Comparativo de la Reforma Laboral a la Ley Federal de Trabajo de la que Lozano se quejó porque no se la aprobaron y gracias a la cual, el país está "sumido en la miseria" y al mismo tiempo justifica con esta Reforma, la enorme cantidad de desempleados.
Si tienes problemas para acceder al material aquí está el link directo: http://www.stps.gob.mx/bp/anexos/ppt_Reforma_Laboral_base_abr_11_ULTIMA_VERSION.pdf
Ppt Reforma Laboral Base Abr 11 ULTIMA VERSION
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RECOMENDACIONES Y COLUMNAS DE OPINIÓN
lunes, 9 de abril de 2012
Alejandro Páez - ¿Salvar a Josefina al costo que sea?
La llegada de Felipe Calderón al poder suelo explicármela básicamente por dos eventos: la estupidez de Andrés Manuel López Obrador en 2006, y el empecinamiento de un grupo importante de empresarios mexicanos que vieron en el izquierdista un peligro para sus intereses personales.
López Obrador creyó demasiado en él y en los votos que había cautivado, y desestimó a las televisoras, al entonces presidente Vicente Fox, a empresarios como Roberto Hernández o Lorenzo Servitje, y a publicistas cochinotes que construyeron un monstruo –por la libre, sin que el IFE o el Trife metieran la mano– que una parte de la población se creyó.
No explico la llegada de Calderón a la presidencia de México por Calderón mismo. Es un hombre limitado para construir; es un hombre, más bien, hecho para la intriga y para –perdónenme, pero los hechos así lo colocan– la destrucción:
• Será el Presidente que, así como van las cosas, entregará Los Pinos al PRI 12 años después de que los mexicanos habíamos decidido enterrarlo.
• Será el panista que más daño ha hecho al PAN en su historia: en seis años lo llevó a traicionar sus principios democráticos y lo volvió una extensión del viejo sistema: corrupto y vicioso, relacionado a fraudes electorales (hasta internos), aliado de alimañas que sangran a México, como Elba Esther Gordillo, etc.
• Será el Presidente de la guerra estúpida que llevó a la muerte de unos 60, 70 u 80 mil mexicanos, y a la desaparición de otros 20 o 30 mil más. Tres medallas importantes. Todas relacionadas con la destrucción. Sé que hay más, pero por respeto al que me lea, aquí le dejo.
Agregaré que ni siquiera pudo legitimar la llegada al poder de sus asociados: Ernesto Cordero, su amigo; Luisa María Calderón, su hermana, o Mariana Gómez del Campo, su sobrina política –entre otros muchos, muchos–, llegarán a una posición en el Congreso por la vía plurinominal, sin necesidad de ganarse los votos, porque cuando acudieron a pedirlo a los ciudadanos o a los panistas les dijeron simple y llanamente que no. Entonces Calderón los impondrá, con el poder que le da ser el primer panista de México.
Decía: Yo no explico la llegada de Calderón a la presidencia de México por Calderón mismo. El hombre es limitado, dañino y un factor de división. No le ha importado que la campaña de Josefina Vázquez Mota se esté hundiendo: en realidad, pareciera que eso le beneficia: ya la dobló hasta obligarla a pedir auxilio. Y auxilio tendrá: otro grupo de calderonistas será impuesto en su campaña para tratar de “salvarla”.
Poco le duró a Josefina su intento por formar un equipo propio y separarse (“Diferente”, es su lema) de Felipe Calderón. En todo caso, es una mala noticia para la ex secretaria de Desarrollo Social, y una buena noticia para sus adversarios.
Lee más en
Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/09-04-2012/6185. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX
López Obrador creyó demasiado en él y en los votos que había cautivado, y desestimó a las televisoras, al entonces presidente Vicente Fox, a empresarios como Roberto Hernández o Lorenzo Servitje, y a publicistas cochinotes que construyeron un monstruo –por la libre, sin que el IFE o el Trife metieran la mano– que una parte de la población se creyó.
No explico la llegada de Calderón a la presidencia de México por Calderón mismo. Es un hombre limitado para construir; es un hombre, más bien, hecho para la intriga y para –perdónenme, pero los hechos así lo colocan– la destrucción:
• Será el Presidente que, así como van las cosas, entregará Los Pinos al PRI 12 años después de que los mexicanos habíamos decidido enterrarlo.
• Será el panista que más daño ha hecho al PAN en su historia: en seis años lo llevó a traicionar sus principios democráticos y lo volvió una extensión del viejo sistema: corrupto y vicioso, relacionado a fraudes electorales (hasta internos), aliado de alimañas que sangran a México, como Elba Esther Gordillo, etc.
• Será el Presidente de la guerra estúpida que llevó a la muerte de unos 60, 70 u 80 mil mexicanos, y a la desaparición de otros 20 o 30 mil más. Tres medallas importantes. Todas relacionadas con la destrucción. Sé que hay más, pero por respeto al que me lea, aquí le dejo.
Agregaré que ni siquiera pudo legitimar la llegada al poder de sus asociados: Ernesto Cordero, su amigo; Luisa María Calderón, su hermana, o Mariana Gómez del Campo, su sobrina política –entre otros muchos, muchos–, llegarán a una posición en el Congreso por la vía plurinominal, sin necesidad de ganarse los votos, porque cuando acudieron a pedirlo a los ciudadanos o a los panistas les dijeron simple y llanamente que no. Entonces Calderón los impondrá, con el poder que le da ser el primer panista de México.
Decía: Yo no explico la llegada de Calderón a la presidencia de México por Calderón mismo. El hombre es limitado, dañino y un factor de división. No le ha importado que la campaña de Josefina Vázquez Mota se esté hundiendo: en realidad, pareciera que eso le beneficia: ya la dobló hasta obligarla a pedir auxilio. Y auxilio tendrá: otro grupo de calderonistas será impuesto en su campaña para tratar de “salvarla”.
Poco le duró a Josefina su intento por formar un equipo propio y separarse (“Diferente”, es su lema) de Felipe Calderón. En todo caso, es una mala noticia para la ex secretaria de Desarrollo Social, y una buena noticia para sus adversarios.
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Riva Palacio - El yunque de Josefina
Josefina Vázquez Mota se encuentra en la definición de su vida política. ¿Cómo rescatar su campaña presidencial, cuando el camino para hacerla que renazca pasa por la recomposición de sus alianzas y quitarle poder a la extrema derecha del PAN que la tiene en la actual encrucijada? La decisión tiene que apresurarse, pues si no inyecta aire a su campaña para que vuele de nuevo antes de que termine abril, muy probablemente la elección presidencial ya no genere incertidumbre sobre quién ganará, sino sobre cuántos puntos le sacarán.
Vázquez Mota tiene lista la nueva composición de su equipo, donde incorpora a políticos de experiencia que vienen del círculo del presidente Felipe Calderón y algunos que se enfrentaron a ella cuando Ernesto Cordero le disputaba la candidatura. Es un avance importante, tras semanas de errores, pero no basta. Su problema radica en la trampa a la cual se metió voluntariamente por necesidad táctica.
Ella es una mujer laica que tuvo que refugiarse en la extrema derecha para ganar la candidatura presidencial cuando la cargadadel poder estaba con Cordero. Por qué la extrema derecha optó por Vázquez Mota y no por él, se puede explicar sólo con la hipótesis de trabajo de que vieron en ella la posibilidad de cobrar más alto su apoyo que con quien era percibido el candidato del Presidente.
La contienda interna del PAN fue un momento de traiciones de los gobernadores de extrema derecha. Su jefe político, Marco Adame, de Morelos, había prometido apoyo a Cordero días antes de la elección, cuando en realidad se inclinaba por Vázquez Mota. Incluso, su esposa era la coordinadora estatal de la campaña de la ex diputada, y cuando Cordero le espetó al gobernador sobre sus lealtades, Adame le respondió que una cosa era él, y otra su esposa.
La realidad demostró que Adame le jugó en contra, lo que pasó también con el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, quien como ningún otro mandatario estatal panista, le había garantizado la victoria a Cordero. El día de la elección sus operadores trabajaran a favor de Vázquez Mota, algo que se repitió en Jalisco, donde Emilio González le expresó su apoyo a Cordero, pero se inclinó por Vázquez Mota.
Las traiciones a Cordero ayudaron a ganar a Vázquez Mota. Una de las mayores fue la de Rogelio Carbajal, que tenía una de las encomiendas más importantes en la campaña del ex secretario de Hacienda, que era el trabajo con los delegados panistas. Incumplió su trabajo y es considerado como uno de los principales responsables de la derrota, porque, como dijeron colaboradores de Cordero, Carbajal apostó por la extrema derecha, de quien se suponía era enlace, no alfil.
Durante la contienda interna, Vázquez Mota tuvo que seguir la misma estrategia de Gustavo Madero cuando luchó por la presidencia del partido y sintió que el presidente Calderón le cerraba el camino.
Madero pactó posiciones con ese grupo conocido como El Yunque, cuyo peso político –calculado alrededor del 15% dentro del PAN-, adquirió mayor valor por ser ciertamente un bloque que no gana, pero sí define ganador. El costo para Madero fue muy alto –incluida la secretaría general para Cecilia Romero-, y lo está siendo para la candidata, que se alió con ese grupo.
Vázquez Mota tiene ya en su cuarto de guerra a Oliva, donde la extrema derecha metió el pie aún después del reajuste en el equipo de campaña, y tiene a varios personeros alrededor de ella. Las nuevas incorporaciones y redefinición de tareas les coloca un dique, pero no los anula. La candidata le debe a ese grupo una buena parte de los errores de su campaña, pero no puede aislarlos y eliminarlos, porque los necesita para la movilización. Cómo neutraliza a quienes más daño le hacen el equipo reforzado y reorganizado de Vázquez Mota, será parte del desafío para que El Yunque ayude pero no se convierta en el cavador de su tumba presidencial, como hasta este momento lo está siendo. En todo caso, los resultados se deberán ver en unos días, o todo estará perdido.
Puig - El buen arranque de López Obrador
“Esta elección será de tercios —le dijo Andrés Manuel López Obrador a Denise Maerker hace unos días. Eso es lo que nos dará la oportunidad de ganar”.
López Obrador anuncia lo que desea. Viejo lobo de mar sabe que esa es su única oportunidad —y la de Vázquez Mota— de llegar a Los Pinos.
Actúa en consecuencia, es generoso con la panista, duro con el priista.
Sus conferencias mañaneras le dan un espacio en los medios y portales que no tendrán sus adversarios. Durante la Semana Santa, antes de tomarse un par de días de descanso, dio un par de entrevistas radiofónicas. Sabe que la manera en que construyeron la coalición que lo apoya —total en lugar de parcial— le quitó spots frente a sus adversarios, quiere achacar ese déficit a una especie de nuevo complot, pero es resultado de malas decisiones de los partidos que lo lanzaron.
