El fin de semana pasado el partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) decidió ampliar por unanimidad el mandato de Jesús Zambrano como su líder nacional por unos meses más. El lunes, con eso bajo el brazo, y de la mano de Cecilia Romero, presidenta en funciones del partido Acción Nacional (PAN, derechas), hizo un pronunciamiento para rechazar el contenido de las leyes secundarias en telecomunicaciones que el presidente Enrique Peña Nieto había mandado al Senado unas horas antes para complementar la reforma a esa industria. Las normas propuestas han sido duramente criticadas por analistas, empresarios del sector y políticos. También han cosechado apoyos. Para sus detractores, se trata de una contrarreforma a lo logrado en el sector en 2013 dentro del Pacto Por México.
En entrevista con EL PAÍS, Zambrano explica que la tensión política que se vive después de la ruptura del acuerdo del gobierno con las dos principales fuerzas de oposición, ocurrida en diciembre por la aprobación de una amplia reforma energética rechazada por la izquierda, podría aumentar si el Gobierno de Peña Nieto se aferra a sacar adelante tal cual la iniciativa enviada al Congreso. El perredista, uno de los padres del pacto, va más allá y advierte que si el presidente de México hace eso “sería desacreditarse a sí mismo con todo lo que ya se había avanzado, y sería también demostrar que el poder público vuelve a doblegarse ante los poderes fácticos y que aunque salió decidido y muy valiente a decir que aquí hay poder público y presidente fuerte, al final resultó que terminó siendo un engaño, que es un presidente al que le temblaron las corvas, que se empequeñeció ante los poderosos y que terminó sometiéndose a sus designios”.
























