Después de una larga semana no hay como estar gozando de la naturaleza y admirar tranquilamente un lago, zambullirse en el agua, quizá pescar un gran pez y disfrutar todo esto junto a los seres queridos.
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RECOMENDACIONES Y COLUMNAS DE OPINIÓN
sábado, 28 de julio de 2012
FIN DE SEMANA MUSICAL EN EL BLOG DE ANTONIO MORENO
Óscar Chávez nació en la Ciudad de México, Distrito Federal el 20 de marzo de 1935. Actuó en la película Los Caifanes (1966) y participó en la grabación de programas de radio-drama para Radio Universidad (UNAM). Ha participado en documentales de la historia de México como narrador.
Su producción discográfica se compone aproximadamente de 100 títulos, entre los que se encuentra la serie «Voz viva de México», en el que recita poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, Gilberto Owen y Amado Nervo; varios volúmenes dedicados a la música tradicional mexicana, latinoamericana, canción amorosa de su autoría, parodias políticas y diversos títulos vinculados con movimientos sociales como "México 68", "Canciones de la Guerra Civil y resistencia española" o el disco dedicado a la guerrilla zapatista: "Chiapas".
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Rafael Loret de Mola - Los caminos torcidos
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| Rafael Loret de Mola |
Fuera de especulaciones, es evidente que los mandos castrenses con capacidad operativa –no hablo de quienes están segregados o pensionados quienes mantienen, casi todos, la flama del patriotismo, lo que me consta-, pusieron sus condiciones al mandatario entrante, en este caso Vicente Fox, como lo hicieron tiempo atrás durante dos momentos especialmente álgidos: La asunción de Miguel de la Madrid, quien durante su primer año de gestión debió aceptar las “peticiones” de los altos oficiales sobre todo pecuniarias, abriendo la puerta para la “tolerancia” respecto a nexos con las bandas organizadas –recuérdese que se dio en aquel sexenio el primer “boom” del narcotráfico-; y posteriormente durante el sexenio de Carlos Salinas con la obsesión por la legitimación de su mandato con la aplicación de fuerza extrema –no se olvide el episodio que culminó con la aprehensión del líder sindical más poderoso del país y América Latina, “La Quina”-, contra cuantos jugaron a la contra durante su campaña electoral, por ejemplo el célebre Manuel Clouthier del Rincón “Maquío”, muerto en un extraño “accidente” en el que sus familiares no creen aunque ahora opten por amenizar los actos públicos pulsando la guitarra –tal es el caso del secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, quien no tuvo tiempo de pedirle la mano de Leticia, la hija del prominente personaje, si bien se casó con ella; también el hijo mayor de “Maquío” sigue sosteniendo sus propias dudas e hipótesis sin poder avanzar en las averiguaciones-. Los panistas, insisto, son así: Olvidan a sus muertos en el panteón de la ignominia sin siquiera buscar explicaciones.
Otro caso sintomático es el de la extraña muerte de Carlos Castillo Peraza, en Bonn y en la residencia de un íntimo amigo, cuando ya se había separado del PAN y pensaba ocupar el sitio que había dejado vacío –y lo sigue estando- Octavio Paz. El suceso, en 2000, estuvo enmarcado en los prolegómenos de la asunción de Fox quien creyó, desde el principio de su régimen, que la victoria había sido suya, sólo suya, y no del partido que le postuló. No admitió ceder ni un ápice de la gloria “por haber sacado al PRI de Los Pinos”. Fue entonces cuando Diego Fernández de Cevallos sentenció: “Aumentará su fama cuando se vaya y vuelva a meter al PRI a la residencia oficial”. Pasaron seis años, luego de las truculentas elecciones de 2006, para cumplir el tremendo pronóstico.
Me cuentan igualmente que durante la administración de Luis Echeverría, ya anciano y con el estigma de 1968 y 1971 sobre sus hombros, el Ejército igualmente le presionó para lograr canonjías. Fue entonces cuando este mandatario, además de conceder ciertos privilegios a los militares, reforzó al Estado Mayor Presidencial con preparación de élite y capacidad para poder superar a siete soldados en caso de llegar a un enfrentamiento. De este tamaño era el temor del presidente cuando sintió que no tenía todos los controles en la mano. Pese a todo, terminó su gestión en plenitud y permitiéndose un amago de golpe de Estado contra su sucesor, José López Portillo, a 10 días de la transición sexenal. Luego, claro, fue a parar a Canberra, el punto geográfico más alejado del país, como “embajador plenipotenciario”.
Estas historias pueden ilustrarnos sobre los riesgos actuales, cada vez más severos. Es obvio que la vulnerabilidad de Calderón, que tan útil fue para las mafias que se sirvieron con la cuchara grande, se pretende trasladarla a Enrique Peña por obra y gracia de la desobediencia civil. Un segundo “espurio”, para una población confusa con un padrón de votantes cuya quinta parte es incondicional de Andrés Manuel López Obrador –los incondicionales, por cierto, me remiten a los jamelgos de los picadores en las plazas de toros, con los ojos vendados para que sólo olfateen el peligro sin verlo-, es la mejor carta para los criminales y las injerencias del norte, sobre todo cuando caigamos al nivel de un “estado fallido”, construido a pulso por los ambiciosos listos a apoderarse, a precios de oferta, de cuanta empresa sea rentable a futuro.
De eso se trata el drama actual. Y en medio está un Ejército hondamente dividido al grado de que un amplio sector de generales insiste en el nombramiento del general Tomás Ángeles Dauahare como secretario de la Defensa Nacional desde su posición actual de arraigado sin que, hasta este momento, se haya podido comprobar ninguna de las acusaciones armadas en su contra. ¿Y la procuraduría militar por qué no reclama al personaje para juzgarlo de acuerdo a las leyes castrenses? Es la primera vez que se deja a un lado esta instancia tras ser señalado un general de alta graduación como enclave o colaborador de las mafias organizadas. Y esto no será fácil perdonarlo en la visión de quienes, desde dentro, saben bien cómo se han formulado las intrigas al más puro estilo de la derecha y con Marisela Morales, la procuradora general, en plan de testaferro político.
Hay malestar y mucho. De allí que jugar con fuego a la desestabilización, como pretenden los radicales de izquierda quienes no aceptan otra cosa que no sea la entronización fastuosa de López Obrador, es andar el camino hacia la hoguera, primero, y el abismo, después. ¿Es esto lo que alegraría la conciencia de un patriota ante las asechanzas diversas? En un mundo global, como el actual, no puede pensarse en México como una burbuja inmune a los factores externos y a las crisis recesivas generales. Mucho menos cuando la buena impresión que causó entre los observadores internacionales y los estadistas de buena arte del mundo llamado civilizado, incluyendo algunas naciones con tendencia hacia la izquierda, fue devastada por la negativa de López Obrador a reconocer los resultados dados por el IFE, a lo que él se había comprometido firmando un pacto de civilidad ya terminada la campaña proselitista y cuando los vicios que hoy se alegan se habían consumado, y su beligerancia en crecida... hasta llegar al punto de encenderse denostando al PRI por haber recurrido al “lavado de dinero” sin señalar a quienes serían parte de la trama ilegal. Poco falta que, en breve, se nos involucre a los treinta y cuatro millones de mexicanos que votamos por otras opciones o anularon sus boletas.