Lo cierto es que necesita compensar con cada línea ágata posible, cada minuto en los medios.
Descalifica públicamente las encuestas pero las mira todos los días y actúa en consecuencia.
La cotidiana de MILENIO-GEA/ISA ya ha premiado su buen arranque:
El 30 de marzo, Andrés Manuel López Obrador tenía 11.1 de las preferencias brutas. La publicada el 7 de abril le da 16.6. Son 5 puntos y medio de ganancia. Muchos votos.
Sus adversarios apenas y han movido los indicadores: en el mismo lapso, Vázquez Mota después de unos días de caos y tropiezos crece 0.1; Peña Nieto, anclado a miles de espectaculares y spots, 2.1 (utilizó aquí los resultados brutos).
La caída en el número de indecisos ha sido la ganancia del Peje.
López Obrador ha exigido 12 debates y ha invitado a los medios a convocarlos. Otro acierto en busca de más espacios en la televisión y el radio. Si los panistas de Vázquez Mota no anduvieran en el desorden que andan ya deberían haberse unido a la petición para, tal vez, obligar a Peña a participar.
Para mantener su ventaja, el priista requiere de una campaña con eventos y ambientes absolutamente controlados, spots de primera, anuncios espectaculares como de Palacio de Hierro. Los debates son un riesgo que no quisiera correr.
Un par de focos amarillos deberían preocupar a López Obrador: la falta de coordinación —a veces bronca abierta— en algunos estados entre los partidos que integran su coalición. Y a juzgar por lo que uno ve en el Distrito Federal, no parece que la campaña tenga el control del dinero, sino los partidos. En toda la capital es difícil encontrar un anuncio espectacular de López, ni siquiera un pendón. Todo es para otros candidatos.
El candidato de las izquierdas tiene cuatro semanas y un debate el 6 de mayo para lograr acercarse a Peña Nieto. Si la encuesta del Día de las Madres lo tiene a 15 puntos, no habrá manera.
Por lo pronto es el que mejor arrancó, a decir de las encuestas en las que dice no creer
Ciro - Tercera llamada para Josefina
Josefina Vázquez Mota ha tenido la virtud de ver lo que está ocurriendo y escuchar lo que se está diciendo. Sabe que su campaña no camina, no va a ninguna parte. Por eso, seguramente, aprovechó los días finales de la Semana Santa para hacer plomería y ajuste en su equipo. A partir de hoy, con una que otra “cara nueva”, tratará de robarle 23 puntos a Enrique Peña Nieto. Parece una misión imposible.
Hace ocho días pregunté aquí si no había nadie que le cuidara la espalda. Y no se la cuidaron en su desvanecimiento en el foro de Alejandro Martí ni en las quesadillas de Tres Marías. Calcularon que era mejor subirla a una escaladora a pedalear para sí misma, no para recuperar terreno. Se fue otra semana y Josefina siguió pareciendo un personaje de suerte adversa, impotente ante las circunstancias.
¿Molinar, Guillermo Anaya, Rafa Giménez? Qué importan los nombres a estas alturas, qué importa si vienen de Los Pinos, la colonia Del Valle o el más allá. Mejor hagamos aritmética.
Quedan 80 días de campaña. Si piensa llegar más o menos viva al 1 de julio, necesita quitarle un punto cada cuatro días a Peña Nieto. Eso significa arribar al debate del 6 de mayo unos 15 puntos abajo. Y terminar el mes a 10 de distancia. A mediados de junio debería rondar el margen de error sumado: seis puntos.
Parece una misión imposible. Haga lo que haga, prometa lo que prometa, su campaña tendrá que ser fantástica. De una alegría arrolladora y un talento deslumbrante. No hay más. Dice la editora Arianna Huffington que no hay perfección en este mundo, pero aún se puede aspirar a la excelencia.
Tercera llamada, tercera.
Marín - Peña y AMLO, por la misma “estrategia equivocada”
El 6 de julio del año pasado, MILENIO Televisión dio a conocer el video de la patiza que padecieron, antes de ser asesinados a marrazos, dos militares de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Figuraban entre los “desaparecidos” de esa dependencia y, como se lee en el reportaje de Ignacio Alzaga publicado ayer en este diario, los restos mortales de otros 45 secuestrados ya fueron localizados.
El número de soldados presumiblemente levantados es ya de 196.
Aquellos victimados eran técnicos en áreas administrativas de la milicia en Veracruz y ninguno participaba en la primera línea contra la narcoviolencia.
En el video referido se oía una voz ordenando a los homicidas patear “primero” a los soldados. “¡Que sufran los hijos de su puta madre…!”, decía, segundos antes de que uno del tumulto linchador comenzara a utilizar el marro.
La semana pasada el candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, se comprometió en Veracruz a mantener, si gana, a la Marina en funciones policiacas.
Debe saber entonces que, además de los militares a quienes técnica, jurídicamente, se les considera “desaparecidos” (y que han sufrido o están en riesgo de sufrir el aterrador destino de los que se vieron en aquel video), las bajas letales de la Sedena en los cinco años recientes ascienden a 169, pero también que las muertes federales en el combate que se libra no se limitan a las del Ejército:
Hacia noviembre de 2011, la Marina Armada había perdido 19; la Procuraduría General de la República 120 y la Policía Federal 312.
Total de bajas federales: 816.
Y si los muertos de las policías estatales y municipales en enfrentamientos o ejecuciones superan los dos mil, el Estado mexicano, entonces, ha perdido a casi tres mil servidores públicos en esta lucha.
Mantener a los militares en “las calles” (como algunos llaman al empleo de las fuerzas armadas en la mal llamada “guerra de Calderón”), significa exponerlas a contingencias tan repudiables como la violación de los derechos humanos por parte de algunos de sus elementos: casi 250 de la Sedena, desde rasos hasta generales, purgan cárcel o se encuentran bajo proceso.
Sin embargo, al igual que Peña cuando menos en Veracruz, ninguno de los otros presidenciales ha tenido el atrevimiento de insinuar siquiera que los servicios del Ejército y la Marina sean prescindibles en tanto no haya policías confiables en las áreas donde se les requiere.
Aun a regañadientes (ilusos, para ganar votos creen que les conviene cacarear la vaguedad de que “la estrategia está equivocada”), los principales opositores del panato (el priista y Andrés Manuel López Obrador) coinciden con Felipe Calderón (sin admitirlo expresamente, por supuesto) en el empleo de militares donde no hay policías confiables.
Y si no, que pregunten a los votantes potenciales en Michoacán, Durango, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, Guerrero, Veracruz o Sinaloa si quieren a las tropas “de regreso en sus cuarteles…
Julio Hernández - Felipe toma el control
De un golpe y sin pudor, el jeFe Lipe instaló a tres de sus personalísimos operarios fieles en el presuntamente correctivo mando renovado de la campaña de la candidata en naufragio a la que ahora busca condicionar y controlar de manera abierta.
Destaca por su profunda y extendida mala fama Juan Molinar Horcasitas, quien se ha especializado en cumplir encargos pinoleros turbios. Su punto más alto de impopularidad (por usar un término suave) se relaciona con el caso de la guardería ABC, pero en términos generales el ex director general del ISSSTE se mueve entre los subterráneos políticos y la discursiva cínica con la que busca justificar las peores andanzas del régimen al que sirve. Calderón suele enviarlo como cuña, provocador, desestabilizador o avanzada, siempre implicado en planes que conllevan intenciones ocultas. Su sola inserción en el equipo de la cándida Chepina y su equipo de campaña desfondado revela con claridad la indefensión de Vázquez Mota y la persistencia de malos pensamientos relevistas en el ánimo del acechante Felipe. Si Josefina tuviera fuerza, y pudiera tomar decisiones por sí misma, ¿incluiría en estos momentos en su equipo a alguien como Molinar, que le acarrea tantos “negativos” (como dicen ahora) y asocia su campaña con la injusticia histórica, inolvidable, del ABC, de la impunidad de la familia de Margarita Zavala, de las complicidades de élite?
Otro de los “refuerzos” envenenados es el primer compadre del sexenio, el senador Guillermo Anaya que nunca ha podido entregar buenas cuentas a su protector pinolero: En Coahuila el PAN fue borrado en varias elecciones por los hermanos Moreira a pesar de todo el apoyo económico, político, militar y policiaco federal que el poder central puso a disposición del mencionado Anaya, a uno de cuyos descendientes llevó a la pila bautismal en 2006 quien entonces se ostentaba como presidente electo. Buena parte de la terrible desgracia cotidiana que viven los coahuilenses en materia de violencia por narcotráfico , sobre todo en Torreón, proviene del enfrentamiento de cárteles políticos: Uno auspiciado desde el centro, otro afianzado en lo local. En varias ocasiones los estallidos de la “guerra” han coincidido en la agenda coahuilense con las necesidades, planes, berrinches y odios correspondientes a lo político y partidista.
Y cierra la tercia de fieros subordinados de Felipe Calderón el encuestador de cabecera, Rafael Giménez, quien deja oficialmente su cargo en Los Pinos para dedicarse a trabajar abiertamente con Vázquez Mota. Otro personaje felipista en curso de incorporarse al equipo de JVM es Max Cortázar, en el área de comunicación social. Recuérdese que el principal vocero de la campaña es Javier Lozano, quien fue secretario del trabajo. Y que el “coordinador general”, Roberto Gil, fue secretario particular de FCH, a quien dedicó en meses pasados uno de los discursos de mayor lambisconería que se han escuchado. Es decir, para “fortalecer” al josefinismo se le incrustan personajes que no le guardan fidelidad, que pelearon en su contra (apoyando a Ernesto Cordero) y que están prestos a obedecer las instrucciones precisas que reciban de su verdadero jefe, Calderón, y no de la candidata en jaque que hoy dará a conocer otros nombramientos, que tomó la importantísima decisión personal de que su coordinador de campaña, Gil, ahora sea llamado “Jefe de Gabinete”, y que ayer, ante las insistentes versiones de que le harán renunciar a su postulación tuvo que hablar del tema sin atreverse a mencionarlo expresamente: “No he contemplado ningún escenario distinto al de seguir adelante”.
En una parte de su promesa ha cumplido Vázquez Mota: Han seguido adelante las pifias que parecerían increíbles en el equipo de campaña de la candidata presidencial del partido en el poder. Ayer, en un primer envío de prensa, que más tarde fue corregido, se anunciaba una visita de JosefinABC a “Tlazcala”, y se daba a conocer una agenda de trabajo con referencias equivocadas de calendario, citando días con una numeración con 24 horas de adelanto.
