A DECIR de varios michoacanos, Fausto Vallejo no se merecía tan triste final en su carrera política.
EX DIPUTADO LOCAL y ex dirigente estatal del PRI, su mayor capital político lo ganó como alcalde de Morelia, cargo que ocupó en tres ocasiones, una de ellas como interino.
SU BUEN CARTEL como presidente municipal chocó con la mala suerte de que sus mandatos se dieron, justamente, en los tiempos en que el PRD dominaba Michoacán.
CUANDO, por fin, pudo llegar a la gubernatura, lo hizo con todo en contra: con la salud mermada, con un mandato acortado a sólo cuatro años y, lo peor, con un estado deshecho por la inseguridad y la violencia.






















