miércoles, 12 de diciembre de 2012

Salvador García Soto - El otro Chuayffet


El Emilio Chuayffet que sorpresivamente para muchos -incluida la maestra Elba Esther-llegó a la Secretaría de Educación Pública no es exactamente el mismo político que en 1995 ocupara la Secretaría de Gobernación y desde ahí concibiera un fallido proyecto para aspirar a la Presidencia en el año 2000.

Aquel Chuayffet que, invitado por Ernesto Zedillo para ser el responsable de la gobernación del país, llegó al gabinete con honores y fue nombrado secretario en una ceremonia especial en el salón Juárez de Palacio Nacional, donde el presidente le confirió un poder ilimitado para que operara políticamente desde Bucareli, mientras él desde Los Pinos se encargaba del complicado manejo económico de una nación que superaba su más dura crisis, pues de todos era sabido que a Zedillo no le gustaba mucho la parte política que delegó prácticamente en su flamante secretario de Gobernación.



Leo Zuckermann - La importancia de ganarle a Gordillo, el SNTE y la CNTE


Impecable, hasta ahora, el manejo del nuevo gobierno en materia educativa. Al parecer van en serio y por todas las canicas. Con el apoyo de la oposición, el presidente Peña está diciendo "esto es lo que quiero y, para que no haya dudas, lo voy a poner en la Constitución". Me refiero a la evaluación obligatoria de alumnos y maestros más la carrera magisterial basada en el mérito.
Aplaudo esta decisión. Como aplaudo que los tres principales partidos se hayan puesto de acuerdo para enfrentar al grupo de interés que sistemáticamente se ha opuesto a estos cambios: los dos grupos sindicales del magisterio, el SNTE y la CNTE.


Sergio Aguayo Quezada - Vandalismos

Para Alejandro Solalinde, justamente reconocido

La violencia vandálica es terca y se niega a salir de la vida pública. Reaparece en la calle y busca resquicios por doquier.

El 2 de octubre de 1968 los vándalos que dispararon indiscriminadamente contra la multitud eran un puñado de oficiales del Estado Mayor Presidencial que obedecían órdenes del Presidente Gustavo Díaz Ordaz. La historia difundida desde el gobierno era diferente y fue adoptada por la mayor parte de los medios de comunicación mexicanos: jóvenes violentos habían agredido a las fuerzas del orden.

El gobierno impuso su versión y su voluntad en el corto plazo. Las Olimpiadas se inauguraron como si nada hubiera sucedido, jueces serviles refundieron en Lecumberri a los líderes más connotados y el 10 de diciembre la Secretaría de Relaciones Exteriores escenificó en Bellas Artes una primorosa conmemoración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Las instituciones de la República sirvieron de alfombra para que se deslizara la voluntad presidencial. Al final, fue una endeble puesta en escena. La llamada "noche de Tlatelolco" es símbolo de lo que no deseamos para nuestro País.


Ricardo Alemán - Peña, presidente de izquierda

Apenas han transcurrido 12 días de que Enrique Peña Nieto despacha en la oficina presidencial y –contra la opinión de los malquerientes–, abundan las evidencias de que una de sus principales estrategias de gobierno será enarbolar las banderas que lo mismo pregonaron la izquierda como la derecha, en la pasada contienda presidencial.

Y son tan claras las señales de que Peña Nieto reivindicará las promesas de Andrés Manuel López Obrador y de Josefina Vázquez Mota que, a pocas horas de que asumiera el cargo, el diario alemán Die Welt lo calificó como un Presidente de izquierda moderna y seria, en tanto que el propio jefe del PAN, Gustavo Madero, dijo que la mayor parte de las propuestas de reforma que contiene el llamado "Pacto por México", son del partido azul.

Sin embargo, entre las primeras acciones de gobierno emprendidas por Peña Nieto en la primera semana de su gestión –a 12 días de que asumió el cargo--, destacan algunas de las banderas emblema que, en su momento, prometió el derrotado candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador: ¿Y cuáles son esas acciones?


Francisco Rodríguez - Peña y Elba, de la mano


Cada vez más, el simplismo y la superficialidad dominan el “análisis” periodístico. Hoy por hoy son demasiados los colegas opinócratas que suponen una ruptura irreversible entre el Presidente Enrique Peña Nieto y la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo… cuando la realidad apunta a ¡exactamente lo contrario!
Y es que no obstante la campaña de diferenciación entre el SNTE y la CNTE que a través de miles de spots está ahora mismo en marcha, la inmensa mayoría de quienes tienen prestado un espacio periodístico o un micrófono lanzan dardos envenenados a un blanco equivocado. Es contra la CNTE, no el SNTE que la iniciativa de reformas constitucionales fue anunciada hace justo un par de días.
Porque, mire usted, para empezar y como ya lo manifestó en su oportunidad el Partido Nueva Alianza a través de un comunicado, tanto en el Pacto por México como en la iniciativa de reformas a los artículos tercero y 73 de la Carta Magna, se recogen muchas de las propuestas que a lo largo de más de una década ha presentado la organización gremial de los docentes.