Destaca por su profunda y extendida mala fama Juan Molinar Horcasitas, quien se ha especializado en cumplir encargos pinoleros turbios. Su punto más alto de impopularidad (por usar un término suave) se relaciona con el caso de la guardería ABC, pero en términos generales el ex director general del ISSSTE se mueve entre los subterráneos políticos y la discursiva cínica con la que busca justificar las peores andanzas del régimen al que sirve. Calderón suele enviarlo como cuña, provocador, desestabilizador o avanzada, siempre implicado en planes que conllevan intenciones ocultas. Su sola inserción en el equipo de la cándida Chepina y su equipo de campaña desfondado revela con claridad la indefensión de Vázquez Mota y la persistencia de malos pensamientos relevistas en el ánimo del acechante Felipe. Si Josefina tuviera fuerza, y pudiera tomar decisiones por sí misma, ¿incluiría en estos momentos en su equipo a alguien como Molinar, que le acarrea tantos “negativos” (como dicen ahora) y asocia su campaña con la injusticia histórica, inolvidable, del ABC, de la impunidad de la familia de Margarita Zavala, de las complicidades de élite?
Otro de los “refuerzos” envenenados es el primer compadre del sexenio, el senador Guillermo Anaya que nunca ha podido entregar buenas cuentas a su protector pinolero: En Coahuila el PAN fue borrado en varias elecciones por los hermanos Moreira a pesar de todo el apoyo económico, político, militar y policiaco federal que el poder central puso a disposición del mencionado Anaya, a uno de cuyos descendientes llevó a la pila bautismal en 2006 quien entonces se ostentaba como presidente electo. Buena parte de la terrible desgracia cotidiana que viven los coahuilenses en materia de violencia por narcotráfico , sobre todo en Torreón, proviene del enfrentamiento de cárteles políticos: Uno auspiciado desde el centro, otro afianzado en lo local. En varias ocasiones los estallidos de la “guerra” han coincidido en la agenda coahuilense con las necesidades, planes, berrinches y odios correspondientes a lo político y partidista.
Y cierra la tercia de fieros subordinados de Felipe Calderón el encuestador de cabecera, Rafael Giménez, quien deja oficialmente su cargo en Los Pinos para dedicarse a trabajar abiertamente con Vázquez Mota. Otro personaje felipista en curso de incorporarse al equipo de JVM es Max Cortázar, en el área de comunicación social. Recuérdese que el principal vocero de la campaña es Javier Lozano, quien fue secretario del trabajo. Y que el “coordinador general”, Roberto Gil, fue secretario particular de FCH, a quien dedicó en meses pasados uno de los discursos de mayor lambisconería que se han escuchado. Es decir, para “fortalecer” al josefinismo se le incrustan personajes que no le guardan fidelidad, que pelearon en su contra (apoyando a Ernesto Cordero) y que están prestos a obedecer las instrucciones precisas que reciban de su verdadero jefe, Calderón, y no de la candidata en jaque que hoy dará a conocer otros nombramientos, que tomó la importantísima decisión personal de que su coordinador de campaña, Gil, ahora sea llamado “Jefe de Gabinete”, y que ayer, ante las insistentes versiones de que le harán renunciar a su postulación tuvo que hablar del tema sin atreverse a mencionarlo expresamente: “No he contemplado ningún escenario distinto al de seguir adelante”.
En una parte de su promesa ha cumplido Vázquez Mota: Han seguido adelante las pifias que parecerían increíbles en el equipo de campaña de la candidata presidencial del partido en el poder. Ayer, en un primer envío de prensa, que más tarde fue corregido, se anunciaba una visita de JosefinABC a “Tlazcala”, y se daba a conocer una agenda de trabajo con referencias equivocadas de calendario, citando días con una numeración con 24 horas de adelanto.
Eduardo Galeano - Resignación.
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| Eduardo Galeano (1940) |
RESIGNACIÓN.
En una biblioteca universitaria de Estados Unidos, me enteré de que yo era autor del prólogo de un libro de Nahuel Maciel, publicado en Buenos Aires por las ediciones El Cronista. Como nunca escribo prólogos, el asunto me llamó la atención. El prólogo, firmado por Eduardo Galeano "en Montevideo, a los 76 días de 1992", comienza advirtiendo que "es tarea y es propio de los maestros prologar las obras de sus discípulos, pero lo cierto es que no considero a este joven periodista como un discípulo, puesto que casi siempre es él quien me enseña". Y a continuación, el enseñante enseñado descerraja varias páginas de elogios en un estilo inflado por las citas ilustres y el noble sentido de la gratitud.
Aunque ya había pasado algún tiempo desde la publicación, decidí recurrir a la justicia. Por intermedio del doctor Finkelberg, que tiene experiencia en estos menesteres, hice la denuncia penal en Buenos Aires. Yo pensaba que el sentido común tenía algo que ver con el derecho, pero los representantes de la ley me sacaron amablemente del error: el fiscal, doctor Ballestreros, consideró que ese prólogo no contituye propiedad literaria digna de protección, puesto que yo nunca lo escribí, y el juez, doctor Calvete, puso punto final al malentendido al esablecer que no existe defraudación por cuanto el prólogo no perjudica mi patrimonio.
Mi buena educación me impide recurrir a la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente, prólogo por prólogo, y me obliga a aceptar un veredicto que consagra, una vez más, la impunidad de los caraduras. Por respeto a la justicia, tendré que resignarme. Haré todo lo posible por creer que ese prólogo me pertenece y hasta quizás, con los años, podré empezar a quererlo. No será facil, porque es horroroso. Pero uno se acostumbra.
Ya me había pasado algo parecido con la Enciclopedia Larousse. Allí figuro con una fecha de nacimiento, 1920, que me agrega veinte años de vida. Pedí que corrigieran la errata. En una edición posterior, me hicieron una rebajita, y pasé a nacer en 1924. Mi papá, mi mamá y mis documentos aseguran que yo nací en 1940, pero es tanto mi respeto por la Larousse que desde hace algún tiempo estoy sintiendo los achaques de la edad que me atribuye.
Leído en: http://www.loscuentos.net/cuentos/other/10/16/140/
8 ELEFANTES BLANCOS.
El discípulo quería elaborarlo todo a través del entendimiento intelectual. Sólo confiaba en la razón y estaba encerrado en la propia jaula de su lógica. Visitó al mentor espiritual y le preguntó:
–Señor, ¿quién sostiene el mundo?
El mentor repuso: –Ocho elefantes blancos.
–¿Y quién sostiene a los ocho elefantes blancos? -preguntó intrigado el discípulo.
–Otros ocho elefantes blancos.
*El Maestro dice: El pensamiento es limitado. Una nueva energía de conocimiento aparece cuando cesa el pensamiento.
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.
Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India
domingo, 8 de abril de 2012
El gobierno federal ordena investigar y “fichar” a Javier Sicilia, Álvarez Icaza y a otros líderes sociales
Después de la escenografía gubernamental de sentarse a “dialogar” con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, después de que Felipe Calderón supuestamente se comprometió con sus integrantes, ahora el gobierno “ficha” a los líderes, incluido el propio Javier Sicilia. Esta información forma parte de un amplio expediente que incluye perfiles donde se asientan datos públicos y privados de los activistas. Este hecho es inequívoco: supone la existencia de un cerco de vigilancia que linda peligrosamente con el espionaje. Por José Gil Olmos
MÉXICO, D.F. (proceso).- El gobierno de Felipe Calderón dispuso que se investigara minuciosamente todo lo relacionado con las figuras principales del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), entre ellos Javier Sicilia y Emilio Álvarez Icaza, cuyas actividades políticas, sociales e incluso las familiares y privadas constan en documentos oficiales que están en manos de Proceso. Las secretarías de Gobernación y de Seguridad Pública tienen perfiles detallados de Sicilia, de Álvarez Icaza, extitular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF); de Miguel Álvarez Gándara, presidente de Servicios de Asesoría para la Paz (Serapaz); de Clara Jusidman, fundadora de Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide Social); de Miguel Concha, fundador del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, y del estudiante Raúl Romero Gallardo. Todos ellos han tenido un papel destacado en el movimiento surgido hace un año y que demanda un alto a la violencia que ha generado alrededor de 60 mil muertos en el país.
Los perfiles de cada uno incluyen fotografías recientes y en ellos se les relaciona con movimientos radicales; incluso se afirma que algunos tienen nexos con agrupaciones guerrilleras como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Ejército Popular Revolucionario (EPR) o que han sido sus intermediarios.
Las fichas de los integrantes del MPJD tienen fecha del 27 de septiembre de 2011 y forman parte de un expediente más amplio –elaborado por las dos secretarías– que incluye los borradores confidenciales de las juntas que tuvieron con Felipe Calderón en el castillo de Chapultepec y la relatoría de las reuniones que hubo entre julio y septiembre en las cuatro mesas de trabajo sobre procuración de justicia, atención a víctimas, revisión de la estrategia de seguridad pública y los mecanismos de participación. También incluyen las 288 propuestas que presentó el MPJD al gobierno, las repuestas oficiales y un informe de la comisión de seguimiento al diálogo de Chapultepec. Pero lo que destaca son los perfiles de los líderes del movimiento, con quienes las autoridades han discutido la necesidad de cambiar la estrategia policiaca-militar de combate al crimen organizado.
“Poeta sordo”
La ficha de Javier Sicilia –donde se le califica de “persona discreta en su quehacer político”– es extensa: Son 13 hojas en las que se registran documentos y datos personales a los que sólo él o su familia podían tener acceso: acta de nacimiento, número de hijos, escuelas donde estudió, número de pasaporte, religión, dirección particular, registro federal de causantes, CURP, nombre y domicilio de sus padres y hermanos (con datos de sus credenciales de elector), propiedades (casa y autos, con modelos y placas) y sus vínculos con religiosos, escritores, políticos y el EZLN.
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Jorge G Castañeda - ¿Gobierno de coalición?
Se ha puesto de moda en México
el término de "Gobierno de Coalición". Creel y Beltrones buscaron incorporarlo a la Constitución. Creel lo volvió tema central de su
campaña; un grupo de distinguidos académicos y políticos publicaron un
manifiesto a favor de la idea. Y ahora Josefina Vázquez Mota parece
haberlo transformado en el leitmotiv de su campaña, postulándolo como
parte de la solución a la parálisis política.
Los motivos se entienden. Desde el 97, el Presidente carece de mayoría legislativa. Ha sido difícil o imposible aprobar reformas importantes y otras soluciones institucionales han sido inviables hasta ahora. El gobierno de coalición surge entonces como cuadratura de un círculo muy vicioso. Permite lograr mayorías legislativas indispensables para el país; pero no requiere, por lo menos en la visión de JVM, de transformaciones institucionales como el referéndum, la segunda vuelta presidencial, adoptar un régimen parlamentario o híbrido, o eliminar la cláusula de sobre- representación.
