domingo, 29 de julio de 2012

Luis Carlos Ugalde - Sin "pruebas" no hay imposición

Luis Carlos Ugalde
El éxito en toda controversia presentada ante un órgano judicial se basa en dos elementos: que haya un argumento de que una ley ha sido violada y que existan pruebas para acreditar la infracción. En ocasiones hay comportamientos malignos o indeseables socialmente pero que no están sancionados por la ley y cuyos perpetradores no van a la cárcel aunque se acredite la falta (por ejemplo, la trata de personas antes de 2012). También ocurre que ciertos actos son tipificados como delitos por la ley (el homicidio doloso, por ejemplo) pero en ocasiones se carecen de pruebas para acreditarlo. Entonces el delincuente queda impune y no paga por su mal comportamiento.

El Movimiento Progresista que postuló a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia de México ha argumentado que aunque la compra del voto o los gastos excesivos de campaña no sean causales expresas en la ley para anular una elección, su existencia podría constituir una violación a los principios constitucionales de equidad, libertad del sufragio y autenticidad de las elecciones. Y que por tanto, el Tribunal debe proceder a invalidar la elección presidencial.

Cabe recordar que en la reforma electoral de 2007, el Congreso quiso eliminar la llamada “causal abstracta” que había usado el Tribunal Electoral para anular elecciones por razones de inequidad (Tabasco en 2000 y Colima en 2003, por ejemplo) y estableció en el artículo 99 constitucional que las elecciones solo podían anularse por causas expresas en la ley. Y según la Ley del Sistema de Medios de Impugnación solo procede anular una elección presidencial cuando se presenten “irregularidades” en el 25 por ciento de las casillas o cuando el candidato ganador sea inelegible.

Esas irregularidades incluyen instalar casillas en lugar distinto al señalado por el IFE; recibir la votación en fecha distinta a la señalada por la ley; dolo o error en la computación de los votos; permitir a ciudadanos sufragar sin credencial para votar; impedir el acceso de los representantes de los partidos políticos a las casillas; actos de violencia o presión sobre los miembros de la mesa directiva de casilla o sobre los electores y, en general, irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral.

A pesar de los intentos de los partidos políticos para atarle las manos al Tribunal y evitar que anule elecciones, me parece claro y evidente que los magistrados tienen plena jurisdicción para proteger los principios constitucionales que garanticen que las elecciones sean “auténticas”. Sin embargo, el problema no es teórico sino de veracidad: ¿Ocurrieron realmente prácticas generalizadas de compra del voto? ¿Son 5 millones de sufragios corrompidos? ¿Hubo un trato desigual de los medios a los partidos durante las campañas? ¿Fueron las encuestas un medio de propaganda y esa presunta práctica esta prohibida en la ley?

Los magistrados requieren no solo argumentos teóricos o denuncias políticas, sino sobre todo pruebas que generen plena convicción de que las denuncias presentadas contienen evidencia de que hubo prácticas ilegales para poner en duda razonable que la elección haya sido libre y autentica. Y ahí está el mayor problema que enfrenta la solicitud de invalidez que ha presentado el Movimiento Progresista: que carece de pruebas convincentes, sólidas y relevantes, igual que ocurrió en 2006 con la demanda de impugnación que también se presentó en aquel año para pedir se anulara la elección.

A continuación se presentan algunos ejemplos de las pruebas dadas por el Movimiento Progresista al Tribunal Electoral:

1. Sobre la adquisición de tiempo en radio y televisión con recursos públicos – especialmente a Grupo Televisa –para publicitar la imagen del candidato Enrique Peña Nieto:

-Queja presentada ante el IFE interpuesta contra Enrique Peña Nieto, el PRI, el Estado de México y Televisa por adquisición encubierta de tiempo en radio y televisión.

-Diversas notas periodísticas que dan cuenta de la adquisición encubierta de tiempo en radio y televisión de espacios publicitarios para Enrique Peña.

2. Sobre violaciones al tope de gastos de campaña del candidato de la coalición PRI-PVEM a la presidencia:
-Queja (Q-UFRP 22/2012) presentada ante el IFE por la violación al tope de gastos de campaña.

-La documental presentada en el escrito de queja en la que se aportan indicios de que, a partir del testimonio de José Luis Ponce de Aquino, los servicios de la empresa estadunidense Frontera Television Networks fueron utilizados para encubrir la obtención, transferencia y manejo de fondos financieros para la campaña de Enrique Peña por un monto de 56 millones de dólares de procedencia desconocida.

3. Sobre la compra de votos

-Documental consistente en escrito de queja en contra de Enrique Peña Nieto por actos de presión y coacción de electores. Se denuncia entrega de tarjetas para llamadas telefónicas y de descuento en comercios, lo que vulnera el derecho al voto libre.

-Video en donde aparece la candidata a senadora por el Estado de México, María Elena Tapia, entregando tarjetas de prepago de Soriana a cambio del voto por la coalición Compromiso por México.

4. Sobre el caso Monex

Denuncia del PAN ante el IFE (SCG/QPAN/CG/132/PEF/156/2012) en la que se aportan cinco tarjetas denominadas de “recompensas” emitidas por el banco Monex.

5. Otros

-Oficio CEEM-609/2012 dirigido a la FEPADE en relación a denuncias presentadas el día de la jornada electoral en el que se señala que el IFE no tiene información sobre la jornada electoral.

-Copia simple del boletín de prensa del 3 de julio publicado por Alianza Cívica en donde se acredita la existencia de irregularidades graves y compra y coacción del voto.

Igual que en 2006, buena parte de las pruebas que ofrece el Movimiento progresista son recortes de periódico y denuncias que ellos mismos han promovido ante el IFE y otras autoridades. En 2006 el Tribunal rechazó los recortes de periódico como medio de prueba, porque muchas notas periodísticas partían de supuestos, dichos y declaraciones políticas, no de hechos probados. También rechazó copias de quejas o denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR) y ante la FEPADE, porque esas denuncias “son manifestaciones unilaterales” que, pudiendo anticipar la probable comisión de ilícitos, no son prueba definitiva de que en efecto hayan ocurrido, en tanto no haya conclusión judicial.

Igual que en 2006, muchos alegatos para solicitar la invalidez de la elección carecen de sustento documental y, en su mayoría, son enumeraciones retóricas e hipotéticas que no corresponden al formalismo legal y procesal de un tribunal. Por ejemplo, para acreditar la compra del voto se presentaron otras “pruebas”, entre ellas siete mandiles de plástico, cuatro comales, una lonchera, un brillo labial “Enrique Peña Nieto” y un perfume de bolsillo del mismo nombre.

Creo que México padece un problema creciente de clientelismo electoral y de un gasto exorbitante durante las campañas. Creo también que todos los partidos recurren a ambas prácticas y que muchos grupos y clientelas organizadas entran en intercambio voluntario con los partidos. Considero que el clientelismo electoral, ya sea compra, inducción, condicionamiento o movilización de votantes, es indeseable y demerita la democracia. Creo también que los partidos gastan cada vez más en esas campañas de tierra, casi siempre en efectivo, por lo que esos recursos son difícilmente rastreables. 