En el considerando anterior, los pobres, quienes menos tienen, estarían en primer plano. Ellos representarían más del 65 por ciento del total de los supuestos votos “comprados”. Insisto en que fue el propio Andrés Manuel quien marcó la regla: “Acepten todo y luego voten libremente”. Esta consigna, que pocos citan en estos momentos de confusión, pudo ser la ruta a seguir por algunos de sus incondicionales quienes, al fin y al cabo, sufragaron por López Obrador y se nutrieron de las ya célebres despensas, una costumbre que viene de muy atrás, esto es de cuando el propio ícono era miembro del PRI en su Tabasco natal. ¿Quizá en esos tiempos aprendió la estratagema? ¿Él está, de verdad, libre de pecado? Las truculencias verbales que tienden a los llamados a la anarquía están tipificados como delitos. No lo olvidemos.
rafloret@yahoo.com.mx
Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/los-caminos-torcidos
Carlos Ramírez - AMLO: La democracia soy yo
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| Carlos Ramírez |
1.- La democracia es una forma de gobierno establecida por decisión mayoritaria.
2.- La construcción de mayorías se hace por las masas en las calles o por mecanismos electorales.
3.- La diferencia entre la democracia de las masas y la democracia institucional se define en el conflicto o por las reglas jurídicas establecidas por la representación de las fuerzas políticas y sociales.
4.- La democracia de las masas se impone en sistemas antidemocráticos. Los sistemas democráticos tienen varios tonos de democracia: Baja, media, intensa. El sistema político mexicano, durante el largo reinado autoritario priísta 1947-1985, fue de democracia baja, procedimental y alto grado de autoritarismo. La transición 1978-2000 fue lenta, larga, pausada, con altibajos y claroscuros.
5.- Si la democracia consiste en el relevo de autoridad por la vía electoral, México accedió a la mayoría de edad en 1996 cuando el organismo electoral abandonó el espacio de control del gobierno y las elecciones las hizo el IFE como institución sin control gubernamental. Ahí la democracia mexicana se colocó en el rango de media-baja.
6.- La democracia se mide por la libertad del elector a la hora de votar, no por la voluntad del candidato derrotado. López Obrador aceptó las reglas del juego electoral al inscribirse como candidato y ha tenido en dos elecciones presidenciales los espacios determinados por las leyes: En el 2006 instaló un plantón del zócalo al periférico para presionar a la autoridad electoral, luego ordenó a los perredistas impedir por la vía de la fuerza y la violencia la toma de posesión de Calderón, después ordenó a los perredistas a no reconocer a Calderón como Presidente Constitucional y terminó su ofensiva al margen de la democracia con su coronación como “presidente legítimo” con “gabinete”, silla gestatoria del águila, “banda” presidencial y juramento constitucional.
7.- Ahí López Obrador estableció su democracia: Jugar con las reglas del sistema, perder y luego exigir la victoria. Si ha habido tanta desconfianza en el 2006 y en el 2012 en las instituciones electorales, bien pudo no haberse inscrito o retirarse como candidato antes de las elecciones.
8.- Luego de conocerse los resultados del conteo oficial, López Obrador de nueva cuenta renegó del sistema electoral institucional. Y se erigió, otra vez, en defensor de la democracia. Pero se trata de una democracia al estilo Luis XIV: “La democracia soy yo”. Se trata de una tesis absolutista, personalista. El Caudillo establece los rangos de fijación de la democracia. El problema radica en que en México no habrá democracia hasta en tanto López Obrador no gane la Presidencia de la República.
9.- Si la democracia mexicana actual no es democracia, ¿qué ha hecho el PRD como fuerza política y legislativa para llevar a México a lo que sería, en el lenguaje lopezobradorista, una democracia auténtica? De 1978 a 1989 la izquierda socialista arribó al Congreso y tuvo un espacio político sobresaliente y de 1989 a la reforma electoral del 2008 el PRD ha estado presente en la reconfiguración del sistema político. Por tanto, el sistema democrático actual es corresponsabilidad del PRD y de sus figuras dominantes, entre ellas López Obrador.
10.- El PRD fue determinante en la reforma del 2007-2008 para corregir los errores del 2006, incluyendo la deposición del consejero presidente Luis Carlos Ugalde y la designación del pro-perredista Leonardo Valdés Zurita. Si ahora López Obrador cuestiona a Valdés, ¿entonces por qué lo impuso el PRD en el 2008?
11.- El PRD ha fracasado en la negociación de un sistema electoral ideal, puro, a prueba de priístas, diríase que edificado sólo para beneficiar al PRD. Pero el PRD, el PT y MC critican el sistema electoral, siguiendo el liderazgo de López Obrador, que ellos avalaron como parte del sistema de partidos. Hoy Jesús Zambrano y López Obrador atacan el sistema electoral como si fueran ajenos a ellos, pero se trata del mismo sistema electoral que permitió la candidatura de López Obrador a jefe de Gobierno sin cumplir los requisitos y que le permitió mover a las masas en el 2000 para ganar violando las reglas electorales. ¿En el 2000 sí y hoy no? Claro, en el 2000 López Obrador ganó y en el 2012 perdió.
12.- López Obrador se escuda en la democracia para defender la democracia. Pero su plan no es otro que identificar la democracia sólo si se invalida la elección y así mostrar que no perdió. Pero el plan es una muestra de la doble moral de López Obrador: A través de sus grupos de choque ataca a empresas, invade Soriana como en el 2006 atacó físicamente a Banamex, presiona en las calles, insulta a críticos como Carlos María y Ricardo Alemán. Eso sí, acude a las instancias institucionales a presentar alegatos pero ya reveló que no aceptará los dictámenes que le den a Peña Nieto la constancia de mayoría; y si ello ocurre, entonces desprestigiará al Tribunal Electoral.
13.- La democracia institucional tiene sus reglas y los partidos tienen que respetarlas. Por la esperanzas de ganar, el PRD y López Obrador dejaron pasar algunos hechos de parcialidad de funcionarios del IFE y del Trife. Como perdieron, ahora todo es malo. ¿Por qué el PRD y López Obrador no denunciaron antes esas presuntas irregularidades y por qué aceptaron participar en las elecciones? El retiro del PRD y de López Obrador antes de las elecciones hubiera evitado el conflicto poselectoral.
14.- La democracia de las masas es pasional, caudillesca, depende de la voluntad del César, de la masa en masa, de la estridencia. El conteo de votos le dio casi 16 millones a López Obrador. Y ahora quieren convencer que esos votos fueron puros, en tanto que los de Peña Nieto y Vázquez Mota fueron impuros.
15. En México se va a dirimir, de nueva cuenta, en un conflicto poselectoral el modelo de democracia: el institucional o el cesarista.
carlosramirezh@hotmail.com
Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/amlo-la-democracia-soy-yo
Ana María Salazar - Liderazgo del siguiente sexenio
| Ana María Salazar |
Depende en parte de cuál es la visión que tenemos sobre cuáles son los problemas fundamentales del País y qué nos espera en los siguientes años. ¿Necesita México líderes que le dé prioridad a decisiones basadas en consensos políticos, dado que será la única forma de avanzar en las reformas? Entonces el País requiere buenos negociadores.
¿La situación nacional requiere de líderes que impongan soluciones por la degradación política del País? Entonces el siguiente líder del Ejecutivo deberá ser una persona firme en sus convicciones. ¿El futuro mandatario deberá tener un gabinete absolutamente fiel, o buscar rodearse de secretarios que le puedan proporcionar diferentes perspectivas? La respuesta en parte depende de qué tantas habilidades tenga el Presidente de supervisar a sus subalternos. ¿Debe el nuevo presidente inspirarnos y hacernos creer en el futuro de México o la táctica debería ser subrayar en una forma pragmática y realista los serios problemas que enfrentan el País y los sacrificios que se requerirán para cambiar este rumbo? Un buen líder inspira, pero al mismo tiempo no crea expectativas falsas. ¿Continuar apoyando la mayoría de las políticas públicas impulsadas en los últimos años o el futuro de México requiere una gran sacudida puesto que el actual esquema simple y llanamente reprobó? ¿Podrá la gobernabilidad del País en esta coyuntura sobrevivir un trascendental revolcón político? ¿A qué se le debe de dar prioridad, al problema de la pobreza o a la inseguridad desbordada en el País?