Ahora bien, funciona fundamentalmente en los regímenes parlamentarios, a la inglesa o española. Y funciona por definición: para conformar un gobierno en un régimen parlamentario se requiere de una mayoría, cuando se tiene una mayoría, se es gobierno. Cuando ningún partido por sí solo alcanza dicha mayoría -lo que sucede con cierta frecuencia en sociedades heterogéneas- deben aliarse dos o más partidos para conformar la mayoría. La otra opción es el sistema híbrido, a la francesa o rusa. En este aspecto, el híbrido se parece al parlamentario. O bien el Presidente puede nombrar a un Primer Ministro capaz de formar un gobierno con mayoría parlamentaria, o no. Si su candidato para formar gobierno no puede, escoge a otro perteneciente a otro partido. Pero siempre hay mayoría parlamentaria para formar gobierno, de uno o varios partidos.
En los regímenes presidenciales, la exigencia mayoritaria legislativa no es esencial. Los presidentes pueden formar mayorías ad-hoc para cada reforma; pueden lograr mayorías estables si su partido es mayoritario, o verse condenados a la parálisis, por carecer de mayoría en las Cámaras. De tal suerte que donde hay gobiernos de coalición, hay también un régimen institucional distinto al nuestro; y donde hay un régimen institucional como el nuestro, no hay gobiernos de coalición.
En México se han producido figuras análogas. Zedillo nombró como procurador a Antonio Lozano, no precisamente para obtener el apoyo del PAN en las Cámaras, que por cierto nunca obtuvo. Fox, me consta, buscó incorporar a varios cuadros del PRD a su gobierno, en vano. Creel y Rodolfo Elizondo, los principales encargados de la negociación, me corregirán, pero en las varias conversaciones que sostuve yo a nombre de Fox con Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, se mencionaron varios cargos siendo sus posibles ocupantes Amalia García, Rosario Robles y Alejandro Encinas. El esfuerzo no prosperó, entre otras razones, porque Cuauhtémoc Cárdenas consideró que se trataba de una mala idea. No me consta, pero tengo entendido que Calderón buscó algo semejante en 2006, proponiéndole a Amalia García y a Lázaro Cárdenas cargos, ofrecimientos que ambos declinaron. No sé si también haya invitado al PRI, pero obviamente no pasó nada. Calderón tenía razón: era preferible buscar personalidades no panistas con votos legislativos bajo los brazos, que individuos independientes y carentes de los mismos como el que escribe, como Adolfo Aguilar o los ex priistas con los que tuvo que conformarse Calderón: Téllez, Reyes Heroles y Lozano.
Nunca he entendido cómo se cuadra el círculo. Los que tienen votos bajo el brazo no aceptan los cargos y los que aceptan no tienen votos bajo el brazo. Las posibilidades de que JVM, si gana la elección, convenza al PRI -archidecepcionado y furioso- o al PRD -humillado- no solo de participar en su gobierno sino de aportar votos para reformas comunes, me parece en el mejor de los casos iluso, aunque deseable. No sé si dé para leitmotiv de una campaña
Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/652/1302866/
Los motivos se entienden. Desde el 97, el Presidente carece de mayoría legislativa. Ha sido difícil o imposible aprobar reformas importantes y otras soluciones institucionales han sido inviables hasta ahora. El gobierno de coalición surge entonces como cuadratura de un círculo muy vicioso. Permite lograr mayorías legislativas indispensables para el país; pero no requiere, por lo menos en la visión de JVM, de transformaciones institucionales como el referéndum, la segunda vuelta presidencial, adoptar un régimen parlamentario o híbrido, o eliminar la cláusula de sobre- representación.
Ahora bien, funciona fundamentalmente en los regímenes parlamentarios, a la inglesa o española. Y funciona por definición: para conformar un gobierno en un régimen parlamentario se requiere de una mayoría, cuando se tiene una mayoría, se es gobierno. Cuando ningún partido por sí solo alcanza dicha mayoría -lo que sucede con cierta frecuencia en sociedades heterogéneas- deben aliarse dos o más partidos para conformar la mayoría. La otra opción es el sistema híbrido, a la francesa o rusa. En este aspecto, el híbrido se parece al parlamentario. O bien el Presidente puede nombrar a un Primer Ministro capaz de formar un gobierno con mayoría parlamentaria, o no. Si su candidato para formar gobierno no puede, escoge a otro perteneciente a otro partido. Pero siempre hay mayoría parlamentaria para formar gobierno, de uno o varios partidos.
En los regímenes presidenciales, la exigencia mayoritaria legislativa no es esencial. Los presidentes pueden formar mayorías ad-hoc para cada reforma; pueden lograr mayorías estables si su partido es mayoritario, o verse condenados a la parálisis, por carecer de mayoría en las Cámaras. De tal suerte que donde hay gobiernos de coalición, hay también un régimen institucional distinto al nuestro; y donde hay un régimen institucional como el nuestro, no hay gobiernos de coalición.
En México se han producido figuras análogas. Zedillo nombró como procurador a Antonio Lozano, no precisamente para obtener el apoyo del PAN en las Cámaras, que por cierto nunca obtuvo. Fox, me consta, buscó incorporar a varios cuadros del PRD a su gobierno, en vano. Creel y Rodolfo Elizondo, los principales encargados de la negociación, me corregirán, pero en las varias conversaciones que sostuve yo a nombre de Fox con Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, se mencionaron varios cargos siendo sus posibles ocupantes Amalia García, Rosario Robles y Alejandro Encinas. El esfuerzo no prosperó, entre otras razones, porque Cuauhtémoc Cárdenas consideró que se trataba de una mala idea. No me consta, pero tengo entendido que Calderón buscó algo semejante en 2006, proponiéndole a Amalia García y a Lázaro Cárdenas cargos, ofrecimientos que ambos declinaron. No sé si también haya invitado al PRI, pero obviamente no pasó nada. Calderón tenía razón: era preferible buscar personalidades no panistas con votos legislativos bajo los brazos, que individuos independientes y carentes de los mismos como el que escribe, como Adolfo Aguilar o los ex priistas con los que tuvo que conformarse Calderón: Téllez, Reyes Heroles y Lozano.
Nunca he entendido cómo se cuadra el círculo. Los que tienen votos bajo el brazo no aceptan los cargos y los que aceptan no tienen votos bajo el brazo. Las posibilidades de que JVM, si gana la elección, convenza al PRI -archidecepcionado y furioso- o al PRD -humillado- no solo de participar en su gobierno sino de aportar votos para reformas comunes, me parece en el mejor de los casos iluso, aunque deseable. No sé si dé para leitmotiv de una campaña
Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/652/1302866/
Mary Carmen Sánchez Ambriz y Alejandro Toledo -- Cuartos de servicio.
Si con frecuencia el hogar es un campo de batalla, en el paisaje bélico de la familia mexicana hay un personaje que en esas guerras tiene todos los misiles en su contra.
Hace las veces de “ama de casa” en cuanto a las labores que se consideran como tradicionales de la mujer: preparación de los alimentos, cuidado de los niños, aseo de la ropa, limpieza del lugar e incluso en ocasiones es obligada a cumplir sexualmente con el patrón (o los varones que ahí habitan, lo que implica un abuso), pero no tiene derecho laboral o social alguno.
El salario y las jornadas de trabajo son discrecionales, lo mismo que los descansos o las vacaciones. No hay contrato, los acuerdos son sólo de palabra.
Hace las veces de “ama de casa” en cuanto a las labores que se consideran como tradicionales de la mujer: preparación de los alimentos, cuidado de los niños, aseo de la ropa, limpieza del lugar e incluso en ocasiones es obligada a cumplir sexualmente con el patrón (o los varones que ahí habitan, lo que implica un abuso), pero no tiene derecho laboral o social alguno.
El salario y las jornadas de trabajo son discrecionales, lo mismo que los descansos o las vacaciones. No hay contrato, los acuerdos son sólo de palabra.
En el espacio doméstico se le podría considerar como “convidada de piedra”, según la raíz teatral del término: está ahí sin ser integralmente parte del todo, casi en la invisibilidad, aunque en una pieza de 1947 Jean Genet buscó darle un papel protagónico.
Su estatus social es el de servidumbre.
¿Cómo llamarla? “Trabajadora del hogar”, propone el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
Y no del modo usual: “gata”, “chacha”, “sirvienta” o “criada”. También se acostumbra tutearla con el diminutivo de su nombre; de ahí nació, en el cine mexicano de los años cincuenta, Paquita, interpretada por María Victoria, imagen idealizada (o caricaturizada) de la trabajadora doméstica, personaje que daría luego pie a una comedia televisiva: La criada bien criada.
A veces resulta que la “muchacha” es una señora en edad respetable, dejada así, nominalmente, en la adolescencia, sólo por considerarla como una ficha secundaria del entorno familiar, sin posibilidad de crecimiento, condenada a la minoría de edad perpetua.
Por lo común se trata de gente del campo, de origen indígena, que viaja a la gran ciudad por accidente o en busca de mejores oportunidades. En La Casa Verde (1966) el escritor peruano Mario Vargas Llosa describe un proceso quizá común en varios países de Latinoamérica: por cristianizar o civilizar, las monjas acudían a los sitios más recónditos y robaban de sus poblados a niñas y adolescentes; luego de domesticarlas en los conventos, las regalaban a familias acomodadas para que tuvieran techo y alimento seguro, en realidad dejándolas a expensas de los patrones y sus caprichos. Quienes abandonaban esos hogares adoptivos solían terminar en el prostíbulo.
La edad laboral empieza incluso en la niñez. Y el retiro resulta incierto. Hay quien muere en la línea de batalla, escoba en mano.
Las jornadas también son largas. Si no se vive en el hogar donde se trabaja, los trayectos pueden ser de dos o tres horas de ida y otro tanto de vuelta. Como en uno de los cortometrajes de la película Paris, je t’aime (2006, el dirigido por Walter Sales y Daniela Thomas), una madre joven inmigrante (la actriz colombiana Catalina Sandino) deja a su bebé muy temprano en una guardería de las afueras para trasladarse a la casa de un barrio opulento y arrullar a otro pequeño con la misma canción infantil con que arrancó el día. Por motivos de sobrevivencia se ve orillada a desatender a su propio hijo para dedicarse al cuidado de un niño ajeno.
El fenómeno no es local, y tampoco lo son las respuestas. En donde se ha logrado una relación de mayor equilibro es en Brasil, Uruguay y Costa Rica… lo que acaso es ir, por ahora, demasiado lejos.
Se le llega a considerar como parte de la familia, aunque manteniendo las distancias: no se le acepta en la mesa común, y su alimento en la mayoría de las ocasiones consiste en las sobras de la comida de los señores.
