Treinta y cinco mil millones de dólares al año es una cantidad tan grande, que todo lo que se invierta para defenderla es barata. Ese es el valor anual estimado del mercado de las telecomunicaciones en México, cinco veces más grande que el valor de la industria delentretenimiento en televisión, un pastel tan suculento que no deben de extrañar los esfuerzos de los gigantes del sector para que la ley secundaria de telecomunicaciones los favorezca, no los perjudique, pero sobretodo, que no de ventajas a sus adversarios empresariales. Esta es una batalla cruenta e implacable.
Con la llegada de la ley secundaria de las Telecom a las comisiones en el Senado, se intensificaron las hostilidades entre dos ejércitos, los del magnate Carlos Slim con su emporio América Móvil –que concentra a Telmex y Telcel-, y sus socios en MVS-Dish, de la familia Vargas, contra el resto del mundo. Los intereses económicos se proyectaron en prensa, radio y redes sociales. La orden de fuego se dio la semana pasada cuando apareció en YouTube en el canal de “La Red es Nuestra”, la grabación de la diputada Purificación Carpinteyro, que reveló un conflicto de interés en el campo de las telecomunicaciones, que provocaron su debacle y exclusión del debate.













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