La respuesta a estas últimas tres preguntas nos define si la personalidad de los nuevos lideres debe de incluir o no algunas características autoritarias.
Mucho se ha especulado acerca de si el liderazgo está intrínsecamente ligado a la inteligencia. Probablemente haya quien piense que ser inteligente es un requisito indispensable para ser un buen líder, y quizá tenga razón. Pero la capacidad de un líder, a fin de cuentas, no se define por su inteligencia, y aunque es una herramienta básica, la disciplina y el propio interés se suman a ella como factores indisolubles. Podríamos buscar ejemplos de personas extremadamente inteligentes, muy brillantes, que fueron muy malos líderes. Una persona muy inteligente y que pretende saberlo todo, es muy probable que caiga en la soberbia.
Los líderes soberbios por lo regular terminan siendo malos dirigentes pues no buscan asesoría en ninguna de las áreas y desembocan en el fracaso, porque finalmente sabemos que nadie, absolutamente nadie, puede saberlo todo ni ser experto en todos los temas. Por el contrario, encontramos ejemplos de personas que no tienen una inteligencia extrema y que ni siquiera son brillantes, pero que poseen otras cualidades tal vez más importantes para un líder, como la capacidad de empatía, el control emocional, el poder seleccionar un buen equipo de trabajo y, sobre todo, la conciencia de sus propias limitaciones. Muchas personas tratan de ligar el tema de la inteligencia con su capacidad de liderazgo, pero yo diría que por el contrario, más que ligado a la inteligencia lo está a la disciplina, a la capacidad de reconocer que el liderazgo es un proceso de aprendizaje que dura toda la vida.
Un líder que no es socialmente inteligente es muy difícil que logre ejercer un liderazgo efectivo. Un líder socialmente ignorante actuará a partir de su instinto sin pensar en las consecuencias. Nunca analizará los efectos de sus actuaciones ante el público y jamás le preocupará su desarrollo con la gente; por lo tanto, sus decisiones afectarán no sólo la imagen que de él percibe el pueblo, sino incluso los resultados en el momento de buscar consensos o de resolver problemas. Por el contrario, un líder inteligente siempre estará preocupado por su aspecto social más que por su imagen de líder. Buscará mejorar su desenvolvimiento frente a sus semejantes, esto es, hará uso de un lenguaje adecuado, tanto verbal como no verbal. Un líder inteligente logrará una mejor empatía con su equipo y con sus electores en tanto llegue a entender la importancia de su comportamiento social.
A fin de cuentas, un buen liderazgo es simple y sencillamente el ejercicio correcto del poder, la búsqueda de las decisiones correctas. Dick Morris, reconocido y controversial consultor de la Casa Blanca y autor de “El Nuevo Príncipe”, explica: “El arte del liderazgo es mantener un impulso lo suficientemente adelantado como para controlar los acontecimientos y mover la política pública sin perder el apoyo público”.
Del dicho al hecho…
Ana María Salazar es analista política.
Twitter: @AMSalazar
En Internet: www.anamariasalazar.com
Facebook: anamariasalazarslack
El arte del liderazgo es mantener un impulso lo suficientemente adelantado como para controlar los acontecimientos y mover la política pública sin perder el apoyo público” Un líder que no es socialmente inteligente es muy difícil que logre ejercer un liderazgo efectivo. Un líder socialmente ignorante actuará a partir de su instinto sin pensar en las consecuencias. Nunca analizará los efectos de sus actuaciones ante el público y jamás le preocupará su desarrollo con la gente
Ricardo Rocha - Indecisión
| Ricardo Rocha |
Sigue la batalla electoral con Andrés Manuel López Obrador explicando tan tranquilo que a este país no le pasará nada si se invalida la elección, el Congreso elige a un Presidente interino y se convoca a nuevos comicios para dentro de 15 o 18 meses. Y claro, el PRI revirando que López Obrador es un perdedor que radicaliza su discurso para apostar ahora a la insensata ruptura institucional del país.
Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/27-07-2012/8418. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX
Manuel Camacho Solís - El aterrizaje forzoso de Enrique Peña Nieto
| Manuel Camacho Solís |
El plan A consistió en ganar las elecciones por un margen muy amplio que le diera mayoría en el Congreso y un alto grado de control sobre el poder presidencial. Con ese poder impulsaría las reformas estructurales neoliberales que quedaron pendientes desde los años 90. La manera de lograrlo fue mediante la creación y manejo de unas expectativas de triunfo electoral por un amplísimo margen. El método es el mismo que el que se aplica en la economía: cuando los números no dan, algunos hacen creer que sí, y con ello logran ganar tiempo o incluso cambiar comportamientos. Claro que si fallan, se revienta la burbuja y alguien termina pagando los costos del aterrizaje forzoso.
Esa estrategia empezó a fallar el día en que se presentó un imprevisto —el descalabro en la Ibero— frente al cual EPN y el PRI no supieron reaccionar. Ahí cambió todo: se cerró la elección, creció el interés por votar, se potenció a la oposición política y social. Con una más alta participación, ocurrió lo inimaginable: que AMLO le disputara la Presidencia. Se aglutinaron las fuerzas conservadoras y el PRI recurrió a diversas irregularidades, pero ni así se logró el resultado esperado. El saldo es un Congreso plural, endurecimiento de la oposición social contra EPN y una disputa en curso sobre la legalidad y legitimidad de la elección que ya le ha causado daños dentro y fuera de México.
EPN sigue reaccionado como si nada hubiera ocurrido. Niega cualquier irregularidad, al punto de sostener reiteradamente que mete las manos al fuego respecto a que no ocurrió nada fuera de la ley. Sus afirmaciones no hacen sino irritar adicionalmente a quienes piensan lo contrario y que representan a una parte considerable de la población, sobre todo de las zonas urbanas y entre los ciudadanos con más alto nivel de educación. Peor aun resulta cuando va saliendo la verdad y se comprueba que una parte de los reclamos tiene sustento, como se va demostrando con el caso Monex.
Lo mismo va a ocurrir con sus posicionamientos frente a la protesta social. ¿Si no la reconoce, cómo podría encauzarla? O frente a la oposición política: ¿tiene algún sentido seguir insistiendo en mayorías amplísimas y contundentes que respaldan su programa cuando no alcanzó el 40%? ¿Es viable su reforma privatizadora del petróleo, cuando no lo respalda una mayoría constitucional en el Congreso y eso radicalizaría la movilización de la calle en su contra?
Entre más tarde EPN en reconocer que sí hubo irregularidades graves en su campaña, que su actitud contribuyó a aglutinar a una oposición social que no se había expresado con tal fuerza, que no tiene mayoría en el Congreso y que en sus propios votos y alianzas están las resistencias al cambio, más se encerrará en una posición defensiva que lo incomodará y que limitará las oportunidades de que, entre todos, encontremos una salida decente al final del proceso electoral.
El punto no es sentarse en Los Pinos, sino crear las condiciones para fortalecer a la autoridad. No es intentar convencer de que se es un demócrata y meter las manos al fuego sobre que no hubo irregularidades, sino palpar el sentir de la gente y sentar las bases de una auténtica reconciliación. Su dilema es: hacer concesiones de peso que serenen a la sociedad y prestigien a las instituciones antes de entrar; o empecinarse en forzar la entrada al extremo de desconocer políticamente al Congreso y a la mitad de la población para intentar gobernar con la presidencia autoritaria.