La habitación en que se refugia suele tener las dimensiones de la celda en una cárcel; y de noche hay sobresaltos, como consta en las novelas juveniles de los años sesenta (de Gustavo Sainz, José Agustín o Juan García Ponce), en donde la iniciación sexual sucede en esos espacios estrechos.
Se le quiere bien y se le violenta; vive entre el amor y el maltrato. Se le da su lugar y a la vez se le margina. La rodean lujos ajenos cuando en realidad no tiene nada para sí misma. O muy poco.
Por un trato digno
Marcelina Bautista es la líder visible de un gremio que difícilmente, por las particularidades del oficio, logrará gran cohesión en México. Es presidenta del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar y secretaria general de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar. En estos meses participa en la campaña “Por un trabajo digno” a través de las redes sociales, cuyo objetivo es que los países de América Latina ratifiquen el convenio 189 y la recomendación 201 sobre las trabajadoras y trabajadores domésticos, adoptados ambos documentos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 16 de junio de 2011 para garantizar sus derechos laborales básicos. Ella misma fue trabajadora del hogar por más de 22 años.
—¿Cuáles son esos derechos básicos?
—Los que tiene cualquiera: seguro social, ocho horas de trabajo, un trato digno, vacaciones. No podemos decir que se trate de una reforma laboral, pues cada país tiene sus avances en la materia y debe ajustarse a su marco legal. En Brasil, Uruguay o Costa Rica hay avances notables al respecto.
—¿Cuál es la postura de los empleadores?
—Puede haber reflexiones un tanto injustas, como por ejemplo el preguntarse qué harán si la trabajadora de planta sólo va a laborar ocho horas, pues necesitan sus servicios los fines de semana y los días feriados. Cuando se discute este tema los diputados se remiten a lo que ocurre en sus casas; creen innecesario regular una situación basada en acuerdos verbales. Una señora me decía que las cenizas de la trabajadora estaban junto a las cenizas del padre de la patrona; esto lo señalaba como prueba de afecto, pero jamás se pensó en la vida personal de esa mujer, en su familia, y ella tendría que estar con los suyos. Se establece, sí, una relación muy estrecha con la familia; debe fundamentarse, además, una relación laboral mediante un contrato para que ambas partes, el patrón y el empleado, tengan derechos y obligaciones.
El Centro de Apoyo es un buen termómetro de lo que se vive día a día: “Sabemos que las figuras públicas tratan muy mal a las trabajadoras del hogar; hay violaciones constantes, humillaciones, maltrato, hostigamiento, acoso sexual. Cuando nos llega una historia así escuchamos a la compañera y le pedimos que valore si es conveniente o no que siga en ese trabajo. Damos charlas para que crezca su autoestima, muy vulnerada. Una buena regulación les daría a todas ellas los elementos necesarios para defenderse”.
Como de la familia
Cuando nació María Nicolasa Andrés Nanco, falleció su madre. Se hicieron cargo de ella su padre y su abuela. A los 12 años dejó su natal Chilchotla, en Puebla, para aventurarse a la capital. Estaba cansada de que su hermana y su cuñado le encargaran que cuidara de los borregos, pues no recibía pago alguno y tampoco veían por sus necesidades básicas. Era una menor de edad explotada por sus propios familiares.
Una amiga la trajo a la ciudad de México y la presentó con una maestra para que trabajara con ella. Lloraba mucho, casi todo el día, porque se sentía sola: su patrona se iba a dar clases y la dejaba en la casa. Cuando quería salir a comprar tortillas, buscaba a otra chica que laboraba en la casa de junto para que la acompañara, por el miedo de cruzar las calles o perderse en la inmensa urbe.
Fue a varios domicilios, conoció a varias patronas, hasta que empezó a hacer antigüedad con una familia integrada por el padre, la madre y un joven universitario, en una casa de la calle Algeciras, en Mixcoac.
Ahí comenzó con sus jornadas de trabajo sin tiempo definido. Como vivía en un cuarto, la familia pensaba que siempre que fuera necesario la podían llamar para lo que se ofreciera. Un día le vino una embolia a la señora, y al poco tiempo falleció. El viudo vendió la casa y Nicolasa se fue a vivir con el hijo, recién casado, que rentaba un departamento en la colonia Del Valle.
Nicolasa siguió a la familia y sus derivaciones. Eterna incondicional, a veces le pagaban, a veces no, y aún así continuó con ellos. En una casa duplex en la colonia Narvarte se convirtió en la nana o segunda madre de una niña. Su único descanso consistía en tomarse parte del domingo para salir a pasear. No se casó ni tuvo novios o amores ocasionales. Al cuidar a la niña de su patrona quedó satisfecho su instinto materno; con la pequeña creó un estrecho vínculo, pues la vio crecer hasta que ésta tuvo su propia descendencia.
Como si se tratara de un bien heredado, Nicolasa sobrevivió al divorcio de la pareja, convirtiéndose en acompañante invisible de la señora y su hija. Hubo temporadas en las que no tuvo vacaciones, tampoco aguinaldo.
“Eres como de la familia y te apreciamos mucho”, le dice la patrona, lo que se traduce en cierto sentido de pertenencia.
Nicolasa vive aún con su patrona. Ya no se le paga, ésta le dice que debe conformarse con tener techo y comida. A sus 70 años padece várices y ha ido perdiendo la vista. Su único apoyo económico es la pensión alimentaria para adultos mayores del gobierno de la ciudad, con la que adquiere medicinas, artículos para su aseo personal y cumple ciertos antojos: pan, yogur, queso.
Si existiera una ley que permitiera que las trabajadoras del hogar se jubilaran, Nicolasa sería la candidata ideal. Como no la hay, deberá seguir desempeñando sus labores hasta que el cuerpo se lo permita.
Estigmatizadas, inferiorizadas…
Para Ricardo Bucio, presidente de Conapred, en el país prevalece una percepción estereotipada acerca de los derechos de las trabajadoras del hogar. “Hay una actitud defensiva por parte de la sociedad”, comenta. “Son estigmatizadas, inferiorizadas, invisibilizadas. Con frecuencia escuchamos que ganan demasiado para lo que hacen, aunque la gran mayoría obtenga menos de dos salarios mínimos. Hay un estigma, una marca negativa, no sólo porque se trata de trabajadoras del hogar sino por el trabajo doméstico en sí, que de manera histórica es para las mujeres una obligación no remunerada y es necesario tomar conciencia de que hay que pagar para que alguien realice ese trabajo. Como sociedad no se le otorga valor”.
Considera Bucio que hay un gran desconocimiento, incluso en instancias públicas, en el Poder Legislativo, por ejemplo, sobre las condiciones laborales de este sector de la población. Dice que el PRD es el partido que ha presentado más iniciativas, lo que es distinto a impulsarlas. “Actualmente hay una iniciativa que posee una perspectiva más integral para la salud, propuesta en marzo de 2010 por la diputada Claudia Anaya, pero que en estos dos años no fue impulsada por la fracción parlamentaria de ese partido”.
Desde la perspectiva de Bucio, es peculiar la relación obrero-patronal que se establece en el dominio casero. “A diferencia de otros empleos, las partes no pertenecen a la misma clase social ni al mismo nivel socioeconómico. Impera un nivel socioeconómico distinto, con diversas condiciones sociales, culturales y a veces hasta es distinta la lengua que se habla. Ya de entrada se parte de una perspectiva de inferioridad que notamos cuando hay denuncias de violencia, abuso sexual, hacia las empleadas. El sistema de procuración de justicia va a dar siempre prerrogativas a los empleadores frente a las trabajadoras del hogar”.
—¿Este desequilibrio es un eco del pasado?
—La servidumbre se dio entre grupos indígenas, en la Colonia, en el México independiente y, de otra forma, en el México posrevolucionario. Los esquemas no se han modificado sustancialmente, quizá lo que se ha eliminado es la prohibición de la esclavitud. Vivimos en un sistema cultural integrado por una cultura dominante, minoritaria, que tiene el poder sobre un grupo social muy amplio.
—¿Es una forma de esclavitud?
—Podría decirse que sí: no existe un acuerdo formal, un contrato; no hay una descripción formal de las labores que toca desempeñar; el empleador es quien define el tipo de prestaciones... También impera la negación legal de un horario de trabajo. Se les impide salir de la casa, se les guarda el pasaporte; hay el rechazo a que coman de los mismos alimentos o laven su ropa en el mismo lugar que los empleadores. En el trabajo del hogar prevalecen graves condiciones de inequidad.
Así es la vida
Cuando tenía 10 años de edad, Rosa Suárez Rodríguez, originaria de San Francisco Oxtotilpan, municipio de Temascaltepec, Estado de México, vino al Distrito Federal. La enviaron a que pasara unas vacaciones con un tío y al poco tiempo empezó a ganarse la vida como trabajadora del hogar. Ése fue el fin de su infancia. Aprendió a leer, escribir, a sumar, restar y multiplicar. Tuvo cuatro hermanos: tres hombres y una mujer. Sus abuelos y sus padres hablaban en otomí, lengua que ya no practica.
Trabajaba de entrada por salida. Una o dos veces al año regresaba a su pueblo natal a visitar a sus familiares. En una de esas idas conoció a José Flores, joven hojalatero que le propuso matrimonio. Durante 18 años Rosa no tuvo que preocuparse por llevar dinero a su casa, estaba al cuidado de sus hijos (tres varones y dos mujeres) y se ocupaba de atender su hogar, localizado en Chimalhuacán, una vivienda con partes construidas con cemento y ladrillos y con otras áreas que se sostienen a base de láminas.
A los 38 años quedó viuda. José Flores sufrió un infarto al miocardio, murió antes de que pudiera llegar al hospital. Rosa no recibió apoyo de la familia de su esposo e incluso no volvió a tener contacto con ellos. Se quedó al frente de una familia compuesta por un joven de 17 años, una adolescente de 16, un chico de 14, y dos chiquillos: un niño de siete y una pequeña de tres años. Esto la obligó a volver a su viejo oficio de trabajadora del hogar. Una amiga la recomendó con una señora de la colonia Condesa, una casa amplia, en donde aún trabaja.
Su estatus social es el de servidumbre.
¿Cómo llamarla? “Trabajadora del hogar”, propone el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
Y no del modo usual: “gata”, “chacha”, “sirvienta” o “criada”. También se acostumbra tutearla con el diminutivo de su nombre; de ahí nació, en el cine mexicano de los años cincuenta, Paquita, interpretada por María Victoria, imagen idealizada (o caricaturizada) de la trabajadora doméstica, personaje que daría luego pie a una comedia televisiva: La criada bien criada.
A veces resulta que la “muchacha” es una señora en edad respetable, dejada así, nominalmente, en la adolescencia, sólo por considerarla como una ficha secundaria del entorno familiar, sin posibilidad de crecimiento, condenada a la minoría de edad perpetua.