Ciro Gómez Leyva - #Yosoy132, el gran fenómeno del 2012


Hace unos años, la escritora Doris Lessing dijo que las jóvenes de hoy no caen en cuenta de que son la primera, o tal vez la segunda generación de mujeres liberadas del miedo de los embarazos no deseados. Y menos que esa liberación ha sido debida a la ciencia, no al feminismo.
Algo parecido podría decirse del movimiento juvenil que sacó del tedio a la elección presidencial. El surgimiento, éxito instantáneo y reproducción del #YoSoy132 es, antes que nada, producto del uso hábil e inteligente de los instrumentos de nuestra deforme, pero bastante sólida democracia.
Los jóvenes, cierto, dotaron esos instrumentos de imaginación y supieron cocinarlos a todo vapor. El resultado fue la, quizá, mayor sacudida cultural y emocional desde el levantamiento zapatista en 1994. Es una pena que el mal trabajo de las encuestadoras impida precisar el impacto de la protesta juvenil en la votación del 1 de julio.


Raymundo Riva Paacio - La maestra, en su lugar


Como Presidente, Enrique Peña Nieto cumplió este lunes lo que le dijo a Elba Esther Gordillo en octubre, cuando la maestra le ofreció su cabeza. “Quiero que me acompañe todo el sexenio”, atajó su ofrecimiento. Gordillo, que unilateralmente condicionó su permanencia al frente del poderoso sindicato de maestros a esa plática, decidió entonces permanecer al frente del magisterio. Para entonces, su yerno Fernando González llevaba semanas platicando las reformas que planeaba el nuevo gobierno con Aurelio Nuño, actual jefe de la Oficina de la Presidencia, que la maestra terminó de digerir el viernes pasado durante una larga plática vespertina con Peña Nieto. “Fue muy cordial”, dijo un cercano a Gordillo para enfatizar el clima del encuentro, “y de gran camaradería”.
La maestra, como lo dijo este martes el secretario general del sindicato, Juan Díaz, va con la reforma. Es posible que no le guste porque le quita poder, pero no tiene opción real. Debe haber sido claro con los mensajes antes de la toma de posesión. El principal, la designación de su Némesis, Emilio Chuayffet, como secretario de Educación, un nombramiento que nunca se les sugirió como una posibilidad que pensaba Peña Nieto. Al reponerse de la sorpresa vino un segundo mensaje.


Jorge Zepeda Patterson - Elba Esther, el narco y "La Quina"

¿Será Elba Esther Gordillo el “quinazo” de Peña Nieto? ¿O lo será Televisa, a quien consideraban titiritero del candidato ahora Presidente? ¿Quizá algún gobernador? o de plano, ¿los cárteles de la droga? Mi impresión es que habrá todo lo anterior en pequeñas dosis. 

En realidad, los “quinazos” que suelen asestar los presidentes al arranque de su sexenio tienen varios usos. Algunos sirven para sacudirse a un ex Presidente de encima y poder gobernar; tal fue el caso de Ernesto Zedillo al encarcelar a Raúl Salinas. Otros, para ajustar cuentas con enemigos personales, como lo hizo Carlos Salinas en contra de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, el poderoso líder del sindicato de Pemex, quien había hecho circular miles de panfletos con la historia de los niños que mataron a su sirvienta (Carlos y Raúl Salinas de pequeños). 

El “quinazo” de Calderón, que consistió en sacar al Ejército a las calles, tenía como propósito lograr un mínimo de legitimidad frente a las impugnaciones de AMLO y sus seguidores que lo tildaban de espurio. 

¿Qué es lo que buscaría Peña Nieto con un “quinazo”? Desde luego no tiene que sacudirse a un ex Presidente de encima, y carece de archi enemigos personales políticos. A Peña Nieto más que un golpe único y decisivo, tipo Juan Manuel Márquez contra Manny Pacquiao, lo que le interesa son varios raspones sucesivos a los grandes grupos de poder. 