Pero también creo que castigar esos delitos requiere, primero, buenas leyes y segundo, apegarnos al marco legal vigente que exige probar los dichos y las acusaciones para que haya sanción. Grave me parece que se esté construyendo una verdad popular sobre la elección (exagerada y magnificada) y que al final del camino tengamos una verdad jurídica que poco corresponderá con las creencias populares. Desafortunadamente, sin pruebas no hay razón jurídica para argumentar “imposición”, aunque la realidad sea otra.

Leído en: http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2012/07/27/sin-pruebas-no-hay-imposicion/

Jaime Sánchez Susarrey - La hora del PAN

Jaime Sánchez Susarrey
La campaña de Vázquez Mota fracasó. Nada estaba escrito al inicio. De hecho, arrancó en segunda posición. La ventaja inicial sobre López Obrador era de 10 o 12 puntos. Pero se fue desvaneciendo. Primero, registró un empate. Y al final se situó en el tercer sitio.

No hubo, a largo de esos 90 días, autocrítica ni rectificación Sin embargo, prácticamente todas las encuestas mostraban el descenso de Vázquez Mota y el ascenso de López Obrador.

El error fue doble. Los frutos de la campaña negativa contra Peña Nieto los cosechó el candidato del Movimiento Progresista.

Peor aún. Durante dos largos meses toda la estrategia se concentró en atacar al puntero y se descuidó la retaguardia. No hubo spots ni declaraciones contra López Obrador. Era como si no existiera.

Pero además, al hacer campaña negativa y definir a Peña Nieto como "un peligro para la democracia" se adentró en los terrenos donde AMLO se mueve como pez en el agua.

Por eso no sorprende que muchos ciudadanos que fueron receptivos a sus mensajes hayan optado, al final del día, por el remedio más extremo.

¿Había otra alternativa? Por supuesto que sí. Vázquez Mota pudo haber hecho una campaña prepositiva y pudo, también, haber defendido los logros de las administraciones panistas. La estabilidad económica era y es el principal.

Pero lejos de ello, Vázquez Mota se comportó como si hubiera sido una candidata de oposición y no una funcionaría de primer nivel en los gobiernos de Fox y Calderón. Por eso la campaña no giró en tomo de los logros y carencias del gobierno federal, sino sobre las fallas del gobierno del Estado de México.

En descargo de Vázquez Mota hay que advertir que la campaña del PAN se iniciaba en condiciones complicadas. Doce años en el poder desgastan a cualquier partido en cualquier parte del mundo. Además de la espiral de la violencia y los 50 mil muertos en lo que va del sexenio.

Pero dicho esto y por lo mismo, haber arrancado en el segundo sitio constituía una ventaja estratégica fundamental. Amén de que López Obrador registraba un índice enorme de negativos. La prudencia más elemental aconsejaba consolidar el segundo sitio e impedir que AMLO repuntara.

Nada de eso se hizo y los resultados están a la vista. El tiempo no se puede echar para atrás. Sin embargo, la coyuntura actual constituye una oportunidad de oro. El PAN tiene literalmente el sartén por el mango. Puede jugar igual que el PRI en 2006 o recuperar la experiencia de 1988.

Las reformas que Peña Nieto esbozó como programa de campaña -y que ha refrendado como candidato vencedor obligan a una negociación con el PAN.
No hay otro interlocutor posible. Porque AMLO se levantará contra cualquier iniciativa -ya hasta Manuel Camacho definió la eventual reforma de Pemex como una triquiñuela privatizadora.

La oportunidad es única por dos razones. Primero, y no es lo más importante, porque el PRI y sus aliados no obtuvieron k mayoría absoluta en el Congreso. La segunda, y ésa sí es fundamental, porque sólo un presidente priista puede meter al aro a su partido.

0 dicho de otro modo, la resistencia del PRI a avanzar en las reformas planteadas por Calderón no fue efecto de una estrategia perversa, sino de algo más complejo. En el priismo hay distintas corrientes y no había forma de crear un consenso para avanzar en reformas de gran calado.

De hecho, Peña Nieto fue un critico de las limitaciones de la reforma energética que se aprobó en 2008 y su propuesta programática va mucho más allá. Y lo mismo puede decirse de la reforma fiscal.

Así que es ahora o nunca. Ponqué la realidad es que sin un presidente priista reformador, el PRI jamás entraría en esa lógica.

El problema, la pregunta, es si el PAN estará a la altura de las circunstancias y sabrá comportarse responsablemente. El bandazo que dio su presidente, Gustavo Madero, no es un buen augurio. ¿Que necesidad tenía de llevar agua al molino de López Obrador? ¿Los panistas necesitan bules para nadar?

El antipriismo rampante explica, en buena medida, la derrota en la pasada elección. Reeditarlo ahora es absurdo. De entrada, porque la experiencia histórica no miente. Los electores terminan por premiar alas oposiciones responsables. Lo hicieron con el PAN después de 1988 y lo repitieron con el PRI después de 2006.

Y eso sin mencionar la dimensión histórica. Las grandes reformas de los últimos 30 años fueron efecto de acuerdos entre el PAN y los gobiernos priistas. La enumeración habla por sí sola: las privatizaciones, el T LC, la autonomía del Banco de México, la reforma de los artículos 3 y 130 y, finalmente, la reforma del ejido.

Todas ellas, para no hablar de las reformas electorales, introdujeron a México en el siglo XXI. I -a estabilidad económica que hoy goza el país es consecuencia de esa convergencia. "La izquierda", por su parte, ha jugado siempre un papel retardatario. Y todo indica que lo seguirá jugando.

Si el PAN no actúa con altura de miras y se convierte en una oposición a ultranza, que además coquetea con la "izquierda", perderá esta oportunidad histórica Y no sólo eso. Le estará pavimentando el camino a López Obrador, que apostará al fracaso de Peña Nieto.

Y, en ese sentido, hay que entender que no-se trata sólo de una veleidad personal, sino a una convicción profunda. AMLO considera que las reformas estructurales constituyen un atentado contra la soberanía nacional. Tal como pensó cuando se aprobó el TLC y cuando se otorgó autonomía al Banco de México.

Así que el dilema es claro. Y también es claro que Gustavo Madero no es el hombre adecuado para asumir el liderazgo de Acción Nacional en los tiempos que corren.

Leído en: http://noticias.terra.com.mx/mexico/politica/jaime-sanchez-susarrey-la-hora-del-pan,3eb5b9e151ec8310VgnVCM3000009acceb0aRCRD.html




José Fernández Santillán - México: democracia y populismo

José Fernández Santillán
Con frecuencia los mexicanos nos ensimismamos para dizque tratar de entender lo que nos sucede. Tal es el caso del proceso electoral del 1 de julio y la secuela de impugnaciones y controversias a las que ha dado lugar.

Todo lo queremos interpretar mirando hacia adentro. No obstante, en lugar de seguir en esa actitud deberíamos voltear hacia afuera, más allá de nuestros confines con el propósito de enriquecer los planteamientos acerca de lo que nos ocurre. Desde este mirador observaríamos que hay ciertas pautas constantes en el área latinoamericana.