Leído en: http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=122936
Sergio Sarmiento - Olímpico$$$
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| Sergio Sarmiento |
Los Juegos Olímpicos que comienzan hoy en Londres tendrán un costo estimado para los contribuyentes británicos de 9,300 millones de libras esterlinas, o sea, alrededor de 14,400 millones de dólares (AP). El presupuesto original era de 2,400 millones de libras. Cuando el Reino Unido asumió en 2005 el compromiso de organizar el encuentro deportivo, durante el gobierno de Tony Blair, la economía británica vivía tiempos de bonanza. Hoy está sumida en una crisis que comparte con buena parte de Europa.
El costo de los Olímpicos de Londres es modesto en comparación con los de Beijing de 2008, en los que se calcula el gobierno chino gastó 42 mil millones de dólares (Centro de Investigación Olímpica de Beijing; Wall Street Journal, 16.7.08). De todas maneras la carga para los contribuyentes es enorme.
A los políticos nunca les faltan argumentos para justificar este tipo de gasto. El ex primer ministro Blair dijo este 25 de julio a la Associated Press que los juegos han permitido un rescate de la siempre marginada zona oriental de Londres, la construcción de “maravillosas instalaciones deportivas” y una “oportunidad para mostrar una Bretaña moderna, un Londres moderno”. Hay que “construir un legado con estos juegos”, dice Blair en ese lenguaje de mucho entusiasmo y poca sustancia que tanto gusta a los políticos.
La mayoría de los británicos apoya los juegos del laborista Blair y del primer ministro conservador David Cameron, a quien le tocará sacar la tajada política de los juegos. Lo hemos visto también en México. Los grandes espectáculos son populares entre el pueblo que asiste... y entre los políticos que se benefician. La razón es que nadie sabe realmente cuánto cuestan o cuánto afectan el nivel de vida de la población.
Grecia gastó alrededor de 15 mil millones de dólares que no tenía en los Olímpicos de Atenas. No fue ésta la única razón de la enorme deuda pública que hoy agobia al país; pero según Stella Alfieri, política que se opuso siempre a los juegos, el gasto olímpico marcó el comienzo de la explosión de irresponsabilidad que tanto le ha costado al país (Huffington Post). Lo peor es que la mitad de las instalaciones que Grecia utilizó en 2004 están abandonadas o subutilizadas. Lo mismo ocurre con varios de los estadios de futbol que Sudáfrica construyó para la Copa del Mundo de 2010.
El Reino Unido, a pesar de sus dificultades actuales, tiene los recursos para enfrentar el costo de los juegos. China lo pudo hacer sin problemas por su régimen autoritario.
Ahora le tocará a Brasil ser anfitrión de la Copa del Mundo de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016. Al igual que el Reino Unido, Brasil obtuvo el “privilegio” en un momento en que su economía estaba en auge, pero no sabemos cuál será su condición en dos años.
Por lo pronto, y para no faltar a la costumbre, los costos en Brasil se han disparado. Nada más la construcción o remodelación de estadios asciende ya a 3,680 millones de dólares, tres veces lo estimado originalmente (Reuters). Para los Juegos Olímpicos de 2016 el presupuesto público original era de 12,800 millones de dólares, pero ya Carlos Nuzman, presidente del Comité Organizador, ha señalado que los costos reales serán significativamente mayores.
Las grandes competencias deportivas son una forma de promoción de un país (y de sus gobernantes). Lo sabía Julio César, quien obtuvo gran popularidad con sus espectáculos en el Coliseo romano. Pero hay campañas de relaciones públicas mucho más baratas... y muchas veces más eficaces.
AEROMÉXICO
Atrevida y bienvenida la apuesta de Aeroméxico de adquirir 100 aviones de nueva generación en la próxima década con una inversión de 11 mil millones de dólares. El mercado de la aviación comercial en México no ha regresado a su pico de 2008, cuando registró 56 millones de pasajeros en vuelos nacionales y extranjeros, pero desde 2009 ha estado en constante crecimiento
Julio Ramón Ribeyro - La insignia
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| Julio Ramón Ribeyro (1929 -1994) |
La insignia
Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malecón divisé en un pequeño basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamente de coleccionista, me agaché y después de recogerlo lo froté contra la manga de mi saco. Así pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la eché al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regresé a mi casa. No puedo precisar cuánto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. Sólo recuerdo que en una oportunidad lo mandé a lavar y, con gran sorpresa mía, cuando el dependiente me lo devolvió limpio, me entregó una cajita, diciéndome: "Esto debe ser suyo, pues lo he encontrado en su bolsillo".
Era, naturalmente, la insignia y este rescate inesperado me conmovió a tal extremo que decidí usarla.
Aquí empieza realmente el encadenamiento de sucesos extraños que me acontecieron. Lo primero fue un incidenbte que tuve en una librería de viejo. Me hallaba repasando añejas encuadernaciones cuando el patrón, que desde hacía rato e observaba desde el ángulo más oscuro de su librería, se me acercó y, con un tono de complicidad, entre guiños y muecas convencionales, me dijo: "Aquí tenemos libros de Feifer". Yo lo quedé mirando intrigado porque no había preguntado por dicho autor, el cual, por lo demás, aunque mis conocimientos de literatura no son muy amplios, me era enteramente desconocido. Y acto seguido añadió: "Feifer estuvo en Pilsen". Como yo no saliera de mi estupor, el librero terminó con un tono de revelación, de confidencia definitiva: "Debe usted saber que lo mataron. Sí, lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga". Y dicho esto se retiró hacia el ángulo de donde había surgido y permaneció en el más profundo silencio. Yo seguí revisando algunos volúmenes maquinalmente pero mi pensamiento se hallaba preocupado en las palabras enigmáticas del librero. Después de comprar un libro de mecánica salí, desconcertado, del negocio.
Durante algún tiempo estuve razonando sobre el significado de dicho incidente, pero como no pude solucionarlo acabé por olvidarme de él. Mas, pronto, un nuevo acontecimiento me alarmó sobremanera. Caminaba por una plaza de los suburbios cuando un hobre menudo, de faz hepática y angulosa, me abordó intempestivamente y antes de que yo pudiera reaccionar, me dejó una tarjeta entre las manos, desapareciendo sin pronunciar palabra. La tarjeta, en cartulina blanca, sólo tenía una dirección y una cita que rezaba: SEGUNDA SESION: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirigí a la numeración indicada. Ya por los alrededores me encontré con varios sujetos extraños que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendió, tenían una insignia igual a la mía. Me introduje en el círculo y noté que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa señalada y en una habitación grande tomamos asiento. Un señor de aspecto grave emergió tras un cortinaje y, desde un estrado, después de saludarnos, empezó a hablar interminablemente. No sé precisamente sobre qué versó la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de niñez anduvieron hilvanados con las más agudas especulaciones filosóficas, y a unas disgresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo método expositivo que a la organización del Estado. Recuerdo que finalizó pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo.
Cuando hubo terminado, todos se levantaron y comenzaron a retirarse, comentando entusiasmados el buen éxito de la charla. Yo, por condescendencia, sumé mis elogios a los suyos, mas, en el momento en que me disponía a cruzar el umbral, el disertante me pasó la voz con una interjección, y al volverme me hizo una seña para que me acercara.
— Es usted nuevo, ¿verdad? —me interrogó, un poco desconfiado.