Katherine Mansfield - La evasión

Katherine Mansfield
1888- 1923
"Siempre me sorprende, me aturde, que la gente sea amable conmigo. Hace que me vengan ganas de llorar". K. Mansfield, en una carta que le escribió a su marido. La cita corresponde a la biografía escrita por Claire Tomalin: "Katherine Mansfield: una vida secreta".

La evasión

Solo por su culpa, única y exclusivamente por su culpa, habían perdido el tren. ¿Que el tonto del hotelero no había tenido preparada la cuenta? Eso se debía, sencillamente, a que él no le había advertido al mozo, durante el almuerzo, que la necesitaban para las dos de la tarde. Cualquier otro se habría plantado allí, negándose a dar un paso hasta que se la entregaran. ¡Pero no! Su exquisita creencia en la bondad de la naturaleza humana le había permitido levantarse y marcharse a su habitación, a esperar que alguno de esos majaderos le llevara la cuenta... Y después, cuando llegó por fin la voiture, y mientras permanecían inmóviles (¡oh, santo cielo!) esperando el vuelto, ¡por qué no se había ocupado de la disposición de las cajas, para poder, por lo menos, ponerse en camino apenas llegase el cambio? ¿Esperaba, acaso, que ella saliera a pararse bajo el toldo, con el fuerte calor que hacía, asida a su sombrilla? ¡Vaya un cuadro divertido de la vida doméstica inglesa! No siquiera cuando se le dejo al conductor del carruaje a qué velocidad debían viajar prestó él atención alguna; no hizo más que sonreírse. “Ah”, gimió ella, “si el conductor hubiese sido ella, no habría podido dejar de sonreírse, al ser instada a apresurarse en forma tan ridícula y absurda”. Echóse hace. Echóse hacia atrás en el asiento e imitó la voz de su compañero: “Allez, vite, vite”, y pidió mil perdones al conductor por la molestia.


martes, 11 de diciembre de 2012

Hector Tajonar - El gen autoritario


MÉXICO, D.F. (Proceso)- Enrique Peña Nieto tomó posesión como presidente constitucional en circunstancias muy distintas a las que prevalecieron hace seis años, lo cual denota cambios de forma y de fondo en la relación entre las fuerzas políticas del país y en la manera de ejercer el poder presidencial, que tendrán consecuencias en el abrupto camino de México hacia una democracia de calidad.
Esta vez la inconformidad del candidato que obtuvo el segundo lugar en las elecciones se expresó de manera pacífica fuera del recinto parlamentario. Los responsables de los actos vandálicos y de excesos de autoridad deben ser investigados y sancionados. Dentro de la Cámara de Dipu­tados, las manifestaciones de protesta por las irregularidades del proceso electoral no impidieron que la ceremonia de toma de posesión se diera con normalidad y, sobre todo, sin violencia. Ello fue resultado de la negociación política que, al parecer, definirá la relación entre gobierno y partidos durante el presente sexenio.


Salvador García Soto - Invitación a la maestra


En el juego de la política, Elba Esther Gordillo llevaba cuatro sexenios al hilo ganando. Desde su asunción al liderazgo del sindicato magisterial con Carlos Salinas, hasta la consolidación de su poder cuando se enfrentó a Ernesto Zedillo y se impuso, pasando por su amistad personal con Vicente Fox que le valió cargos y cuotas en el gabinete, o su alianza política con Calderón que confirmó sus posiciones políticas. Incluso, en su apuesta electoral por Enrique Peña Nieto, la maestra ganó.

Sin embargo, en el arranque de este gobierno, desde el primer día en Palacio Nacional y antes con el anuncio del nombre de Emilio Chuayffet en el gabinete, las señales de que la suerte de Gordillo podía cambiar fueron evidentes. Primero su presencia en Palacio Nacional aquel 1 de diciembre en que no fue precisamente la más saludada y tuvo que escuchar una prolongada ovación cuando el presidente Peña Nieto anunciaba: “Una reforma constitucional que le devuelva al Estado la rectoría de la educación”.


Leo Zuckermann - Dinero, poderes fácticos y las dirigencias del PAN y PRD


Ayer comencé una serie de posibles explicaciones de por qué las dirigencias de los dos principales partidos opositores (PAN y PRD) habían firmado un pacto con el nuevo gobierno del PRI.
Argumentaba que Gustavo Madero y Jesús Zambrano habían estampado su firma en el Pacto por México porque les convenía: algo habían sacado a cambio. Mencioné una serie de compromisos electorales que, de concretarse, perjudicarían a la mejor maquinaria electoral que existe en el país: la del PRI.
En este artículo agrego tres razones más: una mayor recaudación de impuestos que podría beneficiar a panistas y perredistas, la idea de enfrentar a grupos de interés poderosos por medio de un frente común y la utilidad para Madero y Zambrano de colocarse como los interlocutores del presidente Peña.