Esto se me ocurrió al recordar lo que pasó la mañana del 5 de octubre de 2008 en el XIII Congreso del CLAD en Buenos Aires, Argentina. Allí, en la sesión plenaria, al intelectual español Ludolfo Paramio presentó la conferencia "El regreso del Estado: entre el populismo y la regulación". Uno de los párrafos que alebrestó al auditorio fue el siguiente: "Desde el ascenso de (Hugo) Chávez se habla de resurrección del populismo en América Latina. Al eje populista se adscribirían los regímenes actuales de Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero también se señalan coincidencias estructurales con los gobiernos argentinos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y afinidades ideológicas con el actual gobierno de Daniel Ortega de Nicaragua, o con las candidaturas de Ollanta Humala en Perú y de Andrés Manuel López Obrador en México".

A continuación Ludolfo señaló algunas características de la política neopopulista: el repudio a los otros partidos por considerarlos traidores a los intereses populares; la afirmación de que dentro del sistema prevaleciente no existen alternativas a los problemas del país; el hablar en nombre de una fuerza prexistente que ha permanecido fuera del gobierno en los momentos en que se acumula la frustración social; el presentarse como ajeno a la "vieja corrupción" que el caudillo resolverá apenas llegue al poder.

En la sesión de preguntas y respuestas los ánimos se caldearon aún más al grado de que aquello estuvo a punto de terminar en un zafarrancho. Las aguas, como en el Éxodo de la Biblia, se dividieron en dos: chavistas y antichavistas. Gracias a la oportuna intervención del mexicano Alejandro Carrillo Castro, y otros más que lo secundaron, esas aguas retomaron su cauce.

Valga la anécdota porque refleja lo que el neopopulismo ha producido: la polarización tanto de la política internacional del mundo latinoamericano como de la política interior en varios países del área, México incluido. El neopopulismo se presenta como una fuerza refundadora que desafía a la democracia así como a sus instituciones y leyes. De allí el ataque sistemático tanto al sistema de partidos como al entramado institucional y jurídico que lo sustenta. Quiere establecer una "democracia diferente" de contornos deliberadamente imprecisos.

El neopopulismo concibe a la política como un conflicto entre, de una parte, la vieja clase política y los intereses económicos a los que supuestamente sirve y, de otra, el caudillo y las multitudes que lo aclaman. Los que no están con él están en el error. Al estilo marxista, la misión es despertar a los enajenados. La agudización del conflicto es inevitable. No se puede permitir que se instale la "normalidad democrática".

El neopopulismo ya instalado en el mando ha concentrado el poder en la figura del líder; elimina los equilibrios y contrapesos; debilita y persigue sistemáticamente a la oposición; los derechos humanos son un estorbo.

En tanto no está en el poder el neopopulismo utiliza un doble discurso: de una parte dice ser pacífico y respetar las reglas del juego; pero, de otra parte, sus huestes hostigan a los intelectuales, periodistas y medios de comunicaciones que no le son afines. Es, para emplear otra imagen bíblica, el fariseísmo en política.

Leído en: http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2012/7/27/mexico-democracia-populismo-307437.asp

Juan Villoro - El aire clásico está en crisis


Juan Villoro

Escribo estas líneas en la isla de Naxos, en vísperas de las Olimpíadas de Londres. En 2004, los juegos regresaron a su lugar de origen, Atenas. Lo que no ha regresado son los mármoles del Partenón. Inglaterra celebra el espíritu de lo que no ha devuelto.
El mundo se une para el deporte entendido como negocio (Niké, diosa griega de la victoria, se ha convertido en una marca de artículos deportivos). Cada cuatro años, las Olimpíadas son un pretexto para hablar de paz, pero la política encuentra el modo de ensuciarlas. La Olimpíada de Munich padeció un atentado terrorista, la de Moscú fue saboteada por Estados Unidos y la de Los Ángeles por la Unión Soviética.
Grecia, país que dio nombre y cultura a un continente, juzgó que los Juegos Olímpicos de 2004 eran una oportunidad para recuperar los mármoles que Lord Elgin llevó a Inglaterra en 1804. El tema parecía resuelto desde 1982, cuando la UNESCO aprobó la petición de Melina Mercouri de que las esculturas del Partenón volvieran a Atenas. De manera emblemática, aquella conferencia se celebró en México, que algo sabe de expolios. Pero el mundo se organiza mejor para el negocio que para la equidad: la FIFA tiene más agremiados que la ONU (y le hacen caso). La resolución de la UNESCO no ha sido acatada por Gran Bretaña.
El tema enfrenta criterios irreconciliables. El British Museum argumenta que Lord Elgin, embajador inglés ante el imperio otomano, salvó piezas que de otro modo se habrían perdido.
La Acrópolis estableció un resistente canon de belleza. En forma paralela, la asombrosa invención del arquitecto Fidias despertó ánimos de destrucción. Nada más atractivo para un bárbaro o un fanático que mancillar aquello que lo supera. El Partenón fue transformado en iglesia bizantina, iglesia latina y mezquita musulmana. En 1687, bajo el dominio turco, fue depósito de pólvora y estalló por los aires. Agraviada como arquitectura, la Acrópolis se perfeccionó como ruina.
El British Museum argumenta que Elgin salvó los mármoles. Según Melina Mercouri, el más dañino expolio de la Acrópolis fue precisamente el que practicó el embajador inglés.
Los dioses griegos no llegaron a Londres como celebridades. De 1804 a 1816 estuvieron en el jardín de Elgin, expuestos a humedades que provocan reumatismo hasta a los inmortales. La demora se debió que el museo no aceptaba el precio fijado por el embajador. Los traficantes no son altruistas.
La conservación tampoco ha sido impecable. En los años treinta las piezas fueron sometidas a una limpieza salvaje. Aunque la entrada al British Museum es gratuita, eso no convierte al saqueo en una causa noble. La estatura de Elgin disminuye en comparación con la del arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, descubridor de Troya. Después de abrir la tumba de Agamenón, Schliemann escribió al gobierno griego: “Como mi único interés es el amor a la ciencia, entrego a ustedes estas piezas para que enriquezcan el legado de su pueblo”.
El gobierno británico desoyó la propuesta de la UNESCO de 1982, pero Grecia no ha perdido la esperanza de recuperar su patrimonio. Los Juegos Olímpicos de 2004 eran una buena oportunidad para relanzar el tema, entre otras cosas, porque el Partenón pertenece al espíritu olímpico. Cada cuatro años la procesión de atletas pasaba por ahí.
Con la complicidad del sistema financiero mundial, Grecia se endeudó para construir instalaciones deportivas. Como es usual, no faltaron los escándalos locales. En su novela Suicidio perfecto, Petros Márkaris narra el tráfico de influencias y las estafas perpetradas a la sombra de los Juegos Olímpicos.
El fuego de los héroes volvió a Grecia. Ocho años después el país es estrangulado por la banca europea. Cada dos o tres meses, Angela Merkel regaña a los griegos por incumplimiento. La ilusión de una Europa unida ha dado lugar a una Europa desigual.
Viajé a Grecia en compañía de unos amigos catalanes. Ayer se les descompuso el aire acondicionado y el recepcionista del hotel les dijo: “¡Grecia en crisis, España en crisis, aire en crisis!”.
Las playas de Naxos no dejan de llenarse de turistas. Bruñidos por el sol, ocupan por unos días el territorio de Aquiles, el héroe que no usaba bloqueador.
Mientras tanto, en el British Museum, los dioses prosiguen su coloquio. Zeus, Júpiter y Poseidón se preguntan si volverán a casa. Durante los juegos de Londres, el espíritu de Grecia arderá en el pebetero. Mientras tanto, el aire griego está en crisis. El país que creó la sátira, la comedia y la tragedia se apresta a vivir todos estos géneros.
A propósito de la presión que los países ricos ejercen sobre Grecia, Günter Grass escribió el poema “La vergüenza de Europa”. Ahí dice: “País condenado a ser pobre/ cuya riqueza adorna cuidados museos”, y concluye: “Sin ese país te marchitarás, Europa, privada del espíritu que un día te concibió”.
 Leído en: http://criteriohidalgo.com/notas.asp?id=106843