— Sí —respondí, después de vacilar un rato, pues me sorprendió que hubiera podido identificarme entre tanta concurrencia—. Tengo poco tiempo.
— ¿Y quién lo introdujo?
Me acordé de la librería, con gran suerte de mi parte.
—Estaba en la librería de la calle Amargura, cuando el...
— ¿Quién? ¿Martín?
— Sí, Martín.
—¡Ah, es un colaborador nuestro! — Yo soy un viejo cliente suyo. — ¿Y de qué hablaron?
—Bueno... de Feifer.
—¿Qué le dijo?
—Que había estado en Pilsen. En verdad... yo no lo sabía
—¿No lo sabía?
— No —repliqué con la mayor tranquilidad.
— ¿Y no sabía tampoco que lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga?
— Eso también me lo dijo.
—¡Ah, fue una cosa espantosa para nosotros!
—En efecto —confirmé— Fue una pérdida irreparable.
Mantuvimos una charla ambigua y ocasional, llena de confidencias imprevistas y de alusiones superficiales, como la que sostienen dos personas extrañas que viajan accidentalmente en el mismo asiento de un ómnibus. Recuerdo que mientras yo me afanaba en describirle mi operación de las amígdalas, él, con grandes gestos, proclamaba la belleza de los paisajes nórdicos. Por fin, antes de retirarme, me dio un encargo que no dejó de llamarme la atención .
—Tráigame en la próxima semana —dijo— una lista de todos los teléfonos que empiecen con 38.
Prometí cumplir lo ordenado y, antes del plazo concedido, concurrí con la lista.
—¡Admirable! —exclamó— Trabaja usted con rapidez ejemplar.
Desde aquel día cumplí una serie de encargos semejantes, de lo más extraños. Así, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni más volví a ver. Mas tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que también me ocupé de arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señaladas, de escribir un artículo sobre los cuerpos celestes, que nunca vi publicado, de adiestrar a un meno en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jamás leí o espiar a mujeres exóticas que generalmente desaparecían sin dejar rastro.
De este modo, poco a poco, fui ganando cierta consideración. Al cabo de un año, en una ceremonia emocionante, fui elevado de rango. "Ha ascendido usted un grado", me dijo el superior de nuestro círculo, abrazándome efusivamente. Tuve, entonces, que pronunciar una breve alocución, en la que me referí en términos vagos a nuestra tarea común, no obstante lo cual, fui aclamado con estrépito.
En mi casa, sin embargo, la situación era confusa. No comprendían mis desapariciones imprevistas, mis actos rodeados de misterio, y las veces que me interrogaron evadí las respuestas poque, en realidad, no encontraba una satisfactoria. Algunos parientes me recomendaron, incluso, que me hiciera revisar por un alienista, pues mi conducta no era precisamente la de un hombre sensato. Sobre todo, recuerdo haberlos intrigado mucho un día que me sorprendieron fabricando una gruesa de bigotes postizos pues había recibido dicho encargo de mi jefe.
Esta beligerancia doméstica no impidió que yo siguiera dedicándome, con una energía que ni yo mismo podría explicarme, a las labores de nuestra sociedad. Pronto fui relator, tesorero, adjunto de conferencias, asesor administrativo, y conforme me iba sumiendo en el seno de la organización aumentaba mi desconcierto, no sabiendo si me hallaba en una secta religiosa o en una agrupación de fabricantes de paños.
A los tres años me enviaron al extranjero. Fue un viaje de lo más intrigante. No tenía yo un céntimo; sin embargo, los barcos me brindaban sus camarotes, en los puertos había siempre alguien que me recibía y me prodigaba atenciones, y en los hoteles me obsequiaban sus comodidades sin exigirme nada. Así me vinculé con otros cofrades, aprendí lenguas foráneas, pronuncié conferencias, inauguré filiales a nuestra agrupación y vi cómo extendía la insignia de plata por todos los confines del continente. Cuando regresé, después de un año de intensa experiencia humana, estaba tan desconcertado como cuando ingresé a la librería de Martín.
Han pasado diez años. Por mis propios méritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de púrpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil dólares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a mí por las noches sin que yo le llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala.
Leído en: http://labibliotecadeorem.blogspot.mx/search/label/Julio%20Ram%C3%B3n%20Ribeyro
viernes, 27 de julio de 2012
Elecciones: corrupción y delincuencia. Por José Enrique
Si existió dinero de procedencia ilícita, en la
campaña del candidato Enrique Peña Nieto
o del candidato Andrés Manuel López Obrador, o de cualquier otro, significaría
que los recursos, y que los intereses criminales de la delincuencia organizada,
han penetrado al sistema político mexicano; y que sus intereses estarán
representados en el próximo gobierno, es decir, que serán parte del poder
político de la nación, y en cualquiera de las esferas de gobierno que hayan
penetrado.
Más aún, significaría que los candidatos y sus
respectivos partidos políticos, manejaron recursos financieros, “por sí
y por interpósita persona”, y “con conocimiento de que proceden o representan
el producto de una actividad ilícita”, e “impidiendo [asi], conocer su origen,
localización, destino o propiedad”, alentando con ello, las actividades
criminales; en los términos prescritos por el artículo 400-bis del Código Penal
Federal. Y como este precepto se encuentra en el capítulo de Encubrimiento de
dicho Código, también significaría que las actividades del tráfico de drogas,
de las personas, del secuestro, y la extorsión, de las organizaciones
criminales, como la de los Zetas, de la Familia, la del Cartel del Pacifico, o
de cualquier otra, se encuentran ligadas y protegidas por la complicidad de la
clase política. Pero al proceso electoral, no solamente llegan los recursos de
la delincuencia organizada, o de procedencia ilícita; también los recursos de
procedencia lícita, los recursos públicos, y el dinero de la corrupción; que
aparentemente menos violenta, no por ello menos importante. Esto es, que el
financiamiento público, y los recursos destinados para la educación, la salud,
la vivienda o la seguridad pública, también terminan financiando proyectos y
carreras políticas. “Los recursos económicos de que dispongan el gobierno
Federal y el Gobierno del Distrito Federal, … se administrarán con eficacia,
eficiencia y honradez”, establece la Constitución en el artículo 134. Si el
Gobierno Federal o el de la Ciudad de México, utilizaron recursos públicos,
para financiar las campañas políticas de sus candidatos; serán tan criminales y
corruptos como los otros. Produciéndose así, la entropía del sistema político
nacional.
“La corrupción a altos niveles del Estado representa
una amenaza para la estabilidad política y social de México, ya que atenta
contra la legitimidad y legalidad del mismo Estado. Cuando esta corrupción se
vincula con la delincuencia organizada, una amenaza se extiende a la seguridad
nacional de México.” Por lo tanto, el sistema político mexicano representa un
canal efectivo ‘para que la delincuencia organizada logre “matar dos pájaros de
un tiro”: es decir, lavar dinero y a la vez “comprar políticas públicas” que
aseguren la protección estratégica de sus grupos criminales.” Escribe Eduardo
Buscaglia en “Terrorismo y Delincuencia Organizada”. Ed. UNAM. La “Captura
Potencial del Estado”, es un proceso así denominado, por el Banco Mundial y las
Naciones Unidas, que representa una medida de factor de gobernabilidad que
evalúa si las políticas públicas de una nación están o no sesgadas por grupos
de presión legales o ilegales. En cualquier medida o en la proporción que sea,
si las leyes e instituciones de la república no fueron capaces de proteger al
sistema democrático y de representación, de la violencia, la corrupción y la
delincuencia organizada; entonces el orden político ha entrado en una etapa
profunda de descomposición institucional. Si el sistema financiero, el ejército
mexicano, los representantes populares y el sistema de justicia han sido
penetrados por el crimen y la corrupción, debería de ser esta, una señalar de
alarma, que promueva la unidad nacional y no el pretexto para el enfrentamiento
y el cobro de facturas políticas.
