POR TEPOZTECO.
Mi intensión al presentar mi escrito anterior: “Feminicidios en México”, era
contrastar la realidad con la versión expuesta por Denise Dresser en su
artículo: “MujereMigaja” (
http://foroparalelodemilenioelotroforo.blogspot.mx/2014/06/denise-dresser-mujeres-migaja.html);
sin embargo, dos de los comentarios al mismo, me convencieron de que, posiblemente,
no había sido suficientemente explícito y, además, el concepto más importante:
lo que se denomina como “tasa de feminicidios”, indispensable para comparar la
gravedad
de este problema en localidades
con poblaciones diferentes, requiere también una explicación adicional. En
consecuencia, este escrito lo dedico, principalmente, a dos de los pocos foristas
que participan, frecuentemente, en este sitio: eduardoantonio y Lobo_Estepario,
esperando les sea de utilidad.
Con el primero de ellos gasté una gran cantidad de tinta para tratar de que
comprendiera la única manera utilizada normalmente para COMPARAR la gravedad de
los feminicidios entre dos localidades con poblaciones diferentes: la tasa de
feminicidios, sin conseguirlo, ni siquiera sabe cómo se calcula dicha tasa pues,
me escribió una verdadera joya al respecto:
“Y hay algo preocupante en que hables y defiendas índices que nos desvían
del problema. Te das cuenta que el .98 % de Q. Roo, equivale a 15,000
asesinadas, mientras que el .97% de EDOMEX significan 140,000 féminas
eliminadas?”
Si utilizáramos una de las pocas afirmaciones verídicas de Denise en su
artículo de referencia: “El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio
–constituido por 43 agrupaciones dedicadas a la defensa de los derechos
humanos– registró 922 feminicidios en el Estado de México entre enero de 2005 y
agosto de 2010” (en 5 años, aproximadamente, 184 por año), podríamos
comprender, en su justa dimensión, la increíble diferencia entre lo “calculado”
por dicho forista y la realidad.
El segundo, un asiduo admirador de Denise, me dedicó, con su lenguaje
florido, una “contundente” respuesta, aparentemente, sin siquiera leer mi
escrito:
“Ah y eso de que "demostraste" que denisee "falsea los hechos
y manipula las estaidisticas" (juar juar juar juar) no pasa de ser una
marihuanada y alucinación tuya..nada has demostrado ni nada has comprobado eso
solo esta en tu calenturienta mente...al rato vas a salir con la mafufada que
"vas a demostrar que Irene Levy falsea y manipula los hechos"...juar
juar juar juar...por la clase de columnistas derechistas, vendepatrias y
gobiernistas que te "alimentan" se entiende la razón de tus
inclinaciones gobiernistas, derechistas y priistas...No hay peor ciego quién no
reconoce sus propias limitaciones...”
Espero que dicho forista se digne leer el presente pues, especificaré en
donde miente Denise, en donde presenta información tendenciosa, con el objeto
de propiciar conclusiones equivocadas del lector y en donde incorpora
información fuera de contexto, con la finalidad de volver más dramática la
situación. Mi respuesta a lo escrito por Irene Levy, fue que se trataba de un
buen artículo, en donde se expresa la opinión de una persona que demuestra
saber de lo que está hablando, sus suposiciones difieren de las de otros
conocedores del tema; anexándole 12 de los beneficios de la reforma de
telecomunicaciones, no incluidos en su exposición.
Siendo muy lamentable un solo feminicidio, con mayor razón lo es cuando se
trata de varios y, al aumentar la cantidad, se puede convertir en un grave
problema; como lo fue, a nivel nacional, aumentando el 40% en el sexenio pasado.
Como es natural, los feminicidios se agrupan por localidad, siendo lo más común
hacerlo por estado, o bien, a nivel nacional, si es que la comparación se hace
entre países. La sola cantidad de los asesinatos cometidos en un estado (numero
absoluto), no nos sirve para comparar su gravedad relativa con otros pues,
lógicamente, la población femenina en cada uno de ellos influye en la cantidad:
a mayor población, mayor posibilidad de ocurrencia.
En virtud de lo anterior, se utiliza la denominada como “tasa de
feminicidios”, la cual se calcula de la siguiente manera: la cantidad de
feminicidios ocurrida en un tiempo determinado, que puede ser un año, se divide
entre la población femenina de la entidad federativa considerada. El resultado
sería el número de feminicidios por mujer, habitante de ese lugar, en el año
considerado. Como dicho resultado nos proporciona una cantidad demasiado pequeña,
se multiplica por un número de mujeres que muestre otra cifra más entendible y
manejable, en el caso de los feminicidios, el multiplicador es 100 mil. En
consecuencia, obtenemos el número de feminicidios por cada 100 mil mujeres,
cantidad ya independiente de la diferencia de
población, por haberse tomado en cuenta en el cálculo. ¿Quedo suficientemente
claro eduardoantornio?
De acuerdo con lo anterior, los números absolutos de feminicidios no nos
sirven para comparar correctamente la gravedad relativa de ese problema entre
los estados pero, como la población femenina del Estado de México es mucho mayor
que la de cualquier otro (un poco más de 7 millones y medio) y, lógicamente, la
cantidad de este tipo de delitos también es mayor al resto, “políticamente”, es
muy socorrido utilizar los números absolutos para criticar a EPN,
en el tiempo que fue gobernador de ese
estado, especificando únicamente que la cantidad de ese tipo de delitos fue
mayor (no su tasa), inclusive, a la de Chihuahua (con población femenina de un
poco más de millón y medio, la quinta parte de la correspondiente a Endomex), a
pesar de que, en Chihuahua, el número de asesinatos de mujeres, entre el 2006 y
el 2012, fue 15 veces mayor que el promedio mundial. Se aprovecha el
desconocimiento de muchos sobre la manera de efectuar correctamente las
comparaciones y el no saber tampoco las grandes diferencias entre las
poblaciones involucradas.