José Antonio Crespo - Endémica cultura de la ilegalidad


Los desórdenes del 1 de diciembre reflejan varias de las enormes deficiencias del país en materia de justicia y legalidad. Pueden hacerse, al menos, las siguientes reflexiones:
1) Nuestras policías (de cualquier nivel) no han aprendido la diferencia entre aplicar la fuerza pública y abusar de ella con detenciones arbitrarias, excesos y violaciones a los derechos de los detenidos.
Además, dichos abusos están enmarcados en la ineficacia; la mayoría de los vándalos quedaron libres en tanto que muchos manifestantes pacíficos (o incluso personas ajenas a la protesta) fueron retenidos. Y en materia de impartición de justicia, prevalece el desorden, el descuido con las evidencias y testimonios, la fabricación de pruebas y la indiferencia hacia la presunción de inocencia. Pero eso no es imputable sólo a gobiernos de un partido, sino que tales vicios cruzan a gobiernos y jurisdicciones de todos los colores.


Federico Reyes Heroles - El sólido intangible

Sin seguridad básica no se puede construir un país. Pero la seguridad no es un proyecto de Nación. No regresemos al debate de si Calderón hizo bien o no en entrar a la llamada "guerra" contra los narcos. Formalmente recibió la solicitud de intervenir con fuerzas federales. ¿Hubiera sido mejor que no actuara? Difícil afirmarlo. Todavía no es claro que las cifras nos anuncien la salida del túnel. A Peña Nieto le toca, así lo ha anunciado, seguir con la batalla, aunque con cambios. Entonces, no sabemos a ciencia cierta si la "guerra" en las calles se va ganando. Pero hay otra batalla en la cual sí es claro que Calderón y el País salieron perdiendo: la del ánimo.

Al ponerse la casaca en los primeros días de su gobierno, Calderón tatuó su gestión con esa causa. Por más que se quejara de que los medios sólo envenenaban con las notas amarillistas, la verdad es que él tampoco desaprovechó un espacio para insistir en la valía de su gesta. Al hacerlo Calderón mismo provocaba que los medios dieran esos espacios informativos a la "guerra". Resultado: un círculo vicioso. Además apareció un elemento sorpresivo, el narcoterrorismo. México había sufrido actos terroristas aislados, una torre de electricidad derribada por el EPR, un bombazo sin heridos y muertes en la capital. Pero nunca habíamos confrontado una verdadera estrategia de terror. Cabezas tiradas por aquí y por allá, cuerpos descuartizados, un horror. A diferencia de otras naciones como España y Colombia, en México no había experiencia en cómo lidiar con terrorismo, en este caso narcoterrorismo. Se agravó el enredo.


Carlos Loret de Mola - Menos gritos y el Teletón sigue

Hace tres años, en diciembre de 2009, cuando los ataques contra el Teletón estaban en su apogeo, lancé un respetuoso reto: que alguien presentara una sola prueba de que Televisa usa al Teletón para evadir impuestos. Han pasado tres años y nadie ha puesto un documento sobre la mesa.

Televisa es una empresa cuya actividad financiera está reportada ante las autoridades financieras fiscalizadoras tanto de México como de Estados Unidos (sus acciones cotizan en las Bolsas de ambos países), por lo que tener acceso a su información contable es tan fácil como dar un clic en Internet: por ley en ambos lados de la frontera, es información pública.

Si alguien no confía en los mecanismos de control de la Bolsa Mexicana de Valores o de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de nuestro País, o dude que se atrevan a hacerle algo argumentando el poder de Televisa en territorio nacional, será difícil que ponga en tela de juicio a la Securities and Exchange Commission (la SEC de Estados Unidos, equivalente a la CNBV mexicana) que se ha lanzado contra compañías mucho más grandes y poderosas que la televisora cuando les descubre irregularidades o mentiras.


Ricardo Alemán - ¿Y el cuento de la SEP era para Elba?

Como muchos recuerdan, uno de los espantajos que inventó el derrotado candidato presidencial de las izquierdas –el señor López Obrador–, aseguraba que ante el eventual triunfo de Enrique Peña Nieto, la Secretaría de Educación Pública sería entregada a la lideresa del magisterio, la profesora Elba Esther Gordillo.