Finalmente, el “Lavado de Dinero” se ha venido
transformado, de una simple actividad financiera del crimen, a todo un
mecanismo a través del cual las organizaciones criminales, logran proteger,
ocultar y consolidar el producto de sus delitos, dirigiéndolo hacia la
adquisición de recursos materiales y del control político y del sistema legal;
para la consecución de sus fines, entre los que se encuentran el
fortalecimiento de sus estructuras y capacidades delictivas y la penetración y
control de las instituciones públicas de seguridad y justicia.
José Enrique
Editado a petición del autor.
Cuba sin Fidel: la lucha entre la continuidad y el cambio
Recomendacion de Ramn.
La posible muerte de Fidel Castro genera incertidumbre en Cuba. - Bloomberg -
La posible muerte de Fidel Castro genera incertidumbre en Cuba. - Bloomberg -
Ante la proximidad de la muerte de Fidel Castro, los escenarios para Cuba van desde la continuidad, hasta la total apertura comercial y la posibilidad de un régimen dirigido por los cubanos exiliados en Miami.
Si la voz del comandante Castro callara para siempre, el ruido imperaría en la isla. Las voces en favor y en contra del régimen se harían presentes para decidir el futuro del país: desde la apertura comercial o la continuidad del régimen, hasta la lucha de intereses al interior del territorio, conforman los posibles escenarios de Cuba sin Fidel.
Con los cambios económicos que ha vivido el país después de la salida de Fidel Castro Ruz de la Presidencia y la llegada de su hermano Raúl en 2006, la bandera del cambio alimenta las expectativas de los cubanos.
Pero el destino de la isla no estará resuelto tras la muerte del hombre que ha sobrevivido a más de 638 atentados a lo largo de su vida: “Si muere Fidel, puede ser que vayamos a ver más flexibilidad por parte de Raúl, pero tampoco creo que pueda haber los cambios radicales que se esperan hasta que desaparezcan los dos Castro. Esa es la gran incógnita”, dice Walter Astié, profesor de la Universidad Anáhuac del Sur.
Ante el posible deceso de uno de los iconos más emblemáticos de las luchas sociales y revolucionarias en el mundo, muchos se preguntan: ¿cuál es el destino de Cuba en ausencia de Fidel?
Cuando caiga ‘El Gran Árbol’
La Revolución Cubana, en 1959, provocó la caída del régimen de Fulgencio Batista y trajo consigo diversas reformas que hoy condenan el crecimiento del país.
El 17 de mayo de ese año, el gobierno cubano decretó la primera Ley de Reforma Agraria, que trajo consigo la expropiación de territorios agrícolas que, en la mayoría de los casos, pertenecían a capitales estadounidenses. La respuesta del gobierno de Estados Unidos (EU) fue la implementación de un bloqueo económico que ha herido la economía cubana a lo largo de más de medio siglo.
Las pérdidas directas e indirectas por el también llamado embargo económico ascienden a 72,000 millones de dólares (mdd), de acuerdo con información de un portal en internet asociado a la página del gobierno de Cuba.
“En 50 años de bloqueo, la superpotencia no ha podido ni podrá derrotar a la Revolución Cubana”, escribió Fidel Castro en una de sus reflexiones publicada el 2 de noviembre de 2010.
Aunque el bloqueo económico no ha borrado los ideales revolucionarios, la política de EU asfixia el desarrollo del pueblo cubano.
“Mientras no haya un cambio en la actitud de EU, difícilmente la situación se va a mejorar porque muchos críticos dicen que la política inflexible y de boicot económico no ha hecho más que afianzar el poder de los Castro”, comenta Walter Astié, ex embajador de México en la Unión Americana.
El internacionalista reconoce los cambios que ha presentado la economía cubana después del nombramiento de Raúl Castro como presidente de la República Cubana en 2006, pero advierte que las grandes transformaciones no vendrán hasta que muera el mayor de los hermanos Castro.
Lo anterior lo sintetiza en una frase que escuchó en una charla con un nuncio apostólico del Vaticano acerca del poder político en Cuba: “Alrededor del gran árbol nada puede crecer… Mientras no caiga El Gran Árbol, nada va a cambiar”.
Escenario 1 - Economía de mercado
Uno de los escenarios que visualiza Astié en la ausencia de Fidel Castro en Cuba es la apertura de la isla a una economía de libre mercado. Y es que Raúl Castro ya ha mostrado señales en el cambio de su política económica.
El primero de agosto de 2010, el presidente cubano ratificó su intención de llevar a cabo los cambios que había anunciado en 2007, que consisten en la eliminación de un millón de plazas dentro de la burocracia, al mismo tiempo que autoriza la creación de pequeñas empresas para emplear a la población.
“Los lineamientos que estamos discutiendo marcan el inicio del camino de la rectificación y la necesaria actualización de nuestro modelo económico socialista”, dijo Castro a finales de 2010 frente al parlamento cubano.
A pesar de la nueva postura de Cuba, Astié considera que las medidas tomadas sólo han sido en el entorno económico, pero el entorno político sigue “cerrado”, con posiciones autoritarias en donde no hay propiamente elecciones, condición que, dice, sólo muestra cambios parciales.
Escenario 2 – Cubanos de Miami, al mando
Uno de los factores que podrían ser cruciales para impulsar el libre mercado es el poder económico de los cubanos avecindados en EU.
Tras haber abandonado el país, los ciudadanos provenientes de Cuba han creado “grandes” capitales económicos que podrían ser invertidos en un nuevo marco económico dentro de su nación de origen, al mismo tiempo que ejercen una influencia sobre el gobierno estadounidense para levantar el embargo económico que asfixia a los cubanos.
“Lo que ellos buscan es una mayor liberalización de la política de EU para facilitar los cambios allá (en Cuba), y ellos están listos desde hace tiempo; tienen grandes proyectos por ser una comunidad rica, tienen grandes proyectos para los cambios en Cuba: el establecimiento de un gobierno liberal, democrático y de inversiones de empresas”, opina Astié.
El especialista en asuntos internacionales ejemplifica este escenario con el caso de China, en donde se dio un cambio hacia el capitalismo, pero sin soltar las riendas del control político.
De darse este cambio, el nivel educativo de la población cubana colocaría al país en posibilidades de ubicarse entre las naciones más desarrolladas de América Latina, y podría generar un “boom económico”.
Escenario 3 - Guerra entre dos bandos
Otro de los panoramas que podrían darse en Cuba es el de una lucha entre los grupos que pugnan por el cambio y los que buscarían la continuidad del régimen, ante la ausencia de Fidel Castro.
Esta situación traería un periodo de inestabilidad para la isla: “El gran problema de los grandes dictadores es que nunca saben cómo organizar una transición”, dice Walter Astié.
Escenario 4- El comandante manda después de muerto
Pero otro entorno que podría suscitarse en Cuba es que los ideales del líder de la Revolución Cubana se mantengan vigentes a pesar de la muerte de su líder.
Walter Astié no descarta que el camino económico y político de la República Cubana continúe por varios años, mientras Raúl Castro se mantenga al frente del Estado: “Los Castro han hecho toda su carrera política y su larga permanencia en el poder a un tipo de modelo político y económico, e introducir cambios de fondo que sean realmente radicales, pues un poco sería admitir su fracaso (…) Mientras los Castro sigan en el poder, difícilmente van a existir cambios sustanciales”.
