| Jorge Fernández Ménendez |
En alguna ocasión entrevistaba al ex presidente Carlos Salinas de Gortari sobre el tema y le decía eso mismo, que las atribuciones y posibilidades de un mandatario no eran en la actualidad equiparables a las que él había tenido en Los Pinos. Salinas de Gortari creía que no era así, que las facultades y atribuciones del presidente no se habían modificado, que eran las mismas. La diferencia, decía, era que no se utilizaban igual o que no se sabían utilizar y que de alguna forma se había demeritado la institución presidencial. Era una verdad, pero una verdad a medias: lo que había cambiado, por muchas razones, no era el marco legal (que también sufrió modificaciones pero menores) sino el entorno político y las facultades que Jorge Carpizo llamó “metaconstitucionales” de un presidente. Durante el sexenio de Carlos Salinas, por ejemplo, la gran mayoría de los gobernadores fueron, por una u otra causa, removidos de sus cargos; en ese periodo se dieron las primeras y famosas concertacesiones (acuerdos políticos que, a diferencia de otros analistas, considero básicos para haber podido desamarrar el viejo sistema político y comenzar a transitar hacia un mayor pluralismo y democracia).

