Beatriz Pagés - Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera


Beatriz Pagés

Miguel Angel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal electo, declaró que trabajará con el próximo presidente de la república —“se llame como se llame”— y que no tendrá objeción alguna en aparecer a lado de Enrique Peña Nieto.
El ex procurador de justicia de la capital del país lanza de esta manera una importante señal vanguardista de civilidad política que responde, no sólo a la necesidad  y al reclamo nacional, sino a una tendencia de reconciliación que comienza —en forma incipiente— a tomar forma en diversas esferas internacionales.
La posición de Mancera confirma también que la relación entre el presidente de México y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, la entidad más poblada del territorio y donde se asientan los poderes federales, no puede estar marcada por el conflicto, la ruptura o el desconocimiento, como sucedió durante una parte del sexenio de Marcelo Ebrard.
Los costos de que el “gobernador” del Distrito Federal no acepte sentarse a trabajar con el titular del Ejecutivo federal lo pagan cada uno de los 9 millones de habitantes que viven en la ciudad y los 20 millones que se asientan en la zona metropolitana del Valle de México.
Lo pagan no sólo en falta de servicios, por la ausencia de acuerdos en materia de presupuesto, sino en términos de presión política. La capital del país es, paradójicamente, la entidad menos democrática del territorio nacional. La paz y convivencia, e incluso sus libertades, han sido secuestradas por el mismo partido gobernante que critica en otros tradiciones y prácticas autoritarias.
Uno de los grandes retos de Mancera será, sin duda, la democratización del Distrito Federal, cuyo gobierno, delegaciones y Asamblea Legislativa han permanecido desde hace varias décadas en manos de un solo grupo político.
La formación jurídica de Mancera, el trato suave y respetuoso que lo caracteriza, seguramente le permitirán reconstruir el tejido social de la capital. Roto no sólo por razones de inmensa pobreza, sino porque la cultura del odio y  resentimiento, el maniqueísmo exacerbado que hoy se expresa en forma de marchas por las principales avenidas han hecho de la antigua Tenochtitlan una caja de Pandora del desencuentro y la división nacional.
Muchos mexicanos esperan que Mancera tenga la capacidad, la fuerza y el talento para colocar las semillas de una cultura política diferente, inspirada en una auténtica modernidad democrática, donde las divergencias se resuelvan civilizadamente, sin azuzar a la violencia y  cuyo próximo horizonte sea la reconciliación del país.
La nueva democracia tiene que estar sustentada necesariamente en una filosofía contraria a la del eje del bien contra el eje del mal, desprendida de posiciones fanáticas y  concentrada en buscar puntos de encuentro. Esta nueva tendencia comienza a ser defendida por destacados intelectuales, cuya intervención será determinante para resolver, a partir de nuevos esquemas, viejos conflictos internacionales.
Es el caso, por ejemplo, del antiguo diferendo limítrofe entre Chile y Perú, dos países que se disputan un área de más de 35 mil kilómetros cuadrados del Pacífico, que ha sido causa de una permanente e insuperable guerra política y militar desde 1879, y en la que Bolivia exige salida al mar.
Jorge Edwards, Premio Cervantes y embajador de Chile en París, y Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura,  presentaron en Madrid una carta abierta en la que llaman a sus respectivos países a terminar con el “resquemor mutuo” que arrastran desde hace siglos y que ha tenido serias consecuencias para la unidad latinoamericana.
Un ejercicio similar debe llevarse a cabo en la ciudad de México. Si la llamada sociedad civil, si los intelectuales y académicos han sido convocados en diferentes ocasiones para denunciar prácticas anticonstitucionales y antidemocráticas, hoy es imprescindible que los capitalinos se organicen para exigir se ponga punto final a la violencia política y verbal entre gobiernos de diferente signo partidista.


María Amparo Casar - La parálisis política en los procesos electorales

María Amparo Casar
NOTA DEL EDITOR: María Amparo Casar es licenciada en Sociología por la UNAM; maestra y doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la University of Cambridge, King's College; catedrática e investigadora del Departamento de Estudios Políticos del CIDE; columnista en el diario Reforma; miembro de los comités editoriales de la revista Nexos y el Fondo de Cultura Económica, y colaboradora en espacios de análisis como el programa Primer Plano de Once TV México.
Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.



No sé si a ti, pero a mí me parece que el país lleva un largo tiempo en una especie de parálisis de la que no emergerá hasta el próximo 1 de diciembre o, si corremos con suerte, el 5 de septiembre.
Eso de que se redujeron las campañas no solo para hacer menos cara a la democracia sino también para hacerla menos improductiva, resultó un cuento chino. Nos dijeron que había que acortar los tiempos para competir y disentir y alargar los tiempos para acordar y pactar, pero lo que vemos es que México lleva más de un año centrado en los procesos y conflictos electorales y trabajando a medio gas -si acaso- en las cosas que realmente importan.  A ese año va a haber que agregarle otro medio hasta que el nuevo presidente asuma el ejercicio del poder.
Y está bien que las elecciones importen, pero un país no puede darse el lujo de quedar paralizado durante tanto tiempo con motivo de un cambio de gobierno.
Fíjate: las labores en el Congreso y los acuerdos entre las fuerzas políticas pasaron a segundo plano desde que a mediados del 2011 el PRI decidió retirar su apoyo a la reforma laboral por miedo a que su aprobación afectara tanto el triunfo de Eruviel Ávila en el Estado de México como la candidatura de Peña Nieto.
De las reformas fiscal, educativa, y de radio y televisión, ¡ni hablar! Cada una podría tener tan profundos como inconvenientes impactos políticos. Desde entonces toda decisión ha pasado por el tamiz electoral: vino el arranque formal de la competencia en octubre del año pasado, después los dos meses de precampaña, el periodo de silencio y los 90 días de campañas.
No contentos con 9 meses de improductividad política, ahora tendremos otros 2 meses para litigar ante los tribunales el resultado electoral. Los mexicanos no sabremos, con la certeza jurídica que el caso amerita, quién será Presidente de México sino hasta el 5 de septiembre. 
En esas condiciones, ni hablar de acuerdos. Y, ¿después? Pues después nos daremos el lujo de abrir otro largo periodo de improductividad en el que otra vez lo que importará serán los reacomodos de poder y no los acuerdos para crecer.
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CACAROOOO!!! PRIMERA FUNCIÓN

La cicatriz
1948
País: USA
Director: Steve Sekely



Sinopsis 
Tras salir de la cárcel, John Muller (Paul Henreid), un astuto criminal con estudios en medicina y psiquiatría, decide recuperar el tiempo perdido y dar "el gran golpe" asaltando junto con un grupo de amigos un conocido club de juego propiedad del implacable mafioso Rocky Stansyck,  el cual logran concretar pero son descubiertos y sentenciados a muerte por el capo. Para ocultarse John Muller se ve obligado a desempeñar un aburrido trabajo de oficina, donde será confundido con el Dr. Bartok, prestigioso psquiatra, debido a su asombroso parecido. Muller tratará de aprovechar la ocasión para desaparecer suplantando la personalidad del doctor. Para ello, deberá autoinflirgirse una herida que le deja una cicatriz idéntica a la del conocido psiquiatra...