En mi escrito anterior sobre este tema transcribí un artículo de Sergio
Sarmiento, en donde se mencionaba el manejo político de este problema y
presentaba una estadística del INEGI en el 2010, en donde aparecía el Estado de
México en noveno lugar, sin embargo, afortunadamente, existen unas estadísticas
muy completas, que abarcan del 1990 al 2011:
http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/encuentro_genero2013/doc/Maria%20de%20la%20Paz%20Lopez_Ags_2013.pdf
En la
correspondiente a feminicidios, podemos constatar lo escrito por Denise con la
verdad:
“Donde desfilan los féretros durante los 21 años –seis de ellos bajo el
gobierno de Peña Nieto– estadísticamente analizados en el libro. Donde el
Estado de México fue el peor sitio para ser mujer, no en números absolutos,
sino en tasas. Más de 7 mil mujeres asesinadas. Entre 1990 y 2011 el estado
ocupó en 11 ocasiones el primer lugar en tasa de mortandad por agresiones a
mujeres. Entre 1990 y 1997 el estado mantuvo la primera posición en
feminicidios de manera ininterrumpida… Enrique Peña Nieto recibió el gobierno
estatal en 2005, año en el que –nuevamente– el territorio mexiquense fue el más
violento para las mujeres”
Efectivamente, entre 1990 y 1997, el Estado de México ocupó el primer
lugar en feminicidios pero, el que haya sido así, no tiene nada que ver con
EPN, esa información “adicional”, junto con: “Donde desfilan los féretros
durante 21 años-seis de ellos durante el gobierno de Peña Nieto-
estadísticamente analizados en el libro. Donde el Estado de México fue el peor
sitio para ser mujer, no en número absolutos sino en TASAS”. En donde podemos
comprobar que Denise MIENTE.
Entre 1998 y el 2011, en 14 años, solo en dos de ellos dicho estado
ocupó el primer lugar: en el año 2000 y en el 2005, en el cual, efectivamente,
EPN inició su sexenio pero, rindió protesta como gobernador el 15 de septiembre,
gobernando, tan solo el último trimestre, siendo evidente la intención de
Denise de hacerlo culpable por lo sucedido en ese año, sin embargo, a partir
del año siguiente, hasta el final de su mandato, su estado no volvió a ocupar
el primer lugar, por consiguiente, es FALSO que haya sido “el peor sitio para
ser mujer” durante su sexenio.
Denise escribe: “Su estado, señor presidente. El que hoy reclama, como
lo hizo ayer, que las mujeres no son desechables. El que hoy le reclama, como
lo hizo ayer, que sea el responsable y que se encargue de resolver este
escándalo” pero, a quien le debían haber reclamado “ayer” es al Presidente anterior pues,
durante su sexenio ese problema se agravó un 40% y durante la administración de
Peña Nieto, como gobernador, su entidad no ocupó el primer lugar en este tipo
de asesinatos, en consecuencia, no puede ni debe ser señalado en relación con la
ocurrencia de ese delito.
Entre el 2007 y el 2012 se registraron 12 mil 263 feminicidios, de los
cuales, mil 86 fueron en el 2007 y 2 mil 774 en el 2012, un aumento del 155%
entre estos dos años. Tan solo entre el 2010 y el 2012 se registraron un
promedio de 7.1 feminicidios diarios. Los tres primeros lugares correspondieron
a Chihuahua con 22.7, Guerrero con 10.4 y Nayarit con 9.7. Lo cual demuestra
que sí se trató de un problema muy grave, merecedor de una crítica muy severa
aunque, con otro destinatario.
Conociendo las cifras anteriores ¿Quién podría aceptar como verdaderas las
supuestas quejas que reproduce Denise? : “Su estado, señor gobernador, se está
convirtiendo en un sembradío de cadáveres femeninos. Su estado, señor
gobernador, ignora la violencia sexual que en muchos casos conlleva el
feminicidio. Su estado, señor gobernador, (…) ha rebasado la tragedia de
mujeres y niños en Chihuahua”.
No cabe duda, Denise sabe cómo generar el enojo del lector, confiada en
que nadie podría demostrar que se trata, únicamente, invenciones convenientes.
Cualquier feminicidio representa una situación dramática y el describir
algunas de ellas, como lo hace Denise en su artículo, solo persigue la
indignación del lector pero dirigida a EPN, no a las autoridades, en general.
Si nos atuviéramos a la estadísticas reales, el referido artículo
perdería todo su sustento y quedaría, tan solo, como una más de las críticas de
Denise alimentadas con falsedades para acomodarlas a sus propósitos y sin
posibilidad de poderle pedir el demostrar la veracidad de lo que escribe. Hace
tiempo, traté de manifestarle mi inconformidad con uno de sus artículos, sin
lograrlo, no me fue posible encontrar la manera de hacerlo.
Como el seguir escribiendo sobre Denise, podría interpretarse como una
obsesión de mi parte, tan solo por haberme comprometido, continuaré con el
análisis de uno de los videos presentados por Ramiro Padilla Atondo, en su
artículo correspondiente, cambiando después de tema.