Roberto Arteaga
¿ Has tenido un mal día ?
Recomendación de Arpegio.
El siguiente vídeo es de la banda Foo Fighters los cuales interpretan este vídeo muy divertido de su rola "Walk" donde todos nos podemos ver reflejados al tener uno de esos días en que todo sale mal.
Que tengan un mejor día.
Otras recomendaciones de esta banda. Rock Alternativo con ritmo muy energético.
http://www.youtube.com/watch?v=TNLhxlEU52c&feature=relmfu
http://www.youtube.com/watch?v=h_L4Rixya64
A mis amigos del DeFectuoso, por allá andaremos el fin de semana respirando el mismo smog.
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Yuriria Sierra - Días olímpicos
A ratos nos percibimos como un país que no se la cree, que no entiende los tiempos que vive y, peor aún, que no saca jugo a todo su potencial. Un país que a ratos parece alcanzar el triunfo. Un triunfo que no sea sólo eso...
| Yuriria Sierra |
Hoy empieza oficialmente Londres 2012. A estos Juegos Olímpicos los recibe un mundo que ha visto en cuatro años, desde Beijing 2008, la caída de economías que se percibían fuertes y que hoy se asumen en crisis y recesión. Incluso el mismo país de la sede de este año, Gran Bretaña, se ha asumido así. También han caído regímenes y dictadores que se despidieron, por las malas y por las peores formas. Derrocamientos que significaban esperanza y ganas de un mejor porvenir para un pueblo y el Estado que debería resguardarlos. Países que se convirtieron en una gran interrogante, porque mucho se preocuparon por el fin de lo que los lastimaba, y poco por lo que seguiría y hoy viven bajo un régimen también opresor. Aunque en otros casos siguen a la espera de su democracia.
A Londres 2012 le esperan dos semanas donde los ojos del mundo intentarán concentrarse en lo que los atletas que por al menos cuatro años se han preparado, logren hacer en sus respectivas disciplinas, y llevar así a sus países la gloria de lo obtenido, porque sin importar el lugar que se ocupe dentro del medallero, a cada una de las delegaciones le significa algo el formar parte de la alineación de naciones olímpicas.
Estamos pensando en ésas, nuestras posibilidades, para lograr un mejor desempeño olímpico, sobre todo cuando hablamos de un país como México, donde la pasión deportiva tiene un lugar particular en el pensamiento colectivo. Ayer, cuando comenzaron las actividades, previas a la ceremonia de inauguración que se realizará el día de hoy, México arrancó con su Selección Nacional de Futbol. El Tri, como lo conocemos todos, jugó un partido que no arrojó goles ni de su parte ni del equipo contrario, Corea del Sur. Y preguntaba en Twitter qué esperábamos particularmente de estos enviados en la delegación mexicana. El futbol es el deporte que más se practica en nuestro país y también el que más fervores alimenta; pocas son las pasiones que salen a la calle, como la futbolera, en nuestro país, porque se ha entendido como una suerte de metáfora; como parte de ese sueño mexicano que históricamente no ha alcanzado llegar al punto deseado, el “ya merito”. La mayoría de quienes emitieron su opinión en el ejercicio al que convoqué en mi cuenta de Twitter, perciben a un equipo débil que, aunque con muchas ganas, “se achica”, esa fue la opción más votada.
Y es que sí, aunque deseamos el triunfo de ellos, los del Tri o deYahel Castillo, Paola Espinosa o de cualquiera de los atletas mexicanos favoritos para colgarse una medalla y subirse al pódium, también a ratos nos percibimos como un país que no se la cree, que no entiende los tiempos que vive y, peor aún, que no saca jugo a todo su potencial. Un país que a ratos parece alcanzar el triunfo. Un triunfo que no sea sólo eso, sino también metáfora, y empuje para el resto de los terrenos que buscan cambio y mejora...
Francisco Garfias . Presidente interino
| Francisco Garfias |
La estrategia del Peje cada vez se parece más a la de 2006. La propuesta de un presidente interino, que hizo ayer en conferencia de prensa, nos trajo a la memoria un episodio similar, sucedido hace seis años, para evitar que Felipe Calderón rindiera protesta.
Fuentes de primer nivel filtraron entonces la supuesta celebración de una reunión secreta en la que se manejó el nombre de Juan Ramón de la Fuente como el candidato más viable al interinato. Involucraban en el episodio de la presidencia interina al abogado Diego Valadés. Nunca supimos bien a bien si esa reunión se realizó, pero nunca prosperó.
De la presidencia interina pasamos a esa locura que acabó por desvanecerse: la presidencia legítima. La nueva propuesta no ha llegado a tanto. No hay nombres ni personalidades con credibilidad dispuestas a embarcarse en una aventura para tirar a Peña. Tampoco reuniones secretas de gente de primer nivel. Más bien parece ruido mediático al que no hay que hacer el menor caso.
Ricardo García Cervantes es uno de esos panistas en extinción aferrados a sus convicciones. Nada que ver con ex dirigentes que se han dedicado a un mercenario tráfico de influencias, algunos de los cuales hoy reclaman reformas estatutarias después de haber hundido al partido. El coahuilense emprendió ya su última batalla parlamentaria: la seguridad de los mineros. La explosión en el pozo de carbón de Barroterán, su natal Coahuila, dejó un saldo de siete muertos. El tema pasó rápido a segundo término. “¿Se les hacen poquitos? ¿Pues cuántos necesitan para actuar y modificar las leyes?”, preguntó, indignado. El senador se ha cansado de subir a la tribuna para denunciar la cascada de intereses que se oponen a que se reformen las leyes para proteger a los mineros. Ni la tragedia de Pasta de Conchos, de funestos recuerdos, logró hacer avanzar la legislación en ese sentido.
“Hemos estado insistiendo en la necesaria supervisión, regulación y cambio legislativo e institucional para proteger a los mineros. Pero la corrupción y los intereses siempre se imponen y estos asuntos quedan en la impunidad”, dijo.
Ya estamos cerca de conocer los nombres de los coordinadores parlamentarios en la próxima Legislatura. El PRI saca la convocatoria para elegirlos la próxima semana. El PAN se reunirá en Jurica y Juriquilla el 5 y 6 de agosto. El PRD no tiene aún fecha. Pero nos aseguran que no pasa del 15 de agosto. Las cábalas dicen que en el PRI se perfilan Manlio Fabio Beltrones, en San Lázaro, y Cristina Díaz o Emilio Gamboa, en el Senado. Los nombres que con insistencia se manejan para la bancada del PAN en el Palacio Legislativo son Luis Alberto Villarreal yJosé González Morfín, y los de Ernesto Cordero oHéctor Larios para la Cámara alta. En el PRD hay más jaloneos. Miguel Alonso Raya puntea para suceder a Mary Telma Guajardo; y Armando Ríos Piter o Manuel Camacho en el Senado.
Francisco Montiel, director de Comunicación Social de Causa en Común, replicó ayer a las fuentes que nos aseguraron que María Elena Morera y la organización intervinieron en la consulta entre organizaciones ciudadanas para que la señora encabezara la lista de cinco consejeros ciudadanos que van a integrarse al Consejo Nacional de Seguridad Pública. “Mienten tus fuentes”, asegura.