Realmente una excelente película inmersa en una atmósfera agobiante, sórdida donde sus protagonistas viven en una especie de cárcel siendo prisioneros de un destino al que intentan enfrentar de la mejor manera posible para tratar de escapar de la trampa existencial en la que se sienten acorralados, surge un romance redentor entre Muller y la recepcionista del Dr. Bartok (Joan Bennett) donde se barrunta la posibilidad de redención en Muller. Exelente descripción novelada de lo que es una personalidad psicopática.





CACAROOOO!!! SEGUNDA FUNCIÓN

Boogie el aceitoso
(2009)
País: Argentina
Director: Gustavo Cova

SINOPSIS:
“Boogie, el aceitoso” es un producto argentino, hijo del costado más escéptico del humanista Fontanarrosa  que apareció por primera vez en 1972, en la mítica revista Hortensia, que recopilaba todo el humor de la época. Inversamente a lo que pasó con otros personajes más ingenuos, las historias de este asesino a sueldo, racista, sádico y machista no han perdido vigencia, algo que él mismo se encarga de aclarar en su autopresentación: “Puedes cambiar de paisaje o de jungla, siempre habrá alguien a quien darle duro”.

Formado en la escuela de las malditas guerras que desangran a los países subdesarrollados, este mercenario lleva al extremo los lugares comunes de un bastardo: sólo confía en sí mismo, la única verdad en que cree es la de su pistola Magnum y el dinero es su solitario objetivo.

Con una estética afín a la comedia negra y referencias al cine de gangsters, bélico, policial, e incluso al western, el argumento de la película que lo tiene como protagonista está hecho a su medida. Un jefe mafioso depende, para no ir a la cárcel, de que el único testigo no se presente a declarar en su contra. Como Boogie exige por la tarea de aplastar al testigo una suma considerada excesiva por los asistentes de “il cappo”, contratan a otro criminal más joven y con tácticas novedosas. Cuando el viejo matón boogie se entera de que lo han reemplazado, inicia una serie encadenada de sucesos para demostrar que sigue siendo el mejor y el más fuerte.







UN POEMA DE:

Jaime Sabines.
(1926-1999)


LA LUNA.



La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.









Mario Benedetti - La noche de los feos

Mario Benedetti
(1920 - 2009)
La noche de los feos

1 

Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.

Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.

Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.

Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal.

Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente.

La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó.

La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa. A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas. Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés; pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculos mayor, poco menos que coordinado; algo que se debe mirar en compañía, junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo. 

Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo.

"¿Qué está pensando?", pregunté.

Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.

"Un lugar común", dijo. "Tal para cual".

Hablamos largamente. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia. De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a fondo.

"Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?"

"Sí", dijo, todavía mirándome.

"Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa, irremisiblemente estúpida."

"Sí."

Por primera vez no pudo sostener mi mirada.

"Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo." 

"¿Algo cómo qué?"

"Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad."

Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas. 

"Prométame no tomarme como un chiflado."

"Prometo."

"La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?"

"No."

"¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?"

Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata.

"Vivo solo, en un apartamento, y queda cerca."

Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome, averiguando sobre mí, tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico.

"Vamos", dijo.

2 

No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.

Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.

En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentado fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso. No éramos eso.

Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia. En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.

Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba de mi marca siniestra.

Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble.




Leído en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/benedett/mb.htm

Cartones de hoy...







sábado, 28 de julio de 2012

SÁBADO DE RELAX. Por Andrés González.

Después de una larga semana no hay como estar gozando de la naturaleza y admirar tranquilamente un lago, zambullirse en el agua, quizá pescar un gran pez y disfrutar todo esto junto a los seres queridos.



FIN DE SEMANA MUSICAL EN EL BLOG DE ANTONIO MORENO


Óscar Chávez nació en la Ciudad de México, Distrito Federal el 20 de marzo de 1935. Actuó en la película Los Caifanes (1966) y participó en la grabación de programas de radio-drama para Radio Universidad (UNAM). Ha participado en documentales de la historia de México como narrador.
Su producción discográfica se compone aproximadamente de 100 títulos, entre los que se encuentra la serie «Voz viva de México», en el que recita poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, Gilberto Owen y Amado Nervo; varios volúmenes dedicados a la música tradicional mexicana, latinoamericana, canción amorosa de su autoría, parodias políticas y diversos títulos vinculados con movimientos sociales como "México 68", "Canciones de la Guerra Civil y resistencia española" o el disco dedicado a la guerrilla zapatista: "Chiapas".

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Rafael Loret de Mola - Los caminos torcidos

Rafael Loret de Mola
En el 2000 una de las noticias sobresalientes, además de la consumación de una primera alternancia en el Ejecutivo federal que poco cambió las cosas, fue la tranquilidad de la transición política, bajo la euforia de millones quienes habían atestiguado la caída del muro priísta y la falsa “exaltación” de Ernesto Zedillo como garante de la democracia; incluso el Ejército actuó sin menoscabo de su lealtad a las instituciones aunque para los mandos, formados bajo un liberalismo que observaba a los panistas como retrógradas, aquello representara otra contrarrevolución. Y ya sabemos cuánto duele por aquellos escenarios la primera y gran traición, contra Madero, con las águilas del “Chacal” Victoriano Huerta.

Fuera de especulaciones, es evidente que los mandos castrenses con capacidad operativa –no hablo de quienes están segregados o pensionados quienes mantienen, casi todos, la flama del patriotismo, lo que me consta-, pusieron sus condiciones al mandatario entrante, en este caso Vicente Fox, como lo hicieron tiempo atrás durante dos momentos especialmente álgidos: La asunción de Miguel de la Madrid, quien durante su primer año de gestión debió aceptar las “peticiones” de los altos oficiales sobre todo pecuniarias, abriendo la puerta para la “tolerancia” respecto a nexos con las bandas organizadas –recuérdese que se dio en aquel sexenio el primer “boom” del narcotráfico-; y posteriormente durante el sexenio de Carlos Salinas con la obsesión por la legitimación de su mandato con la aplicación de fuerza extrema –no se olvide el episodio que culminó con la aprehensión del líder sindical más poderoso del país y América Latina, “La Quina”-, contra cuantos jugaron a la contra durante su campaña electoral, por ejemplo el célebre Manuel Clouthier del Rincón “Maquío”, muerto en un extraño “accidente” en el que sus familiares no creen aunque ahora opten por amenizar los actos públicos pulsando la guitarra –tal es el caso del secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, quien no tuvo tiempo de pedirle la mano de Leticia, la hija del prominente personaje, si bien se casó con ella; también el hijo mayor de “Maquío” sigue sosteniendo sus propias dudas e hipótesis sin poder avanzar en las averiguaciones-. Los panistas, insisto, son así: Olvidan a sus muertos en el panteón de la ignominia sin siquiera buscar explicaciones.

