen sus cuotas de candidatos a puestos de elección popular poniendo como criterios el profesionalismo y el compromiso ético. Es lamentable en ocasiones el bajo nivel o la voracidad que demuestran. También ayudaría que se mostraran receptivos -él y su equipo- a los cuestionamientos y las dudas bien fundamentadas de la opinión pública.
Respeto a quienes ya tomaron la decisión de votar por AMLO. En mi caso prefiero arroparme en esta etapa inicial, en la propuesta que Andrés Manuel le hizo a Televisa: instalarme en el beneficio de la duda mientras el candidato de las izquierdas y sus aliados demuestran con hechos en el mundano presente lo que prometen para el etéreo futuro y para demostrarlo tienen una capital que es una caja de resonancia nacional.
En suma, mientras Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota están atrapados en telarañas de intereses creados; López Obrador tiene margen de maniobra para conquistar el voto independiente y moderado con hechos concretos y verificables. En lenguaje coloquial: dando y dando.
LA MISCELÁNEA
Pobre Coahuila. Está obligada a pagar las gigantescas hipotecas heredadas del folclórico Moreira mientras padece el asedio del crimen organizado. La semana pasada atentaron contra El Siglo de Torreón, un medio independiente que ante la impotencia gubernamental necesita de la solidaridad de un gremio acosado.
Comentarios: www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada
Colaboró Rodrigo Peña González.
Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/635/1268551/
Uno de esos enemigos era Manlio-----------------------> Ciro Gómez
Quienes estuvieron dentro cuentan que fueron dos ovaciones de pie, de dos minutos cada una. El tributo de los senadores del PRI a su coordinador, Manlio Fabio Beltrones.
—Reconociéndole su decisión, valiente y congruente, de no buscar la candidatura del partido —cuenta uno de ellos, Francisco Labastida.
El también candidato del PRI a la Presidencia de la República en 2000 inicia un elogio a Beltrones que podría sintetizarse en esta frase: “El Manlio de hoy es un Manlio mejor, un Manlio que ha crecido y se ha superado”.
Aprovecho para retrotraer una historia que viví periodísticamente de cerca. La forma en que Labastida candidato marginó a Beltrones de su equipo en el 2000.
—Dudabas de él, dudaste de él, Francisco.
—Vamos a decir que dudé —concede—. Pero te voy a decir por qué dudé. Había gentes muy cercanas a mí, de todas mis confianzas, verbigracia Emilio Gamboa, que me decían que Manlio era un hombre al que indispensablemente debía tener cerca. Pero había una recomendación, una instrucción del presidente Zedillo de que no dejara que se me acercaran a los que consideraba sus enemigos.
—¿El presidente Zedillo consideraba a Manlio un enemigo?
—El presidente Zedillo consideraba a Manlio un enemigo.
—Buena nota, Francisco.
—Entonces, no es que yo dudara de Manlio.
—¿Era el peso de la opinión del Presidente?
—Me pidió que varias gentes que él consideraba sus enemigos no estuvieran cerca de mí. Me lo pidió claramente.
—Uno de esos enemigos era Manlio.
—Uno de esos enemigos era Manlio —ratifica Labastida.
De aquello hace más de 11 años. Y, por lo visto, más de un priista poderoso sigue viendo en Beltrones a un enemigo. Esté donde esté. Haga lo que haga.
Lo mismo en http://impreso.milenio.com/node/9066756
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