Por lo común se trata de gente del campo, de origen indígena, que viaja a la gran ciudad por accidente o en busca de mejores oportunidades. En La Casa Verde (1966) el escritor peruano Mario Vargas Llosa describe un proceso quizá común en varios países de Latinoamérica: por cristianizar o civilizar, las monjas acudían a los sitios más recónditos y robaban de sus poblados a niñas y adolescentes; luego de domesticarlas en los conventos, las regalaban a familias acomodadas para que tuvieran techo y alimento seguro, en realidad dejándolas a expensas de los patrones y sus caprichos. Quienes abandonaban esos hogares adoptivos solían terminar en el prostíbulo.
La edad laboral empieza incluso en la niñez. Y el retiro resulta incierto. Hay quien muere en la línea de batalla, escoba en mano.
Las jornadas también son largas. Si no se vive en el hogar donde se trabaja, los trayectos pueden ser de dos o tres horas de ida y otro tanto de vuelta. Como en uno de los cortometrajes de la película Paris, je t’aime (2006, el dirigido por Walter Sales y Daniela Thomas), una madre joven inmigrante (la actriz colombiana Catalina Sandino) deja a su bebé muy temprano en una guardería de las afueras para trasladarse a la casa de un barrio opulento y arrullar a otro pequeño con la misma canción infantil con que arrancó el día. Por motivos de sobrevivencia se ve orillada a desatender a su propio hijo para dedicarse al cuidado de un niño ajeno.
El fenómeno no es local, y tampoco lo son las respuestas. En donde se ha logrado una relación de mayor equilibro es en Brasil, Uruguay y Costa Rica… lo que acaso es ir, por ahora, demasiado lejos.
Se le llega a considerar como parte de la familia, aunque manteniendo las distancias: no se le acepta en la mesa común, y su alimento en la mayoría de las ocasiones consiste en las sobras de la comida de los señores.
La habitación en que se refugia suele tener las dimensiones de la celda en una cárcel; y de noche hay sobresaltos, como consta en las novelas juveniles de los años sesenta (de Gustavo Sainz, José Agustín o Juan García Ponce), en donde la iniciación sexual sucede en esos espacios estrechos.
Se le quiere bien y se le violenta; vive entre el amor y el maltrato. Se le da su lugar y a la vez se le margina. La rodean lujos ajenos cuando en realidad no tiene nada para sí misma. O muy poco.
Por un trato digno
Marcelina Bautista es la líder visible de un gremio que difícilmente, por las particularidades del oficio, logrará gran cohesión en México. Es presidenta del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar y secretaria general de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar. En estos meses participa en la campaña “Por un trabajo digno” a través de las redes sociales, cuyo objetivo es que los países de América Latina ratifiquen el convenio 189 y la recomendación 201 sobre las trabajadoras y trabajadores domésticos, adoptados ambos documentos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 16 de junio de 2011 para garantizar sus derechos laborales básicos. Ella misma fue trabajadora del hogar por más de 22 años.
—¿Cuáles son esos derechos básicos?
—Los que tiene cualquiera: seguro social, ocho horas de trabajo, un trato digno, vacaciones. No podemos decir que se trate de una reforma laboral, pues cada país tiene sus avances en la materia y debe ajustarse a su marco legal. En Brasil, Uruguay o Costa Rica hay avances notables al respecto.
—¿Cuál es la postura de los empleadores?
—Puede haber reflexiones un tanto injustas, como por ejemplo el preguntarse qué harán si la trabajadora de planta sólo va a laborar ocho horas, pues necesitan sus servicios los fines de semana y los días feriados. Cuando se discute este tema los diputados se remiten a lo que ocurre en sus casas; creen innecesario regular una situación basada en acuerdos verbales. Una señora me decía que las cenizas de la trabajadora estaban junto a las cenizas del padre de la patrona; esto lo señalaba como prueba de afecto, pero jamás se pensó en la vida personal de esa mujer, en su familia, y ella tendría que estar con los suyos. Se establece, sí, una relación muy estrecha con la familia; debe fundamentarse, además, una relación laboral mediante un contrato para que ambas partes, el patrón y el empleado, tengan derechos y obligaciones.
El Centro de Apoyo es un buen termómetro de lo que se vive día a día: “Sabemos que las figuras públicas tratan muy mal a las trabajadoras del hogar; hay violaciones constantes, humillaciones, maltrato, hostigamiento, acoso sexual. Cuando nos llega una historia así escuchamos a la compañera y le pedimos que valore si es conveniente o no que siga en ese trabajo. Damos charlas para que crezca su autoestima, muy vulnerada. Una buena regulación les daría a todas ellas los elementos necesarios para defenderse”.
Como de la familia
Cuando nació María Nicolasa Andrés Nanco, falleció su madre. Se hicieron cargo de ella su padre y su abuela. A los 12 años dejó su natal Chilchotla, en Puebla, para aventurarse a la capital. Estaba cansada de que su hermana y su cuñado le encargaran que cuidara de los borregos, pues no recibía pago alguno y tampoco veían por sus necesidades básicas. Era una menor de edad explotada por sus propios familiares.
Una amiga la trajo a la ciudad de México y la presentó con una maestra para que trabajara con ella. Lloraba mucho, casi todo el día, porque se sentía sola: su patrona se iba a dar clases y la dejaba en la casa. Cuando quería salir a comprar tortillas, buscaba a otra chica que laboraba en la casa de junto para que la acompañara, por el miedo de cruzar las calles o perderse en la inmensa urbe.
Fue a varios domicilios, conoció a varias patronas, hasta que empezó a hacer antigüedad con una familia integrada por el padre, la madre y un joven universitario, en una casa de la calle Algeciras, en Mixcoac.
Ahí comenzó con sus jornadas de trabajo sin tiempo definido. Como vivía en un cuarto, la familia pensaba que siempre que fuera necesario la podían llamar para lo que se ofreciera. Un día le vino una embolia a la señora, y al poco tiempo falleció. El viudo vendió la casa y Nicolasa se fue a vivir con el hijo, recién casado, que rentaba un departamento en la colonia Del Valle.
Nicolasa siguió a la familia y sus derivaciones. Eterna incondicional, a veces le pagaban, a veces no, y aún así continuó con ellos. En una casa duplex en la colonia Narvarte se convirtió en la nana o segunda madre de una niña. Su único descanso consistía en tomarse parte del domingo para salir a pasear. No se casó ni tuvo novios o amores ocasionales. Al cuidar a la niña de su patrona quedó satisfecho su instinto materno; con la pequeña creó un estrecho vínculo, pues la vio crecer hasta que ésta tuvo su propia descendencia.
Como si se tratara de un bien heredado, Nicolasa sobrevivió al divorcio de la pareja, convirtiéndose en acompañante invisible de la señora y su hija. Hubo temporadas en las que no tuvo vacaciones, tampoco aguinaldo.
“Eres como de la familia y te apreciamos mucho”, le dice la patrona, lo que se traduce en cierto sentido de pertenencia.
Nicolasa vive aún con su patrona. Ya no se le paga, ésta le dice que debe conformarse con tener techo y comida. A sus 70 años padece várices y ha ido perdiendo la vista. Su único apoyo económico es la pensión alimentaria para adultos mayores del gobierno de la ciudad, con la que adquiere medicinas, artículos para su aseo personal y cumple ciertos antojos: pan, yogur, queso.
Si existiera una ley que permitiera que las trabajadoras del hogar se jubilaran, Nicolasa sería la candidata ideal. Como no la hay, deberá seguir desempeñando sus labores hasta que el cuerpo se lo permita.
Estigmatizadas, inferiorizadas…
Para Ricardo Bucio, presidente de Conapred, en el país prevalece una percepción estereotipada acerca de los derechos de las trabajadoras del hogar. “Hay una actitud defensiva por parte de la sociedad”, comenta. “Son estigmatizadas, inferiorizadas, invisibilizadas. Con frecuencia escuchamos que ganan demasiado para lo que hacen, aunque la gran mayoría obtenga menos de dos salarios mínimos. Hay un estigma, una marca negativa, no sólo porque se trata de trabajadoras del hogar sino por el trabajo doméstico en sí, que de manera histórica es para las mujeres una obligación no remunerada y es necesario tomar conciencia de que hay que pagar para que alguien realice ese trabajo. Como sociedad no se le otorga valor”.
Considera Bucio que hay un gran desconocimiento, incluso en instancias públicas, en el Poder Legislativo, por ejemplo, sobre las condiciones laborales de este sector de la población. Dice que el PRD es el partido que ha presentado más iniciativas, lo que es distinto a impulsarlas. “Actualmente hay una iniciativa que posee una perspectiva más integral para la salud, propuesta en marzo de 2010 por la diputada Claudia Anaya, pero que en estos dos años no fue impulsada por la fracción parlamentaria de ese partido”.
Desde la perspectiva de Bucio, es peculiar la relación obrero-patronal que se establece en el dominio casero. “A diferencia de otros empleos, las partes no pertenecen a la misma clase social ni al mismo nivel socioeconómico. Impera un nivel socioeconómico distinto, con diversas condiciones sociales, culturales y a veces hasta es distinta la lengua que se habla. Ya de entrada se parte de una perspectiva de inferioridad que notamos cuando hay denuncias de violencia, abuso sexual, hacia las empleadas. El sistema de procuración de justicia va a dar siempre prerrogativas a los empleadores frente a las trabajadoras del hogar”.
—¿Este desequilibrio es un eco del pasado?
—La servidumbre se dio entre grupos indígenas, en la Colonia, en el México independiente y, de otra forma, en el México posrevolucionario. Los esquemas no se han modificado sustancialmente, quizá lo que se ha eliminado es la prohibición de la esclavitud. Vivimos en un sistema cultural integrado por una cultura dominante, minoritaria, que tiene el poder sobre un grupo social muy amplio.
—¿Es una forma de esclavitud?
—Podría decirse que sí: no existe un acuerdo formal, un contrato; no hay una descripción formal de las labores que toca desempeñar; el empleador es quien define el tipo de prestaciones... También impera la negación legal de un horario de trabajo. Se les impide salir de la casa, se les guarda el pasaporte; hay el rechazo a que coman de los mismos alimentos o laven su ropa en el mismo lugar que los empleadores. En el trabajo del hogar prevalecen graves condiciones de inequidad.
Así es la vida
Cuando tenía 10 años de edad, Rosa Suárez Rodríguez, originaria de San Francisco Oxtotilpan, municipio de Temascaltepec, Estado de México, vino al Distrito Federal. La enviaron a que pasara unas vacaciones con un tío y al poco tiempo empezó a ganarse la vida como trabajadora del hogar. Ése fue el fin de su infancia. Aprendió a leer, escribir, a sumar, restar y multiplicar. Tuvo cuatro hermanos: tres hombres y una mujer. Sus abuelos y sus padres hablaban en otomí, lengua que ya no practica.