Y también como todos saben, Peña Nieto es Presidente de todos los mexicanos desde hace once días y, de manera impensable, no sólo nombró como titular de la SEP a uno de los más reconocidos adversarios de la señora Gordillo; al señor Emilio Chuayffet. No, sino que el nuevo Presidente envió al Congreso una reforma al artículo tercero constitucional para regular la influencia del sindicato magisterial en la política educativa.

Es decir, que los maestros deben prepararse lo más posible para enseñar, en tanto que el Gobierno debe perfeccionar las políticas educativas. Esas son las premisas de la reforma.


Alberto Aziz Nassif - ¿Cambio o continuidad?


El inicio de un sexenio abre fuertes reacomodos de poder. No sólo se trata de cambios del equipo gobernante y de nuevos proyectos para el desarrollo del país, sino también de montar las escenografías que necesita la política para funcionar. Discursos, gestos, imágenes, buenos propósitos y, la cereza del pastel, un pacto político.
Pero la realidad tiene sorpresas y el ánimo festivo se pone en duda casi al mismo tiempo en el que surge de nuevo el conflicto. La toma de posesión se acompañó de protestas sociales y ahora sabemos que se cometieron graves violaciones a los derechos humanos. El optimismo sobre el Pacto por México está en el terreno de los frágiles equilibrios, los que cotidianamente se construyen entre la coalición opositora y la coalición gobernante. La alta política y la protesta de la calle tuvieron un grave desencuentro.
Enrique Peña Nieto tiene prisa en demostrar que es un gobernante eficiente. Con la propuesta de sus 13 nuevos mandamientos se ha dedicado a reconstruir la imagen del PRI que se fue en el año 2000. No se han terminado de hacer los nuevos nombramientos y ya se inició la batalla por el presupuesto. Las bases del gasto están delineadas y el gobierno entrante tiene poco margen para mover los recursos hacia sus prioridades. La mayor parte de las ofertas presidenciales, las decisiones que anunció el pasado 1 de diciembre implican recursos importantes. Las decisiones son austeridad, cero déficit, estabilidad, un crecimiento bajo de la economía que se calcula en 3.5% para 2013. En estos días se anunció que el Ejército, por lo pronto, seguiría en labores de seguridad, es decir, en las calles. Continuidad en las políticas de gobierno, pero también hay cambios, como la reforma educativa que viene.


Francisco Rodríguez - Austeridad y honestidad


Además de chambones, los panistas que durante 12 años se engolosinaron con los presupuestos públicos también resultaron chambistas.
Acaba de reconocerlo su dirigente nacional, Gustavo Madero, quien teme que su padrón de militantes y adherentes adelgace hasta la inanición, debido a que muchos de quienes participaron en las administraciones de Fox y Calderón, se hicieron blanquiazules nada más por conveniencia.

Durante 12 años, en efecto, la Administración Pública Federal fue asaltada por los panistas, que crearon puestos y más puestos –todos ellos con altos sueldos y honorarios--, sin que ello sirviera para maldita la cosa.

Hace no mucho, el ahora senador David Penchyna informó que, de acuerdo con cifras oficiales, del 2006 al 2010 aumentó el gasto corriente del gobierno federal por un monto de 307 mil millones de pesos. Una fortuna que se fue por el caño a través del pago de salarios, bonos, seguros, oficinas, automóviles y todo tipo de prestaciones a los dizque funcionarios públicos. 


Katia D`Artigues - ¿Todos contra Elba Esther?


Para Katia Fitz Ordaz, “la niña de la suerte”, quien ayer nació. 
¡Bienvenida!
Lo cierto es que Elba Esther Gordillo no estuvo en el evento en el Museo de Antropología. El día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional ya se le escuchaba ronca, dijo que le dolía la garganta desde su lugar junto con los demás líderes sindicales, no en el centro de los super-ultra-vips, donde estuvo al menos durante 12 años.
La garganta se le complicó y le dio bronquitis, contagiada por sus nietos, dicen. Y aunque estaba mejor, no podía salir aún…
Pero lo cierto es que quizá —ya lo dirá ella pronto— tampoco quiso ir, ayer, al anuncio de la primera súper reforma propuesta de la era Peña Nieto y donde pareció conformarse el TUCEE: Todos Unidos contra Elba Esther.
Y es que no sólo fue una propuesta presidencial, sino que fue avalada, en discursos, también por los líderes del PAN y el PRD.