Otro caso sintomático es el de la extraña muerte de Carlos Castillo Peraza, en Bonn y en la residencia de un íntimo amigo, cuando ya se había separado del PAN y pensaba ocupar el sitio que había dejado vacío –y lo sigue estando- Octavio Paz. El suceso, en 2000, estuvo enmarcado en los prolegómenos de la asunción de Fox quien creyó, desde el principio de su régimen, que la victoria había sido suya, sólo suya, y no del partido que le postuló. No admitió ceder ni un ápice de la gloria “por haber sacado al PRI de Los Pinos”. Fue entonces cuando Diego Fernández de Cevallos sentenció: “Aumentará su fama cuando se vaya y vuelva a meter al PRI a la residencia oficial”. Pasaron seis años, luego de las truculentas elecciones de 2006, para cumplir el tremendo pronóstico.

Me cuentan igualmente que durante la administración de Luis Echeverría, ya anciano y con el estigma de 1968 y 1971 sobre sus hombros, el Ejército igualmente le presionó para lograr canonjías. Fue entonces cuando este mandatario, además de conceder ciertos privilegios a los militares, reforzó al Estado Mayor Presidencial con preparación de élite y capacidad para poder superar a siete soldados en caso de llegar a un enfrentamiento. De este tamaño era el temor del presidente cuando sintió que no tenía todos los controles en la mano. Pese a todo, terminó su gestión en plenitud y permitiéndose un amago de golpe de Estado contra su sucesor, José López Portillo, a 10 días de la transición sexenal. Luego, claro, fue a parar a Canberra, el punto geográfico más alejado del país, como “embajador plenipotenciario”.

Estas historias pueden ilustrarnos sobre los riesgos actuales, cada vez más severos. Es obvio que la vulnerabilidad de Calderón, que tan útil fue para las mafias que se sirvieron con la cuchara grande, se pretende trasladarla a Enrique Peña por obra y gracia de la desobediencia civil. Un segundo “espurio”, para una población confusa con un padrón de votantes cuya quinta parte es incondicional de Andrés Manuel López Obrador –los incondicionales, por cierto, me remiten a los jamelgos de los picadores en las plazas de toros, con los ojos vendados para que sólo olfateen el peligro sin verlo-, es la mejor carta para los criminales y las injerencias del norte, sobre todo cuando caigamos al nivel de un “estado fallido”, construido a pulso por los ambiciosos listos a apoderarse, a precios de oferta, de cuanta empresa sea rentable a futuro.

De eso se trata el drama actual. Y en medio está un Ejército hondamente dividido al grado de que un amplio sector de generales insiste en el nombramiento del general Tomás Ángeles Dauahare como secretario de la Defensa Nacional desde su posición actual de arraigado sin que, hasta este momento, se haya podido comprobar ninguna de las acusaciones armadas en su contra. ¿Y la procuraduría militar por qué no reclama al personaje para juzgarlo de acuerdo a las leyes castrenses? Es la primera vez que se deja a un lado esta instancia tras ser señalado un general de alta graduación como enclave o colaborador de las mafias organizadas. Y esto no será fácil perdonarlo en la visión de quienes, desde dentro, saben bien cómo se han formulado las intrigas al más puro estilo de la derecha y con Marisela Morales, la procuradora general, en plan de testaferro político.

Hay malestar y mucho. De allí que jugar con fuego a la desestabilización, como pretenden los radicales de izquierda quienes no aceptan otra cosa que no sea la entronización fastuosa de López Obrador, es andar el camino hacia la hoguera, primero, y el abismo, después. ¿Es esto lo que alegraría la conciencia de un patriota ante las asechanzas diversas? En un mundo global, como el actual, no puede pensarse en México como una burbuja inmune a los factores externos y a las crisis recesivas generales. Mucho menos cuando la buena impresión que causó entre los observadores internacionales y los estadistas de buena arte del mundo llamado civilizado, incluyendo algunas naciones con tendencia hacia la izquierda, fue devastada por la negativa de López Obrador a reconocer los resultados dados por el IFE, a lo que él se había comprometido firmando un pacto de civilidad ya terminada la campaña proselitista y cuando los vicios que hoy se alegan se habían consumado, y su beligerancia en crecida... hasta llegar al punto de encenderse denostando al PRI por haber recurrido al “lavado de dinero” sin señalar a quienes serían parte de la trama ilegal. Poco falta que, en breve, se nos involucre a los treinta y cuatro millones de mexicanos que votamos por otras opciones o anularon sus boletas.

En el considerando anterior, los pobres, quienes menos tienen, estarían en primer plano. Ellos representarían más del 65 por ciento del total de los supuestos votos “comprados”. Insisto en que fue el propio Andrés Manuel quien marcó la regla: “Acepten todo y luego voten libremente”. Esta consigna, que pocos citan en estos momentos de confusión, pudo ser la ruta a seguir por algunos de sus incondicionales quienes, al fin y al cabo, sufragaron por López Obrador y se nutrieron de las ya célebres despensas, una costumbre que viene de muy atrás, esto es de cuando el propio ícono era miembro del PRI en su Tabasco natal. ¿Quizá en esos tiempos aprendió la estratagema? ¿Él está, de verdad, libre de pecado? Las truculencias verbales que tienden a los llamados a la anarquía están tipificados como delitos. No lo olvidemos.

rafloret@yahoo.com.mx

Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/los-caminos-torcidos

Carlos Ramírez - AMLO: La democracia soy yo

Carlos Ramírez
» Son movimientos antisistémicos

1.- La democracia es una forma de gobierno establecida por decisión mayoritaria.

2.- La construcción de mayorías se hace por las masas en las calles o por mecanismos electorales.

3.- La diferencia entre la democracia de las masas y la democracia institucional se define en el conflicto o por las reglas jurídicas establecidas por la representación de las fuerzas políticas y sociales.

4.- La democracia de las masas se impone en sistemas antidemocráticos. Los sistemas democráticos tienen varios tonos de democracia: Baja, media, intensa. El sistema político mexicano, durante el largo reinado autoritario priísta 1947-1985, fue de democracia baja, procedimental y alto grado de autoritarismo. La transición 1978-2000 fue lenta, larga, pausada, con altibajos y claroscuros.

5.- Si la democracia consiste en el relevo de autoridad por la vía electoral, México accedió a la mayoría de edad en 1996 cuando el organismo electoral abandonó el espacio de control del gobierno y las elecciones las hizo el IFE como institución sin control gubernamental. Ahí la democracia mexicana se colocó en el rango de media-baja.