Trabajaba de entrada por salida. Una o dos veces al año regresaba a su pueblo natal a visitar a sus familiares. En una de esas idas conoció a José Flores, joven hojalatero que le propuso matrimonio. Durante 18 años Rosa no tuvo que preocuparse por llevar dinero a su casa, estaba al cuidado de sus hijos (tres varones y dos mujeres) y se ocupaba de atender su hogar, localizado en Chimalhuacán, una vivienda con partes construidas con cemento y ladrillos y con otras áreas que se sostienen a base de láminas.
A los 38 años quedó viuda. José Flores sufrió un infarto al miocardio, murió antes de que pudiera llegar al hospital. Rosa no recibió apoyo de la familia de su esposo e incluso no volvió a tener contacto con ellos. Se quedó al frente de una familia compuesta por un joven de 17 años, una adolescente de 16, un chico de 14, y dos chiquillos: un niño de siete y una pequeña de tres años. Esto la obligó a volver a su viejo oficio de trabajadora del hogar. Una amiga la recomendó con una señora de la colonia Condesa, una casa amplia, en donde aún trabaja.
Frases de la campaña
"Por un trabajo digno"
- Tratarme mal no te hace superior a mí. ¡Quiero un trabajo digno!
- Mi cuerpo no está al servicio de mi patrón. ¡No a la violencia sexual en el trabajo!
- Yo trabajo máximo 8 horas con un pago justo y digno.
- Yo cuido de tus tesoros más preciados [tus hijos], cuida tú de mí.
- Después de 25 años trabajando, tengo derecho a una jubilación.
- El trabajo doméstico es para adultos. Mi lugar está en la escuela.
- ¡Basta de referirte a mí con nombres despectivos! Soy una trabajadora del hogar.
Fuente:www.poruntrabajodigno.com
Su jornada comienza a las 10 de la mañana y finaliza a las 4:30 de la tarde, sólo descansa los domingos. Por sus habilidades culinarias, le fue asignada la cocina. En la casa hay un chofer y otra empleada que se encarga exclusivamente de la limpieza. Rosa conoce el gusto de sus patrones: prepara la comida sin grasa, con un ligero sabor picante y poca sal, porque el patrón es hipertenso.
Desde que enviudó han pasado ocho años. Sus hijos asisten a una escuela pública y ella ha tenido que ser padre y madre al mismo tiempo, como ocurre en muchos hogares. Lamenta que sus hijos pequeños hayan crecido sin muchos cuidados y atenciones. Uno de ellos cayó en el alcohol y las drogas; Rosa lo internó en una clínica y logró salvarlo de las adicciones.
Es abuela y madre, y sigue siendo muy cumplida en su trabajo. Tiene además otro empleo, de entrada por salida, por las tardes, para completar el gasto. Sus vacaciones no pagadas son cuando los patrones salen de viaje y le dicen que puede faltar unos días; no existen para ella los días festivos ni la incapacidad por enfermedad. No tiene IMSS o Infonavit. Desde que regresó a trabajar sólo ha faltado dos días, porque se le vino repentinamente un dolor muy fuerte en el estómago, probablemente colitis. Le recomendaron hacerse unos estudios pero no tiene tiempo ni dinero para ello. A pesar de que su ámbito es la cocina, come mal: desayuna en su casa, tarda dos horas en llegar a su trabajo, prepara el alimento de los señores, sirve la mesa, deja la cocina limpia y dos horas después, cuando ya está en su hogar, acompaña a sus hijos en la merienda.
Su principal temor es convertirse en una carga. “¿Qué voy a hacer cuando ya no pueda trabajar, cocinar y limpiar porque mi salud ya no me lo permita?”, se pregunta. Vive al día y no tiene ahorros, algo que garantice que cuando se encuentre en la tercera edad pueda continuar recibiendo un ingreso económico.
Afirma no haber sido maltratada o humillada por sus patrones. El momento más difícil fue quedarse sin su esposo y tener que mantener ella sola a los hijos. “No tenía pensado volver a trabajar, dejar mi casa, empezar de nuevo, pero así es la vida”.
Desde que enviudó han pasado ocho años. Sus hijos asisten a una escuela pública y ella ha tenido que ser padre y madre al mismo tiempo, como ocurre en muchos hogares. Lamenta que sus hijos pequeños hayan crecido sin muchos cuidados y atenciones. Uno de ellos cayó en el alcohol y las drogas; Rosa lo internó en una clínica y logró salvarlo de las adicciones.
Es abuela y madre, y sigue siendo muy cumplida en su trabajo. Tiene además otro empleo, de entrada por salida, por las tardes, para completar el gasto. Sus vacaciones no pagadas son cuando los patrones salen de viaje y le dicen que puede faltar unos días; no existen para ella los días festivos ni la incapacidad por enfermedad. No tiene IMSS o Infonavit. Desde que regresó a trabajar sólo ha faltado dos días, porque se le vino repentinamente un dolor muy fuerte en el estómago, probablemente colitis. Le recomendaron hacerse unos estudios pero no tiene tiempo ni dinero para ello. A pesar de que su ámbito es la cocina, come mal: desayuna en su casa, tarda dos horas en llegar a su trabajo, prepara el alimento de los señores, sirve la mesa, deja la cocina limpia y dos horas después, cuando ya está en su hogar, acompaña a sus hijos en la merienda.
Su principal temor es convertirse en una carga. “¿Qué voy a hacer cuando ya no pueda trabajar, cocinar y limpiar porque mi salud ya no me lo permita?”, se pregunta. Vive al día y no tiene ahorros, algo que garantice que cuando se encuentre en la tercera edad pueda continuar recibiendo un ingreso económico.
Afirma no haber sido maltratada o humillada por sus patrones. El momento más difícil fue quedarse sin su esposo y tener que mantener ella sola a los hijos. “No tenía pensado volver a trabajar, dejar mi casa, empezar de nuevo, pero así es la vida”.
Zona de riesgo
- Nueve de cada 10 personas dedicadas al trabajo del hogar son mujeres.
- 95% de las empledas del hogar no tiene acceso a servicios de salud por parte de su patrón y casi 80% carece de prestaciones laborales.
- 61% de las trabajadoras del hogar no cuenta con vacaciones.
- 4.6% no recibe aguinaldo y 44.7% no tiene horario fijo.
- Son víctimas de un trato desigual para acceder a sus derechos y viven situaciones que las hacen vulnerables a abusos.
Fuente: Conapred
El modelo a seguir
En esta lucha por un empleo digno y mejores condiciones de vida, Mary R. Goldsmith, investigadora del área Mujer, Identidad y Poder de la UAM Xochimilco, especialista en el tema de las trabajadoras del hogar, cree que el modelo a seguir es Uruguay, un país en el que está muy arraigada la idea de que todos tienen sus derechos. “Uruguay tuvo una dictadura terrible, sí, pero ya se tenían claros los derechos laborales. Ahora mismo, más del 60% de las trabajadoras del hogar están inscritas en el banco de prevención social. Si un empleador no da ese tipo de apoyo es considerado deshonesto, mezquino, discriminatorio e incluso antipatriótico. Uruguay es el único país en donde funciona la negociación tripartita: la Liga de Amas de Casa negocia con el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas, y ambos son apoyados por el Estado para hacer valer sus derechos”.
En otras latitudes el panorama uruguayo es casi un relato de ciencia ficción. ¿Cuánto tiempo pasará para que en México llegue a darse algo así? Refiere Jorge Manrique, rector del Colegio Jurista: “Al desempeñar labores que tradicionalmente no realiza la población económicamente activa, se asume que el trabajo en el hogar carece de valor. El hospedaje y la comida se convierten en una parte sustantiva del salario, y se vive prácticamente como en los tiempos de la tienda de raya”.
Según el jurista, las lagunas en la Ley Federal del Trabajo son aprovechadas para sobreexplotar y maltratar a la trabajadora doméstica. También la Ley General de Salud las discrimina, pues sólo pueden ser inscritas en el régimen voluntario; es decir, deben cubrir ellas mismas sus cuotas obrero-patronales, sin derecho a guardería para sus hijos ni pensión.
Morir en la batalla
Isabel García López murió a comienzos de este año. De origen zapoteco, apenas tenía 14 años cuando vino al Distrito Federal a probar suerte. Empezó a trabajar de tiempo completo en una casa. Quedó embarazada a los 17 años; el padre de su hija murió cuando ella estaba encinta. Con su hija Pilar, solían vivir en la casa donde hacía la limpieza. Tuvo un segundo hijo, Paco. Ella fue el sostén de su familia; los niños recibieron una formación académica hasta donde quisieron estudiar.
Para no descuidarlos, entró a hacer la limpieza en una notaría, en donde el horario era razonable y le daban prestaciones como si fuera otro trabajador. Permaneció ahí de 1993 a 2002. Para su contrariedad, ese año le detectaron un sarcoma pleomorfo antrioventricular, lo que en términos cristianos significa cáncer en el corazón. Un mal raro, inusual. Fue sometida a intervención quirúrgica y le extrajeron el tumor. Los médicos le dijeron que tenía que cuidarse y estar en permanente contacto con los especialistas de Cancerología, pues el mal podría incubarse en otra parte de su cuerpo.
Por la enfermedad perdió su empleo fijo y tuvo que volver a empezar. Vendió fruta picada afuera de una escuela, montó una cocina económica en el Mercado de San Buenaventura. Cansada de esos afanes, en 2007 regresó al trabajo en el hogar en un departamento de la colonia Narvarte al que iba tres veces a la semana; hacía la limpieza y la comida.
Después de la jornada laboral cuidaba a sus nietos, les compraba cosas; aportaba para el gasto de su casa y se mantenía activa.
La enfermedad no se detuvo. Comenzó a tener dolores fuertes en la espalda y se cansaba al realizar las labores de la casa. En el hospital confirmaron que el cáncer se había alojado entre algunas vértebras de la columna y ésa era la razón de su incomodidad.
Su salud empeoró. Los dolores se agudizaron y poco a poco perdió movilidad. Pasó los últimos meses que le quedaban de vida en cama. Murió el 28 de enero de 2012.
Hoy Pilar experimenta el calvario de la tramitología. Aunque su madre cotizó durante una década, ella no puede recuperar el dinero del ahorro para un retiro que, dada su condición de trabajadora del hogar, nunca llegó. En la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo le solicitan los recibos de los últimos meses que laboró Isabel, pero éstos no existen porque el trabajo doméstico no genera documentación alguna: ocurre en la informalidad, en el vacío.
Para una trabajadora del hogar el único retiro posible es la muerte.