Ciro Gómez Leyva - Peña Nieto tenía razón, no embaucó a nadie


El 13 de junio, al finalizar una entrevista en Radio Fórmula, el candidato Enrique Peña Nieto me expresó amablemente una inconformidad: “¿Por qué escribes que soy un embaucador? No estoy embaucando a nadie”.
Eran los días tensos de la campaña. En efecto, un par de veces escribí aquí que él y Andrés Manuel López Obrador eran grandes embaucadores. Lo hacía, precisamente, parafraseando el libro de Peter Carey, “El Embaucador”, donde el autor divide a las personas en dos: las que saben mentir y las que no. 
Embaucador era para mí el que desafiaba y seducía, el que jugaba con las verdades a medias y los sobreentendidos. Supongo que el hoy presidente lo entendía en el sentido literal: embaucador es el que engaña prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado.


Salvador Camarena - EPN: ¿Sólo avances?

Fechada el 9 de diciembre, el portal de la presidencia de la República publica una nota titulada “El avance de los primeros ocho días”. El texto, firmado por Enrique Peña Nieto, expone en primera persona que “apenas ocho días después (de que en su primer mensaje a la nación anunciara “13 decisiones sobre temas muy importantes para los mexicanos”) ya se muestran “avances en la ejecución y el cumplimiento de dichas decisiones”. 

Enumera el Presidente de la República diversas acciones que, en efecto, dan cuenta de que parte de lo que ha ofrecido en su naciente periodo gubernamental se ha ido cumpliendo (como el desistimiento ante la Corte de la controversia por la Ley de Víctimas, o la presentación del Paquete Económico 2013 que incluye partidas para ampliar el programa de beneficios a adultos mayores o el programa de seguro de vida para jefas de familias). 




Ana María Matute - Los Relojes

Ana María Matute
1926
Los Relojes

Me avergüenza confesar que hasta hace muy poco no he comprendido el reloj. No me refiero a su engranaje interior –ni la radio, ni el teléfono, ni los discos de gramófono los comprendo aún: para mí son magia pura por más que me los expliquen innumerables veces–, sino a la cifra resultante de la posición de sus agujas. Éstas han sido para mí uno de los mayores y más fascinantes misterios, y aún me atrevo a decir que lo son en muchas ocasiones. Si me preguntan de improviso qué hora es y debo mirar un reloj rápidamente, creo que en muy contadas ocasiones responderé con acierto. Sin embargo, si algo deseo de verdad, es tener un reloj. Nunca en mi vida lo he tenido. De niña, nunca lo pedí, porque siempre lo consideré algo fuera de mi alcance, más allá de mi comprensión y de mi ciencia. Me gustaban, eso sí. Recuerdo un reloj alto, de carillón, que daba las horas lentamente, precedidas de una tonada popular:

Ya se van los pastores a la Extremadura.
Ya se queda la sierra triste v oscura...

También me gustaba un reloj de sol, pintado en la fachada de una iglesia, en el campo. Este reloj me parecía algo tan cabalístico y extraño que, a veces, tumbada bajo los chopos, junto al río, pasaba horas mirando cómo la sombra de la barrita de hierro indicaba el paso del tiempo. Esto me angustiaba y me hundía, a la vez, en una infinita pereza. Como me inquieta y me atrae el tictac sonando en la oscuridad y el silencio, si me despierto a medianoche. Es algo misterioso y enervante. Durante la enfermedad, si es larga y debemos permanecer acostados, la compañía del reloj es una de las cosas imprescindibles y a un tiempo aborrecidas. Me gustan los relojes, me fascinan, pero creo que los odio. A veces, la sombra de los muebles contra la pared se convierte en un reloj enorme, que nos indica el paso inevitable. Y acaso, nosotros mismos, ¿no somos un gran reloj implacable, venciendo nuestro tiempo cantado?

Deseo tener un reloj. Muchas veces he pensado que me es necesario.

No sé si llegaré a comprármelo algún día. ¿Lo necesito de verdad? ¿Lo entenderé acaso?

Leído en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/matute/amm.htm

lunes, 10 de diciembre de 2012

Leo Zuckermann - ¿Por qué PAN y PRD firmaron el Pacto por México?