“La consulta, escrutinio y resultados estuvieron a cargo del Centro de Colaboración Cívica, A. C.”, puntualiza el tocayo Montiel. Y añade: “Siempre hemos mantenido una política de apertura con otras OSC y a raíz de los sucesos de Monterrey del año pasado iniciamos un diálogo para construir acuerdos desde la ciudadanía en distintos temas. Uno de ellos derivó en la ‘famosa’ Cumbre Ciudadana como le llamas. A la fecha tenemos sesiones en nuestras oficinas los martes y los jueves, cada 15 días en la Condesa. Es cierto lo que mencionas. Giramos más a la ciudadanía porque para resarcir el daño provocado por la inseguridad nos dimos cuenta de que necesitamos fortalecer nuestras capacidades y derechos ciudadanos. Sólo así podremos visualizar una política de seguridad integral. No todo son policías y ladrones”, finaliza el hombre.
El perredista Graco Ramírez tiene muy claro que fue legido gobernador de Morelos y no artillero ni abogado de Andrés Manuel López Obrador. No pierde el tiempo de sus electores para abonar a la causa delPeje. En lugar de andar recabando “pruebas” sobre la supuesta compra de votos por parte de Peña, prepara ya su llegada al Palacio de Gobierno. Ayer aprovechó la invitación que le hizo Carlos Slim a la reunión del Círculo de Montevideo, que preside Julio María Sanguinetti, para plantearle al poderoso empresario la posibilidad de hacer en Morelos una especie de Silicon Valley mexicano.
“Este es el siglo del conocimiento”, me contestó Slim.
La charla no quedó en eso. El hombre más rico del mundo y el perredista de larga militancia se dieron cita para dentro de 15 días. Van a platicar sobre lo queGraco llama el Valle de la Innovación. “Slim es ingeniero y le entiende bien”, remató el gobernador electo.
Denise Dresser - Diagnosticar la derrota
| Denise Dresser |
John F. Kennedy decía que la victoria tiene mil padres, pero la derrota es huérfana. Y así se vive la debacle electoral dentro del PAN durante estos días. Todos recriminándose entre sí, todos acusándose entre sí, todos culpando al grupo ajeno sin asumir la responsabilidad emanada del propio. Nadie dispuesto a revelar con claridad las causas detrás del desastre de Acción Nacional. Nadie dispuesto a reconocerlo, a señalarlo, a asumirlo. Diluyendo la culpa en frases trilladas como “el desgaste”, “las divisiones”, “la falta de dinero”, “la falta de lealtad”, “la falta de línea”. Los panistas se escudan pero no enfrentan; explican pero no entienden; padecen el dolor de la derrota pero no comprenden quién la provocó. Tiene nombre y apellido. Se llama Felipe Calderón.
Porque la elección fue un referendum sobre su Gobierno y la guerra que emprendió. Porque la contienda fue un juicio sobre la gestión monotemática que encabezó. Y he allí los resultados. Tres millones de votos perdidos. Sólo una gubernatura ganada. El paso de ser la primera fuerza política del País a ser la tercera. El regreso del PRI por default. Y el PAN puede argumentar que llegó dividido por pleitos internos; que llegó cuestionado por los efectos de la crisis económica del 2009; que llegó maniatado por la reforma electoral que limitó su margen de acción. Y quizás hay una dosis de razón en estos argumentos; quizás hay algo de cierto en estos planteamientos. Pero dejan de lado la razón principal del rechazo que el PAN enfrentó. Los 60 mil muertos y la violencia sin fin. Los “daños colaterales” que la guerra de Felipe Calderón ha producido y que ahora el PAN ha pagado.
Y sí, Josefina Vázquez Mota fue traicionada por el presidente y su gabinete. Y sí, fue dejada a la deriva por personajes prominentes de su propio partido. Y sí, Roberto Gil Zuarth cometió innumerables errores derivados de su falta de experiencia. Y sí, gran parte de su esfuerzo fue producto de la improvisación. La campaña de Josefina no logró sumar, comunicar, convencer. Arrancó en marzo con 30 por ciento de las intenciones de voto y a buena distancia de López Obrador. Todo eso se perdió en tres meses de una campaña marcada por la continuidad con Calderón en lugar del distanciamiento hacia él. Eso fue lo que la hundió; eso fue lo que la venció. Cargó a cuestas con el peso de una guerra de la cual nunca logró desvincularse. Una guerra futil, una guerra impopular, una guerra que en lugar de pacificar al País ha contribuido a incendiarlo.
Josefina nunca decidió qué posición debía asumir frente al conflicto y de allí las inconsistencias en las que cayó, las contradicciones que desplegó. Prometía ser “diferente” pero en realidad representaba ser más de lo mismo. Ofrecía el cambio pero no logró construir la identidad que lo evidenciara. Terminó no siendo la candidata del calderonismo pero tampoco una alternativa distinta a la del presidente. Fue la candidata que Felipe Calderón no arropó pero a la que dañó por asociación. Fue la candidata que Felipe Calderón dejó sola pero no lo suficiente. A Josefina la lastimó un sexenio centrado en la lucha contra el crimen como primera prioridad; la acorraló una política presidencial obsesionada con atrapar capos antes que crear empleos.
Ahora que el PAN se mira a sí mismo ojalá sea capaz de escudriñar a Felipe Calderón con el ojo crítico que se merece. Ojalá comprenda que el calderonismo tiene poco qué hacer dentro del partido mirando hacia delante. El PAN necesita ser una buena oposición pero de partes de sí mismo. Necesita alejarse del predominio presidencial sobre el partido que a resultado ser tan dañino. Necesita distanciarse de la estrategia de seguridad que fue condenada en las urnas, rechazada en las casillas, vilipendiada por los votantes. Necesita entender que la perseverancia presidencial en el combate al narcotráfico fue entendida como obsecación. Como obsesión. Como terquedad. Como inflexibilidad. Y esa visión fue la que llevó a perder la elección.
Un País cansado de la violencia se volcó en contra de quien la ha exacerbado. Un País hastiado de la criminalidad sacó de Los Pinos a quien no la había combatido eficazmente. Allí está la clave de la debacle panista más allá de lo que el partido ha querido reconocer. Allí está la explicación de la derrota más allá de lo que el Gobierno de Felipe Calderón ha querido encarar. Y el PAN debe -como prioridad- decidir qué postura va a asumir con respecto al tema sobre el cual tan sólo ha seguido la pauta presidencial. Debe –como oposición– decidir qué va a apoyar y qué va a criticar, qué va a demandar y qué va a cambiar de la guerra que declaró y actualmente lo ha hundido.
Esa es probablemente la definición más importante que enfrenta Acción Nacional y la menos discutida. En estos tiempos de disección de lo que ocurrió y por qué, muchos panistas hablan de reformar estatutos, elegir candidatos de otra manera, ser un partido de masas o de cuadros, cómo refundar al partido o cómo relanzarlo. Muchos hablan de las reformas que negociarán y de los pactos políticos con el PRI que fomentarán. Pero pocos hablan de lo que realmente explica la derrota que aún están digiriendo. Pocos hablan de la responsabilidad de Felipe Calderón, en provocarla. Pocos hablan de la factura electoral que el PAN ha pagado por una guerra a la cual simplemente no se refiere.
Para relanzarse el PAN piensa en un programa mínimo de exigencias para dialogar con Enrique Peña Nieto. Piensa que debe exigir mejor control y mayor transparencia en el uso del dinero en el sistema electoral. Piensa en expulsar a Vicente Fox. Piensa reencontrarse con la ciudadanía. Piensa en abandonar el discurso moral y conservador que lo ha caracterizado en los últimos años. Piensa en ser “una oposición responsable pero digna y combativa”. Pero lamentablemente no está mirando al elefante en el centro de la habitación: la guerra de Felipe Calderón y cómo incidió en la elección. No está centrando la mira en donde debería estar. Admite cien culpas pero no asigna la principal: un presidente que quiso ser el Churchill mexicano pero acabó sacando a su propio partido del poder.
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