Historia sin fin
Como ya se dijo, en junio de 2011 la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó el convenio 189 y la recomendación 201 sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, que establecen derechos y principios básicos para las empleadas del hogar. Se espera que el convenio sea ratificado en nuestro país, pero es difícil saber cuándo sucederá esto. El Ejecutivo deberá enviar al Legislativo un proyecto de ley; una vez que el Senado y la Cámara de Diputados lo aprueben, habrá de instaurarse en el marco de la legislación respectiva, en este caso la Ley Federal del Trabajo.
El proceso no será rápido, los políticos no consideran prioritaria esta regulación; para la diputada del PRD Claudia Anaya los cambios deben hacerse ya: “No podemos seguir aplazando los derechos de las trabajadoras del hogar, son personas que se encuentran en una situación totalmente indefensa”.
—¿Cuándo se dará, entonces, esa reforma laboral?
—Será una agenda pendiente de la próxima legislatura. Desde la trinchera en que me encuentre siempre estaré presionando porque hagamos justicia a este sector poblacional que hasta el momento no ha encontrado, en el Estado mexicano, un eco a sus peticiones de respaldo en materia de seguridad social, de derechos laborales.
Aunque hay quien piensa, como Luis Pazos (El Financiero, 29 de diciembre de 2010), que es mejor dejar las cosas como están: “Si la legislación laboral empieza a reglamentar ese mercado, sólo provocará el desempleo entre las sirvientas de los hogares de clase media. En muchas familias el hombre y la mujer trabajan y tienen en la casa una muchacha para que les ayude a cuidar a los hijos. Si las leyes aumentan sus costos, no sólo habrá desempleo entre las sirvientas, también entre las mujeres con hijos, muchas de ellas madres solteras, a las que se les dificultará trabajar como secretarias o ejecutivas, pues no tendrán para pagar a quien cuide a sus hijos”.
En cambio, Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile y directora ejecutiva de ONU Mujeres, ha dicho que “el convenio 189 y su recomendación 201 son una materia de justicia social y dignidad. Es un esperado y amplio reconocimiento al extraordinario trabajo de millones de mujeres empleadas domésticas del mundo entero”.
Desde el cuarto de servicio de una casa mexicana, espacio de aislamiento y desprotección, el que llegue a implantarse una regulación con esas características parece una posibilidad bastante remota.
Mary Carmen Sánchez Ambriz. Periodista cultural, ensayista y editora freelance. Este año Cal y Arena publicará Historias del ring, una antología del boxeo, realizado en colaboración con Alejandro Toledo.
Alejandro Toledo. Miembro del Sistema Nacional de Creadores. Tiene en prensa el volumen de ensayos El hombre que no lee libros.
En esta lucha por un empleo digno y mejores condiciones de vida, Mary R. Goldsmith, investigadora del área Mujer, Identidad y Poder de la UAM Xochimilco, especialista en el tema de las trabajadoras del hogar, cree que el modelo a seguir es Uruguay, un país en el que está muy arraigada la idea de que todos tienen sus derechos. “Uruguay tuvo una dictadura terrible, sí, pero ya se tenían claros los derechos laborales. Ahora mismo, más del 60% de las trabajadoras del hogar están inscritas en el banco de prevención social. Si un empleador no da ese tipo de apoyo es considerado deshonesto, mezquino, discriminatorio e incluso antipatriótico. Uruguay es el único país en donde funciona la negociación tripartita: la Liga de Amas de Casa negocia con el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas, y ambos son apoyados por el Estado para hacer valer sus derechos”.
En otras latitudes el panorama uruguayo es casi un relato de ciencia ficción. ¿Cuánto tiempo pasará para que en México llegue a darse algo así? Refiere Jorge Manrique, rector del Colegio Jurista: “Al desempeñar labores que tradicionalmente no realiza la población económicamente activa, se asume que el trabajo en el hogar carece de valor. El hospedaje y la comida se convierten en una parte sustantiva del salario, y se vive prácticamente como en los tiempos de la tienda de raya”.
Según el jurista, las lagunas en la Ley Federal del Trabajo son aprovechadas para sobreexplotar y maltratar a la trabajadora doméstica. También la Ley General de Salud las discrimina, pues sólo pueden ser inscritas en el régimen voluntario; es decir, deben cubrir ellas mismas sus cuotas obrero-patronales, sin derecho a guardería para sus hijos ni pensión.
Morir en la batalla
Isabel García López murió a comienzos de este año. De origen zapoteco, apenas tenía 14 años cuando vino al Distrito Federal a probar suerte. Empezó a trabajar de tiempo completo en una casa. Quedó embarazada a los 17 años; el padre de su hija murió cuando ella estaba encinta. Con su hija Pilar, solían vivir en la casa donde hacía la limpieza. Tuvo un segundo hijo, Paco. Ella fue el sostén de su familia; los niños recibieron una formación académica hasta donde quisieron estudiar.
Para no descuidarlos, entró a hacer la limpieza en una notaría, en donde el horario era razonable y le daban prestaciones como si fuera otro trabajador. Permaneció ahí de 1993 a 2002. Para su contrariedad, ese año le detectaron un sarcoma pleomorfo antrioventricular, lo que en términos cristianos significa cáncer en el corazón. Un mal raro, inusual. Fue sometida a intervención quirúrgica y le extrajeron el tumor. Los médicos le dijeron que tenía que cuidarse y estar en permanente contacto con los especialistas de Cancerología, pues el mal podría incubarse en otra parte de su cuerpo.
Por la enfermedad perdió su empleo fijo y tuvo que volver a empezar. Vendió fruta picada afuera de una escuela, montó una cocina económica en el Mercado de San Buenaventura. Cansada de esos afanes, en 2007 regresó al trabajo en el hogar en un departamento de la colonia Narvarte al que iba tres veces a la semana; hacía la limpieza y la comida.
Después de la jornada laboral cuidaba a sus nietos, les compraba cosas; aportaba para el gasto de su casa y se mantenía activa.
La enfermedad no se detuvo. Comenzó a tener dolores fuertes en la espalda y se cansaba al realizar las labores de la casa. En el hospital confirmaron que el cáncer se había alojado entre algunas vértebras de la columna y ésa era la razón de su incomodidad.
Su salud empeoró. Los dolores se agudizaron y poco a poco perdió movilidad. Pasó los últimos meses que le quedaban de vida en cama. Murió el 28 de enero de 2012.
Hoy Pilar experimenta el calvario de la tramitología. Aunque su madre cotizó durante una década, ella no puede recuperar el dinero del ahorro para un retiro que, dada su condición de trabajadora del hogar, nunca llegó. En la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo le solicitan los recibos de los últimos meses que laboró Isabel, pero éstos no existen porque el trabajo doméstico no genera documentación alguna: ocurre en la informalidad, en el vacío.
Para una trabajadora del hogar el único retiro posible es la muerte.
Historia sin fin
Como ya se dijo, en junio de 2011 la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó el convenio 189 y la recomendación 201 sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, que establecen derechos y principios básicos para las empleadas del hogar. Se espera que el convenio sea ratificado en nuestro país, pero es difícil saber cuándo sucederá esto. El Ejecutivo deberá enviar al Legislativo un proyecto de ley; una vez que el Senado y la Cámara de Diputados lo aprueben, habrá de instaurarse en el marco de la legislación respectiva, en este caso la Ley Federal del Trabajo.
El proceso no será rápido, los políticos no consideran prioritaria esta regulación; para la diputada del PRD Claudia Anaya los cambios deben hacerse ya: “No podemos seguir aplazando los derechos de las trabajadoras del hogar, son personas que se encuentran en una situación totalmente indefensa”.
—¿Cuándo se dará, entonces, esa reforma laboral?
—Será una agenda pendiente de la próxima legislatura. Desde la trinchera en que me encuentre siempre estaré presionando porque hagamos justicia a este sector poblacional que hasta el momento no ha encontrado, en el Estado mexicano, un eco a sus peticiones de respaldo en materia de seguridad social, de derechos laborales.
Aunque hay quien piensa, como Luis Pazos (El Financiero, 29 de diciembre de 2010), que es mejor dejar las cosas como están: “Si la legislación laboral empieza a reglamentar ese mercado, sólo provocará el desempleo entre las sirvientas de los hogares de clase media. En muchas familias el hombre y la mujer trabajan y tienen en la casa una muchacha para que les ayude a cuidar a los hijos. Si las leyes aumentan sus costos, no sólo habrá desempleo entre las sirvientas, también entre las mujeres con hijos, muchas de ellas madres solteras, a las que se les dificultará trabajar como secretarias o ejecutivas, pues no tendrán para pagar a quien cuide a sus hijos”.
En cambio, Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile y directora ejecutiva de ONU Mujeres, ha dicho que “el convenio 189 y su recomendación 201 son una materia de justicia social y dignidad. Es un esperado y amplio reconocimiento al extraordinario trabajo de millones de mujeres empleadas domésticas del mundo entero”.
Desde el cuarto de servicio de una casa mexicana, espacio de aislamiento y desprotección, el que llegue a implantarse una regulación con esas características parece una posibilidad bastante remota.
Mary Carmen Sánchez Ambriz. Periodista cultural, ensayista y editora freelance. Este año Cal y Arena publicará Historias del ring, una antología del boxeo, realizado en colaboración con Alejandro Toledo.
Alejandro Toledo. Miembro del Sistema Nacional de Creadores. Tiene en prensa el volumen de ensayos El hombre que no lee libros.
CACAROOOO!!! PRIMERA FUNCIÓN.
La mujer del cuadro
1944
País: USA
Director: Fritz Lang
Sinopsis
El profesor Wanley y sus amigos comienzan a obsesionarse con el retrato de una bella muchacha, que está expuesto en el escaparate contiguo al club en que se reúnen. Wanley conoce por casualidad a la mujer del retrato y acepta ir a su apartamento. Pero allí ocurrirá algo inesperado.
CACAROOOO!!! SEGUNDA FUNCIÓN.
¡Que viene mi marido!
1940
País: México
Director: Chano Urueta
Sinopsis
El despechado y millonario Rogelio (Jose Ortíz de Zárate) dejo al morir una gran fortuna a su ahijada Carita (Beatriz Ramos), con la condición de que solamente podrá disponer del dinero hasta quedar viuda. Tal situación les ha causado un tremendo disgusto tanto a sus padres Valeriano (Joaquin Pardavé) y Tomasa (Emma Roldan) como a su novio Luis (Carlos López Moctezuma), quien para no perder a su amada recurre a Hidalgo (Julián Soler) un ingenioso amigo que le ofrece una gran solución, casarla con un enfermo moribundo. A Lázaro (Arturo de Córdova) le quedan pocos días de vida, pero tras la boda se reanima al ver las piernas de su esposa Carita. La indignación de sus padres y su novio es tanta que comienzan a planear su muerte, sin imaginar que Lázaro es un impostor.
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