¿Por qué las dirigencias de los dos principales partidos opositores (PAN y PRD) firmaron un pacto con el nuevo gobierno del PRI que, de prosperar, podría mejorar la situación del país, de tal suerte que se incrementarían las probabilidades de que el tricolor siga ganando elecciones estatales y nacionales?
La primera respuesta puede ser ideológica: las dirigencias panista y perredista tuvieron un momento de inspiración nacionalista. De repente les cayó el veinte que tenían que privilegiar los intereses nacionales sobre los partidistas. Si esto fuera cierto, estaríamos frente a políticos benevolentes, algo que no es común y corriente en la historia. Sobre todo si recordamos que, cuando los panistas gobernaron, ni los priístas ni los perredistas fueron muy generosos que digamos con aquellos gobiernos. Ahora estaríamos frente a un enorme golpe de suerte para el gobierno del PRI porque su oposición sí estaría dispuesta a apoyarlos tan sólo por "el bien de México".
Esa es una primera opción. Partamos, ahora, de una premisa diferente: que Gustavo Madero y Jesús Zambrano estamparon su firma en el Pacto no por su magnificencia con México, sino porque racionalmente les convenía; que realizaron un cálculo de costos y beneficios y, como el saldo era favorable, le entraron al acuerdo. La pregunta es, entonces, qué sacaron a cambio.


Salvador García Soto - Que no se entere Calderón


Dos meses y medio atrás, a mediados de septiembre, cuando ya el Tribunal Electoral había declarado electo a Enrique Peña Nieto, políticos de PRI y PRD entraron en comunicación para hablar de un “gran acuerdo nacional”.

El primer contacto fue una plática entre el priista José Murat, que sirvió de enlace para contactar a Jesús Ortega Martínez. “Estos quieren platicar con ustedes, Jesús, deberían aceptar una reunión”, decía el oaxaqueño en referencia al equipo de transición que tenía intenciones de acercarse a la corriente mayoritaria del PRD.

En principio Los Chuchos no aceptaron, pero después vino una contrapropuesta de Ortega: “Diles que nos interesa platicar pero sólo si es para llegar a un gran acuerdo, a uno que abarque todos los temas y reformas pendientes, no sólo lo político”. Así comenzaron los acercamientos a los que se sumaron Luis Videgaray y Miguel Osorio Chong como representantes del presidente electo.


Enrique Krauze - La politización de todas las cosas

"Politizar" es una palabra relativamente nueva en castellano. No aparece en el Diccionario de la Real Academia Española (edición de 1970). Significa al menos tres cosas: una concentración excesiva en la política a expensas de las diversas zonas de la realidad, una concentración excesiva en los aspectos más superficiales de la propia política, y la primera acepción que consigna el mismo diccionario, en su edición vigente: "Dar orientación y contenido político a acciones, pensamientos o personas que, corrientemente, no lo tienen".

El uso primero es evidente en la prensa, los medios y las redes. Después de un siglo en que la política fue el coto privado de los políticos, es natural que lleve años ocupando amplios espacios de la atención nacional. Frente a la política, se desvanecen las otras esferas de la vida: los problemas sociales, los temas de la salud y la enfermedad, la ecología y la naturaleza, las cuestiones de religión y fe, las manifestaciones del arte, las letras y el pensamiento, las finanzas y los negocios, las iniciativas ciudadanas, la ciencia y la tecnología, las migraciones, el mundo exterior... casi todo salvo el deporte y la "cultura del espectáculo". El fenómeno empobrece a quienes lo ejercen y lo consumen: día con día hay hechos ajenos a la política, más importantes, influyentes o trascendentes que los hechos políticos.


Luis Rubio - El abuso de la Moncloa

El gran ausente en la política mexicana es un acuerdo sobre el cómo. A pesar de ello, todo mundo está enfocado en el qué. El pacto firmado la semana pasada tiene un enorme simbolismo político por tantos años de polarización y no pretendo minimizar su trascendencia. Pero el desencuentro central de la política mexicana reside en el cómo, porque esta carencia impide conducir los asuntos públicos de una manera sana, sensata y para beneficio del desarrollo y de la ciudadanía. Por necesidad, un pacto sobre el qué acaba siendo vago y general, algo inevitable porque no es posible, ni lógico o deseable, pretender un acuerdo detallado sobre objetivos.


La elección presidencial de hace unos meses decidió quién gobernaría al país y con qué programa. El proyecto presentado por el candidato ganador es distinto al de los otros partidos y ese es el que presumiblemente servirá de base para el nuevo gobierno. No tiene por qué haber disputa respecto al hecho de que los objetivos que perseguirá Peña Nieto sean distintos a los que preferirían otros partidos: eso es lo que los electores decidieron. A los otros partidos o a muchos mexicanos nos podrá gustar o no lo que propone, pero la regla del juego -el voto en las elecciones- decidió el programa a seguirse. Es decir, el procedimiento para optar fue el electoral; una vez que los electores tomaron una decisión, lo que sigue es apegarse al resultado y consensuar los objetivos tanto como el entorno lo permita y las necesidades de legislación lo requieran.