6.- La democracia se mide por la libertad del elector a la hora de votar, no por la voluntad del candidato derrotado. López Obrador aceptó las reglas del juego electoral al inscribirse como candidato y ha tenido en dos elecciones presidenciales los espacios determinados por las leyes: En el 2006 instaló un plantón del zócalo al periférico para presionar a la autoridad electoral, luego ordenó a los perredistas impedir por la vía de la fuerza y la violencia la toma de posesión de Calderón, después ordenó a los perredistas a no reconocer a Calderón como Presidente Constitucional y terminó su ofensiva al margen de la democracia con su coronación como “presidente legítimo” con “gabinete”, silla gestatoria del águila, “banda” presidencial y juramento constitucional.

7.- Ahí López Obrador estableció su democracia: Jugar con las reglas del sistema, perder y luego exigir la victoria. Si ha habido tanta desconfianza en el 2006 y en el 2012 en las instituciones electorales, bien pudo no haberse inscrito o retirarse como candidato antes de las elecciones.

8.- Luego de conocerse los resultados del conteo oficial, López Obrador de nueva cuenta renegó del sistema electoral institucional. Y se erigió, otra vez, en defensor de la democracia. Pero se trata de una democracia al estilo Luis XIV: “La democracia soy yo”. Se trata de una tesis absolutista, personalista. El Caudillo establece los rangos de fijación de la democracia. El problema radica en que en México no habrá democracia hasta en tanto López Obrador no gane la Presidencia de la República.

9.- Si la democracia mexicana actual no es democracia, ¿qué ha hecho el PRD como fuerza política y legislativa para llevar a México a lo que sería, en el lenguaje lopezobradorista, una democracia auténtica? De 1978 a 1989 la izquierda socialista arribó al Congreso y tuvo un espacio político sobresaliente y de 1989 a la reforma electoral del 2008 el PRD ha estado presente en la reconfiguración del sistema político. Por tanto, el sistema democrático actual es corresponsabilidad del PRD y de sus figuras dominantes, entre ellas López Obrador.

10.- El PRD fue determinante en la reforma del 2007-2008 para corregir los errores del 2006, incluyendo la deposición del consejero presidente Luis Carlos Ugalde y la designación del pro-perredista Leonardo Valdés Zurita. Si ahora López Obrador cuestiona a Valdés, ¿entonces por qué lo impuso el PRD en el 2008?

11.- El PRD ha fracasado en la negociación de un sistema electoral ideal, puro, a prueba de priístas, diríase que edificado sólo para beneficiar al PRD. Pero el PRD, el PT y MC critican el sistema electoral, siguiendo el liderazgo de López Obrador, que ellos avalaron como parte del sistema de partidos. Hoy Jesús Zambrano y López Obrador atacan el sistema electoral como si fueran ajenos a ellos, pero se trata del mismo sistema electoral que permitió la candidatura de López Obrador a jefe de Gobierno sin cumplir los requisitos y que le permitió mover a las masas en el 2000 para ganar violando las reglas electorales. ¿En el 2000 sí y hoy no? Claro, en el 2000 López Obrador ganó y en el 2012 perdió.

12.- López Obrador se escuda en la democracia para defender la democracia. Pero su plan no es otro que identificar la democracia sólo si se invalida la elección y así mostrar que no perdió. Pero el plan es una muestra de la doble moral de López Obrador: A través de sus grupos de choque ataca a empresas, invade Soriana como en el 2006 atacó físicamente a Banamex, presiona en las calles, insulta a críticos como Carlos María y Ricardo Alemán. Eso sí, acude a las instancias institucionales a presentar alegatos pero ya reveló que no aceptará los dictámenes que le den a Peña Nieto la constancia de mayoría; y si ello ocurre, entonces desprestigiará al Tribunal Electoral.

13.- La democracia institucional tiene sus reglas y los partidos tienen que respetarlas. Por la esperanzas de ganar, el PRD y López Obrador dejaron pasar algunos hechos de parcialidad de funcionarios del IFE y del Trife. Como perdieron, ahora todo es malo. ¿Por qué el PRD y López Obrador no denunciaron antes esas presuntas irregularidades y por qué aceptaron participar en las elecciones? El retiro del PRD y de López Obrador antes de las elecciones hubiera evitado el conflicto poselectoral.

14.- La democracia de las masas es pasional, caudillesca, depende de la voluntad del César, de la masa en masa, de la estridencia. El conteo de votos le dio casi 16 millones a López Obrador. Y ahora quieren convencer que esos votos fueron puros, en tanto que los de Peña Nieto y Vázquez Mota fueron impuros.

15. En México se va a dirimir, de nueva cuenta, en un conflicto poselectoral el modelo de democracia: el institucional o el cesarista.

carlosramirezh@hotmail.com

Leído en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/amlo-la-democracia-soy-yo

Ana María Salazar - Liderazgo del siguiente sexenio

Ana María Salazar
Ojalá que me perdonen estimados lectores, pero como ustedes saben, estoy obsesionada con el tema de liderazgo. A la luz de que en poco tiempo tomarán posesión un nuevo presidente (bueno por lo menos eso dijo el IFE) nuevos gobernadores, alcaldes, legisladores federales y locales, es importante discutir de nuevo, qué características de liderazgo deberán de tener los nuevos líderes electos o los que tomarán las riendas políticas del País.

Depende en parte de cuál es la visión que tenemos sobre cuáles son los problemas fundamentales del País y qué nos espera en los siguientes años. ¿Necesita México líderes que le dé prioridad a decisiones basadas en consensos políticos, dado que será la única forma de avanzar en las reformas? Entonces el País requiere buenos negociadores.

¿La situación nacional requiere de líderes que impongan soluciones por la degradación política del País? Entonces el siguiente líder del Ejecutivo deberá ser una persona firme en sus convicciones. ¿El futuro mandatario deberá tener un gabinete absolutamente fiel, o buscar rodearse de secretarios que le puedan proporcionar diferentes perspectivas? La respuesta en parte depende de qué tantas habilidades tenga el Presidente de supervisar a sus subalternos. ¿Debe el nuevo presidente inspirarnos y hacernos creer en el futuro de México o la táctica debería ser subrayar en una forma pragmática y realista los serios problemas que enfrentan el País y los sacrificios que se requerirán para cambiar este rumbo? Un buen líder inspira, pero al mismo tiempo no crea expectativas falsas. ¿Continuar apoyando la mayoría de las políticas públicas impulsadas en los últimos años o el futuro de México requiere una gran sacudida puesto que el actual esquema simple y llanamente reprobó? ¿Podrá la gobernabilidad del País en esta coyuntura sobrevivir un trascendental revolcón político? ¿A qué se le debe de dar prioridad, al problema de la pobreza o a la inseguridad desbordada en el País?

La respuesta a estas últimas tres preguntas nos define si la personalidad de los nuevos lideres debe de incluir o no algunas características autoritarias.

Mucho se ha especulado acerca de si el liderazgo está intrínsecamente ligado a la inteligencia. Probablemente haya quien piense que ser inteligente es un requisito indispensable para ser un buen líder, y quizá tenga razón. Pero la capacidad de un líder, a fin de cuentas, no se define por su inteligencia, y aunque es una herramienta básica, la disciplina y el propio interés se suman a ella como factores indisolubles. Podríamos buscar ejemplos de personas extremadamente inteligentes, muy brillantes, que fueron muy malos líderes. Una persona muy inteligente y que pretende saberlo todo, es muy probable que caiga en la soberbia.