Raymundo Riva Palacio - No al pasado


El fallo del Tribunal de Justicia del Distrito Federal sobre la liberación de 56 de los 69 detenidos durante los enfrentamientos del 1 de diciembre será controvertido pero, sobre todo, oculta el único hecho que reapareció en esa fecha tras lustros de estar ausente: la participación de grupos de policías vestidos de civiles que actuaron en contra de civiles, en donde estaban mezclados quienes expresaban su inconformidad contra la asunción presidencial de Enrique Peña Nieto, con grupos anarquistas que están en contra de todo poder establecido, y cuadros del EPR que siempre aprovechan estas coyunturas.

El fallo argumenta que no se aportaron pruebas suficientes para demostrar ataques a la paz social, y generará un problema en la policía, cuyos elementos serán sujetos ahora a un proceso para determinar el uso o abuso de la fuerza que emplearon, y los colocará en la disyuntiva futura de si es mejor actuar en casos similares o, como tantas veces en el pasado, dedicarse a la contemplación para evitarse problemas legales. La autoridad queda vulnerable sobre el uso legítimo de la fuerza y aun quienes resultaron beneficiados del fallo judicial, no estarán satisfechos hasta que vean castigados a quienes, afirman, los reprimieron.


Denise Dresser - Ogro reloaded


Amanecimos en el país perfecto. Un lugar de buen tono y buenas maneras. Un sitio de gobernabilidad y civilidad. Donde la política es asunto de pactos y abrazos y apretones de manos captados por las cámaras, en un recinto histórico. Donde la política — de pronto — está por encima de las pasiones partidistas y los intereses egoístas. Donde todos los líderes son honrados y transparentes, civilizados e incluyentes. El país del “Pacto por México”, que le dará certeza y rumbo al país, dicen. Que reivindicará lo público ante lo fáctico, aseguran. Que consolidará a México como una democracia eficaz, prometen quienes buscan el consenso a toda costa. He allí a todos los que se odian, sentados en la misma mesa, mirándose a los ojos.
Sonriendo mientras ofrecen acabar con la pobreza, defender a los indígenas, invertir en el campo, financiar la seguridad social universal, crear un seguro de desempleo, inaugurar un seguro de vida para jefas de familia, licitar dos cadenas de televisión abierta, modernizar a la educación. Todas ellas, medidas loables. Todas ellas, propuestas aplaudibles. 95 promesas que tienen el objetivo de pavimentar un piso común. 95 ideas cuyo objetivo declarado es pactar para avanzar, consensar para despabilar, negociar para mover a México en vez de rendirse ante su parálisis. Y de allí el entusiasmo que suscita el Pacto y los vítores que han acompañado su aprobación. En México, de cara a los problemas persistentes la respuesta suele ser la misma: negociar hasta el cansancio, civilizar a los contrincantes, anunciar grandiosos pactos, forjar acuerdos sin precedentes entre adversaries recalcitrantes. 


Ciro GómezLeyva - La guerra cumple seis años (... y seguirá)


Al releer los diarios, sorprende el, digámoslo así, entusiasmo que despertó aquella noticia que marcó un antes y un después en la historia reciente de México. El secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, anunció en Los Pinos el lunes 11 de diciembre de 2006 el inicio de la Operación Conjunta Michoacán. Hace seis años, pues, comenzó la guerra de Calderón.
Ramírez Acuña explicó que se erradicarían cultivos, habría puestos de control antidrogas, se desmantelarían puntos de venta, en fin. Para ello, se enviaría a la entidad a 4 mil 200 soldados, mil marinos, mil 400 policías federales y 50 agentes del ministerio público. Setecientos policías estatales se sumarían a las tareas.


Ricardo Alemán - Mundo de juguete

En México, el de la persecución del delito y la procuración de justicia es lo más parecido a un "mundo de juguete". ¿Por qué?

Porque es de risa loca que si millones de mexicanos vieron las imágenes de vándalos que causaron destrozos en los alrededores de San Lázaro y en el Centro de la Ciudad de México –el pasado 1 de diciembre-, días después el poder judicial salgan con el chiste de que la autoridad responsable de la procuración de justicia fue incapaz de probar los delitos y menos la responsabilidad de buena parte de los detenidos.

Y si nada tuvieron que ver con los desmanes los 55 jóvenes liberados –y que habían sido detenidos como presuntos responsables del vandalismo-, la pregunta obliga. ¿Entonces quiénes son los responsables del vandalismo que todos vimos en las imágenes de televisión? ¿En dónde están los verdaderos culpables? ¿Por qué los verdaderos responsables no han sido identificados, detenidos, presentados y consignados por las autoridades?