Los líderes soberbios por lo regular terminan siendo malos dirigentes pues no buscan asesoría en ninguna de las áreas y desembocan en el fracaso, porque finalmente sabemos que nadie, absolutamente nadie, puede saberlo todo ni ser experto en todos los temas. Por el contrario, encontramos ejemplos de personas que no tienen una inteligencia extrema y que ni siquiera son brillantes, pero que poseen otras cualidades tal vez más importantes para un líder, como la capacidad de empatía, el control emocional, el poder seleccionar un buen equipo de trabajo y, sobre todo, la conciencia de sus propias limitaciones. Muchas personas tratan de ligar el tema de la inteligencia con su capacidad de liderazgo, pero yo diría que por el contrario, más que ligado a la inteligencia lo está a la disciplina, a la capacidad de reconocer que el liderazgo es un proceso de aprendizaje que dura toda la vida.

Un líder que no es socialmente inteligente es muy difícil que logre ejercer un liderazgo efectivo. Un líder socialmente ignorante actuará a partir de su instinto sin pensar en las consecuencias. Nunca analizará los efectos de sus actuaciones ante el público y jamás le preocupará su desarrollo con la gente; por lo tanto, sus decisiones afectarán no sólo la imagen que de él percibe el pueblo, sino incluso los resultados en el momento de buscar consensos o de resolver problemas. Por el contrario, un líder inteligente siempre estará preocupado por su aspecto social más que por su imagen de líder. Buscará mejorar su desenvolvimiento frente a sus semejantes, esto es, hará uso de un lenguaje adecuado, tanto verbal como no verbal. Un líder inteligente logrará una mejor empatía con su equipo y con sus electores en tanto llegue a entender la importancia de su comportamiento social.

A fin de cuentas, un buen liderazgo es simple y sencillamente el ejercicio correcto del poder, la búsqueda de las decisiones correctas. Dick Morris, reconocido y controversial consultor de la Casa Blanca y autor de “El Nuevo Príncipe”, explica: “El arte del liderazgo es mantener un impulso lo suficientemente adelantado como para controlar los acontecimientos y mover la política pública sin perder el apoyo público”.

Del dicho al hecho…

Ana María Salazar es analista política.

Twitter: @AMSalazar

En Internet: www.anamariasalazar.com

Facebook: anamariasalazarslack


El arte del liderazgo es mantener un impulso lo suficientemente adelantado como para controlar los acontecimientos y mover la política pública sin perder el apoyo público” Un líder que no es socialmente inteligente es muy difícil que logre ejercer un liderazgo efectivo. Un líder socialmente ignorante actuará a partir de su instinto sin pensar en las consecuencias. Nunca analizará los efectos de sus actuaciones ante el público y jamás le preocupará su desarrollo con la gente

Ricardo Rocha - Indecisión

Ricardo Rocha


Sigue la batalla electoral con Andrés Manuel López Obrador explicando tan tranquilo que a este país no le pasará nada si se invalida la elección, el Congreso elige a un Presidente interino y se convoca a nuevos comicios para dentro de 15 o 18 meses. Y claro, el PRI revirando que López Obrador es un perdedor que radicaliza su discurso para apostar ahora a la insensata ruptura institucional del país.







Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/27-07-2012/8418. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

Manuel Camacho Solís - El aterrizaje forzoso de Enrique Peña Nieto

Manuel Camacho Solís
E l plan A de Enrique Peña Nieto falló. La realidad política que enfrenta no es la que él y sus asesores anticiparon. Por sus declaraciones y hechos, salta a la vista que él aún no lo reconoce. La dura realidad se lo irá mostrando hasta que llegue al punto de aceptar lo que no previó y adaptarse a ello, o persistir en una idea equivocada de la realidad que no hará sino amplificar sus fragilidades y alentar su endurecimiento, complicar la gobernabilidad y debilitar su imagen internacional.

El plan A consistió en ganar las elecciones por un margen muy amplio que le diera mayoría en el Congreso y un alto grado de control sobre el poder presidencial. Con ese poder impulsaría las reformas estructurales neoliberales que quedaron pendientes desde los años 90. La manera de lograrlo fue mediante la creación y manejo de unas expectativas de triunfo electoral por un amplísimo margen. El método es el mismo que el que se aplica en la economía: cuando los números no dan, algunos hacen creer que sí, y con ello logran ganar tiempo o incluso cambiar comportamientos. Claro que si fallan, se revienta la burbuja y alguien termina pagando los costos del aterrizaje forzoso. 

Esa estrategia empezó a fallar el día en que se presentó un imprevisto —el descalabro en la Ibero— frente al cual EPN y el PRI no supieron reaccionar. Ahí cambió todo: se cerró la elección, creció el interés por votar, se potenció a la oposición política y social. Con una más alta participación, ocurrió lo inimaginable: que AMLO le disputara la Presidencia. Se aglutinaron las fuerzas conservadoras y el PRI recurrió a diversas irregularidades, pero ni así se logró el resultado esperado. El saldo es un Congreso plural, endurecimiento de la oposición social contra EPN y una disputa en curso sobre la legalidad y legitimidad de la elección que ya le ha causado daños dentro y fuera de México. 

EPN sigue reaccionado como si nada hubiera ocurrido. Niega cualquier irregularidad, al punto de sostener reiteradamente que mete las manos al fuego respecto a que no ocurrió nada fuera de la ley. Sus afirmaciones no hacen sino irritar adicionalmente a quienes piensan lo contrario y que representan a una parte considerable de la población, sobre todo de las zonas urbanas y entre los ciudadanos con más alto nivel de educación. Peor aun resulta cuando va saliendo la verdad y se comprueba que una parte de los reclamos tiene sustento, como se va demostrando con el caso Monex. 

Lo mismo va a ocurrir con sus posicionamientos frente a la protesta social. ¿Si no la reconoce, cómo podría encauzarla? O frente a la oposición política: ¿tiene algún sentido seguir insistiendo en mayorías amplísimas y contundentes que respaldan su programa cuando no alcanzó el 40%? ¿Es viable su reforma privatizadora del petróleo, cuando no lo respalda una mayoría constitucional en el Congreso y eso radicalizaría la movilización de la calle en su contra? 

Entre más tarde EPN en reconocer que sí hubo irregularidades graves en su campaña, que su actitud contribuyó a aglutinar a una oposición social que no se había expresado con tal fuerza, que no tiene mayoría en el Congreso y que en sus propios votos y alianzas están las resistencias al cambio, más se encerrará en una posición defensiva que lo incomodará y que limitará las oportunidades de que, entre todos, encontremos una salida decente al final del proceso electoral. 

El punto no es sentarse en Los Pinos, sino crear las condiciones para fortalecer a la autoridad. No es intentar convencer de que se es un demócrata y meter las manos al fuego sobre que no hubo irregularidades, sino palpar el sentir de la gente y sentar las bases de una auténtica reconciliación. Su dilema es: hacer concesiones de peso que serenen a la sociedad y prestigien a las instituciones antes de entrar; o empecinarse en forzar la entrada al extremo de desconocer políticamente al Congreso y a la mitad de la población para intentar gobernar con la presidencia autoritaria.


Leído en: http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=122936